El horno es un excelente aliado para cuando nos juntamos muchos a comer. Una pieza de carne asada en su punto, con una guarnición sencilla, es perfecta para dar de comer a un grupo de ocho personas y, en general, es un plato que siempre gusta a todo el mundo. A continuación, presentamos una selección de recetas de carne de vacuno asada al horno, junto con consejos y los mejores cortes para obtener resultados deliciosos.

Recetas Destacadas de Carne de Vacuno al Horno
1. Chateaubriand Asado Jugoso
La primera parte es cuadrar la pieza formando un cilindro, para lo cual tendremos que cortar la punta y atar con un hilo de cocina la pieza. Así, cuando luego la hagamos en el horno, se cocinará de manera uniforme. Una vez atada, doramos el chateaubriand en una sartén con aceite de oliva, dándole la vuelta por todas sus caras. Cuando esté dorado, lo pasamos a una fuente de horno y lo cocinamos sin más ingredientes a 180º durante 20 minutos. Así queda tierno y jugoso y con un aspecto muy sonrosado. Si queréis más hecha la carne, podéis prolongar la cocción 5 o 10 minutos más, pero así queda de lujo. Una vez asada la carne, la cubrimos con papel aluminio y la dejamos reposar unos diez minutos para que se asienten y circulen los jugos.
Para hacer la salsa, cortamos todos los recortes que habíamos hecho al cuadrar la pieza y los doramos en la misma sartén. Añadimos también la cebolla y la zanahoria y seguimos dorando durante unos diez minutos, dejando que todos los ingredientes tomen color. Añadimos el brandy y dejamos que reduzca hasta evaporar. Agregamos entonces la nata líquida y los jugos que suelte la carne al filetearla en tajadas de un centímetro y medio de grosor. Colamos y damos un último hervor al conjunto. Servimos un par de filetes por ración con un poco de nuestro puré champ irlandés de patata y cebolleta como guarnición y una cucharada de la salsa servida por encima.
2. Redondo de Ternera Asado con Salsa
Es uno de los clásicos familiares y, aunque no es una carne muy jugosa, sí es una carne muy tierna que gusta a grandes y pequeños, en especial gracias a su deliciosa salsa. Lo más práctico es que pidamos en la carnicería que nos preparen la carne, quitando la grasa de la superficie y atándola con cordel, si no podemos hacerlo nosotros en casa. Para que coja más sabor, se puede marinar la noche antes y dejarla reposar en la nevera hasta el día siguiente. En primer lugar, pelamos la cebolla y la cortamos en gajos grandes, después la colocamos en una bandeja que pueda ir al horno. Sobre ella colocamos la carne de ternera previamente salpimentada. Regamos el redondo con un buen chorro de aceite de oliva y otro de vino blanco, también generoso. Espolvoreamos con el tomillo por ambos lados. Partimos los ajos y los añadimos a la bandeja, junto al laurel. Por último, ponemos un poco de agua para que se forme salsa durante la cocción.
Metemos la bandeja en el horno precalentado a 180ºC y dejamos que se vaya haciendo por ambos lados una hora, aproximadamente. Cuando la carne esté hecha pero jugosa, la sacamos de la bandeja y colocamos esta al fuego, para que reduzca el contenido. Podemos añadir un poco más de vino y agua si queremos que salga más salsa o que esta no sea tan concentrada. Pasamos el contenido por el chino.
3. Solomillo Wellington: Un Clásico Imponente
Es un plato magnífico para preparar cuando tenemos un buen grupo para comer, debido al efecto saciante del hojaldre, el relleno y la carne. Comenzamos preparando la duxelle con la que envolver el solomillo. Picamos las chalotas. Limpiamos los champiñones de posibles restos de tierra y picamos. Calentamos el aceite en una sartén y pochamos la chalota. Cuando esté tierna, añadimos los champiñones, salpimentamos y rehogamos hasta que no quede nada de jugo. Añadimos la nata líquida, la salsa Worcestershire, cocemos un par de minutos, retiramos y dejamos enfriar.
Salpimentamos el solomillo. Calentamos una plancha o sartén grande, añadimos un poco de aceite y sellamos el solomillo a fuego fuerte por todos sus lados. Retiramos y dejamos enfriar. Cuando el solomillo y la duxelle estén fríos, procedemos con la receta. Extendemos una o dos láminas de masa filo en la mesa de trabajo y, sobre ella, extendemos la duxelle, el paté de foie en trocitos y espolvoreamos con tomillo. Untamos el solomillo con una capa fina de mostaza y lo colocamos en un lado. Envolvemos con la masa filo, recortando el sobrante de los laterales.
A continuación, extendemos el hojaldre sobre una hoja de papel sulfurizado y colocamos encima el solomillo. Envolvemos, dejando la unión del hojaldre en la parte inferior y cerrando los lados, para lo que nos ayudamos de huevo batido. Pincelamos toda la superficie del hojaldre con huevo batido (si nos sobra hojaldre, podemos decorar con tiras u otras formas). Transferimos el solomillo a una bandeja de horno. Cocemos durante 30-40 minutos (dependiendo del punto que queramos dar a la carne) en el horno, precalentado a 210ºC, colocando la bandeja en la parte inferior del mismo. De esta manera, la unión del hojaldre se sellará rápidamente.
