En el ámbito de la alimentación, circulan numerosos mitos sobre combinaciones de alimentos que podrían ser perjudiciales para la salud. Una de las preguntas recurrentes es si la ingesta de helado seguida de mate puede causar algún daño. Analicemos la evidencia para desvelar la verdad detrás de esta creencia popular, abordando tanto los mitos comunes sobre el helado como las particularidades del consumo de mate.
Mitos sobre el consumo de helado
Creemos que no eres consciente de la cantidad de mitos sobre el helado que tenemos asumidos y que siempre hemos pensado que son ciertos. Por eso, aquí desmentiremos algunos de ellos.
¿"Congelación cerebral" o dolor de cabeza por frío?
La mayoría de nosotros hemos conocido desde muy pequeños la incómoda sensación de un dolor punzante detrás de la frente después de un bocado demasiado grande de helado. La respuesta más escuchada ha sido que el cerebro entra en estado de congelación. Sin embargo, esto es solo un mito sobre el helado.
El cerebro no corre el riesgo de congelarse por comer helados. Los médicos no llaman al fenómeno "congelación cerebral", sino simplemente dolor de cabeza frío. Su explicación es que los nervios sensibles en el paladar registran frío y el cerebro contrae sus vasos sanguíneos para protegerse. Es incómodo, pero inofensivo. Por lo tanto, el consejo médicamente correcto es tomar helados y disfrutarlos con calma para que no produzcan esta desagradable sensación, y así poder deleitarse durante más tiempo.
Helado y agua: ¿una combinación peligrosa?
Otro de los mitos que conocemos de nuestra infancia es que, después de comer helado, no se debe beber agua, ¡especialmente agua fría con gas! De lo contrario, los dolores de estómago serían inevitables.
Podríamos decir que esto no es cierto: los expertos confirman que el helado y el agua son completamente inofensivos juntos. Este rumor probablemente se origina en una época en que el agua potable no era de tan excelente calidad como lo es hoy. En ese entonces, la norma era que los alimentos congelados y el agua congestionaban el sistema digestivo. Hoy, por supuesto, el agua potable es uno de los alimentos más seguros y controlados. Y el helado tampoco es un problema para la digestión, ya que se derrite en la boca y rápidamente se adapta a la temperatura corporal cuando llega al estómago.

¿El helado engorda?
Uno de los mitos sobre la alimentación más comunes es, sin duda, este. Si bien es cierto que en la escala de nutri-score los helados no suelen estar en la parte alta, hoy en día hay en el mercado helados saludables, como por ejemplo los helados sin azúcar, que son perfectos para evitar engordar. De todos modos, el helado con azúcar puede ser parte de una dieta equilibrada; la clave está en no comer emocionalmente.
¿No existen los helados sin lactosa?
A algunas personas les habían dicho que los intolerantes a la lactosa no podían comer helados, solo polos de agua. Sin embargo, este mito está desmentido: sí existen opciones de helados sin lactosa que permiten que la intolerancia a los productos lácteos no sea un impedimento para disfrutar de un buen helado.
La interacción de temperaturas extremas en el cuerpo
Más allá de mitos específicos, la combinación de alimentos y bebidas con temperaturas muy dispares, como el helado (frío) y el mate (tradicionalmente caliente), puede generar ciertas reacciones en el organismo, principalmente relacionadas con el sistema digestivo y las mucosas.
Impacto del frío excesivo: irritación de garganta y mucosas
Los helados son preparaciones alimenticias de consumo frecuente, especialmente durante el verano. Debido a su baja temperatura, producen, en ocasiones, problemas de irritación de la garganta. El frío excesivo puede "quemar" e irritar las mucosas, especialmente si se consumen rápidamente o se mezclan con bebidas frías.
Los peligros del mate excesivamente caliente
Se recomienda a aquellas personas que están acostumbradas a ingerir líquidos a punto de hervor abandonar esta práctica por el bien de su salud. Para beber mate, café, té u otro líquido, no es necesario que se caliente hasta el estado de hervor o ebullición, fase que se produce cuando se llega a una temperatura por encima de los 100°C.
La ingesta de líquidos calientes no debe sobrepasar la capacidad de tolerancia de la persona. Se considera que la temperatura ideal para el consumo de un líquido caliente es aquella que no lastima la lengua al tragar. Es necesario entender que cada persona posee un umbral de dolor distinto, por lo que cada quien percibe de manera diferente el dolor. Cuando se dificulta consumir un líquido caliente, se sugiere esperar a que se enfríe. Debido a los efectos contraproducentes para la salud, se recomienda a aquellas personas que están acostumbradas a tomar mate excesivamente caliente, cambiar esta práctica.

