Fernando Soto Astol, conocido artísticamente como "Mantequilla", fue un primer actor y comediante mexicano, cuyo legado perdura en la Época de Oro del cine mexicano. Su vida estuvo marcada por el humor, una prolífica carrera y un final que reflejó su desprendimiento y la dura realidad de los últimos años.
Orígenes y Primeros Pasos en el Arte
Fernando Soto Astol nació el 15 de abril de 1911 en Puebla de Zaragoza. Proveniente de una distinguida estirpe de artistas, fue miembro de una familia de actores en la que desde su bisabuelo hasta su padre incursionaron en el ambiente artístico. Su padre, Roberto Soto "El Panzón", fue un sobresaliente actor cómico y político, quien impulsó significativamente su carrera. Fernando Soto inició su andar artístico en 1929, haciendo su debut en las carpas a los diecisiete años, justo el día en que su padre cumplía 50 años y se encontraba en la cúspide de su éxito. Siempre admiró a su padre y de él heredó el amor por el teatro, la actuación y los aplausos del público.

El Origen de un Apodo Inmortal: "Mantequilla"
El mote de "Mantequilla" acompaña el nombre de Fernando Soto, y su origen se atribuye a varias anécdotas. Se dice que, cuando daba sus primeros pasos en el teatro junto a su padre, fue presentado como cancionista. Debido a su voz "resbalosita", sus admiradores le apodaron "Mantequilla". Otra versión sugiere que fue su propio padre quien lo rebautizó tras conocer alguna de sus aventuras juveniles, diciéndole: “Tú no eres de carne y hueso, tú eres de mantequilla… por lo resbaloso”. Existe una tercera versión que indica que su padre, al verlo muy "coqueto" con las muchachas, le puso el apodo también por su carácter "resbaloso".
Una Carrera Versátil en el Escenario y la Pantalla
Los Comienzos Teatrales y la Transición al Cine
Aunque en un inicio Fernando Soto confesó en una entrevista de 1973 que no quería ser cómico y que fue bailarín en el Teatro Arbeu, su destino lo llevó a la comedia. Cuando inició su carrera artística al lado de su padre, probó suerte cantando temas sentimentales, pero sin el éxito esperado. Incluso su propio padre, al anunciar una nueva revista, bromeó: “Y les prometo que no pondré a cantar a Mantequilla”. A pesar de estos inicios, Fernando Soto "Mantequilla" recorrió la República Mexicana con un espectáculo propio, presentándose en diversas carpas.
Su incursión en el cine comenzó en 1938 con la película "México Lindo", junto a su padre. Este fue el inicio de una fulgurante carrera que eventualmente lo llevó a dejar las carpas y el teatro por un tiempo. Debutó en el cine junto a Mario Moreno "Cantinflas" en "Ni sangre ni arena" (1941), donde interpretó a "Charifas", amigo de "El Chato" (Cantinflas), ayudándolo a ingresar a una corrida de toros y participando en las confusiones generadas por el parecido entre "El Chato" y el torero.
Canciones de Dolor | Tele N | Película Completa | Lucha Villa Cuco Sánchez
El Consolidado Cómico de la Época de Oro
Fernando Soto trabajó en más de 200 películas, actuando junto a figuras legendarias como Joaquín Pardavé, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Dolores del Río, Sara García y Luis Aguilar. Fue muy común verlo en la pantalla grande en papeles de tipo "simple" que contrastaban con el héroe gallardo. Se le recuerda especialmente como el fiel compañero de Pedro Infante en filmes icónicos como "Cartas Marcadas", la trilogía "Nosotros los pobres", "Ustedes los ricos" y "Pepe el Toro". Su primera cinta con Pedro Infante fue "Los tres García" (1947), donde interpretó a Tranquilino e inmortalizó la frase "Lo agarraron como al enfermo del estómago: corre y corre", repitiendo su dupla en la secuela "¡Vuelven los García!" (1947) y "Soy charro de Rancho Grande" (1947).
