El término cracker o galleta salada engloba una gran cantidad de productos con diferencias notables entre sí. Podemos definir este grupo como un punto intermedio entre el pan y la galleta convencional. Por un lado, se asemejan al pan por sus fórmulas sencillas y bajo contenido en azúcares; por otro, comparten con las galletas una baja humedad y actividad de agua, lo que garantiza una larga vida útil.

Origen e historia
Los orígenes de este producto se remontan a las elaboraciones destinadas a largas travesías marítimas. En 1792, Theodore Pearson creó en Massachusetts el pilot bread (pan de piloto), un alimento sencillo a base de agua y harina. Sin embargo, el nombre moderno proviene de Josiah Bent, quien en 1801, tras quemar accidentalmente un lote de galletas, bautizó al producto como cracker, haciendo referencia al sonido crujiente (crack) que emitían al partirse.
Clasificación y técnicas de elaboración
Las crackers son galletas simples elaboradas mediante el mezclado de harina, agua, sal y, en ocasiones, grasas. Dependiendo de su técnica, podemos clasificarlas en varios grupos:
- Galletas de agua (tipo hardtack): Las más simples. Se laminan muy finas y se cortan, generalmente de forma circular. Son duras, quebradizas y no utilizan levaduras.
- Galletas fermentadas: Incluyen levadura en su fórmula, permitiendo una expansión y una textura más aireada. Ejemplos locales en España incluyen los picos y rosquilletas.
- Galletas hojaldradas: Muy populares internacionalmente (como las cream crackers). Se obtienen mediante procesos de laminado y doblado, creando capas finas sin llegar a la expansión del hojaldre tradicional.

Factores técnicos en la producción
En el proceso industrial, se suelen realizar agujeros en la masa, conocidos como agujeros de docking, para evitar la formación de burbujas de aire durante el horneado. Asimismo, factores como la reología de la masa son fundamentales:
| Ingrediente/Proceso | Función principal |
|---|---|
| Harina de trigo | Estructura base (desarrollo de gluten) |
| Materia grasa | Aporta textura, jugosidad y extensibilidad |
| Enzimas (proteasas) | Mejoran la extensibilidad de la masa |
| Bicarbonato sódico | Ayuda al incremento de volumen y control de pH |
Ingredientes y composición nutricional
Harinas y cereales
El ingrediente mayoritario siempre es la harina de trigo refinada. En algunos casos, se añade harina de trigo o cebada malteada para favorecer la fermentación y aportar color dorado gracias a sus azúcares naturales.
La elección de la grasa
La materia grasa es determinante para la textura y la calidad nutricional:
- Grasa de palma: Aporta gran untuosidad, pero tiene un bajo perfil nutricional.
- Aceite de girasol: Opción equilibrada y de coste asequible.
- Aceite de oliva virgen extra: La opción nutricionalmente más interesante, aunque aporta un sabor característico al producto.
Cómo Se Hacen Las Galletas? [Proceso En Fábrica]
Azúcares y otros aditivos
Aunque no son habituales, los azúcares pueden añadirse para alimentar las levaduras o mejorar la coloración. Las galletas tipo Graham, por ejemplo, poseen una mayor carga de azúcares y harinas integrales, distanciándose de la categoría de galleta puramente salada.
Consideraciones sobre la salud y etiquetado
Es fundamental prestar atención al contenido de sal y grasas. Muchos productos del mercado superan el 1,25% de sal, considerándose valores elevados. Asimismo, el aporte calórico puede ser significativo, alcanzando en ocasiones hasta 500 kcal por cada 100 gramos. Por ello, el sistema Nutri-Score otorga calificaciones variadas que dependen estrictamente de la presencia de grasas saturadas, azúcares y sodio.