Una inédita investigación de la Universidad Católica del Norte y del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) ha revelado que la jaiba mora presenta mínimas diferencias genéticas a lo largo de la costa de Chile. A pesar de su importancia para cientos de caletas y comunidades costeras, y de su amplio uso en la cocina chilena, no existían evaluaciones formales sobre la genética de sus poblaciones hasta este estudio.

Genética y Diversidad Poblacional
En un reciente estudio publicado en la revista Global Ecology and Conservation, un grupo de investigadores de la U. Católica del Norte descubrió que la diversidad genética de la jaiba mora es baja al compararla con otras jaibas a nivel global, situándose en el cuartil más bajo respecto a otras especies, explica Pilar Haye, investigadora del Departamento de Biología Marina de la U. Católica del Norte y directora alterna en SECOS.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo analizó 222 ejemplares de jaiba mora recolectados a lo largo de casi 3.500 kilómetros de costa, desde el norte en Iquique hasta Los Molinos (Los Ríos) en el sur de Chile. Los investigadores sugieren que esta baja diversidad genética puede deberse a la pesca sostenida y a una característica particular de la especie: la mayoría de los individuos de un sitio provienen del mismo lugar, y solo un porcentaje menor proviene de sitios alejados, a pesar de tener una larva que permanece en la columna de agua por tiempo prolongado.
Aunque a escala nacional la especie parece formar una sola gran población, el estudio advierte que las poblaciones locales pueden ser mucho más frágiles de lo que indican las estadísticas de desembarque. Nicolás Segovia, Datamanager e investigador del SECOS y co-autor del estudio, profundiza:
“El tipo de manejo de este tipo de organismos -común para todas las jaibas, no solo para la jaiba mora-, proviene de un decreto de hace más de 35 años, que involucra la devolución de hembras que porten huevos (hembras ovígeras) y una talla mínima de 120 mm de cefalotórax.”
Características y Distribución de la Jaiba Mora
La jaiba mora, cuyo nombre científico es Homalaspis plana, se distribuye desde Guayaquil (Ecuador) hasta el Estrecho de Magallanes, incluyendo el archipiélago de Juan Fernández. Su caparazón es liso, de color violeta con manchas amarillas, y posee tenazas macizas con dientes fuertes. Los dactilopoditos (la parte final de las patas) son densamente pilosos, cubriendo gran parte de la articulación.
La forma de su caparazón es subpentagonal, de superficie dorsal plana y lisa, de ahí su nombre científico. Los dedos de las pinzas son de color negro y gruesamente dentados, siendo generalmente una pinza más grande que la otra. En su etapa adulta, la coloración de esta especie de jaiba es morada-púrpura con manchas amarillentas.
En su etapa juvenil, la jaiba mora prefiere el intermareal con fondos de bolones, mientras que de adulta prefiere el submareal, llegando hasta profundidades de 20 metros en entornos de roqueríos. También es posible encontrarla en fondos de arena.

Reproducción y Ciclo de Vida
La época de desove de la jaiba mora comprende entre julio y diciembre para Chile central, aunque se han observado hembras con huevos hasta diciembre. En la Región de Los Lagos, el desove ocurre generalmente en primavera. Se calcula que una hembra de 135 mm de ancho por 95 mm de largo de caparazón puede portar alrededor de 1.600.000 huevos.
Los ejemplares ovíferos se encuentran comúnmente a poca profundidad, en esteros y lugares abrigados. La fecundación es interna y se produce generalmente cuando la hembra tiene el caparazón blando. Consiste en la deposición de uno o más espermatóforos, que contienen muchos espermatozoides y cuyos gametos pueden ser viables hasta por un año posterior a la cópula.
Cada hembra tiene un par de ovarios, y uno de ellos madura totalmente dos meses después de la cópula. En laboratorio, se observó que el desarrollo larval de la jaiba mora posee un total de cuatro estados: cuatro zoeas y una megalopa, demorando casi 40 días en total. Para llegar a juvenil se demora un total de 32 días.
Las hembras guardan varios miles de huevos en el abdomen, y los mantienen hasta un desarrollo larvario avanzado. Tal como otros crustáceos, las jaibas pueden regenerar una extremidad perdida; incluso ellas mismas pueden liberar la extremidad en caso de requerirlo (en medio de peleas o predación). Sin embargo, esta regeneración no siempre resulta en una extremidad del mismo tamaño, quedando usualmente un poco más pequeñas, sobre todo en el caso de las quelas (pinzas), siendo esto aún más marcado en los machos.
