La industria de la salmonicultura, especialmente en Chile, el segundo mayor productor de salmón a nivel mundial, ha sido objeto de crecientes críticas y preocupación debido a sus significativos impactos ambientales y sociales. Por más de 20 años, esta industria se ha desarrollado priorizando las ganancias económicas por encima de la protección del medio ambiente, generando graves consecuencias para los ecosistemas marinos y las comunidades.
Impactos Ambientales Críticos de la Salmonicultura Intensiva
Contaminación por Desechos Orgánicos y Químicos
Una de las principales desventajas de la salmonicultura intensiva es la contaminación química y orgánica que genera. La producción masiva de salmón, a menudo sin una regulación estatal adecuada, deja a su paso contaminación química y zonas de mar sin vida. Estos salmones en cautiverio son alimentados con pellets, píldoras que, además de pesca silvestre transformada en harina de pescado, contienen pesticidas, colorantes, fungicidas y otros químicos para mejorar la producción. Gran parte de esas píldoras no son consumidas y caen al fondo del mar.
Además, a cada salmón se le inyecta una cantidad exorbitante de antibióticos, que puede ser hasta 5 mil veces mayor que lo usado en Noruega. Los desechos generados por los peces, los cuales contienen los químicos suministrados, se acumulan también en el fondo del mar. Más de 20 años de estas prácticas han causado zonas de mar muertas donde la vida ya no es posible. La acumulación de fecas y alimento no digerido en el fondo marino es alta debido a la cantidad de salmones en confinamiento que habitan en las jaulas de los centros de cultivo de mar. Esta situación impacta fuertemente a las especies y comunidades biológicas asociadas al fondo marino, así como a la composición y abundancia de plancton en la columna de agua. Producto de esta acumulación, aumenta la demanda de oxígeno en los ecosistemas costeros, afectando la supervivencia de otras especies, y se genera una costra o capa anóxica en el fondo marino.
Además de los antibióticos, la industria utiliza una gran cantidad de otros productos químicos, entre los que se encuentran: desinfectantes, antiincrustantes y medicamentos como anestésicos, antiparasitarios y vacunas. En 2015, la industria chilena consumía el equivalente a un gramo de antibiótico por cada kilo de salmón producido.
El Problema de los Escapes y Especies Invasoras
Otro grave problema de la salmonicultura es el escape de salmones de sus jaulas. Según un informe de la ONG Terram, los escapes en Chile representan el 1.5% de la producción, equivalente a más de 9 mil toneladas al año, aunque algunos estudios sugieren que este porcentaje podría llegar al 5%. Los salmones son especies exóticas invasoras y alteran severamente los ecosistemas nativos porque depredan directamente la fauna nativa de agua dulce y salada, como peces de piedra o colde, pejerreyes, puyes, mote, entre otros. Una vez en libertad, compiten con los peces locales por casa y comida, y les transmiten enfermedades. Entre 2010 y 2020, se notificaron 69 eventos de escapes masivos, con 40 en la región de Los Lagos, 26 en Aysén y 3 en Magallanes.
Pese a que la ley chilena exige planes de recaptura, muchas veces estos no tienen éxito, y las empresas son sancionadas con multas equivalentes al valor de cosecha de los peces escapados, sin que el daño ambiental pueda ser revertido.
Efectos en la Biodiversidad y los Ecosistemas Marinos
La salmonicultura impacta a los ecosistemas marinos porque contamina las aguas y afecta a las diferentes especies aledañas a los centros de cultivo. La bióloga Vreni Häussermann ha documentado en fiordos patagónicos una reducción de hasta el 75% de especies marinas tras la expansión de las salmoneras. Monitoreos científicos revelan una disminución de la biodiversidad y del oxígeno en el fiordo Comau, en el sur de Chile, asociados a la presencia de la industria.
