En 1980, Portugal quedó asombrado con la historia de una niña de nueve años que pasó la mayor parte de su vida en un gallinero, comenzando a adquirir comportamientos típicos de estas aves. Al ser rescatada por la policía, la menor de edad se encontraba con serios problemas de desnutrición y prácticamente no podía hablar, por lo que los medios la llamaron “Chicken Girl” (“la chica pollo”).

Orígenes y Abandono
Maria Isabel Quaresma Dos Santos, la “niña pollo” de Portugal, nació el 6 de julio de 1970 en una humilde casa de piedra en Tábua, un distrito de Coimbra. Su madre, Idalina Quaresma do Santos, vivía en la pobreza extrema y sufría de problemas mentales como consecuencia de la meningitis que padeció de niña.
Al año de nacer, su madre, Idalina, la encerró en un gallinero de la finca, donde pasaría prácticamente toda su infancia. La madre tenía graves deficiencias mentales y consideraba que Maria Isabel no formaba parte de la familia. Vecinos del lugar aseguraron años más tarde al diario portugués Expresso, que debido a los problemas mentales de la mujer, cada vez que salía de la casa, encerraba a la pequeña de poco más de un año, en el corral junto a las gallinas y la dejaba ahí durante días e incluso semanas.
Los tres hermanos mayores de Maria Isabel no corrieron la misma suerte y vivieron una infancia relativamente normal, acudiendo a la escuela y con las relaciones típicas con el resto de niños de la comunidad. Tábua es una pequeña aldea agrícola y ganadera del norte de Portugal, con pocos habitantes que se dedican a sus trabajos en el campo y no se inmiscuyen en los asuntos de sus vecinos. Por este motivo, pese a que todos conocían el caso de esta niña, nadie lo denunció ni hizo nada por remediarlo.
Vida en el gallinero y adaptación
Debido a la falta de cuidado de su madre (de su padre no se sabe nada), la niña comenzó a sobrevivir alimentándose con lo mismo que comían las gallinas con las que pasaba sus días. De esta forma su dieta se basaba en agua (sucia, la mayoría de las veces), granos de maíz, hojas de lechuga y algunas sobras que a veces encontraba. “La veía desde el balcón. Ella orinaba, hacía sus heces y comía (en el mismo lugar). No se comunicaba con nadie. Decía ‘ah ah’, pero no hablaba. Se percibía que tenía una deficiencia profunda. A veces le llevaba un poco de agua o un pedacito de pan. Pero además de eso no me metía, tenía mi vida”, narró Manuela, una de las vecinas, hoy de 76 años.
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Descubrimiento y Primeros Intentos de Ayuda
En 1976, la historia de Isabel comenzó a cambiar cuando una tía de su madre vio cómo estaba viviendo y decidió llevarla a un hospital en busca de ayuda. “La encontré en el gallinero. Era pequeña y estaba jugando. ‘¿Quién hizo esto?’, pensé y la agarré. Aparecí a una hora en que nadie me esperaba. Estaba mal vestidita con ropa clara. No estaba bien.”
Esta mujer se dedicó a atender a la niña, pero el bombero se enfrentó a la madre de María Isabel y a los vecinos por no hacer nada por la menor de edad. “El escenario era muy triste, la niña no estaba saludable, estaba muy delgada y no era normal”, agregó. Maria João se llevó a la pequeña a su casa, donde vivió por alrededor de dos semanas. “Intenté jugar, intenté enseñar. Era una lucha para hacer que se tomara sus medicamentos. Reía con ella, jugaba con el balón. Intentaba que jugara.”
Pero su esfuerzo no fue suficiente. De esta forma, cuando la niña tenía siete años, Maria João la llevó al orfanato de las Hermanas de San José de Cluny y entregó a la menor de edad. “Le dije: ‘tú eres y serás muy importante para mí’. Me dio la espalda. De Isabel no guardé nada. Ni ropa ni la pelota con la que jugábamos. No fui mujer en ese momento. Me faltó fuerza, tuve miedo y no adopté a Isabel”, reconoció con pesar. Con el paso de las semanas, Maria Isabel volvió al hogar de su madre, lo que no le gustó nada a María João.
Intervención de los Medios y Autoridades
En enero de 1980, con 9 años de edad, Maria Isabel fue encontrada encerrada en un gallinero en Tábua (Distrito de Coimbra), Portugal. La historia interesó al periódico y al poco tiempo publicó uno de varios reportajes sobre Isabel Quaresma, la “niña pollo”. Manuela Ramalho Eanes, que en la época era primera dama, también se enteró del caso e intentó colaborar. Gracias a ella, la madre perdió la custodia e Isabel fue llevada a un hospital en Lisboa.
“Recuerdo que compramos un oso enorme para darle.” Paralelamente, la niña se había convertido en el tema favorito de los medios de comunicación, que aseguraban que su rostro tenía rasgos semejantes a los de una gallina: la cabeza demasiado pequeña para el cuerpo, los ojos grandes y rasgados, los labios y los dientes supuestamente desarrollados como si fueran picos.

