La creencia popular a menudo sugiere que el queso es un alimento que engorda, un dicho que resuena con la frase "lo que no mata, engorda". Esta percepción no es del todo errónea, ya que el queso es un alimento rico tanto en grasas como en proteínas, y su contenido puede variar significativamente desde un queso fresco hasta uno semicurado o curado. Sin embargo, ¿es esta una verdad universal aplicable a todos los tipos de queso, especialmente al de leche de vaca?

Desmitificando la Noción de "El Queso Engorda"
La idea de que un alimento aislado, como el queso, cause el aumento de peso o la celulitis por sí mismo es un mito. Los nutricionistas insisten en que es fundamental considerar el conjunto de nuestra alimentación, el estilo de vida y los aspectos fisiológicos personales para encontrar un modelo de alimentación que se adapte a nuestras necesidades y gustos. Es cierto que el queso, en general, tiene una densidad calórica mayor que otros alimentos, pero su contenido lipídico puede incluso tener propiedades saludables.
Estudios recientes han demostrado que las grasas del queso podrían tener propiedades bioactivas que proporcionan beneficios a nivel cardiovascular, asociándose incluso a una menor prevalencia del síndrome metabólico, hipertensión y diabetes.
El Queso Fresco: Un Aliado Indispensable
El queso fresco, también conocido como queso blanco, se distingue por ser uno de los tipos de queso más blandos. No atraviesa procesos de maduración ni curado como otros, por lo que retiene gran parte del suero de su fabricación. Su producción es muy sencilla y, habitualmente, dura apenas unas 24 horas.
Aporte Nutricional del Queso Fresco
A diferencia de la fama general del queso, el queso fresco no se asocia directamente con el aumento de peso. De hecho, es uno de los tipos de queso que menos cantidad de grasa tiene, apenas un 7% de su peso, independientemente de si es de oveja o de cabra. Es un alimento ligero y apetecible que combina a la perfección con multitud de alimentos.
Además, el queso fresco tiene un alto aporte proteínico y contiene CLA (ácidos linoleicos conjugados), una familia de ácidos que promueven la quema de grasas. También es una fuente importante de Vitaminas A, B y D, que nos ayudan a mantener nuestro tejido muscular fuerte y en buen estado. Estas vitaminas, junto a la aportación de calcio, magnesio y fósforo, nos protegen de la aparición de enfermedades como la osteoporosis y mantienen nuestros huesos fuertes.
Adicionalmente, el queso fresco posee propiedades probióticas que promueven el correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo. Con casi el 80% de su composición líquida, contribuye a mantener el cuerpo perfectamente hidratado.

El Queso Fresco en la Dieta
Como se ha podido comprobar, la idea de que el queso engorda no puede aplicarse al queso fresco. Aporta energía y nutrientes sin un exceso calórico (solo 100 Kcal por cada 100 gramos), lo que lo convierte en un complemento ideal para dietas de todo tipo: desde deportistas hasta planes de pérdida de peso. Su bajo contenido en grasas y su gran aporte de proteínas lo hacen perfecto para mantenerse activo.
Algunos ejemplos de queso fresco son el de Burgos, la mozzarella de Búfala o la burrata (típicas de Italia) o el queso feta. Es el mejor queso que se puede incorporar en una dieta.
Variedades de Queso: Composición y Calorías
La composición del queso depende de varios factores, como la leche utilizada (vaca, cabra, oveja, búfala), el proceso de elaboración, las condiciones de temperatura y humedad, el tiempo de maduración y el agente coagulante. No todos los quesos son iguales ni tienen la misma cantidad de lactosa. Cuanta más curación tenga un queso, más leche se usa para su elaboración y, por tanto, más grasa y calorías tendrá.
Proceso Elaboración de Queso Artesanal en San José
Perfiles Nutricionales de Quesos Específicos
- Queso Manchego: Considerado el "rey de las calorías y las grasas" entre los quesos españoles debido a su elaboración con leche de oveja prensada y larga curación. Aporta 476 kilocalorías (Kcal) por cada 100 gramos y tiene un 50% de materia grasa.
