La industria de la salmonicultura en Chile: Historia, impacto y desafíos

La salmonicultura representa la principal actividad de cultivo dentro de la acuicultura chilena y se posiciona como una de las industrias más estratégicas y relevantes para la economía del país. Su desarrollo ha sido un proceso largo que ha transitado desde intentos iniciales en el siglo XIX hasta convertirse en un referente mundial en la producción de salmónidos.

Historia y desarrollo de la industria

Los primeros esfuerzos por introducir especies salmonídeas en los ríos chilenos se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, con iniciativas lideradas por empresarios como Luis Cousiño y José Tomás Urmeneta. Sin embargo, no fue hasta 1905 cuando se inauguró la piscicultura Río Blanco, en el valle del Aconcagua, utilizando ovas traídas desde Alemania.

Línea de tiempo histórica: desde los primeros intentos de introducción de especies en el siglo XIX hasta la consolidación de la piscicultura moderna en el siglo XXI.

Un hito fundamental ocurrió en 1969 con el «Programa de introducción del salmón del Pacífico en Chile», un convenio de colaboración entre el Estado de Chile y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón. Este programa permitió introducir salmónidos en la zona austral y derivó en la construcción de hitos clave, como la Piscicultura Dr. Yoshikazu Shiraishi en Coyhaique. Paralelamente, la actividad se expandió mediante el cultivo de truchas en el río Pescado, Puerto Varas.

Evolución productiva y crisis sanitaria

La industria experimentó un crecimiento sostenido hasta el año 2007, momento en que se vio gravemente afectada por la aparición del virus ISA, detectado inicialmente en un centro de cultivo en isla Lemuy. Este brote desencadenó una crisis sanitaria, económica y social de gran escala en el sector durante los dos años siguientes.

Al llegar al año 2020, la estructura industrial se consolidó en cerca de una veintena de compañías, muchas de ellas producto de fusiones y adquisiciones. Un ejemplo destacado de la capacidad productiva chilena es el Oncorhynchus kisutch (salmón Coho): en 2004, Chile alcanzó una producción superior a las 100 000 toneladas, representando cerca del 90 % de la producción mundial de esta especie.

La cara sucia del salmón chileno

Desafíos ambientales y tecnológicos

La industria enfrenta retos significativos relacionados con la sostenibilidad y la salud pública:

  • Tecnología y riesgos: En 2011 se probaron jaulas de cobre por sus propiedades antibacterianas y antimicrobianas. No obstante, el cobre es altamente tóxico para la biodiversidad marina en etapas tempranas y puede contribuir a la eutrofización de los océanos.
  • Uso de antimicrobianos: Chile ha sido criticado por su alta dependencia de antibióticos debido a la presencia de la Septicemia rickettsial salmonídea (SRS). En 2014, la industria utilizó 567 toneladas de antibióticos, cifra significativamente superior a la reportada por Noruega.
  • Impacto de los escapes: Los escapes de salmones representan una amenaza a la fauna nativa por depredación y transmisión de enfermedades. Entre 2010 y 2019, se registraron 66 eventos de fuga que sumaron más de 4,5 millones de ejemplares.

La regulación ambiental también ha sido un punto de tensión. En 2020, la Superintendencia del Medio Ambiente multó a la empresa Mowi (anteriormente Marine Harvest) por daños ambientales irreparables derivados del escape de más de 690 000 peces en 2018.

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