Las papas fritas, un plato icónico y sencillo que tradicionalmente requiere solo papas, aceite y sal, celebran su día internacional el 20 de agosto. El aceite es el ingrediente fundamental que confiere a las papas fritas su característico color dorado y su deseada crujencia, independientemente de si se presentan en forma de bastones o chips.
La Acrilamida: Un Compuesto Nocivo en las Papas Fritas
Las papas fritas en rodajas son reconocidas por ser uno de los alimentos que presenta la mayor cantidad de acrilamida en comparación con otros alimentos procesados a altas temperaturas. La acrilamida es una sustancia que se forma durante el proceso de fritura de alimentos a base de papa a altas temperaturas.
Un nuevo estudio de investigadores chinos, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, ha encontrado una relación entre el consumo de papas fritas y un aumento en el riesgo de ansiedad y depresión, afectando especialmente a los hombres jóvenes. El equipo de investigación sospecha que la acrilamida es la principal culpable de estos efectos.
La investigación reveló que el consumo frecuente de alimentos fritos, y en particular de papas fritas, está fuertemente asociado con un 12% más de riesgo de ansiedad y un 7% más de riesgo de depresión. Estas asociaciones se mostraron más pronunciadas entre los consumidores masculinos y más jóvenes. La exposición a largo plazo a la acrilamida, un contaminante representativo del procesamiento de alimentos en productos fritos, exacerba la escototaxis y la tigmotaxis (reacciones visuales y táctiles). Estos fenómenos afectan la capacidad de exploración y sociabilización, lo que puede desencadenar comportamientos similares a la ansiedad y la depresión.

Los científicos observaron que la exposición prolongada a la acrilamida provocó que peces cebra adultos mostraran comportamientos de ansiedad y depresión. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos advierte que altos niveles de acrilamida han causado cáncer en animales, aunque el riesgo para los humanos no está claramente definido.
Adicionalmente, un análisis de datos de 140.728 personas en el Reino Unido mayores de 11 años, excluyendo a aquellos diagnosticados con depresión en los primeros dos años del estudio, concluyó que consumir papas fritas presentaba un riesgo 2% mayor de depresión en comparación con comer carne blanca frita. En general, se identificaron 12.735 casos de depresión y 8.294 casos de ansiedad, siendo los hombres jóvenes quienes consumían la mayor cantidad de alimentos fritos.
Las últimas investigaciones señalan un aumento en las tasas de diagnósticos de salud mental. Se estima que 21 millones de adultos estadounidenses experimentaron al menos un episodio depresivo mayor en 2020, durante el apogeo de la pandemia de COVID-19, según el Instituto Nacional de Salud Mental.
A pesar de estos hallazgos, el autor del estudio, Yu Zhang, de la Universidad de Zhejiang, ha declarado que "no hay necesidad de entrar en pánico por los efectos adversos de los alimentos fritos".
Riesgos Adicionales del Consumo de Papas Fritas
Además de la investigación mencionada, otros dos estudios a gran escala han evidenciado que ciertos alimentos ultraprocesados, como las papas fritas, están relacionados con el deterioro cognitivo, particularmente con un mayor riesgo de demencia. Otra publicación científica reciente sugiere que este mismo grupo de productos podría estar asociado con la aparición de diferentes tipos de cáncer.
Deterioro Cognitivo y Demencia Asociados a Alimentos Ultraprocesados
El deterioro cognitivo se refiere al declive de las funciones cognitivas. Una de sus clasificaciones es el deterioro cognitivo leve (DCL), considerado la etapa temprana de pérdida de memoria o de capacidad cognitiva, como el lenguaje y la percepción visual o espacial. La demencia es otra manifestación de este declive; según la Organización Panamericana de la Salud, es un término general para varias enfermedades que suelen ser crónicas y progresivas, y que afectan la capacidad de realizar actividades diarias. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia.
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Sao Paulo y publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, así como otra investigación de científicos de la Universidad de Tianjin publicada en la revista Neurology, respaldan la relación entre los alimentos ultraprocesados y el deterioro cognitivo.

