La película de Luis Buñuel, conocida como "Las Hurdes: Tierra sin Pan", es un crudo documental que retrata la situación de atraso y miseria en la comarca de Las Hurdes, una región montañosa ubicada en la provincia de Cáceres, España. El filme se centra en los habitantes de pueblos como La Alberca, quienes vivían en condiciones de extremo aislamiento y pobreza, llegando al punto de desconocer elementos básicos como el pan.
Según lo expuesto en la película, una de las principales fuentes de ingreso para los hurdanos era el subsidio gubernamental que recibían por acoger a niños huérfanos. La cinta realiza un recorrido por esta comarca y sus pobladores, reflejando las duras condiciones de vida que prevalecían en algunas zonas de España durante la época.
Inspiración y Enfoque de Buñuel
Buñuel se inspiró para realizar este documental tras leer el estudio antropológico de Maurice Legendre titulado "Las Jurdes: étude de géographie humaine" (1927). Legendre había estudiado Las Hurdes durante casi veinte años y su obra sirvió como base para la expedición de Buñuel. Aunque el cineasta tomó un enfoque surrealista en su aproximación, esta película marca un giro en su obra, alejándose del surrealismo ortodoxo para acercarse a propuestas más sociales y al antifascismo. Sin embargo, el surrealismo, que literalmente significa "sobre la realidad", siempre aspiró a reflejar la realidad en sus distintas facetas.

Controversias y Manipulación de la Realidad
La legitimidad de "Las Hurdes" como documental antropológico ha sido objeto de intensa polémica. Buñuel, además de filmar a los habitantes y las costumbres de la comarca, en ocasiones construyó escenas a la medida de sus necesidades, siguiendo la estética de la "España negra". Hay evidencias de esta manipulación, como las fotos fijas del rodaje que muestran cómo la cabra despeñada fue abatida por una escopeta, cuyo humo es visible en las imágenes de la película. De manera similar, el burro que aparece siendo atacado por abejas y devorado por perros y buitres tenía las patas atadas, lo que coincide con el motivo recurrente del "carnuz" en la obra de Buñuel, presente también en trabajos de Dalí y en "Un perro andaluz".
Documentalistas como Pío Caro Baroja criticaron esta manipulación de la realidad y el daño causado a los hurdanos, considerándolo una exhibición truculenta. No obstante, se plantea la reflexión sobre si existe algún documental que no seleccione o manipule la realidad en alguna medida para cumplir sus objetivos. En el caso de Buñuel, el propósito era denunciar una situación de atraso ante las autoridades para buscar una solución, en línea con los valores comunistas que el grupo de André Bretón comenzaba a abrazar en la década de los treinta. El propio Buñuel reconoció haber filmado "lo peor" y que algunas escenas fueron provocadas o falsas, pero defendió que "se trataba de dar una imagen de la vida de los hurdanos y había que mostrar todo".
Tierra sin pan/ Las Hurdes (1932)
Financiación y Proceso de Rodaje
La realización de "Las Hurdes: Tierra sin Pan" fue posible gracias a un golpe de suerte. Fue el anarquista Ramón Acín quien, tras ganar un premio de lotería, financió el proyecto de Buñuel con 20.000 pesetas. Con este presupuesto, Buñuel se dio un plazo de un mes para completar el documental. El equipo utilizaba un viejo Fiat, adquirido por 4.000 pesetas, para desplazarse diariamente desde Las Batuecas, una comarca colindante en Salamanca, hasta Las Hurdes, y luego caminaban con el material a cuestas. Tras el rodaje, sin más fondos, Buñuel se encargó del montaje en Madrid, "encima de una mesa de cocina", según relató en sus memorias. El cineasta se instaló durante dos meses en un convento de la región para llevar a cabo la filmación.
La Muerte como Eje Narrativo
El tema de la muerte se presenta como un eje vertebrador del discurso fílmico en "Las Hurdes". El locutor llega a comentar que es "uno de los raros acontecimientos que ocurren en estas aldeas". La muerte se manifiesta de diversas formas:
- Visible y real: calaveras, gallos, cabra, burro, tumbas.
- Visible y falsa: un bebé (que en realidad vivió unos años más, escenificado para un funeral).
- Invisible y real: el pregón en La Alberca.
- Invisible y falsa: una niña enferma (que estaba viva en 1996).
Buñuel quedó profundamente impactado por la lucha constante de los habitantes de esta tierra inhóspita, sintiéndose fascinado por su desamparo, pero también por su inteligencia y apego a su "tierra sin pan".
Recepción y Prohibición
El estreno del filme en el Palacio de la Prensa de Madrid en 1932 (aunque la filmación se confirmó en 1933) generó gran controversia. El doctor Gregorio Marañón, quien había visitado Las Hurdes en 1922 acompañando a Alfonso XIII, se mostró indignado por lo "desagradable" e "injusto" de la película. Su protesta enérgica fue compartida por el gobierno de la Segunda República, que decidió prohibir el documental por la mala imagen que presentaba de España. Esta reacción no fue única en la trayectoria de Buñuel, ya que décadas después su película "Los olvidados" también provocó violentísimas reacciones y solicitudes de expulsión por parte de la prensa y sindicatos en México.

Debate sobre el Género: ¿Documental o Falso Documental?
Debido a su mezcla de realidad y manipulación, "Las Hurdes" a menudo es considerada un fake documental o falso documental, denominaciones que se aplican a obras que se presentan como reales siendo ficción. Sin embargo, en este caso, se argumenta que se trata de una fiel adaptación de un trabajo científico (la tesis de Legendre). Aunque la película combina el reportaje etnográfico con la escenificación de acciones (al igual que otras obras como "Nanook" de Flaherty), se puede considerar veraz por mostrar hechos y situaciones auténticas. Por ello, su género podría definirse como recreación antropológica, ya que, si bien se engaña con la presentación de diversos hechos, estos corresponden a recreaciones fílmicas de probadas realidades culturales.
La potencia de la película es contundente, cumpliendo con creces su propósito de señalar el atraso y las paupérrimas condiciones de vida de estas poblaciones. La obra ha sido elogiada por grandes documentalistas como Joris Ivens, Joseph Losey y Robert Flaherty.
Legado y Relevancia Actual
A lo largo del tiempo, "Las Hurdes" ha suscitado debates sobre la cantidad de realidad en sus imágenes, una pregunta recurrente en documentales de relevancia política y social. Hoy, el valor de esta película dentro de la obra de Buñuel pesa más que las ampollas que levantó en su época. La cinta provocó rechazo al mostrar una verdad incómoda que enturbiaba la visión idealizada del nacionalismo ingenuo. El propio Gregorio Marañón, presidente del Patronato de las Hurdes, la rechazó por "enseñar el lado feo y desagradable", a lo que Buñuel replicó acusándolo de un "nacionalismo barato y abominable".
Luis Buñuel creía firmemente que "una película siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto... La película debe producir tal impresión en el espectador que éste, al salir del cine, diga que no vivimos en el mejor de los mundos". "Las Hurdes: Tierra sin Pan" es un fiel reflejo de este pensamiento, que le valió un lugar preferencial en la historia del cine documental.