Hábitat y Alimentación
La jaiba mora habita en diversos fondos marinos, prefiriendo en su etapa juvenil el intermareal con fondos de bolones, y en su etapa adulta el submareal hasta 20 metros de profundidad en entornos de roqueríos o fondos de arena.
Si bien casi todas las jaibas son consideradas carroñeras, la Homalaspis plana se caracteriza por ser un predador activo, alimentándose inclusive de erizos, que destroza sin problemas con sus grandes pinzas. Son omnívoros, detritívoros y carroñeros; su dieta puede variar sustancialmente dependiendo de la estación del año, la localidad y su estado ontogenético, siendo capaces de consumir diariamente entre el 6 y el 10% de su peso corporal.
Pesca y Manejo
La jaiba mora es capturada por pescadores artesanales a lo largo de Chile, principalmente mediante el uso de trampas. La extracción mediante buceo está prohibida. La normativa vigente establece la prohibición de extraer hembras con huevos (ovígeras) y fija un tamaño mínimo de extracción de 12 cm de ancho del caparazón (cefalotórax).
El tipo de manejo para este tipo de organismos, común para todas las jaibas, proviene de un decreto de hace más de 35 años. Este decreto involucra la devolución de hembras ovígeras y el respeto a la talla mínima de 120 mm de cefalotórax.
En la Caleta de Pellines, por ejemplo, se capturan diversas especies de jaibas como la mora, peluda, reina y remadora. La remadora se captura con redes, mientras que la mora, peluda y reina se atrapan con trampas cebadas con cabezas de pescado o mediante buceo. Existe una controversia sobre la captura de la remadora con redes en la Región del Maule, ya que no es un sistema selectivo y puede resultar en la captura de hembras con huevos y ejemplares bajo talla sexual, algo no autorizado a nivel nacional.
Para la remadora, la única protección legal vigente es la prohibición de extraer hembras, sin una talla mínima establecida como en otras especies. El dimorfismo sexual permite identificar machos y hembras: en los machos, el abdomen es en forma de lanza; en las hembras, es más ancho y ovalado.
La estacionalidad también influye en la oferta: la mayor cantidad de hembras con huevos aparece en primavera y verano. Para el consumidor, la oferta cambia según la especie. La remadora se vende viva, cruda o cocida; la mora, peluda y reina se comercializan crudas o cocidas.
Proliferación de la 'jaiba mora' complica las faenas de pesca | Noticias Televistazo | Ecuavisa
Aspectos Culinarios
Al entrar en cocción, las jaibas cambian de color debido a la astaxantina, un pigmento que en vida está unido a proteínas del caparazón y se ve azulado o grisáceo. La remadora se vende viva, cruda o cocida, lista para consumo. La mora, la peluda y la reina se comercializan crudas o cocidas.
Manejo y Conservación Futura
El equilibrio entre la mesa y el mar para la jaiba mora depende de decisiones concretas, como seleccionar artes de pesca que reduzcan la captura incidental, respetar la prohibición de extraer hembras y concentrar esfuerzos de protección en primavera y verano.
Existe un proyecto de emprendimiento para el cultivo, crianza y engorda de ovas, larvas y juveniles de jaiba mora (Homalaspis plana). Este proyecto nace de la inexistencia en Chile de procesos productivos a gran escala en la crianza de este crustáceo, cuya carne tiene un alto valor en el mercado nacional. El modelo productivo propuesto busca ofrecer flexibilidad con repetitividad en la crianza y engorda de crustáceos, permitiendo obtener altos volúmenes con costos y precios bajos.
La especie Homalaspis plana no ha sido evaluada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ni incluida en el Reglamento para Clasificar Especies del Ministerio del Medio Ambiente.
Referencias
- Castilla, J. C., & Manríquez, P. H. (2010). Guía para la observación e identificación de mariscos en Chile.
- Zagal, C., & Hermosilla, C. (2007). Guía de invertebrados marinos del sur de Chile. Fantástico Sur.
- Millikin M. R., Williams A. B. «Synopsis of biological data on the blue crab, Callinectes sapidus Rathbun». FAO Fish.