La leche materna es reconocida por sus potentes propiedades antiinfecciosas y su capacidad para estimular la inmunidad del recién nacido y lactante. Normalmente, actúa como vehículo para una gran cantidad de microorganismos que contribuyen a la formación de la microbiota intestinal, lo cual es fundamental para el desarrollo del tejido linfoide intestinal. La glándula mamaria posee mecanismos específicos para controlar la patogenicidad de diversos gérmenes, manteniendo un equilibrio entre bacterias y virus que, en condiciones normales, forma parte de la flora bacteriana sin causar enfermedad, a menos que ocurran alteraciones en esta simbiosis que aún no están completamente identificadas.
Con cierta frecuencia, especialmente en el caso de los virus, la leche materna puede ser un vehículo de infección, manifestándose clínicamente de diversas maneras. La preocupación sobre la transmisión de patógenos a través de la leche materna ha sido un tema de interés recurrente en la investigación médica.
Transmisión de Virus a través de la Leche Materna: Una Visión General
Si bien la leche materna es un protector invaluable para el lactante, también puede, en ciertas circunstancias, ser un medio de transmisión de agentes infecciosos. Históricamente, se ha documentado la transmisión de virus como el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) y el Citomegalovirus (CMV) a través de la lactancia, lo que ha llevado a recomendaciones específicas para proteger a los recién nacidos y lactantes.
Durante el inicio de la pandemia de COVID-19, surgió la inquietud sobre si la leche materna podría ser una fuente de contagio para los recién nacidos. Las recomendaciones iniciales sugirieron la extracción de leche para administrarla al bebé mientras la madre se recuperaba de la infección por SARS-CoV-2, y retomar la lactancia directa una vez superado el período de contagio. Aunque existen reportes de detección del virus SARS-CoV-2 en muestras de leche materna, la evidencia de su potencial infeccioso y si es neutralizado por la leche materna aún está en estudio.

Virus de Transmisión Conocida y Potencial por Leche Materna
- VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana): En la década de 1980, se demostró que la leche humana era un vehículo importante para la transmisión del VIH. Como resultado, las madres con VIH positivo se desaconseja que amamanten a sus hijos, a menos que el riesgo vital sea mayor que el contagio por VIH-1. Se estima que en África, un tercio de los casos de niños infectados fueron a través de la leche materna (LM). La probabilidad de infección se incrementa con la alimentación mixta (leche materna y fórmula). La transmisión del VIH a través de la leche materna también llevó al cierre de bancos de leche que utilizaban leche refrigerada y congelada.
- Citomegalovirus (CMV): Este virus herpes beta se transmite principalmente a través de fluidos corporales. La infección congénita por primoinfección o reactivación materna puede causar un grave compromiso fetal. Las mujeres en edad fértil con bajo nivel socioeconómico presentan alta seroprevalencia y excretan el virus en la leche con frecuencia variable (32-96%) desde el tercer día posparto, con un pico entre las 4 y 8 semanas. La transmisión se ve disminuida por la IgA y lípidos antivirales presentes en la leche materna. Se ha descrito síndrome séptico y un aumento del riesgo de displasia broncopulmonar y de la gravedad de la retinopatía del prematuro en lactantes alimentados con leche materna fresca que contiene CMV, siendo la frecuencia mayor en casos de prematuridad extrema. Para evitar la infección en prematuros extremos, se han desarrollado diversas recomendaciones, como la pasteurización de la leche materna.
- HTLV-I y II (Virus Linfotrópico de Células T Humanas): Una vez contraído, este virus puede ser asintomático o causar leucemia, linfoma, mielopatías y enfermedades inflamatorias. Aunque su frecuencia es baja en regiones no endémicas, se transmite de forma muy eficiente por la leche materna a través de los linfocitos. Donde es posible, se suspende la lactancia, o se considera suspenderla antes de los 6 meses, ya que el riesgo de infección es mayor con lactancia prolongada.
- Hepatitis B (VHB): La administración de inmunoglobulina y la vacuna contra el VHB en el recién nacido previene la transmisión del virus en el 95% de los casos de madres portadoras del antígeno de superficie de la Hepatitis B (Ag HBs), independientemente de la forma de lactancia.