Diagnóstico y estado de Maria Isabel
“Se trata de una niña con una insuficiencia mental muy probablemente por motivo de abandono afectivo y social. El comportamiento de Isabel se sitúa en un nivel biológico elemental, es decir, de las acciones y reacciones primarias de un animal o humano”, señaló Juan du Santos, uno de los médicos que la atendió en Lisboa. Cuando Maria Isabel fue encontrada, presentaba los siguientes signos:
- Caminaba como las gallinas y movía continuamente sus brazos como si fuesen alas.
- Tenía las manos llenas de callos, pues jamás había caminado erguida.
- Se había alimentado con la misma comida que las gallinas, lo que le había producido graves problemas de crecimiento.
- Pese a tener casi diez años, su edad cerebral se había estancado a los dos.
- No sabía hablar y tan solo emitía cacareos.
- No tenía absolutamente ninguna educación higiénica.
- Intercalaba en su carácter estallidos de cólera con episodios de reclusión interior, sin prestar el más mínimo interés a los estímulos exteriores.
Lo que encontró esta mujer fue una niña totalmente salvaje que manifestaba claramente las mismas reacciones que las gallinas. La señora Maria Joâo, llevó a la niña a distintos hospitales para que fuese estudiada y reconocida por los médicos. Pero el caso parecía no interesar demasiado a nadie y, otra vez, increíblemente, las autoridades obligaron a devolver a la niña a la familia.
Internamiento y vida adulta
En 1980, una organización religiosa se hizo cargo de la niña y consiguió internarla durante un periodo corto de tiempo en una institución, a la espera de encontrar algo mejor y a más largo plazo, pero sorprendentemente, la niña fue devuelta a su familia al poco tiempo por dejar de hacerse cargo esta ¿Organización religiosa? Hasta que poco tiempo después, vía denuncias judiciales, la niña sería internada por fin en una institución psiquiátrica de Lisboa. Allí pasó un tiempo hasta que fue trasladada a la Casa del Buen Samaritano, una institución para niños con deficiencias mentales, donde ha estado hasta nuestros días.
Isabel creció en varios centros ocupacionales, donde la cuidaron y atendieron debido a las limitaciones intelectuales con las que quedó. En 1991 se reencontró con María João, quien la siguió visitando durante los siguientes años. Las terapias no han tenido mucho éxito, su edad mental continua estancada en los dos años y pese a que ha aprendido a caminar y a mostrar algunas reacciones como amor o miedo, la década de convivencia con las gallinas han mermado tanto sus capacidades físicas y mentales que ya no tienen solución. Actualmente, Isabel sigue siendo cuidada en un centro especializado y su infancia es una pesadilla que logró superar.
Casos Análogos de Niños Salvajes
Existen muchísimos casos a lo largo de la historia en los que los niños son abandonados por diferentes motivos y conviven durante muchos años con animales. En esta convivencia adoptan las costumbres de vida de dichos animales, desapareciendo prácticamente por completo los rasgos o características típicas de los humanos. Se mueven como ellos, comen como ellos e incluso imitan a la perfección todos los sonidos que ellos. En la mayoría de casos se suele hablar de niños lobo, pero también existen muchísimas más especies de animales que han “adoptado” a estos niños, como cabras, perros, puercos salvajes y, en el caso que os traigo hoy, gallinas. Un caso terrible, pero no único, pues existen casi 200 casos similares documentados en los dos últimos siglos.

Otros ejemplos notables
- En medio del revuelo por la noticia de un caso de encierro en Alentejo, medios locales recordaron el caso de la "niña pollo" en Portugal, hallada en 1980, quien era mantenida encerrada en un gallinero por su madre.
- Un caso similar ocurrió en Camboya hace cinco años. Rochom Pngieng se perdió en la selva cuando cuidaba búfalos y fue hallada 18 años más tarde: caminaba en cuatro patas, comía con las manos y emitía extraños ruidos para comunicarse.
- En Chile fue descubierto el caso de Corina Lemunao, quien fue encerrada en un gallinero por su familia durante su niñez y juventud en el sector de Lonquimay.