El Huevo Frito Perfecto: Un Arte Culinario Sencillo

Hacer un huevo frito es algo muy sencillo, aunque para que quede perfecto y en su punto, hay que tener en cuenta algunos aspectos clave. A pesar de que su elaboración sea de lo más fácil a lo que podemos enfrentarnos, conseguir el huevo frito perfecto, con puntilla, una clara cuajada y una yema cremosa, no es tan fácil. Conseguirlo requiere práctica y, a veces, puede llegar a ser todo un arte. El huevo frito lo tiene todo para ser el favorito de muchos: su yema cremosa y llena de sabor contrasta con los bordes crujientes de la puntilla, todo ello completado por el explosivo sabor del aceite que se utiliza para su cocción. En España, freír el huevo es una de esas tradiciones que no parece que vaya a desaparecer nunca.

Chef preparando huevos fritos con técnica avanzada

Orígenes y Relevancia Cultural del Huevo Frito

La técnica de freír huevos es muy antigua y se remonta a tiempos prehistóricos, por lo que no se conoce con certeza quién hizo el primer huevo frito. La avicultura llegaría a España con los romanos, y sería desarrollada por los musulmanes. La imagen de este humilde y sabroso plato de cocina fue retratada por Velázquez en su obra “Vieja friendo huevos”, pintada en 1618. El huevo frito es un plato transversal que se encuentra en el desayuno inglés, el almuerzo latinoamericano, las cenas de media Europa y en incontables platos asiáticos.

Obra

Claves para un Huevo Frito Impecable

La Elección del Huevo

Uno de los aspectos más importantes para el éxito de esta elaboración es elegir unos buenos huevos. Te recomendamos que los huevos sean frescos y de gallinas felices. Lo mejor es optar siempre por huevos de gallinas criadas en libertad, que tendrán un sabor delicioso, y cuanto más frescos sean, mucho mejor, ya que los huevos frescos tienden a esparcirse menos por la sartén. Es importante que estén a temperatura ambiente; siempre puedes sacarlos 1 o 2 horas antes de la nevera.

Huevos frescos de gallinas en libertad

El Aceite Adecuado y su Temperatura

El tipo de aceite para la fritura va a depender de la disponibilidad, costumbres y gustos particulares. A nosotros nos gusta utilizar un buen aceite de oliva para freír los huevos. La clave para convertir un plato tan sencillo en un manjar reside en la estabilidad y el carácter del aceite en la sartén. Si buscas la máxima intensidad y los aromas más frescos, puedes utilizar un aceite de oliva puro para elevar el plato a una categoría gourmet.

En una sartén antiadherente, cubre el fondo con aceite de oliva, en cantidad suficiente para dejar un grosor de algo menos de un dedo. Calienta el aceite a fuego medio-bajo. Es importante que no se caliente demasiado para evitar que se queme el aceite y se arruine el sabor del huevo. Ponemos la sartén a fuego medio-alto y vigilamos el aceite para que se caliente sin que llegue a humear. Podemos notar que el aceite está lo suficientemente caliente porque se ve claramente menos espeso y comienzan a aparecer burbujitas en su parte inferior. Además, al aproximar la mano sobre un palmo por encima, debemos notarlo caliente. Para controlar la temperatura y que el aceite no salte, un truco que suele funcionar es añadir primero una miga de pan, que además nos dará una pista de cuándo el aceite ha alcanzado la temperatura adecuada.

Esquema de la temperatura del aceite en la sartén

Preparación Básica: Guía Paso a Paso

Para freír huevos, en primer lugar, tenemos que preparar las herramientas: cuenco o cucharón de sopa, sartén (mejor si es antiadherente), espumadera y plato, con papel de cocina opcional. En cuanto a los ingredientes, tantos huevos como queramos freír, aceite de oliva (o girasol, que se puede calentar más y no deja sabor) y, también opcionalmente y siempre para aderezar después, sal y pimienta. Lo habitual será cocinar entre uno y dos huevos fritos por persona, dependiendo de si se trata de un plato único o si esta preparación va a formar parte de otra receta. Tan solo tened en cuenta que cuantos más huevos, más grande será la sartén necesaria para freírlos.

Cómo Cascar y Añadir el Huevo

  1. Para cascar el huevo, rompemos la cáscara golpeando esta sobre una superficie dura y, a continuación, abrimos el huevo sobre un cuenco o taza para deslizarlo más fácilmente a la fritura, evitando así que se rompa la yema o se separen sus partes. ¡No lo hagas en el borde de la sartén! Esto es importante, más que nada por una cuestión de seguridad al trabajar con aceite hirviendo.
  2. Una vez que el aceite esté caliente en su punto óptimo, vertemos el huevo crudo, dejándolo deslizar sobre el mismo, lo más cerca posible de la superficie de la sartén; de este modo no se romperá ni salpicará. Inmediatamente se empezará a freír.