Solomillo Wellington, la receta definitiva | Operación Navidad
4. Rosbif de Ternera con Guarnición y Salsa
Comenzamos dorando el lomo de ternera o rosbif -que habremos mallado o pedido que nos aten en la carnicería-, en una sartén con 20g de mantequilla. No temáis dejarlo un par de minutos por cada cara. Por dentro apenas se cocinará pero tomará un estupendo color para después. En una fuente de horno ponemos la carne, la mantequilla que haya quedado en la sartén, las cebollitas y añadimos una cucharada sopera de aceite de oliva. Salpimentamos ligeramente y horneamos.
Podéis hacer la carne a 190º durante una hora y media, para un aspecto más cocinado y de color pardo, o si como a muchos os gusta la carne sonrosada pero cocinada, asarla a 130º durante dos horas. Si metéis una sonda en el centro, podréis controlar la temperatura en el corazón de la pieza para dejarla a vuestro gusto. Una vez cocinado el rosbif, dejamos que repose, envuelto en papel aluminio durante 20 minutos para que los jugos recirculen y se asienten. Además, así será mucho más fácil cortar tajadas finitas. Mientras, retiramos las cebollas que se habrán cocinado muy lentamente con la carne y sus jugos.
Para hacer la guarnición, cortamos dos manzanas en gajos como si fueran patatas y las doramos con 30g de mantequilla. Cuando estén las manzanas, metemos también las cebollas confitadas y las doramos para que tengan mejor pinta. Para hacer la salsa, recogemos los jugos de la cocción que quedaron en la fuente del horno, desglasamos con un chorrito de vino o coñac y trituramos con la batidora, añadiendo una de las cebollitas confitadas para que la salsa tenga más cuerpo.
5. Solomillo de Ternera al Punto con Reducción de Vino
Una fabulosa receta que siempre gusta en comidas y reuniones de amigos. Para hacer la salsa, nos servimos una copa de vino para probarlo y el resto de la botella lo ponemos a reducir en un cazo a fuego medio-fuerte. Nos fijamos en el nivel que tiene y dejamos que se reduzca hasta la mitad. Añadimos el caldo de carne y volvemos a dejar reducir a la mitad. Mientras tanto, ponemos el solomillo bien limpio en una fuente de horno y lo asamos a 175º en el horno con calor arriba y abajo durante unos 45 minutos. Metemos una bandeja de horno llena de agua en la parte de abajo del horno para que haya humedad abundante. No será necesario dorar o marcar el exterior de la carne, que quedará suficientemente dorada con su paso por el horno, pero sí tendremos que darle la vuelta a la pieza cada 10 o 12 minutos para que se haga de forma homogénea por todas las caras.
Cuando la parte interna de la carne esté a unos 55-60º medidos con un termómetro o sonda, la carne estará al punto, jugosa pero bien cocinada. Dejamos que repose unos 10 minutos y la fileteamos en cortes de un centímetro aproximadamente. Los jugos que hayan quedado en la fuente de horno y los que suelte al filetear la carne los añadimos a la salsa de vino tinto reducida, añadiendo el azúcar y subiendo el fuego al máximo para que reduzca y espese un poco más. Con 4 ó 5 minutos será suficiente.
Cortes de Vacuno Ideales para el Horno
Preparar tus alimentos al horno es una de las opciones más saludables que hay en la cocina. La carne no pierde sus nutrientes y sus jugos reducen el uso de aceite. Ahora bien, existen cortes de vacuno para el horno que son mejores que otras, sobre todo si queremos conservar una dieta sana.
- Posta negra: Si queremos una carne magra, la posta negra es la indicada. Tiene poca grasa y nervios y es muy jugosa.
- Asiento: Es uno de los cortes más blandos, jugosos y con poco nervio, aunque tiene una capa de grasa en la superficie que le aporta sabor.
- Ganso: También es considerado como un corte blando. Tiene un nervio al interior que se puede retirar antes de cocinar, y lo reconocemos por su forma triangular y su color rojo oscuro.
- Filete: El filete es una alternativa tierna y jugosa para preparar al horno. Tiene poca grasa, mucho sabor y tiene forma alargada.
- Tapabarriga: Si queremos hacer un asado al horno, la tapabarriga es un corte perfecto. Tiene textura blanda y bastante grasa en su cara externa, lo que lo vuelve un corte jugoso y de buen sabor. Es de forma irregular, con grosor medio, y se reconoce por su color rojo claro.
- Huachalomo: Este corte es semi magro; en sus extremos tiene capas de grasa que le dan sabor al prepararla.
- Punta Paleta: Está dentro de los cortes magros y tiene una forma semi cuadrada. Tiene una textura gruesa y se identifica por su tonalidad oscura.
- Lomo liso: También es un corte sano, por su poco contenido de grasa.

Consejos Clave para un Asado Perfecto
Si quieres preparar una rica carne al horno, existen algunos tips que facilitarán este proceso:
- Te recomendamos, además de precalentar el horno, primero sellar la carne. Dora la superficie del corte para conservar los jugos.
- También agrega las verduras o un poco de caldo mientras se está cocinando, esto ayudará a que se condimente y potencie su sabor.
- Para realzar el sabor, puedes preparar un macerado. Mezcla en un tazón todos los ingredientes del macerado y deja la carne macerando en esta mezcla un día antes de ser cocinada. Reserva parte para el momento de la cocción.
- Considera que los asadores específicos para carne tienen estrías de entre 2 y 3 cm de altura. Esto permite separar convenientemente la carne del fondo para que los vapores generados durante la cocción hidraten la carne, lo que ayuda a evitar que se reseque.