Al adentrarse en el mundo de la decoración de galletas, especialmente con royal icing, es común encontrarse con desafíos que pueden generar frustración. Estas son algunas de las cosas simples que, al conocerlas, te ahorrarán muchos quebraderos de cabeza, incluso para quienes ya tienen experiencia.
¿Qué es el Royal Icing y cómo prepararlo?
El royal icing es una mezcla de clara de huevo, azúcar glass, agua y esencias. La clara de huevo es lo que permite que se seque con rapidez y consistencia. Sin embargo, se recomienda hacerlo con merengue en polvo para obtener mejores resultados. Este tipo de royal icing es de consistencia líquida.
Consejos para la preparación y el color
- Colorantes adecuados: El royal icing se puede colorear sin problema para decorar galletas. No obstante, si no se usa el colorante adecuado, la glasa puede estropearse. Por ello, siempre se deben usar colorantes en gel o pasta.
- Mezcla del color: Es muy importante mezclar bien el color en la glasa. Si el color no está bien mezclado, pueden aparecer rayas o vetas marmoleadas. Además, si se utiliza un colorante en pasta, puede haber grumos que obstruyan la boquilla de la manga pastelera.
- Batido adecuado: Al preparar la glasa en la batidora, se suele cometer el error de batirla demasiado, incorporando burbujas de aire que generarán problemas. Para mezclarla correctamente, se debe batir con la pala durante 7-8 minutos a velocidad mínima.
- Teñir siempre: Aunque se quiera usar el glaseado blanco, siempre se debe teñir. Al principio, la glasa parece muy blanca, pero una vez seca, adquiere una tonalidad amarillenta, beige o gris, dependiendo de la marca del azúcar utilizada.

Consistencia del Royal Icing: la clave del éxito
La consistencia del glaseado es crucial para el éxito al decorar galletas. Se pueden usar diferentes consistencias según el tipo de decoración (relleno, delineado, detalles en 3D), añadiendo más o menos agua a la receta principal. Para detalles en tres dimensiones, como las flores, se puede usar la glasa principal.
Errores comunes en la consistencia
- Exceso de agua: Añadir demasiada agua a la glasa es fácil y puede estropearla. Si la glasa tiene una consistencia de menos de 10 segundos, será difícil trabajar con ella. Recuperar una glasa muy líquida es complicado, y aunque parezca lógico añadir azúcar, es un error, ya que no se mezclaría bien y una vez seca se verían manchas y grumos, además de poder obstruir la boquilla.
- Regla de los segundos: Si aún no se tiene mucha idea sobre las consistencias, se puede guiar por la "regla de los segundos" para determinar el punto óptimo.
Tres consistencias de Royal Icing perfectas para decorar galletas - El arte de hacer arte
Conservación del Royal Icing
El royal icing es delicado; si no se conserva bien, se volverá líquido y no se obtendrán los mejores resultados. Siempre es preferible que sobre royal icing a que falte, para mantener la misma consistencia y color si ha sido teñido.
Recomendaciones para la conservación
- Almacenamiento: Guardar el royal icing en la nevera, tapado con film al contacto y dentro de un tupper para evitar que coja malos sabores. Nunca se debe dejar en la nevera dentro de la manga pastelera.
- Después de decorar: Al terminar de hacer galletas decoradas, guardar la glasa en un recipiente hermético y tapada con papel film tocando su superficie para evitar que se forme costra.
Factores externos y planificación
Tiempo y paciencia
Las galletas decoradas no son un dulce que se haga rápidamente. Se necesita tiempo suficiente y paciencia para disfrutar la experiencia y obtener buenos resultados.
Humedad
La humedad y las galletas decoradas no se llevan bien. En lugares muy húmedos o días de lluvia, la glasa tardará mucho más en secarse, o incluso pueden aparecer manchas. Además, al usar colores muy intensos como el rojo o el negro, puede ocurrir el "sangrado" de la glasa, donde el colorante fuerte se traspasa a un color más claro al entrar en contacto.
Planificación del diseño
Antes de empezar a decorar, es fundamental tener claro el diseño que se quiere realizar. Esto ayuda a optimizar el proceso y evitar improvisaciones.

La importancia de la práctica
Aunque todos estos trucos son útiles, la práctica constante es fundamental. Con la práctica se descubrirán trucos y secretos propios para mejorar los resultados. Las primeras veces puede costar dominar las galletas y la glasa, pero la experiencia es clave para superar la frustración inicial.