Cómo progresa el daño
El consumo frecuente de un líquido caliente por encima del límite de tolerancia, progresivamente va dañando las células del tejido del sistema digestivo superior. El agua muy caliente puede incluso perjudicar las papilas gustativas, el tejido de la base de la lengua, la faringe y el esófago, y, sobre todo, la unión del esófago gástrica. Esta transición del esófago gástrica es el lugar donde los líquidos que se consumen impactan. Cuando se daña esta transición puede producir cáncer de colon. Es un cáncer que no produce síntomas hasta que se halla en estado avanzado y se manifiesta con dificultad cada vez que se ingiere alguna comida. Del 30 al 40% de este tipo de cáncer está asociada a la ingesta de líquidos a temperaturas muy altas.
Otra de las consecuencias de consumir bebidas muy calientes es la disfunción del esófago, que se traduce con dolor retroesternal, más conocido como dolor en la boca del estómago. Cuando aparece este síntoma hay que investigar si se trata de una lesión esofágica o gástrica, preinfarto y úlcera también.
Tomar con frecuencia bebidas muy calientes podría ocasionar cáncer de esófago
Signos que requieren consulta médica
- Dificultad para tragar o deglutir alimentos y líquidos (Disfagia): Cuando esto ocurre es porque existe una disminución del calibre del esófago o de la faringe, o en la zona de transición esófago gástrica. Puede observarse una disfagia superior, en la garganta, o inferior en el área de transición.
- Tos: Este síntoma puede producirse por irritación de la epiglotis. La epiglotis protege la vía aérea de la digestiva durante la deglución. Esta región suele dañarse por ingerir agua muy caliente, como consecuencia de una gastritis o por inflamación de la parte interna del esófago que produce regurgitación de los alimentos, disparando todo para arriba. Este reflujo permanente puede dañar la epiglotis, la faringe y el esófago.
Helado en una dieta saludable y su rol digestivo
El helado como postre y alimento para el calor
Los helados son preparaciones alimenticias que, en función de su composición, se consideran productos ricos en lácteos que aportan especialmente hidratos de carbono (azúcares) y proteínas, aunque también grasas y, por supuesto, calorías. Además, pueden suministrar minerales, como el calcio, magnesio y fósforo e, incluso, complejos vitamínicos. Por supuesto, la composición de los helados puede variar, dividiéndose, fundamentalmente, entre los que se producen a partir de la leche o derivados y los que provienen del agua. También dependen sus propiedades de los aditivos: dulces, frutos secos, frutas.
Se pueden tomar a cualquier hora, aunque se recurre a ellos como postre o simplemente como un recurso para aliviar la sensación de calor. De hecho, es un alimento que se suele recomendar en pacientes oncológicos con problemas de apetito o complicaciones como la xerostomía.
¿Es el helado realmente digestivo?
A pesar de la creencia tan extendida de que el helado es un alimento óptimo para tener buenas digestiones, la realidad es que el helado en sí no es digestivo, según explica Natalia Moragues, dietista-nutricionista y farmacéutica. La nutricionista matiza que "los azúcares pueden favorecer la digestión de las grasas, por lo que tomar azúcar después de una comida puede favorecer que las grasas se digieran mejor".
Moragues destaca que se debe diferenciar el helado del sorbete, ya que este último sí que puede ser digestivo debido a que "el cítrico de los sorbetes tiene un efecto colecistoquinético", una función que favorece la contracción del músculo liso de la vesícula biliar, la evacuación vesicular y el proceso de absorción de grasa.
Alternativas saludables a los helados tradicionales
Sí, es posible incluir helados en una dieta saludable siempre que se consuman con moderación. Sí, existen alternativas saludables a los helados tradicionales. Los helados, por su alto contenido calórico, pueden dificultar el control del peso si se consumen en exceso. La dietista-nutricionista Blanca García-Orea, que también recomienda evitar los helados industriales, propone una alternativa a los industriales mucho más sana y recomendable. Se trata de helados caseros que solo llevan tres ingredientes: fruta, una tableta de chocolate negro de más del 80% de cacao y aceite de coco (opcional). La forma de preparación "es sencilla", según explica la nutricionista. Después, habría que fundir la tableta de chocolate negro en la vitrocerámica o en el microondas (con un minuto y medio bastaría).
Aunque estos helados se pueden hacer con cualquier fruta (al gusto del consumidor), García-Orea recomienda el plátano "porque tiene una textura cremosa", el mango por ser muy dulce y los frutos rojos mezclados con plátano. Respecto a la manzana, señala que es mejor recurrir a otras frutas porque esta puede cristalizarse y no quedar tan bien.

Consideraciones adicionales sobre el consumo de mate
Cafeína en el mate: dosis y precauciones
El mate es una bebida tradicional de América del Sur. Al igual que el café, el mate contiene cafeína. Respetar las dosis diarias de cafeína permitirá consumir mate sin peligro. La cafeína contenida en el mate estimula el sistema nervioso. Tomada en exceso, puede ser arriesgada para la mujer y el bebé durante el embarazo. Tenga en cuenta que la OMS aconseja no superar 200 a 300 mg de cafeína por día durante el embarazo.
Se recomienda informarse sobre las posibles interacciones con los medicamentos que se toman, para evitar cualquier problema. A pesar de la creencia tan extendida, la realidad es que este producto no ayuda a hacer la digestión.