La etapa universitaria representa un periodo crítico donde la adopción de estilos de vida puede determinar la salud a largo plazo. Diversos estudios han evidenciado que las conductas poco saludables -como la baja actividad física, el ayuno prolongado, el alto consumo de alimentos procesados de alta densidad energética y una deficiente ingesta de frutas y verduras- tienen un impacto directo en el desarrollo de enfermedades crónicas.

Situación nutricional de los universitarios
Las investigaciones realizadas en diversas universidades chilenas, incluyendo el Campus San Andrés de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y la Universidad del Bío-Bío, muestran resultados preocupantes:
- Alta prevalencia de malnutrición: En estudios con poblaciones universitarias, se ha observado que hasta un 48,2 % de los hombres y un 25,5 % de las mujeres presentan sobrepeso u obesidad.
- Calidad de la dieta: El 75 % de los estudiantes encuestados declara tener una alimentación poco saludable o no saludable, siendo el grupo etario de 17 a 20 años el más afectado (78 %).
- Impacto académico y físico: La mala alimentación se asocia con un menor rendimiento académico y un aumento de peso promedio de 1,1 kilos por año durante la carrera.

El bajo consumo de frutas y verduras
La recomendación internacional, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es consumir al menos 400 gramos (cinco porciones) de frutas y verduras al día para prevenir Enfermedades No Transmisibles (ENT), tales como cardiopatías isquémicas, infartos y diversos tipos de cáncer.
Sin embargo, la realidad de los universitarios chilenos dista mucho de esta meta:
| Alimento | Porcentaje de cumplimiento (estudiantes) |
|---|---|
| Frutas (3 porciones/día) | 6 % |
| Verduras (2 porciones/día) | 28 % |
| Legumbres (3 veces/semana) | 7 % |
Barreras de acceso y factores socioeconómicos
Expertos del INTA de la Universidad de Chile señalan que el problema no radica únicamente en la falta de voluntad de los jóvenes, sino en barreras estructurales dentro y fuera de las casas de estudio:
- Oferta en casinos y kioscos: Los estudiantes tienen un acceso facilitado a comida rápida, snacks procesados y bebidas azucaradas, que suelen ser más económicos y "llenadores" que un plato con ensaladas o frutas frescas.
- Entorno universitario: La falta de supervisión en los menús que se adquieren con beneficios estudiantiles (como la tarjeta Junaeb) fomenta la compra de menús con comida rápida en lugar de opciones saludables.
- Cambios culturales: Existe una transición hacia un estilo de vida más sedentario y un aumento en el consumo de productos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, sal y azúcares.
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Recomendaciones para una dieta saludable
Académicas de la Escuela de Nutrición y Dietética, como Monserrat Morales y Emilia Giacaman, destacan que las frutas y verduras son la piedra angular de la dieta sana. Es importante considerar que:
- Variedad de colores: Cada color aporta fitoquímicos y nutrientes específicos, por lo que la diversidad es clave.
- Índice glicémico: Frutas como la papaya, plátano, cerezas, melón y piña tienen un mayor índice glicémico, lo que eleva la glucosa en sangre de forma más rápida, especialmente cuando están muy maduras.
- Etiquetado nutricional: Es fundamental revisar los etiquetados para tomar decisiones informadas sobre el consumo de azúcares y aditivos.
En conclusión, el entorno universitario requiere intervenciones específicas, como la implementación de programas tipo "5 al día", que permitan transformar los espacios académicos en entornos que promuevan activamente el consumo de alimentos frescos y una cultura de autocuidado para prevenir el desarrollo de enfermedades a largo plazo.