- Hepatitis C (VHC): El ARN del VHC ha sido detectado en la leche materna, pero el riesgo de transmisión madre-hijo del VHC es bajo (0-4%).
- Virus Herpes Simple (VHS): Se han descrito casos de infecciones por VHS si la madre presenta lesiones en la mama, lo que puede resultar en inoculación directa del virus al lactante. Mientras existan lesiones, la lactancia está contraindicada.
- Virus Varicela Zóster (VVZ): El ADN del VVZ se excreta en la leche materna y puede provocar infección.
Beneficios de la leche materna
El Papilomavirus Humano (VPH) y la Leche Materna
El virus del papiloma humano (VPH) es una causa importante de cáncer de cuello uterino, vagina, vulva, ano y orofaríngeo. Tradicionalmente, se considera que el VPH se transmite exclusivamente por actividad sexual (genital, oral o anal), o a través del contacto de manos con áreas infectadas. No se transmite de forma hereditaria.
Sin embargo, investigaciones recientes han explorado la posibilidad de transmisión del VPH de la madre al hijo durante la lactancia. Se ha reportado el hallazgo de ADN del VPH en leche materna, aunque su origen exacto y el significado clínico de esta detección aún no están completamente claros. Estudios han detectado VPH en muestras de leche materna, y en algunos casos, se ha sugerido que la leche materna podría ser un vehículo de transmisión del VPH a la mucosa oral de la pareja, aunque la evidencia de transmisión directa al niño durante la lactancia es limitada.
Un estudio realizado analizó raspados bucales y cervicales de madres y padres, así como muestras de leche materna. Se detectó ADN de VPH en algunas muestras de leche materna, con una alta probabilidad de tratarse de tipos de alto riesgo como el tipo 16. Se observó una conexión entre la presencia de papilomavirus en la leche materna y su detección en el raspado bucal del padre, sugiriendo posibles rutas de transmisión indirecta a través del cónyuge o las manos de la madre. En otro estudio, la seropositividad frente al VPH se detectó en muestras de leche materna en un porcentaje significativo de las mujeres, y el VPH se encontró de forma persistente en algunas madres. Los autores de este último estudio concluyeron que la leche materna puede ser un mecanismo de transmisión a la mucosa oral de la pareja, pero no necesariamente del niño.
A pesar de estos hallazgos, la transmisión del VPH a través de la leche materna se considera rara, y no hay certeza absoluta sobre la fuente de infección en los casos reportados de lactantes con hallazgos bucales de VPH. La mayoría de las infecciones por VPH en lactantes se atribuyen a otras vías de transmisión.
Otros Virus y Bacterias Identificados en la Leche Materna
Además de los virus mencionados, se han identificado otros virus en la leche materna, como el Parvovirus B19, el Virus del Dengue, el Virus de Epstein-Barr, y los virus del herpes humano tipos 6, 7 y 8. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, no existe evidencia concluyente de transmisión de enfermedad al lactante.
Los altos niveles de IgA secretoria en la leche materna podrían ofrecer protección a los recién nacidos a través de anticuerpos específicos que interfieren con la adherencia de ciertas bacterias, como el estreptococo, a las células epiteliales nasofaríngeas. No obstante, se han documentado casos de sepsis tardía por estreptococo transmitida a través de leche materna, incluso en madres persistentemente negativas para el patógeno. Se propone que la presencia de la bacteria en la leche materna podría ser secundaria a la colonización del niño a nivel orofaríngeo, con colonización ascendente de los ductos lactíferos, o por ingreso de la bacteria desde el intestino materno. También hay evidencia de transmisión desde la leche materna en lactantes y gemelos hospitalizados que recibieron leche extraída y se infectaron con cepas genéticamente idénticas a las de la secreción láctea materna.
Otra grave infección que podría transmitirse por vía láctea es la listeriosis. Los mamíferos domésticos en periodo de lactancia pueden eliminar listeria por la leche, y la adquisición por la madre suele ser por productos contaminados. Sin embargo, estas infecciones por vía láctea, a excepción de los casos de VIH y Citomegalovirus, son consideradas infrecuentes.
