A menudo, en la vida, hablamos sobre lugares que creemos conocer. Sin embargo, en ocasiones, la realidad nos sorprende al revelar que esos sitios, que imaginábamos lejanos, siempre estuvieron al alcance de la mano. Tal es el caso de la Quebrada del Ají, una localidad que muchos perciben como remota, pero que se ubica en las cercanías de Quillota, en la Región de Valparaíso.
Este territorio emerge como un verdadero tesoro inesperado en medio de una región que tradicionalmente no se distingue por su vocación vitivinícola, abriendo puertas a un conocimiento más profundo de la zona.

Descubriendo la Quebrada del Ají
La pequeña localidad de la Quebrada del Ají se ubica en medio de las quebradas que se forman en las colinas del sector rural de Boco, a unos 10 kilómetros de Quillota, en la V Región de Chile. Para llegar a ella, es necesario cruzar el puente El Ají, y desde ese punto, el valle que se abre a los ojos corresponde a esta pintoresca quebrada.
Aquí residen apenas 45 familias que se conocen de toda la vida, dedicadas principalmente a la agricultura, lo que fomenta un profundo sentido de comunidad. La vida en el lugar es extremadamente tranquila, caracterizada por la ausencia de delincuencia, tráfico y conflictos entre vecinos, viviendo en paz.
El Origen del Nombre
La peculiaridad de su nombre, "Quebrada del Ají", genera curiosidad. Según Carlos Poblete, coordinador de cultura de la Municipalidad de Quillota, no existe una historia oficial, pero dos versiones se han transmitido de boca en boca a lo largo de los años.
Hipótesis históricas y geográficas
- Una de las teorías se remonta al siglo XVI, indicando que esta zona formaba parte del antiguo Camino del Inca, una ruta por donde transitaba el transporte indígena desde Cusco. Se cree que por esos años las quebradas estaban sembradas de ají del tipo "cacho de cabra" o de pimiento.
- La otra hipótesis sostiene que al dibujar el contorno del valle, su forma se asemeja a un ají, y que, sumado al colorido que le daban los sembrados originales, la habrían hecho merecedora de este nombre.
La referencia cultural
José Vergara, un folclorista y residente conocido del caserío, agrega que la lejanía del lugar también pudo influir en su denominación. Los habitantes solían referirse a las distancias diciendo "desde aquí hasta la quebrada del ají", y la rima popularizó la expresión. Aunque hoy quedan pocas matas de ají, utilizadas para el consumo familiar, los valles están sembrados de limones y paltos, que, aprovechando la altura de las quebradas, se protegen de las heladas.
La Quebrada del Ají como Epicentro Vitivinícola: Narbona Wines
En este idílico escenario, el vino ha encontrado un lugar destacado. Septiembre es un mes donde se celebra y se disfruta el vino, reconocido como patrimonio nacional y parte de la identidad chilena. Las uvas traídas a este territorio son célebres a nivel mundial, y esta tierra ha proliferado en cuanto a sabores, cepas y posibilidades.
La visión de Pedro Narbona
En este contexto, Pedro Narbona, quien antes de encantarse con el mundo vitivinícola trabajaba en otro rubro, decidió establecer su proyecto: Narbona Wines. El recorrido hasta el punto de partida para subir al Fundo el Grillo, donde se ubica la viña, es breve, aunque en invierno el camino puede cubrirse de barro.
Fue en este lugar donde Pedro comenzó a traer barricas y uva, seleccionándolas especialmente para lograr los sabores deseados, desarrollando así la identidad única de sus vinos.
Enoturismo y prácticas sustentables
El terreno del Fundo el Grillo es ideal para el desarrollo del enoturismo, una actividad en la que Pedro ya estaba involucrado antes de la pandemia. Se han dispuesto mesas para degustar, comer y realizar cenas, complementándose con la posibilidad de hacer trekking en el cerro, donde la flora es abundante con diversos árboles y frutos. Se han realizado varios eventos en este espacio, y Pedro Narbona incluso cuenta con un domo en el que recibe ocasionalmente a los visitantes.
Todo el proyecto se maneja bajo un enfoque amigable con el medioambiente, promoviendo la sustentabilidad. La bodega, que se encuentra más abajo en el terreno, es el centro de operaciones donde se guarda la uva, se etiquetan los productos y se lleva a cabo el resto del proceso.
Cómo Se Fabrica El VINO? (Proceso En Fábrica)
El proceso productivo y su impacto
Al repasar la historia de Narbona Wines, se observa que Pedro ha dado pasos certeros en cada etapa. Actualmente, está involucrado en organizaciones gremiales a nivel nacional que impulsan la industria del vino dentro y fuera del país. Este es un ámbito de la economía que va en alza, enfrentando constantes desafíos en cuanto a la exportación y la presentación en el mercado nacional e internacional.
Para Pedro, el vino es más que una bebida; es parte de un rito familiar. Desde que tiene uso de razón, una copa de vino siempre estaba presente en la mesa dominical. Esta tradición es parte de un rito que puede abrir puertas a conocer territorios como la Quebrada del Ají en la Región de Valparaíso, y expandir el horizonte hasta el Valle del Itata y más allá.
La Vida Cotidiana y sus Personajes
La tranquilidad de la Quebrada del Ají es palpable. El transporte público más cercano tiene su parada a unos 30 minutos de camino, lo que lleva a los vecinos a optar por colectivos cuando llueve o necesitan transportar cargas. La seguridad es tal que las puertas de las casas solo se cierran para evitar la entrada de animales de los vecinos, no por temor a robos.
Servicios básicos y adaptaciones
A pesar de la vida apacible, la comunidad ha enfrentado desafíos en cuanto a servicios básicos. El agua potable es abastecida semanalmente por un camión municipal, mientras que para el riego se utilizan pozos que, en inviernos lluviosos, pueden durar todo un año. En 2011, el municipio prometió un suministro permanente.
La electricidad llegó hace aproximadamente 10 años; antes, se usaban baterías y motores para lo indispensable. En las noches de antaño, lo que más iluminaba la quebrada eran los hornos de Juan Basáez, quien por más de 60 años ha fabricado carbón en su patio. Él recuerda haber visto plantaciones de ajíes en su niñez, describiéndolos como "los más buenos" para las ensaladas.

Testimonios de longevidad y tradición
Una cuadra más allá, vive David Gaete, el vecino más longevo de la quebrada, quien cumplió 100 años en julio. Dedicado a la agricultura y a la jardinería, siempre acompañado de una radio a pilas que sintoniza cuecas, David afirma: "Es bonita la vida acá. Por eso se vive mucho." Esta frase encapsula el espíritu de una comunidad que valora la paz, la naturaleza y las tradiciones, elementos que hacen de la Quebrada del Ají un lugar verdaderamente especial.