Además, coestelarizó películas junto a David Silva, destacando en "Campeón sin corona" (1946), una cinta que obtuvo cuatro Arieles, y en "Esquina Bajan" (1948), premiada con dos Arieles. También tuvo la oportunidad de participar en la segunda versión de "México de mis recuerdos", donde asumió el papel de Don Susanito Peñafiel y Somellera, obteniendo el sueldo más alto de su vida hasta ese momento, 30 mil pesos de la época.
Su talento trascendió géneros y directores, participando incluso en dos ocasiones con Luis Buñuel: en "La hija del engaño" (1951) y en "La ilusión viaja en tranvía" (1953), donde interpretó a Tobías Hernández, el "Tarrajas", quien a su vez encarna a Satanás y Adán en una pastorela. Pese a que no destacó como actor protagónico, con su carisma, sentido del humor, ocurrencias y sencillez, el actor ganó un lugar muy especial en el corazón del público. Era tío de la famosa actriz Verónica Castro.

Filosofía de Vida y Carrera
Cuando le preguntaban de dónde aprendía los chistes y muecas que causaban la risa, Fernando Soto admitía que, además de ser hijo de un gran cómico, su escuela había sido la vida y sus propias experiencias. "Nosotros hemos de provocar la risa o la sonrisa, que es la mejor prueba de amistad, el signo de la limpieza de alma", expresó en una entrevista para EL UNIVERSAL. Ante reporteros que insinuaban que merecía otro tipo de personajes, "Mantequilla" aclaraba con firmeza: “Merezco lo que tengo, nunca he sido de una gran ambición, prefiero la tranquilidad, que se limiten los compromisos, el público es quien nos coloca”. Con esa misma conformidad, respondía sobre sus personajes recurrentes: “Los productores me acomodaron a ser ese personaje (de rancherito, fiel a su amo) y qué difícil es salir. El género de comedia ranchera sobrevive y me llaman para que trabaje al lado de Vicente Fernández y Valentín Trujillo”.
Su compromiso con su imagen y creencias era inquebrantable. En una ocasión, un director le ofreció un papel con una remuneración significativamente alta, diez veces más de lo que había ganado en sus películas anteriores. Sin embargo, Fernando Soto rechazó la oferta rotundamente, explicando que el papel ridiculizaría su imagen y atacaría sus creencias espirituales en Cristo. La conversación se terminó allí, y con ella, el prometido pago.
Vida Personal y el Valor del Desprendimiento
"El dinero sirve para no dar lástimas, pero yo vivo modestamente”, confesó en una entrevista. A "Mantequilla" le apasionaba el juego y el amor; disfrutó de la vida sin preocuparse por atesorar bienes, y sus compañeros lo describían como "muy desprendido". En una ocasión, el líder de los actores y amigo suyo, Jaime Fernández, intentó ayudarle a administrar mejor sus ingresos, pero Soto no aceptó. Años más tarde, cuando la enfermedad lo aquejó y el dinero se hizo necesario, Jaime Fernández organizó una comida en su honor, a la que asistieron 100 amigos, cuyo pago por el cubierto fue el dinero recaudado para "Mantequilla".
Dos años antes de su muerte, Fernando Soto confesó que la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) nunca le pagó regalías por su trabajo en cine y televisión. Agradecía el apoyo de la empresaria Margo Su, quien le pagaba un sueldo diario tras un accidente en el escenario del Blanquita, y a la ANDA, que mensualmente le entregaba 2 mil 500 pesos de su jubilación.
Los Últimos Días: La Lucha contra la Diabetes y la Despedida
Los últimos años de Fernando Soto estuvieron marcados por los estragos de la diabetes. Su hijo Leonardo contó que cinco años antes de su deceso, "Mantequilla" estaba lleno de vida, cantaba, visitaba a sus amigos y disfrutaba de todo tipo de antojitos y dulces. Fue entonces cuando apareció la diabetes. Aunque los médicos le advirtieron del peligro de no tratarse, el actor no hizo mucho caso y mantuvo su ritmo de vida, alternando entre estudios de grabación y escenarios de teatro. Su cuerpo resintió el ajetreo y comenzó a enfermarse. Primero fueron los ojos, hasta que perdió por completo la vista, y poco después las complicaciones aumentaron, incluyendo la pérdida de la movilidad del brazo izquierdo.