El florecimiento de algas nocivas (FAN), conocido como marea roja o marea café, es una situación natural asociada a la abundancia de nutrientes como fósforo y nitrógeno en la columna de agua, facilitada por ciertas condiciones climáticas. Sin embargo, algunos científicos aseguran que en gran medida las salmoneras son responsables de agravar estos fenómenos por someter al mar a sus malas prácticas por años. La catástrofe ambiental generada en gran parte por la industria del salmón ha resultado en graves daños ambientales y perjuicios sociales para quienes viven de los productos del mar, como se vivió en la Isla Grande de Chiloé.
Además, la operación de la industria aumenta el tráfico de embarcaciones y la contaminación acústica. Las jaulas están protegidas con redes "antilobos marinos", pero muchos de estos mamíferos suelen morir atrapados entre las cuerdas. El delfín chileno (tonina negra), una especie endémica, enfrenta como principal amenaza a la industria del salmón debido a las altas tasas de enmallamiento y muerte en instalaciones salmoneras. También se han reportado problemas por colisión a las ballenas.

Contaminación por Plásticos y Residuos Sólidos
La industria salmonera no se hace cargo de toda la basura que genera, dejándola abandonada, lo que resulta en contaminación por plásticos. La desintegración de los plásticos produce microplásticos que, imperceptibles, son transportados por el viento y las corrientes marinas. Por otra parte, existen otros tipos de residuos sólidos sumergidos y abandonados en los fondos marinos, que alteran el medio ambiente y a las especies que lo habitan. Los materiales con las que están hechas las jaulas son de plástico para que floten, y los desperdicios se van acumulando porque es más barato hacer las jaulas de nuevo que recuperarlas.
Alto Requerimiento de Proteína Silvestre
La salmonicultura en Chile ha sido señalada como insostenible porque requiere mucha más proteína de la que genera. Para producir un kilo de salmón, se requiere alrededor de 5 kilos de pesca silvestre para su alimentación. Esto se debe a que el salmón es una especie introducida y carnívora, lo que lleva a una extracción creciente de peces silvestres del océano para alimentar la industria global.
Manejo de Mortalidades
Durante la etapa de engorda, se produce la mortalidad de un porcentaje de los peces que están siendo cultivados, la cual se calcula en un 10% a 11% del número de peces ingresados. Según la regulación vigente, existe un Programa Sanitario General para el Manejo de Mortalidades, donde los peces muertos deben ser retirados diariamente, sometidos a molienda y se les adiciona ácido fórmico para formar una mezcla homogénea (ensilaje) almacenada en contenedores. Sin embargo, este proceso no elimina completamente el impacto de esta alta mortalidad.
Deficiencias Regulatorias y Malas Prácticas
Años de malas prácticas por parte de las empresas y la falta de control del gobierno han resultado en graves daños ambientales. Pese al gran riesgo que implican para los ecosistemas, en Chile los proyectos de salmonicultura son admitidos mediante meras declaraciones juradas, y no por estudios de impacto ambiental que permitan identificar y manejar adecuadamente sus posibles impactos negativos. El resultado son miles de criaderos de salmón en funcionamiento, cada uno consistente en balsas jaulas que, sin suficiente separación ni condiciones sanitarias adecuadas, albergan miles de salmones apretujados, el doble de lo que se permite en Europa. Aunque parezca difícil de creer y pese a que la ley dice lo contrario, en Chile no se han hecho estudios sobre la capacidad del océano, lagos y ríos para albergar la cantidad de salmones que se cultivan.
Expansión Hacia Aguas Prístinas y Pasivos Ambientales
La industria salmonera no solo no ha aprendido de sus errores, sino que ahora busca expandirse a aguas más puras y prístinas que aún no han sido contaminadas, para continuar su negocio. Esto está ocurriendo en la región patagónica de Magallanes y en Aysén, donde aproximadamente 3,100 solicitudes esperan confirmación, algunas incluso en lugares declarados de conservación prioritaria, como la Reserva Nacional Kawésqar. El académico Alex Muñoz afirma que "las reservas y parques, mientras tengan salmoneras, serán áreas protegidas de mentira", pues la conservación y un uso industrial tan invasivo como la salmonicultura son absolutamente incompatibles.