Cuál es la mejor manera de cascar los huevos

La Cocción Perfecta y la Puntilla

Dejaremos el huevo freír hasta el punto que más nos guste. Los más puristas aseguran que un huevo está bien frito cuando los bordes están ligeramente dorados y crujientes (la famosa puntilla). Si el resultado de nuestro huevo frito no muestra este aspecto, ya sabemos qué hay que hacer la próxima vez: dar más fuerza al fuego, pero sin pasarnos, porque como se tueste demasiado... ¡Importante: nunca tapen la sartén, ni con el huevo frito ni con ninguna otra fritura!

Para que se cocine la clara con puntilla y la yema permanezca líquida o melosa, necesitamos "lardear" el huevo, es decir, bañar con el aceite la clara usando una espumadera. Es un movimiento que hay que aplicar rápidamente, con cuidado de no llegar a bañar la yema, una vez que el borde del huevo ya ha empezado a coger más color. Como el aceite estará muy caliente, la puntilla se empezará a formar rápidamente en el borde del huevo. Cuando hayan pasado unos 30 segundos y la puntilla del huevo ya esté casi formada pero la parte superior aún siga transparente, inclinamos un poquito la sartén para que el huevo se vaya hacia el borde y dejamos que el aceite caliente suba por la superficie del huevo, sin que alcance la yema. De esta manera, se cocinará la parte superior del huevo.

Ilustración de la técnica de lardear el huevo con espumadera

Retirar el Huevo

Cuando toda la parte superior del huevo, excepto la yema, esté blanca, retiramos el huevo de la sartén con una espátula, dejando escurrir un poco el aceite sobrante. Una vez esté al punto deseado, solo hay que sumergir la espumadera en el aceite, deslizarla por debajo del huevo y retirarlo con cuidado, dejando que escurra el exceso de grasa. Deposítalo sobre un plato y ¡listo!

Secretos de los Chefs para el Huevo Frito Ideal

Conseguir el huevo frito perfecto es todo un arte. Es por ello que cocineros expertos como Karlos Arguiñano, José Andrés, Martín Berasategui o Gordon Ramsay pueden ayudarnos, revelándonos sus secretos para conseguir el huevo frito perfecto, pequeños trucos que harán que nuestro plato llegue al siguiente nivel.

Karlos Arguiñano: La Claridad Recogida y Redonda

Para Arguiñano, conseguir el huevo frito perfecto pasa por lograr que este no se quede con la clara demasiado ancha, para obtener un resultado redondo y perfecto. Para conseguirlo, solo se necesita la sartén con el aceite, el huevo y una espumadera. La clave se encuentra en romper el huevo primero encima de la espumadera, de forma que el agua que tiene el huevo se filtra por los agujeros de este utensilio de cocina. Cuando el aceite de la sartén esté bien caliente, añadimos el huevo con la espumadera, poco a poco y con cuidado de que no se deforme. De esta forma, ya tenemos un huevo recogido y redondo, con una forma perfecta.

Para que el huevo frito se cocine por completo y no quede crudo por algunas partes, el cocinero vasco aconseja a sus telespectadores empujar el aceite caliente por encima del huevo, usando la misma espumadera. Así, la yema quedará cocinada por fuera, pero cremosa por dentro, y la clara se cocinará por todas las zonas por igual.

Chef Karlos Arguiñano mostrando su técnica del huevo frito con espumadera

José Andrés: Yema Cubierta y Cremosa

El chef José Andrés ha compartido la receta de su huevo frito favorito, cocinado de forma que la clara acabe cubriendo la yema por completo, mientras se mantenga líquida, suave y dorada. Para obtener un resultado perfecto, la clave es cuidar muy bien la calidad del huevo y el aceite. Respecto al huevo, este debe ser lo más fresco posible, porque a medida que pasa el tiempo, la clara se va desprendiendo progresivamente de la yema y esto hace que esta no llegue a cubrirse por completo durante la cocción. El aceite debe estar muy caliente, ser muy abundante y, preferiblemente, aceite de oliva español.

Una vez el aceite haya conseguido la temperatura suficiente (podemos guiarnos por cómo reacciona una cuchara de madera, si chisporrotea al contacto estará bien), cascaremos el huevo y lo soltaremos sobre el aceite de la sartén. Rápidamente, cogeremos el mango y lo elevaremos, inclinando la sartén a unos 45º de la superficie de la cocina. De esta forma, el aceite se acumulará en un lado de la sartén, permitiéndonos cubrir por completo la superficie del huevo. Para asegurarnos de que se cocina por completo, podemos usar la mano que tenemos libre para coger una cuchara y salpicar aceite sobre el huevo.