Fernando Soto fue una de las figuras más queridas del Teatro Blanquita, recinto que ayudó a inaugurar en 1960 y donde se presentó hasta que su salud se lo permitió. En 1979, durante la celebración del 19º aniversario del Blanquita, "Mantequilla" se despidió del escenario que tantas risas le había dado. Con dificultades para caminar y casi ciego, logró subir al escenario con la ayuda de Alberto Rojas "El Caballo" y dedicó unas palabras a sus compañeros y al público. En aquella emotiva velada, "Mantequilla" no hizo reír, sino llorar a los asistentes, conmoviendo incluso a Lucha Villa hasta las lágrimas. En una ocasión, se sintió muy agradecido por un homenaje que sus compañeros le organizaron en Garibaldi, aplaudiendo que se hiciera en vida y no de forma póstuma, aunque lamentaba no poder ver bien para abrazar a quienes lo acompañaban. "Siento no poder ver bien para abrazar a todos los que vinieron. Físicamente me siento con ánimos, sólo los ojos no me responden, aunque los médicos del hospital General del Centro Médico del IMSS, hacen lo posible porque me recupere. Estoy desesperado, quisiera trabajar, pero en este momento me siento muy feliz de convivir con mis compañeros”.
Fernando Soto nunca imaginó que la diabetes le impediría trabajar, pues sus actuaciones le proporcionaban cantidades discretas que le permitían vivir con lo necesario. Su hijo expresó: “Mi padre se sentía cansado, muy cansado. Se podía ver el sufrimiento en su rostro, todo era pesado para él aunque hubiera dicho lo contrario, pero seguramente él deseaba partir de este mundo. Ahora ya está descansando y deja un gran recuerdo y sus enseñanzas, trataremos de seguir sus consejos”.
El Adiós Definitivo
La madrugada del 11 de mayo de 1980, a los 69 años de edad, Fernando Soto "Mantequilla" falleció de un coma diabético en la Ciudad de México. Un día después, en las tres primeras funciones del Teatro Blanquita, se le brindó un minuto de silencio, un emotivo adiós en el mismo recinto que había inaugurado 30 años antes y que marcó su vida actoral. Cuando murió, la familia no tenía dinero para sepultarlo, y lo hicieron gracias a la generosidad de su amigo de la infancia Jaime Fernández. El hombre que durante tantos años hizo reír a la gente llegó a su última morada acompañado por apenas unos cuantos amigos. Sus restos descansan en la sección especial para actores de la ANDA en el Panteón Jardín, donde también reposa su padre, Roberto Soto "El Panzón". Bajo la sombra apacible de los árboles, su tumba, resguardada por un Cristo en la cruz, se adorna con coloridas flores, manteniendo vivo el recuerdo de un actor que fue, ante todo, un eterno compañero del alma.

Filmografía Selecta
- México lindo (1938)
- Ni sangre ni arena (1941)
- El rebelde (Romance de antaño) (1943)
- ¡Como México no hay dos! (1944)
- Gran Hotel (1944)
- La hija del regimiento (1944)
- Campeón sin corona (1945)
- Los tres García (1946)
- Soy charro de Rancho Grande (1947)
- Ustedes los ricos (1948)
- Los tres huastecos (1948)
- Esquina bajan (1948)
- Dicen que soy mujeriego (1948)
- Pepe el Toro (1952)
- La hija del engaño (1951)
- Cartas a Eufemia (1952)
- La ilusión viaja en tranvía (1953)
- El analfabeto (1960)
- La vida de Pedro Infante (1963)
- Fe, Esperanza y Caridad (1972)
tags: #historia #del #actor #mantequilla