La Clasificación Nova y los Productos Ultraprocesados
La nutrióloga Verónica Irribarra explica que los alimentos ultraprocesados pertenecen a la clasificación Nova, un sistema de cuatro categorías que agrupa los alimentos según su tipo y grado de procesamiento:
- Alimentos sin procesar o mínimamente procesados: Son de origen animal o vegetal y no han experimentado ningún procedimiento industrial o son mínimamente procesados, como frutas, verduras, legumbres, carnes, leche y huevos.
- Ingredientes culinarios procesados: Incluyen aceites de girasol u oliva, y azúcar de caña.
- Alimentos procesados: Son elaborados a partir de ingredientes, como el pan, quesos, pescados curados y frutas en conserva.
- Productos ultraprocesados: Estas sustancias, según Irribarra, son tan dañinas que Nova ni siquiera las clasifica como alimentos, sino como "inventos industriales en base a sustancias que derivan de alimentos o cosas sintetizadas".
La doctora Irribarra describe el concepto de estos productos como "engañoso", ya que se venden como snacks o alimentos que distan mucho de lo que realmente son, ejemplificando con las papas fritas en tarro.
Las Papas Fritas y su Irritación en el Sistema Digestivo
Ciertos alimentos, popularmente conocidos como alimentos irritantes, pueden retrasar la cicatrización y no deben consumirse tras una cirugía o en presencia de una herida. Las frituras en general, como nuggets y papas fritas, no son aconsejables en estos casos.
Para las personas que sufren molestias digestivas, dolor estomacal, acidez o colon irritable, ciertos alimentos deben evitarse para proteger el sistema digestivo. El abuso de alimentos fritos y ricos en grasas puede aumentar el reflujo ácido y el ardor de estómago. El exceso de grasas también puede causar esteatorrea, que es la acumulación de grasa en las heces. Las personas con colon irritable deben evitar estas comidas para no agravar sus problemas digestivos, al igual que aquellos que han experimentado dolor de estómago recientemente.
Además, el consumo de alimentos ultraprocesados, como las papas fritas, se ha relacionado con el deterioro cognitivo y un mayor riesgo de demencia, e incluso con la aparición de diferentes tipos de cáncer.
Recomendaciones para una Dieta Saludable
Se recomienda acompañar las papas fritas, si se consumen, con ensaladas y proteínas bajas en grasa, como carne, pescado o ave. Existe una recomendación de ingesta de grasa que no debe superar el 30% de la energía total. Dado que las grasas en las papas fritas aportan el 45% de la energía, es crucial acompañarlas con alimentos que favorezcan el equilibrio. Es importante que productos como las papas fritas no constituyan la base de la alimentación.
No se recomienda el uso de aceites reutilizados. La naturaleza química del aceite y el proceso de fritura a altas temperaturas generan sustancias nocivas para el organismo. Cuanto más se utiliza el aceite, mayor es la cantidad de estas sustancias. La sal, aunque es un ingrediente que se restringe progresivamente, no puede ser controlada por el consumidor en productos procesados, a diferencia de una preparación casera.
Una buena estrategia es verificar el etiquetado nutricional de los alimentos industrializados y evitar productos con alto contenido de azúcar, grasas trans o sodio, que pueden aparecer bajo nombres como maltodextrina, jarabe de maíz o fructosa.
Aprende a leer la tabla nutricional como los expertos.
Alimentos que se deben evitar para el bienestar digestivo incluyen:
- Alimentos fritos y ricos en grasas (papas fritas, pizzas, hamburguesas).
- Comidas picantes (pimientos picantes).
- Alcohol.
- Lácteos (para personas con intolerancia a la lactosa).
- Chocolate (debido a la leche o cafeína que contiene).
- Fresas (en casos de diverticulitis).
- Café, té y gaseosas con cafeína.
Alimentos recomendados para una dieta saludable y la recuperación de heridas:
- Carnes magras (pollo, pavo, res).
- Leche deslactosada (ligth).
- Verduras cocidas (calabaza, zanahoria, espinaca).
- Leguminosas sin cáscara (frijol, lenteja).
- Frutas (manzana, uva, pera, papaya).
- Cereales y tubérculos (papa, camote, arroz, productos de harina de trigo integral, avena).
- Líquidos: agua o jugos naturales sin mucha azúcar.
Se desaconsejan platillos elaborados con condimentos fuertes, alimentos picosos y grasosos (frituras) para personas con sensibilidades digestivas o en proceso de recuperación.
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