Orígenes y consolidación histórica
Los orígenes de Hervás, en la actual provincia de Cáceres, datan de finales del siglo XII. Su nombre es una modificación de San Gervasio, que todavía conserva el río Santihervas, afluente del Ambroz. La proximidad a la Vía de la Plata mantuvo a este enclave en contacto con diversos pueblos. Se cree que los primeros pobladores pudieron ser celtas e íberos, seguidos por fenicios, griegos y posteriormente los judíos, quienes establecieron un característico trazado urbano.

Durante el reinado de Alfonso VIII, la zona fue repoblada con la ayuda de caballeros abulenses. Tras la fundación de Plasencia en 1186, Hervás quedó segregado de Ávila e integrado en Plasencia. Sin embargo, en 1209, el monarca decidió crear una nueva villa en Béjar, convirtiéndose Hervás en una aldea más de su extenso alfoz.
Reconocimientos reales y lealtad
Los vecinos de Hervás colaboraron activamente en la Reconquista. Por su participación en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), recibieron el título de Lealtad. Posteriormente, Fernando III concedió a su escudo la Bordadura de Gules con ocho aspas por su ayuda en la toma de Baeza.
Un hito crucial ocurrió en 1264, cuando Doña Violante, esposa de Alfonso X, donó a Hervás el monte Castañar Gallego para su aprovechamiento exclusivo. Este hecho fue fundamental para el desarrollo de la cestería, la ebanistería y el urbanismo local, utilizando madera de castaño, adobe y granito, materiales visibles en el conjunto histórico declarado en 1969.
Evolución industrial y el Barrio Judío
Un rasgo identitario de Hervás es su pasado industrial. En 1734, por iniciativa ducal, llegó a la villa el súbdito inglés Juan Cortés, fabricante de paños finos. Su labor permitió transformar una actividad artesanal dispersa en un modelo de producción organizada. Felipe V otorgó privilegios a la fábrica, incluyendo la exención de cargas para sus maestros y aprendices.
Tras años de desavenencias con los fabricantes de Béjar por la calidad y comercialización de los paños, el 16 de noviembre de 1780, el rey acordó la separación de la Fábrica de Paños de Hervás de la Villa de Béjar. Esto dio paso a una "década prodigiosa" (1780-1790), donde la producción se disparó y amplió su presencia en las ferias del país.

Patrimonio y comunidad judía
La comunidad judía que residió en Hervás antes del edicto de expulsión de 1492 contaba con unas 45 familias. Su legado persiste en el famoso Barrio Judío, un entramado de calles sinuosas como el Rabilero o la Sinagoga, que refleja la vida cotidiana de artesanos y médicos judíos de la época.
La modernización del siglo XIX
El camino hacia la autonomía de Hervás fue largo. En 1816, tras años de batallas legales, la localidad consiguió el privilegio de exención y villazgo respecto a Béjar. En 1833, con la reforma administrativa de Javier de Burgos, Hervás pasó a integrarse definitivamente en la provincia de Cáceres.
El progreso continuó con hitos significativos:
- Ferrocarril: En 1893 llegó el ferrocarril, tras el esfuerzo de la villa por desviar el trazado hacia su estación.
- Luz eléctrica: En 1895 Hervás contó con suministro eléctrico, antes que muchas capitales de provincia.
- Desarrollo social: Surgió una pequeña burguesía y movimientos obreros que se convirtieron en precursores de la defensa de los derechos sociales a nivel nacional.