La gelatina es un ingrediente fundamental en la preparación de muchos cheesecakes, especialmente en aquellos que no requieren cocción al horno, ya que proporciona la consistencia y firmeza necesarias. La cantidad de agua utilizada para hidratar la gelatina es crucial para asegurar la textura deseada en el postre. A continuación, exploramos las proporciones comunes y el proceso de preparación.
Proporciones de Gelatina y Agua en el Relleno del Cheesecake
Las recetas de cheesecake presentan diferentes proporciones de gelatina sin sabor y agua para el relleno, buscando siempre una textura suave y firme. Por ejemplo, en una receta de cheesecake de maracuyá, se sugieren 15 gramos de gelatina sin sabor y 100 ml de agua para el relleno. Otra versión indica 14 gramos de gelatina sin sabor y 70 cc de agua. Para un cheesecake de fresa sin horno, se mencionan 2 sobres de gelatina sin sabor (12g) con ½ taza de agua (120ml). Una receta adicional para el relleno propone 2 sobres de gelatina sin sabor (14 g) disueltos en 5 cucharadas de agua tibia.

Proceso de Hidratación y Disolución de la Gelatina
El método de hidratación de la gelatina es tan importante como las proporciones. Generalmente, la gelatina sin sabor se disuelve en agua fría antes de ser calentada o incorporada a una mezcla caliente. Los pasos comunes incluyen:
- Disolver en agua fría: En un tazón pequeño, disolver la gelatina sin sabor en agua fría.
- Calentar o entibiar: Calentar la mezcla hasta que hierva (o entibiar unos segundos en el microondas) para asegurar su completa disolución. Otra técnica sugiere diluir la gelatina en agua tibia y verterla junto con la mezcla principal.
- Incorporación: Añadir la gelatina hidratada y fundida a la mezcla principal del relleno, integrando bien para lograr una textura pareja al solidificar.
- Gelatina en lámina: Si se usa gelatina en lámina, exprimirla para eliminar el exceso de agua antes de colocarla en el cazo con la mezcla.
- Gelatina en polvo: Para la gelatina en polvo, algunas recetas indican hidratarla en agua fría y luego calentarla suavemente hasta que cambie su estado de gel a líquido, sin dejarla hervir.
Es crucial que la gelatina esté correctamente disuelta para evitar grumos y asegurar que el cheesecake tenga la consistencia adecuada. Si la gelatina no se integra bien, la mezcla puede no cuajar. Los ingredientes a temperatura ambiente, como el queso crema, facilitan una mejor integración de todos los componentes del relleno.
Gelatina en la Cobertura del Cheesecake
Además del relleno, la gelatina también se utiliza en las coberturas para darles brillo y firmeza. Las cantidades de agua varían según la receta y el tipo de cobertura:
- Cobertura de maracuyá: Una receta emplea 15 gramos de gelatina sin sabor y 75 ml de agua para la gelatina de la cobertura.
- Gelatina de fresa: Para la gelatina de fresa, se utilizan 8 gramos de gelatina y 50 ml de agua.
- Gelatina transparente: Para una gelatina transparente con frutas, se recomiendan 160 ml de agua y 12 gramos de gelatina.
El proceso para la cobertura es similar: hidratar la gelatina (ya sea en polvo o en lámina), calentarla suavemente hasta que se disuelva y luego incorporarla a la base de la cobertura (pulpa de fruta, mermelada, etc.). Es importante dejar enfriar la cobertura antes de verterla sobre el cheesecake para evitar que se mezcle con el relleno si este no ha cuajado completamente.