La mayonesa ha sido descrita a menudo como el "gemelo malvado" del kétchup. Aunque el intenso debate sobre los méritos de este condimento alcanzó puntos de hervor solo en décadas recientes, la controversia ha perseguido a esta salsa a base de huevo desde sus mismos comienzos.

Historia y teorías sobre su nacimiento
Existe una narrativa tradicional sobre el origen de la salsa vinculada a la nobleza. Según esta versión, el chef del duque, al encontrarse en una isla que carecía de la crema necesaria para realizar la salsa de la victoria, inventó un aderezo a base de huevo y aceite, denominada originalmente “mahonnaise” por su lugar de nacimiento.
Sin embargo, este relato fue atacado algunas generaciones después por un gastrónomo francés, quien argumentó que Mahón no era conocido exactamente por su alta cocina. En la actualidad, las opiniones siguen divididas entre los expertos:
- Tom Nealon: El escritor de cocina apoya enfáticamente la teoría española sobre el origen del condimento.
- Andrew Smith: Autor de varias historias sobre el aderezo, mantiene una postura escéptica. Según sus investigaciones, todas las antiguas recetas atribuyen la autoría a los franceses, y él considera esta versión como la más probable.
Pese a la disputa sobre su invención, no hay dudas de que los franceses fueron los responsables de popularizar la salsa a nivel mundial.

Consolidación y popularidad en la dieta moderna
La ensalada ofreció un hogar inicial para la colonización de la mayonesa en la cocina americana. Con el paso del tiempo, el producto se integró profundamente en la cultura popular y el consumo cotidiano.
Para 1923, el gran condimento blanco era tan famoso que el presidente estadounidense Calvin Coolidge afirmó a la prensa que no podía vivir sin la mayonesa casera hecha por su tía Mary. En este contexto de auge, Hellmann’s, una marca neoyorquina con jarros de diseño ancho que permitía el ingreso de cucharas grandes, logró dominar el sector y establecer un estándar industrial.