La Ganadería en el Valle de Camarones: Tradición, Resistencia y Memoria

El río Camarones, nacido de la confluencia de los ríos Ajatama y Caritaya en la quebrada del mismo nombre, alimenta un valle que ofrece los más diversos frutos tropicales en medio del desierto de Atacama, el más árido del mundo. Este valle, con una extensión de 3.782 km², no solo sustenta cultivos como mangos, pomelos, mandarinas y guayabas, sino que también cobija actividades esenciales como la pesca y la ganadería.

Entre el mar y la cordillera, se encuentran poblados y caseríos como la caleta de Camarones, Chitita, Codpa, Cuya y Guañacagua, que forman parte de este diverso territorio. Uno de los puntos resaltantes de la comuna a nivel mundial es que en sus tierras aún es posible encontrar vestigios de la cultura Chinchorro. Las momias más antiguas del mundo son parte de la historia de quienes habitaron el valle entre el 7020 y el 1500 a.C., demostrando una profunda conexión espiritual con sus ancestros. Este legado milenario subraya la rica historia y la profunda conexión cultural con la tierra que caracteriza la región.

Paisaje del Valle de Camarones con el río y vegetación en medio del desierto

La Ganadería Camélida: Un Saber Ancestral y una Forma de Vida

En el vasto territorio de Arica y Parinacota, donde los Andes se encuentran con el Océano Pacífico, la ganadería camélida se teje como una historia rica y profunda, honrando las raíces, las prácticas y las memorias de un pueblo indígena que ha forjado su identidad a través de esta actividad.

Las escenas que componen la vida ganadera en la región evocan eventos atemporales: el despertar entre el ganado, caravanas de horas junto a la familia, los cielos estrellados en las noches de trashumancia y los partos de rodillas en un ambiente seguro y acompañado. Esta práctica está profundamente entrelazada con la cultura local, manifestándose en las fiestas de los pueblos, la música de la voz aymara cantándole a los animales, los rituales con licor y hojas de coca, la k’oa, las bandejas con wiphalas blancas y las hogueras que iluminan cada cerro durante el año nuevo aymara. A la mañana siguiente, el agua de la vertiente cristalizándose o derritiéndose en las cabezas antes del amanecer, completa el ciclo vital.

Llamas y alpacas pastando en el altiplano andino de Arica y Parinacota

El saber ganadero no se concibe como un compartimento estanco, sino como un todo inseparable donde la naturaleza y la cultura interactúan permanentemente. Como señalan los expertos, "hay un todo permanente en constante interacción cuyo equilibrio debe cuidarse día a día".

Desafíos y Amenazas a la Práctica Ganadera Tradicional

A pesar de su riqueza cultural y ancestral, la ganadería camélida en estos territorios enfrenta una profunda amenaza. Los censos revelan un preocupante descenso de la población humana que habita estos lugares, con una población envejecida. Del mismo modo, el censo agropecuario indica que las poblaciones de alpacas y llamas continúan también en descenso. Dinámicas políticas, económicas, sociales y culturales han favorecido el despoblamiento a niveles dramáticos, que a veces parecen irreversibles.

LLAMAS Y PASTORES DE TISCO

Preservación de la Memoria y los Saberes: Una Iniciativa Comunitaria

Ante este panorama, ha surgido la necesidad imperante de activar la memoria colectiva de ganaderos y ganaderas, quienes ven con preocupación la amenaza que se cierne sobre esta práctica. En este contexto, la obra "De pastoras, pastores y memorias: La ganadería camélida en la Región de Arica y Parinacota" se presenta como un testimonio vivo de las experiencias, saberes y legados de quienes han dedicado su vida a cuidar y criar camélidos en esta tierra ancestral.

Este proyecto nace de las particularidades vitales y biográficas de su coautor, Rolando Manzano Rada, médico veterinario y especialista en ganadería de llamas en el altiplano de la Región de Arica y Parinacota. Como hijo de un dirigente ganadero de Visviri y nieto de un reconocido yatiri y de una gran pastora (awatiri), uywa qolliri (médica de animales) y productora de charki de la puna, Rolando Manzano emprende un trayecto que le lleva a lo más alto de las cumbres cordilleranas para retornar a lo más profundo de su biografía personal: sus raíces.

A través de una meticulosa investigación que abarca desde la revisión de archivos y artículos académicos hasta la recopilación de relatos de sabias abuelas y abuelos, el proyecto busca rescatar las voces y vivencias de quienes han sido protagonistas de esta historia. La metodología participativa es clave, buscando dar un carácter comunitario al relato y asegurar que la historia sea narrada por quienes la viven, y no solo por quienes la investigan. El objetivo principal reside en una afirmación: preservar la memoria de las y los ancianos, honrando la sabiduría de quienes son "las raíces del árbol; las que, finalmente, permiten que el árbol se sostenga en pie".

En este esfuerzo, se agradece profundamente a todos los ganaderos y ganaderas que entregaron su disposición a participar en la reconstrucción de las líneas de tiempo. Estos encuentros, enriquecedores y profundos, permitieron la redacción de este documento y, sobre todo, enseñaron a través del lenguaje más común y universal: el de las emociones. Se honra la memoria de las y los mayores, se escuchan con atención las experiencias de quienes son más jóvenes, y se mira a las generaciones más pequeñas con esperanza, buscando que la práctica ancestral de la ganadería camélida siga siendo parte del presente.

El Legado de la Ganadería Camélida: Un Llamado al Futuro

Este trabajo es una primera aproximación a la gran labor de levantar una narración de carácter comunitario en torno a la práctica ganadera, focalizada en las memorias compartidas y los significados colectivos. Se anima a quienes tomen esta posta a que este material sea reflexionado entre los ganaderos y ganaderas, quienes tienen la labor y el derecho de realizar un diagnóstico con esta nueva información, profundizando y replanteando lo que estimen pertinente. Es un tributo a la resistencia, la resiliencia y la creatividad de una comunidad que ha sabido adaptarse y transformarse a lo largo de los siglos, y una invitación a reconocer el valor de preservar y compartir nuestras raíces.

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