- Queso de Cabra (curado): Puede ser muy rico en grasas y calorías debido al alto porcentaje graso de su leche y la búsqueda de una textura cremosa. Sin embargo, su versión fresca es mucho más ligera.
- Gouda: Otro queso que aporta grasa y calorías.
- Queso Azul: Aunque untuosos, los quesos azules suelen engordar menos que muchos de los curados.
- Queso Camembert: Delicioso por su cremosidad, aporta relativamente pocas calorías para un queso graso: 300 Kcal por cada 100 gramos y un 24% de materia grasa. El queso brie se encuentra en una situación similar.
- Queso Ricotta: Con apenas un 12% de materia grasa y 176 Kcal por cada 100 gramos, es considerado uno de los quesos más ligeros.
Queso de Vaca vs. Queso de Cabra: Un Análisis Comparativo
La pregunta sobre cuál es más saludable, el queso de vaca o el de cabra, es compleja, ya que ambos tienen ventajas y desventajas nutricionales. Sin embargo, el queso de cabra suele considerarse una opción más sana para quienes deben reducir grasas saturadas en su dieta o no toleran bien la lactosa.
Características del Queso de Vaca
El queso de vaca, con su sabor cremoso y suave, es una fuente rica de proteínas de alta calidad, calcio y vitamina B12. No obstante, tiende a contener niveles más altos de grasas saturadas y colesterol en comparación con otros quesos. Estos componentes pueden ser preocupantes para quienes buscan reducir su ingesta de grasas saturadas y mantener niveles saludables de colesterol en la sangre.
Pros del Queso de Vaca:
- Rico en Nutrientes Esenciales: Excelente fuente de calcio, proteínas de alta calidad y vitaminas como la B12, esenciales para la salud ósea, muscular y metabólica.
- Sabor Suave y Versátil: Su sabor cremoso lo hace ideal para una amplia gama de platos.
- Variedad de Texturas y Sabores: Ofrece una gran diversidad, desde suaves hasta maduros.
- Facilidad de Disponibilidad: Ampliamente disponible en la mayoría de los supermercados.
Contras del Queso de Vaca:
- Alto Contenido de Grasas Saturadas y Colesterol: Puede contribuir al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares si se consume en exceso.
- Potencial para la Intolerancia a la Lactosa: Algunas personas pueden experimentar síntomas digestivos debido a su contenido de lactosa.
Disfrutar del queso de vaca con moderación y como parte de una dieta equilibrada es clave para obtener sus beneficios sin comprometer la salud.
Características del Queso de Cabra
El queso de cabra, con su sabor distintivo y textura más firme, ofrece una alternativa. Tiende a ser más bajo en grasas saturadas y colesterol, y tiene menos lactosa, lo que lo hace una opción atractiva para quienes siguen dietas bajas en grasas o tienen intolerancia.
Pros del Queso de Cabra:
- Menor Contenido de Grasas Saturadas y Colesterol: Potencialmente más saludable para la salud cardiovascular.
- Menos Lactosa: Más tolerable para personas con sensibilidad a la lactosa.
- Rico en Nutrientes Esenciales: Buena fuente de proteínas y calcio.
- Sabor Distintivo: Aporta un perfil de sabor único a las preparaciones.
Contras del Queso de Cabra:
- Menor Disponibilidad: Puede ser menos común en algunos mercados.
- Costo Más Elevado: Generalmente más caro debido a los costos de producción y menor volumen de leche.
- Sabor Adquirido: Su perfil de sabor único y a veces pronunciado puede no ser del agrado de todos.
- Variedades Limitadas: Puede tener una gama más limitada en comparación con el queso de vaca.
El queso de cabra ofrece beneficios nutricionales y culinarios, siendo una buena opción con moderación y dentro de una dieta equilibrada.
Comparativa de Nutrientes entre Queso de Vaca y Queso de Cabra
Considerando varios aspectos, el queso de cabra suele ser una opción preferible para personas con dietas bajas en grasas saturadas o con intolerancia a la lactosa.
- Contenido de Grasas: El queso de vaca tiende a tener un contenido de grasa más alto, especialmente en grasas saturadas, que el queso de cabra.