Cuando la clara de los laterales se haya vuelto blanca, es el momento de doblar el huevo sobre sí mismo, haciendo que la clara cubra totalmente la superficie del huevo. De esta forma, lo envolvemos con la clara para que esta se quede crujiente y la yema de dentro, cruda. Continuamos mojando el huevo con el aceite durante unos segundos y, por último, le daremos la vuelta, de forma que la parte exterior de la clara tome un toquecito dorado. Ahora, solo queda sacarlo, emplatarlo y echarle un poquito de sal. El chef también sugiere echarle un chorrito de aceite de oliva virgen extra para darle un toque final de sabor.

Chef José Andrés friendo huevos con abundante aceite

Martín Berasategui: La Puntilla Perfecta

Martín Berasategui aprendió de las mujeres de su familia que echar una miga de pan en el aceite es el truco perfecto para controlar la temperatura, ya que es "el mejor chivato que hay". Además, antes de echar el huevo, el chef vasco recomienda cascarlo en una taza para deslizarlo más fácil a la fritura, evitando así que se rompa la yema o se separen sus partes. Si nos gusta el huevo con puntilla, debemos cocinarlo con el aceite humeante y hay que hacerlo rápido, para que no se cuaje demasiado la yema.

Miga de pan en el aceite para comprobar la temperatura

Gordon Ramsay: Un Toque Gourmet

Según Gordon Ramsay, para hacer unos huevos fritos perfectos, el chef británico primero calienta bien el aceite en una sartén, a la que también añade un pequeño trozo de mantequilla para que se vaya fundiendo con el calor. Después, casca los huevos sobre una superficie plana y los echa en el recipiente casi pegados ya al aceite. Además de sal, el cocinero añade también una pizca de pimienta y copos de chile encima del huevo frito. Y comienza a hacer girar los huevos en el aceite y fuera del fuego, sobre una superficie fría, para que no se peguen y se impregnen bien de la mantequilla.

Cuál es la mejor manera de cascar los huevos

Cómo Disfrutar del Huevo Frito

Acompañamientos Clásicos e Innovadores

Los huevos fritos se pueden disfrutar solos o acompañando infinidad de platos y productos, como complemento o formando platos combinados. Son un básico en la cocina que cualquiera debería conocer. Acompañado con patatas fritas, como compañero de un pisto o de magra con tomate, para coronar una hamburguesa o un sándwich, o para disfrutarlo por sí mismo. En España triunfan los huevos rotos con jamón y patatas, también gustan mucho como relleno de bocadillos y sándwiches, a menudo acompañados de algo de embutido, queso, lomo o, en versión más ligera, ensalada y fiambre magro. Suelen acompañar al arroz a la cubana, al pisto o a las migas al pastor, pues en realidad enriquecen cualquier base de verduras, arroz, pasta o salsa.

Los anglosajones suelen tomarlos para desayunar con beicon, patatas, alubias, gofres o con tortitas, y son muy populares los rancheros en la cocina mexicana servidos sobre una tortilla de maíz o trigo, con salsa de hortalizas y otros complementos opcionales.

Además de la clásica pareja de sal y pimienta, podemos ir más allá con los aderezos que realzarán el sabor de nuestros huevos fritos. Si preferimos apostar por el umami para desarrollar nuevos matices de sabor intenso, pero sutil, podemos coronarlos con queso parmesano o grana padano (vigilando entonces la sal añadida, o nos quedarán muy salados), trufa negra, salsa de soja, miso o huevas de pescado.

Plato de huevos rancheros

Aspectos Nutricionales

Aunque sin duda hay formas más saludables de cocinar el huevo, el huevo frito, si es de calidad y está bien preparado, resulta todo un manjar en su sencillez. A pesar de que el huevo frito puede no ser tan bajo en calorías como otras maneras de preparar huevos, sigue siendo una opción muy nutritiva cuando se consume con moderación. Algunas de las propiedades del huevo frito son que tiene un alto contenido de proteínas, es rico en vitaminas A, D y B12, y contiene grasas beneficiosas para la salud del corazón.

El huevo frito también tiene fama de poco saludable, cuando en realidad no resulta tan calórico respecto a otras elaboraciones. Según datos de la BEDCA, un huevo de gallina estándar, cocido o duro, tiene unas 145 kcal por cada 100 g de porción comestible (un huevo talla L pesa unos 63-73 g con cáscara), y unos 10,2 g de grasas totales. El problema suele estar, más bien, en las malas frituras y, particularmente, en los acompañamientos. Un huevo frito sin más, en su punto, escurrido y frito con aceite de oliva, es nutritivo y saludable; la cosa cambia si lo dejamos grasiento y lo combinamos con patatas fritas, beicon, jamón o chorizo, y mucho pan.

Tabla nutricional comparativa de huevo frito con y sin acompañamientos

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