Las grasas son un tipo de nutriente esencial que se obtiene de la alimentación. Aunque existe el mito de que deben evitarse, son fundamentales para que el cuerpo funcione adecuadamente, proporcionando la energía necesaria, manteniendo la salud de la piel y el cabello, y permitiendo la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

¿Qué son las grasas y cómo funcionan en el organismo?
Las grasas aportan 9 calorías por gramo, más del doble que los carbohidratos o proteínas. Son vitales para el desarrollo cerebral, el control de la inflamación y la coagulación sanguínea. Además, proporcionan ácidos grasos esenciales como el linoleico y el linolénico, que el cuerpo no puede producir por sí solo. Sin embargo, es necesario distinguir entre los diferentes tipos de grasas para mantener una buena salud cardiovascular.
Tipos de grasas según su composición
- Grasas saturadas: Generalmente sólidas a temperatura ambiente. Incluyen productos animales (mantequilla, queso, carnes grasas) y algunos aceites vegetales (palma, coco). Un exceso eleva el colesterol LDL ("malo").
- Grasas insaturadas: Suelen ser líquidas a temperatura ambiente. Se dividen en monoinsaturadas (aceite de oliva, canola) y poliinsaturadas (girasol, maíz, soja, pescado). Ayudan a reducir el colesterol LDL.
- Grasas trans: Son grasas artificiales formadas por la hidrogenación de aceites vegetales. Son perjudiciales, ya que elevan el LDL y reducen el HDL ("bueno"). Se encuentran en bollería industrial, frituras de comida rápida y productos precocinados.
Propiedades tecnológicas y culinarias
Más allá de su valor nutricional, las grasas cumplen funciones críticas en la gastronomía:
- Transferencia de calor: Son el medio perfecto para freír, ya que alcanzan temperaturas superiores a las del agua (hasta 180°C), aportando textura y sabor.
- Vehículo de sabor y aroma: Muchos compuestos aromáticos son liposolubles; es decir, se disuelven en la grasa. Esto permite que el aceite retenga y transporte los sabores de ingredientes como el ajo y la cebolla en un sofrito.
- Modulación de textura: Aportan cremosidad, viscosidad y esa sensación agradable en boca (palatabilidad) en productos como el chocolate o la repostería.

¿Cómo elegir la mejor grasa para cocinar?
Existe un gran debate sobre si es más saludable freír con aceites vegetales o grasas animales. Según estudios recientes, la clave reside en la estabilidad de la estructura molecular al calentarse.
El problema de la oxidación
Al freír a altas temperaturas (aprox. 180°C), los aceites sufren un proceso de oxidación, formando aldehídos y peróxidos lipídicos, asociados a riesgos de salud. Los aceites ricos en grasas poliinsaturadas (girasol, maíz) son menos estables y generan más compuestos tóxicos al calentarse. En cambio, las grasas saturadas y monoinsaturadas (aceite de oliva, manteca de cerdo, grasa de ganso) son mucho más estables.
| Tipo de grasa | Composición principal | Recomendación |
|---|---|---|
| Aceite de Oliva | Monoinsaturados | Ideal para cocinar y freír por su estabilidad. |
| Aceites de semillas (Girasol/Maíz) | Poliinsaturados | Usar preferiblemente en crudo, no para freír. |
| Grasa animal (Lardo/Vaca) | Saturados/Monoinsaturados | Muy estables a altas temperaturas. |
Recomendaciones prácticas para una cocina saludable
- Minimizar la fritura: Especialmente a temperaturas muy altas.
- La regla del 60/20: Para reducir aldehídos, elige grasas con más del 60% de saturados o monoinsaturados y menos del 20% de poliinsaturados.
- Aceite de oliva: Es el "compromiso ideal" debido a su alto contenido en ácido oleico y antioxidantes (especialmente en la variedad virgen extra).
- Preparación casera: Al preparar grasa de vaca (pella) o de cerdo en casa, evitas los aditivos tóxicos presentes en los productos procesados del supermercado.
- Gestión de residuos: Las grasas sólidas a temperatura ambiente deben descartarse correctamente para no obstruir tuberías.
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