Si has ido a cachurear entre los galpones del Persa Biobío, de seguro has visto este local. La Picá de Jaime abrió hace cerca de 20 años como un espacio pequeño en la esquina de Franklin con Ingeniero Obrech. Es una picada muy sencilla, a cargo de Jaime Rubilar Flores y su esposa, Eugenia González, que cuenta con una barra y un espacio con mesas, donde puedes probar los mejores lomitos del barrio.

La técnica detrás del lomito perfecto
Claro que, en estricto rigor, no se trata de lomito tradicional, sino de una pulpa de cerdo que va completa a la plancha. Mientras se cocina, se van cortando jugosas lonjas para que queden doraditas por todos los lados, al tiempo que se va aliñando a punta de agua, ajo y uno que otro ingrediente secreto. Cuando está lista, se pasa la marraqueta por la plancha para que se impregne de ese juguito.
Todo este proceso lo presencias tú, esperando tu sanguchito en la barra, mientras se te hace agua la boca.
COMO HACER EL LOMITO CORDOBÉS
Especialidades y menú
Resulta difícil describir todas las sensaciones que genera el primer mordisco a los sánguches de La Picá de Jaime. El producto llega a la mesa acompañado de una porción de mayonesa artesanal con ajo y salsa de ají. Además, los precios son más que razonables y las alternativas de bebestibles (bebida, té o café) están incluidas.
Opciones de carta
| Producto | Descripción |
|---|---|
| Lomo solo | Al menos tres jugosas lonjas de pulpa de cerdo |
| Lomo con tomate | La versión clásica del sándwich |
| Chacarero | Preparación tradicional con ingredientes frescos |
| Italiano | Generosa cantidad de palta y tomate |
Un clásico de la cultura chilena
Desde 2009 se celebra en todo el país el Día de la Cocina Chilena, fecha en que se reconoce la historia gastronómica y lo esencial que es en nuestra cultura y patrimonio. Las picadas chilenas tienen fama por ser lugares en los que se come bien, con platos abundantes y a precios accesibles. Es así como cada 15 de abril podemos conectarnos a través de los sabores, las memorias y las tradiciones que evocan los platos típicos, siendo La Picá de Jaime un referente indiscutido de esta identidad en el corazón de Santiago.