La Casa del Alfajor: Historia de un Legado de Sabor Peruano

En un país marcado por la crisis económica de finales de los años ochenta, una receta familiar y la perseverancia se convirtieron en el punto de partida de una de las marcas más emblemáticas de la repostería peruana: La Casa del Alfajor.

Orígenes y Nacimiento de una Tradición (1987-1990)

La Casa del Alfajor nació en 1987, cuando Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban comenzaron a vender alfajores desde la puerta de su casa en Surco. En aquel entonces, la empresa empezó en una época en la que el país atravesaba una hiperinflación. El señor Hernán Pareja, uno de los fundadores, tenía una imprenta que no atravesaba un buen momento debido a la crisis económica, lo que impulsó la búsqueda de nuevas oportunidades.

Hernán se había dado cuenta de que, cuando su suegra Isabel preparaba los alfajores para cumpleaños o reuniones familiares, a la gente le gustaban tanto que incluso se los llevaban en táper. Esta observación fue clave para Marcela Silva Santisteban, quien inició su negocio junto a su esposo, basándose en la receta de su abuela Isabel. El nombre "La Casa del Alfajor" surgió precisamente porque, al inicio, vendían los alfajores desde su propia casa.

En 1987, abrieron sus puertas en la cocina de una casa, contando con un pequeño capital pero con mucho entusiasmo, ofreciendo alfajores hechos con la receta de la abuela a sus familiares y amigos más cercanos. Al poco tiempo, inauguraron su primera casita ubicada en Santiago de Surco, la cual les permitió endulzar la vida a más peruanos.

Tras el éxito inicial, en 1988, decidieron ampliar sus instalaciones e implementar una pequeña planta en el garaje de la casa, con el fin de cumplir con la creciente demanda de sus clientes.

La incursión en el mercado fue un éxito y en 1990 les permitió aumentar "casitas" en otros distritos de la ciudad. Además, diversificaron su oferta con la creación de otros dulces, tales como piononos, budín, brownies, pyes y milhojas, así como productos salados como empanadas, sándwiches y diversos bocaditos para todo tipo de eventos sociales.

Foto histórica de Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban vendiendo alfajores en sus inicios

Consolidación, Expansión e Innovación (1995-2006)

Cada día más peruanos elegían sus productos, lo que impulsó a la empresa a esforzarse aún más en seguir brindando un producto de calidad. Es así como en 1995, La Casa del Alfajor inauguró su planta de producción en el distrito de Chorrillos con el fin de poco a poco lograr endulzar el corazón de todos los peruanos.

El principal desafío durante esta etapa fue lograr que la marca se hiciera conocida, algo que se consiguió gracias al trabajo arduo y al esfuerzo constante. También fue una etapa difícil para conseguir los insumos. Sin embargo, esas dificultades se pudieron superar trabajando unidos como familia, principalmente con mucho trabajo y perseverancia. Siempre respetaron la receta de la abuela Isabel y mantuvieron el compromiso de ofrecer el mejor producto posible.

Tras varios años en el mercado, en 1996, lograron abrir nuevas "casitas" en varios distritos de la ciudad de Lima. Así mismo, otorgaron la primera franquicia exclusiva ubicada en el distrito de San Isidro, un paso importante en su estrategia de crecimiento.

Casi diez años después de la inauguración de su planta, en 2006, La Casa del Alfajor innovó en la línea de empacados para consolidar su expansión hacia los supermercados y el mercado internacional. Fue en esta época cuando se creó el popular ALFA-PACK, que incluye alfajores tradicionales, de maicena y sabor chocolate, con el cual lograron obtener dos premios de Creatividad Empresarial.

Infografía que muestra la evolución y expansión de La Casa del Alfajor en el mercado peruano

Productos, Valores y Presencia Actual

En la actualidad, La Casa del Alfajor cuenta con 23 locales en todo el Perú, en regiones como Tacna, Chiclayo y Trujillo, reflejando su consolidación a nivel nacional. Rodrigo Pareja, gerente comercial de la empresa, junto a su equipo de trabajo, sigue impulsando la marca con un fuerte compromiso hacia la calidad y el servicio al cliente, como se evidencia en locales como el del distrito de La Molina.

Actualmente, exportan a Estados Unidos su producto Alfa-Pack, que se caracteriza por incluir la galleta ya horneada y el manjar blanco listo. Este producto está disponible en dos versiones: la tradicional, elaborada con harina, y otra hecha con maicena.

La filosofía de la empresa se basa en pilares sólidos: seguir utilizando la mejor harina del mercado y elaborar el manjar blanco con leche fresca. La atención al cliente es fundamental; las personas deben sentirse cómodas, como si estuvieran disfrutando un producto hecho en casa. Además, un valor esencial inculcado por los fundadores es que el colaborador siempre debe estar primero. Si en algún mes, por cualquier motivo, los ingresos no alcanzan, la prioridad es cumplir con el equipo antes que con uno mismo.

Imagen del producto Alfa-Pack en sus diferentes presentaciones

La Casa del Alfajor

Reconocimientos

El esfuerzo y la dedicación de los fundadores, Hernán Pareja y Marcela Silva Santisteban, han sido reconocidos en diversas ocasiones. Ellos fueron galardonados con el Premio Empresa Peruana del Año 2024, un testimonio del impacto y la trayectoria de La Casa del Alfajor en la repostería y el empresariado peruano.

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