Además, es común ver en la costa de la Patagonia centros de cultivo abandonados durante años, verdaderos pasivos ambientales que, más allá del abandono, siguen produciendo contaminación escénica y un daño al paisaje, vulnerando su belleza y perjudicando su valor esencial.

El Debate sobre la Sostenibilidad de la Salmonicultura
En el contexto global, a medida que crece la demanda de fuentes de alimentos sostenibles, el cultivo de salmón es aclamado por algunos como una alternativa ecológica. Estudios indican que el salmón de cultivo tiene una huella de carbono de aproximadamente 4 kg de CO₂ equivalente (CO₂e) por kilogramo de producto comestible, considerablemente menos intensiva en carbono que la carne vacuna (30 kg de CO₂e), la carne de cerdo (12 kg de CO₂e) o incluso el pollo (6.5 kg de CO₂e). La industria salmonera en Chile ha logrado consolidarse como un producto de gran calidad, presente en más de 100 mercados, y ha demostrado un mayor compromiso con la sostenibilidad en los últimos años.
Algunos defensores de la acuicultura señalan que el salmón es de sangre fría, lo que significa que utiliza menos energía para regular su temperatura corporal y es eficiente en la conversión de alimentos balanceados. Se necesitan solo 1.3 kg de alimento para que un salmón gane 1 kg de masa corporal, frente a 25 kg para 1 kg de carne vacuna. Además, un 68% del salmón es aprovechable para consumo humano, comparado con el 41% de la carne vacuna. El cultivo de salmón no exige grandes extensiones de tierra, lo que evita la deforestación asociada a la ganadería, y las emisiones de metano son prácticamente inexistentes en la acuicultura.
Sin embargo, la historia no termina ahí. Hay que reconocer que el cultivo de salmón dista mucho de ser neutral en carbono. La cadena de suministro de alimentos balanceados (huella de alcance 3) es el mayor contribuyente a su huella de carbono, representando entre el 70% y el 90% de las emisiones. El uso de energía (huella de alcance 2) para monitorear y mantener los entornos acuáticos es otro factor crítico. Además, el transporte de salmón fresco a los mercados mundiales, especialmente por vía aérea, puede suponer una carga adicional para la huella de carbono.
Los impactos directos del cultivo (huella de alcance 1) también son un aspecto que a menudo se pasa por alto. Los alimentos balanceados no consumidos y los excrementos de los peces liberan metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero que amplifican el impacto ambiental de la acuicultura. A pesar de los esfuerzos de algunas empresas en recirculación de agua, reducción de emisiones y producción certificada, y compromisos como el de Seafood Watch para reducir el uso de antibióticos en un 50% para 2025, persisten los desafíos.
Contexto Regional: Chile, Argentina y la Conciencia Ciudadana
La industria salmonera en Chile se ha visto envuelta en graves conflictos debido a los impactos ambientales, la sobreproducción y acusaciones de campañas de desinformación. Las distintas crisis ambientales que ha vivido Chile han evidenciado cómo la salmonicultura destruye el medio ambiente de manera muy agresiva, afectando fiordos y canales patagónicos que son un conjunto inseparable de mar y tierra. En Argentina, el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia identificó los impactos ambientales que tiene la salmonicultura en Chile y que podrían replicarse en su territorio.
A pesar de estas advertencias, la provincia de Tierra del Fuego en Argentina, que había prohibido la cría de salmón en 2021, recientemente habilitó de nuevo la producción industrial de salmón. Este cambio ha generado preocupación, ya que la provincia es conocida por su atractivo turístico, belleza escénica y naturaleza irrepetible.
La salmonicultura, una industria con gran impacto ambiental
tags: #desventajas #de #tener #una #procesadora #de