La película «Los Chicos del Maíz», surgida de la moda de adaptar historias de Stephen King, no fue una novela completa sino un relato corto, "Children of the Corn", publicado por primera vez en la revista Penthouse en 1977. Esta cinta, con más de 40 años a sus espaldas, ha conseguido que miremos a los inofensivos campos de maíz con otros ojos, repletos de terror al contemplar las fechorías de sus jóvenes protagonistas.
Mi afición por esta cinta me vino siendo apenas un niño. Por aquel entonces, año 1984, pasaban su tráiler por TVE y yo quedé impactadísimo por aquellos extraños movimientos de tierra bajo los maizales. En mi mente infantil imaginé algo sumamente terrorífico: una extrañísima y horrible criatura que haría pedazos a la gente al salir al exterior. Los campos de maíz plantados en las tierras del pueblo de mi abuela hicieron el resto, forzándome a ver aquella película como fuera. Sin embargo, no fue hasta la adolescencia cuando, por fin, pude verla y, desde luego, no fue tan impresionante y horrible como yo había imaginado cuando tan sólo contaba con 9 años.
Contexto y Adaptación del Relato de Stephen King
Este film es el enésimo caso de un relato o libro de Stephen King adaptado a la gran pantalla. Como suele ser habitual, hay varios cambios en el paso del papel al celuloide, haciendo la película bastante más "amable" y/o "comercial" que el relato original. El relato guarda un gran parecido en su planteamiento y estructura con la novela ‘El juego de los niños’ escrita por Juan José Plans en 1976, llevada al cine ese mismo año por Chicho Ibáñez Serrador bajo el título ‘¿Quién puede matar a un niño?’, un film muchísimo más tremebundo.
Parecidos razonables al margen, ‘Los chicos del maíz’ fue un pequeño éxito de culto, lo que llevó a su rescate en los años 90 con varias secuelas, cada cual peor, terminando por salir directas a video. La franquicia se ha mantenido hasta 2018 con ‘Los chicos del maíz: La huida’, la décima cinta de la serie, que incluso vio pasar a actrices del nivel de Naomi Watts, Eva Mendes o Nancy Allen.
El libreto, obra de George Goldsmith, cambió varios elementos del texto original. Lo hizo defendiendo que King no conocía el medio cinematográfico. Lo que se mantiene en el guion es la presencia de una “deidad” terrorífica que domina los maizales e induce a los niños a hacer el mal. En esta inducción o sugestión también se mezclan determinados pasajes de la Biblia y, sobre todo, la presencia y palabras de Isaac, un extraño niño erigido como el portavoz de los designios de “El que camina detrás de la fila” (nombre dado a la “presencia” de los maizales). Toda esta mezcla termina funcionando de manera irregular; de hecho, el propio Burt así se lo echa en cara a los infantes: “Cogéis del libro lo que queréis”.
Para dirigir la propuesta se contrató a Fritz Kiersch, un director que debutaba detrás de las cámaras. En ‘Los chicos del maíz’ no hace un mal trabajo e hizo buenos los escasos 800.000 $ de presupuesto. Kiersch destaca, sobre todo, por intentar crear más sugestión que ofrecer horror o terror puro. Este último se concentra exclusivamente en los minutos finales, mientras que el resto del metraje muestra las correrías de Burt y Vicky por el pueblo, donde entra la sugestión con una buena atmósfera al recrear un pueblecito abandonado con restos de maíz por todas partes y los ominosos maizales, que parecen un maldito laberinto del cual es imposible escapar.
Sinopsis y Elementos Argumentales Clave

La trama se inicia en un pueblecito de Nebraska donde un niño llamado Job nos cuenta un poco de lo que será la película. La pareja protagonista, Burt y Vicky, interpretados por Peter Horton y Linda Hamilton, respectivamente, se dirigen a su próximo destino de trabajo por carretera. En paralelo, un chaval que se opone a la matanza de adultos intenta huir del pueblo (Gatlin) y es atacado por un cultista llamado Malachai. Este chaval acaba siendo atropellado por Burt y Vicky, quienes, al intentar socorrerlo, descubren que ha sido degollado por otra persona.
Nuestros protagonistas llegan a Gatlin, un pueblo fantasma, donde confirman que Burt es un tanto imprudente, pues ignora los consejos del mecánico Diehl, el único adulto en los alrededores que los chicos mantienen por su combustible, y persiste en investigar el lugar. Aunque son observados por los niños en casi todo momento, estos no atacan inmediatamente, generando minutos de metraje donde no ocurre nada salvo los personajes yendo de un lado a otro. Finalmente, encuentran a Job y Sarah, quienes ofrecen pocas explicaciones sobre lo que sucede. Mientras, el pobre Diehl y su perro mueren, aunque fuera de pantalla.
La película introduce a Isaac Chroner, el predicador de los Niñatos del Maíz, quien actúa bajo los designios de Aquel que camina por detrás del maíz, y orquestó la matanza en el pueblo. Isaac, con la interpretación de John Franklin, pese a parecer de diez años, tenía en realidad veinticinco debido a una condición hormonal, y le imprime una intensidad y malicia increíbles a su personaje. Él proclama que los forasteros deben ser asesinados y que todos los que cumplen la mayoría de edad (diecinueve años) deben ser sacrificados.
