María Dolores Velázquez Rivas, conocida universalmente como Lola Cueto (1897-1978), fue una artista mexicana cuya prolífica carrera abarcó disciplinas tan diversas como la pintura, el grabado, la dramaturgia, el diseño de marionetas y la creación de tapices. Su trayectoria marcó un precedente en la historia del arte mexicano, al romper los esquemas sociales que restringían a la mujer al ámbito doméstico durante la primera mitad del siglo XX.

Formación académica y rebeldía
Nacida en la Ciudad de México el 2 de marzo de 1897, Lola Cueto ingresó a la Academia de San Carlos en 1909 a la edad de doce años. Su admisión fue un hito, convirtiéndose en una de las primeras alumnas en un ambiente predominantemente masculino, donde desafió las normas sociales establecidas. Junto a figuras como David Alfaro Siqueiros y Andrés Audifred, formó parte de un grupo estudiantil que cuestionó los métodos de enseñanza tradicionales de la institución.
Su formación continuó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde exploró el grabado, el desnudo, las artes decorativas y el paisaje. Durante su juventud, también se desempeñó como profesora de dibujo en la Escuela Nocturna para Obreros, iniciando así su vocación docente.
La estancia en Europa y el encuentro con el teatro de títeres
En 1919 contrajo matrimonio con el escultor vanguardista Germán Cueto. Entre 1927 y 1932, la pareja se trasladó a Europa, residiendo inicialmente en Santander, España, y posteriormente en París. Este periodo fue determinante en su carrera:
- Su cercanía con la pintora María Gutiérrez Blanchard facilitó su inserción en los círculos artísticos internacionales.
- En París tuvieron su primer contacto con el diseño de marionetas y teatro guiñol.
- Lola participó activamente en exposiciones de tapices en ciudades como París, Barcelona, Ámsterdam y Nueva York.

Contribución al teatro infantil y la cultura popular
Tras su regreso a México, Cueto se consolidó como una figura clave en la educación artística y cultural. Como miembro de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), lideró la difusión del teatro de guiñol. Su labor se materializó en la creación de tres compañías fundamentales:
- El Nahual
- Rin Run
- El Colorín
A través de estas agrupaciones, realizó performances y obras educativas tanto en zonas rurales como urbanas. Una de sus colaboraciones más destacadas fue el ballet de marionetas "El Renacuajo Paseador", junto al compositor Silvestre Revueltas. Su trabajo teatral no solo buscaba el entretenimiento, sino que se convirtió en una herramienta fundamental para la alfabetización básica en el México posrevolucionario.
Innovación en el arte textil y grabado
Lola Cueto destacó como pionera en el arte textil, integrando diseños de la cultura indígena con técnicas modernas de máquinas de bordar. Su interés por el arte popular mexicano se reflejó en toda su obra: desde sus series inspiradas en los vitrales de las catedrales góticas hasta sus tapices y textiles bordados. En su etapa de madurez, se integró a la Sociedad Mexicana de Grabadores, bajo la dirección de Carlos Alvarado Lang, y compartió su conocimiento como docente en el Mexico City College.
Lola Cueto - Titerecuenteando
Legado y reconocimientos
El trabajo de Lola Cueto fue ampliamente reconocido por críticos de la talla de Paul Westheim y el artista Jean Charlot. En 1957, el Instituto Nacional de Bellas Artes le otorgó un reconocimiento especial por sus 25 años dedicados a la docencia y al teatro guiñol. Tras su fallecimiento en 1978, su obra ha sido rescatada y valorada a través de exposiciones individuales en el Salón de la Plástica Mexicana y colecciones permanentes en instituciones como el Museo Metropolitano de Arte (Met) de Nueva York.