- Contenido de Colesterol: El queso de vaca suele contener más colesterol.
- Contenido de Proteínas: Ambos son ricos en proteínas de alta calidad, aunque el contenido exacto puede variar según el tipo y proceso de fabricación.
- Contenido de Calcio: Ambos son ricos en calcio, fundamental para la salud ósea y dental.
- Contenido de Lactosa: El queso de vaca puede contener cantidades variables de lactosa; el queso de cabra tiende a tener menos, siendo más tolerable para algunas personas.
- Perfil de Vitaminas y Minerales: Ambos son buenas fuentes de vitamina B12 y otros nutrientes esenciales.

Errores Comunes y Recomendaciones para el Consumo de Queso
Además del tipo de queso, existen errores comunes en su consumo que pueden contribuir al aumento de peso sin que apenas nos demos cuenta.
Quesos "Light" y Procesados: Cuidado con las Etiquetas
Los quesos que se venden como "light" pueden parecer una opción atractiva para adelgazar. Sin embargo, para compensar la retirada de grasa y mantener el sabor y la consistencia, a menudo se les añaden aditivos. Estos productos, parcialmente desnutridos, pueden aumentar la secreción de insulina y reducir la saciedad, llevando a consumir más de otros alimentos.
Para un consumo saludable, se recomienda optar por la versión entera del queso y alternar entre leche de vaca, oveja y cabra. La grasa natural es necesaria para una absorción completa de todos sus nutrientes y es lo que le aporta el sabor característico. Un queso sin su grasa natural puede volverse insípido y perder calidad nutricional.
Quesos a Evitar en una Dieta Saludable
La dietista-nutricionista Maite Ibáñez sugiere eliminar de la dieta los quesos envasados y los preparados para rallar, ya que resultan más artificiales y procesados. Laura Llorente advierte que "no siempre es queso todo lo que se vende en el supermercado". En el caso de los rallados, fundidos y similares, incorporan otros ingredientes (como harinas de mala calidad) que le restan calidad nutricional.
Además de las calorías y las grasas, el contenido de sal es crucial, ya que se utiliza como conservante. Los quesos con un "plus de proteínas" que disminuyen las grasas, en una dieta equilibrada, son innecesarios, ya que el queso por sí mismo es un alimento rico en proteínas de alto valor biológico. Al eliminar grasas, se prescinde también de compuestos bioactivos beneficiosos.
Quesos Bajos en Lactosa y Opciones para Intolerantes
Las personas intolerantes a la lactosa, o con problemas intestinales derivados de la proteína de la leche, pueden optar por quesos con bajas cantidades de lactosa o sin lactosa. La lactosa es común en el queso de vaca y, en algunas poblaciones, la intolerancia se debe a razones genéticas o a una insuficiente producción de la enzima lactasa. Los quesos son alimentos fermentados, lo que favorece la microbiota. Los quesos muy curados suelen tener menos lactosa.
Una alternativa magnífica para personas con intolerancias son los quesos veganos, nutricionalmente completos, libres de colesterol y sin efectos secundarios sobre la microbiota. Se pueden conseguir con sabores y texturas muy similares a los tradicionales utilizando ingredientes como levadura nutricional, bebidas vegetales, frutos secos y especias.
La Importancia de la Variedad y el Consumo Consciente
La composición nutricional del queso es clave. Se recomienda priorizar los ingredientes: idealmente, solo deberían aparecer leche y fermentos lácticos. La caseína (proteína de la leche) es una molécula de gran tamaño que puede ser difícil de digerir. El 80% de las proteínas de la leche de vaca provienen de la caseína, lo que puede hacer las digestiones más costosas. En este sentido, el queso de cabra, cuya leche es más parecida a la humana y contiene un 10% de caseína, suele ser más digerible.
El queso es un alimento muy versátil en la cocina y aporta un extra de sabor a los platos, permitiendo disfrutar de la variedad en nuestras recetas. Un consumo flexible, balanceado y adaptado a las necesidades individuales es fundamental para una alimentación saludable y sostenible a largo plazo.