En un momento de la película, Vicky encuentra un diario que contiene la siguiente cita, explicando la macabra regla del culto:
"Vicky, deja que te cuente una historia. Es la historia de Amos Deigan, que nació el 4 de setiembre de 1945 y se llamaba Richard Deigan. En 1964 optó por el nombre de Amos, un bello nombre del Antiguo Testamento, Amos, uno de los profetas menores. Bien, Vicky, lo que sucedió -no te rías- es que Dick Deigan y sus amigos -Bill Renfrew, George Kirk, Robería Wells y Eddie Hollis, entre otros- se hicieron religiosos y mataron a sus padres. A todos. ¿No te parece alucinante? ¿Por qué? Por el maíz. Quizá se estaba secando. Quizá se les ocurrió la idea de que se secaba porque la gente pecaba demasiado. Porque no había suficientes sacrificios. Y los hubo. Y de alguna manera, de esto estoy seguro, Vicky, de alguna manera decidieron que nadie debía vivir más de diecinueve años. Richard «Amos» Deigan, el protagonista de nuestra historia, cumplió diecinueve años el 4 de setiembre de 1964..., la fecha que figura en el libro. Pienso que tal vez lo mataron. Lo sacrificaron en el maizal. Pero ahora veamos qué le sucedió a Rachel Stigman, que hasta 1964 se llamó Donna Stigman. Cumplió diecinueve años el 21 de junio, hace más o menos un mes. Mose Richardson nació el 29 de julio... y dentro de sólo tres días cumplirá diecinueve años. ¿Sospechas lo que le ocurrirá el 29 al viejo Mose? Yo lo imagino. Hay algo más, Vicky. Observa esto. Tenemos a Job Gilman (Clayton) que nació el 6 de setiembre de 1964. No hubo más nacimientos hasta el 16 de junio de 1965. Un vacío de diez meses. ¿Sabes lo que pienso? Mataron a todos los padres, incluyendo las madres embarazadas. Eso es lo que pienso. Y una de ellas quedó embarazada en octubre de 1964 y alumbró a Eve. Una muchacha de dieciséis o diecisiete años. Eve."
Finalmente, los Mozos del Maizal capturan a Vicky para crucificarla. Burt, por su lado, encuentra una iglesia donde se celebra un ritual de sacrificio para un joven que cumple la mayoría de edad. Tras una persecución, Malachai se rebela contra Isaac y lo crucifica. Esa noche, Aquel que camina detrás del maíz se manifiesta, otorgando a Isaac un "power up" demoníaco para matar a Malachai. Burt se resguarda antes de incendiar el maizal para derrotar a la entidad, la cual no opone mucha resistencia y es descrita como "un mierdas", culminando en un grito envuelto en llamas, que termina siendo un tanto anticlimático al ser "una nube gritando".
Análisis de Personajes Relevantes
El reparto está dividido en parejas. Peter Horton y Linda Hamilton como Burt y Vicky cumplen bien para el tipo de producciones, él intentando salvar el día y ella sufriendo lo suyo. Sin embargo, son personajes muy planos, al igual que Job y Sarah (Anne Marie McEvoy y Robby Kiger), los tiernos hermanitos que no están de acuerdo con las normas de los chicos del maíz. Destaca la valentía de Job en los minutos finales.
La última pareja del film, John Franklin y Courtney Gains como los malvados Isaac y Malachi, merece un párrafo aparte. La interpretación de Franklin como Isaac, el crío misterioso autoproclamado portavoz de "El que camina detrás de la fila", es decididamente irritante y dominante. Franklin regresaría a la franquicia en ‘Los chicos del maíz 666: El regreso de Isaac’ (1999). Gains interpreta a Malachi, el brazo ejecutor de Isaac, un pelirrojo con mucha mala leche que se atreve a cuestionar algunas decisiones de Isaac, ganándose sus respectivas broncas. La sobreactuación del actor de Malachai también divierte, especialmente en sus interacciones con Isaac. Como villano, Isaac tiene presencia y ego, sin olvidar quién manda, no teme a nadie salvo a su amo, y muestra sentimientos como la satisfacción ante la matanza o el recrearse en sus palabras. Fue el causante de la masacre de Gatlin, aunque su personaje tiene deficiencias debido al guion de la película.
Las actuaciones de los niños en general son lo más atrayente del filme, más allá de los trabajos estándar de Job o Sarah. La elección de John Franklin como Isaac es particularmente notable, haciendo un gran trabajo al encarnar a un niño que, pese a su superioridad, no termina de tener una actitud adulta.
El Papel de la Música Anempática en el Género de Terror
¿Cómo influye la música en el cine?
