La producción de queso es un proceso complejo que combina tradición y ciencia. Los defectos en el queso no solo comprometen la estética del producto, sino también sus cualidades organolépticas, su capacidad de conservación y la rentabilidad del fabricante. Comprender las causas y los tipos de fallos estructurales, microbiológicos y fisicoquímicos es esencial para la industria láctea.

Defectos de textura y estructura
La textura excesivamente blanda, la consistencia quebradiza o la presencia de grietas son problemas recurrentes que afectan la calidad final. Estos factores perjudican el corte, especialmente en quesos destinados a ser rebanados.
- Textura excesivamente blanda: A menudo causada por un proceso de proteólisis acelerado. La hidrólisis de las caseínas (especialmente αs1 y β-caseína) debilita la matriz proteica. La elección de coagulantes con baja relación C/P (capacidad coagulante/actividad proteolítica) promueve una degradación intensa, haciendo que el queso pierda su geometría original.
- Grietas y fragilidad: Relacionadas con el equilibrio de calcio y fósforo. Un exceso de calcio insoluble provoca una reticulación excesiva que hace al queso rígido y quebradizo (yesificación), mientras que una acidificación brusca puede disolver demasiado el fosfato de calcio estructural, debilitando la red proteica.
- Adhesividad: Influenciada por la degradación proteolítica, que vuelve el queso más pastoso y propenso a pegarse a las superficies de corte y entre sí.

Defectos de corteza y superficie
Los problemas en la corteza, como su ausencia o presencia de manchas, son fácilmente identificables y afectan la manipulación del producto.
- Ausencia de corteza: Generalmente provocada por la lixiviación, un fenómeno donde el calcio de la superficie migra a la salmuera por desequilibrio osmótico. Si la salmuera no tiene suficiente calcio soluble (debido a que este precipita como fosfato o carbonato de calcio), la superficie del queso se debilita.
- Manchas y hongos: La presencia de colores inadecuados o mohos no deseados indica fallos en la higiene o contaminación durante la maduración.
- Sudoración (Humedad superficial): Migración de la humedad intersticial hacia la superficie, que puede condensarse y generar un aspecto de "sudor" en envases de atmósfera modificada (ATM).
Defectos microbiológicos y formación de gas
La generación de gas es una de las causas más graves de defectos y se clasifica según el momento de aparición:
Hinchazón temprana (Precoz)
Se manifiesta en las primeras horas o días tras la fabricación. Está causada principalmente por bacterias del grupo coliforme o levaduras. Una curva de acidificación lenta (especialmente si el pH cae lentamente hasta 6,0) favorece este desarrollo, ya que deja lactosa disponible para la fermentación de estos microorganismos.
Hinchazón tardía
Ocurre tras meses de maduración. La causa principal es la presencia de bacterias del grupo Clostridium (como C. tyrobutyricum), que fermentan el lactato en ácido butírico, CO2 y H2. Este defecto suele ir acompañado de un olor rancio o butírico y cráteres internos.
Factores relacionados con la leche cruda y el manejo
La calidad de la leche es el punto de partida fundamental. Algunos aspectos críticos incluyen:
- Refrigeración: Mantener la leche a Tª < 4ºC es vital, pero no más de 48 horas para evitar el crecimiento de psicrótrofos (como Pseudomonas), cuyas enzimas (proteasas y lipasas) causan enranciamiento y proteólisis excesiva.
- Agitación: Debe ser suave para evitar la rotura de glóbulos grasos, lo que también favorecería la lipólisis.
- Contenido en caseína: Niveles bajos de caseína reducen el rendimiento quesero, generan cuajadas débiles y aumentan la pérdida de sales en el suero.