En la filmografía del mal, la música puede seguir distintas líneas expresivas: perversas, malignas, terroríficas, estridentes, psicodélicas, atmosféricas, etc. Sin embargo, un concepto clave para entender algunas bandas sonoras es la música anempática. Esta es aquella que no tiene nada que ver con las imágenes que acompaña, que no se implica o bien que busca la implicación contraria, el contrapunto. Es decir, se trata de acompañar escenas, personajes malignos o ambientaciones terroríficas con músicas celestiales, tiernas, vaporosas o angelicales.
Muchas veces, estas bandas sonoras recurren a este tipo de músicas cuando la historia presenta uno o varios niños. No obstante, no es una condición obligatoria; esta música inocente puede jugar un papel protagonista en una historia maligna, incluso por contraposición, creando más terror, angustia y pavor que la música más estridente. El mal no siempre se muestra de una manera tan fácil y predecible.
La Banda Sonora de Jonathan Elias en 'Los Chicos del Maíz'
La música de Jonathan Elias en ‘Los Chicos del Maíz’ ayuda al intento de sugestión del que hemos hablado. Especialmente memorables son las piezas que contienen coros infantiles, que parecen sacados de una cinta dedicada al Anticristo, creando un fuerte contraste con la atmósfera de horror. Sin embargo, la banda sonora, pese a ser bastante memorable, en algunas escenas no termina de casar muy bien con la imagen. Por ejemplo, en las partes donde la película intenta infundir miedo al maíz, entre la música exagerada y las tomas, a veces consigue el efecto contrario.
Ejemplos de Música Anempática y Niños Malvados en el Cine
El concepto de niños malvados y música anempática ha sido explorado en diversas obras cinematográficas:
- ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador, con música de Waldo de los Ríos. La banda sonora contiene pasajes propios del género, pero el compositor dota a la música de una canción pop muy melódica y retentiva (Evelyn) que se introduce con unas dulces notas tarareadas por niños a modo de nana. La presencia de esta bella melodía consigue crear una sensación de pánico y terror única, el mal evocado desde la belleza y los cantos angelicales.
- Holocausto caníbal (1980) de Ruggero Deodato, con música de Riz Ortolani. Aunque sin niños, Ortolani compuso un tema principal pausado y melancólico para una película de terror brutal, logrando un efecto anempático notable.
- El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola, con música de Nino Rota. Es un ejemplo de "falsa anempatía", donde la música dota de majestuosidad y señorío a personajes asesinos, acompañando crímenes con música religiosa casi espiritual, enalteciendo el mal "con clase".
- A las nueve, cada noche (1967) de Jack Clayton, con música de Georges Delerue. Un terror psicológico que el compositor resuelve con una hermosa, dulce y tierna melodía central, con un aire infantil-juvenil.
- El pueblo de los malditos (1960) de Wolf Rilla (y su versión de 1995 de John Carpenter) son otros ejemplos de películas con niños malvados.
- La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski. La verdadera protagonista musical es la nana Lullaby, cantada por Mia Farrow, que se convierte en el tema principal, sugiriendo desde los títulos de crédito que "nada bueno va a pasar".
- Mala semilla (1956) y El buen hijo (1993) de Joseph Ruben. En esta última, Elmer Bernstein prefiere una música más dulce y cercana a los niños, adoptando su punto de vista, destacando el uso de ondas Martenot.
- El otro (1972) de Robert Mulligan, con música de Jerry Goldsmith, incorpora elementos sencillos y sonoridades infantiles con arpa, cuerdas y flautas. Una música inocente, dulce y cálida que solo integra elementos transgresores en momentos puntuales.
Otros filmes que exploran la música y el terror incluyen El resplandor (1980), Cromosoma 3 (1979), Poltergeist (1982) (también de Goldsmith, con coros de voces angelicales que contrastan con la música desesperante), y la primera entrega de La señal (2002). La secuela de Los chicos del maíz contó con música de Daniel Litch, quien construyó una banda sonora aterradora sin concesiones a la inocencia.
Por otro lado, películas como La noche del cazador demuestran una música empática, donde Walter Schumann usa melodías tenebrosas para el villano y angelicales para los niños. En contraste, en La profecía, el compositor se inclina por cantos satánicos, aunque también incluye el delicado tema The new ambassador para ambientar los momentos familiares más dulces. Y en La naranja mecánica, Wendy Carlos y el uso de música clásica como la de Purcell, Beethoven o Rossini, generan un choque frontal y un efecto anempático inolvidable, como la divertida música de Rossini en la escena del muelle, que provoca el efecto contrario en Alex.
Valoración General de la Película y su Música
La película, siendo una adaptación de un relato corto, es bastante concisa en su narrativa, lo que se traduce en un relleno considerable para alcanzar su duración. Hay muchos minutos donde no ocurre nada salvo personajes moviéndose de un lado a otro, lo cual contribuye a un ritmo lento y es uno de sus problemas. Sin embargo, «Los Chicos del Maíz» es una película recomendable para los fans del género, ya que presenta una atmósfera muy característica, así como a un villano bastante memorable y algunas escenas divertidas. Es una película interesante, divertida a ratos y aburrida en otros momentos.