Salvador Dalí: Un Viaje por su Vida y Obra

Primeros Años y Formación Artística

Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, marqués de Dalí de Púbol, nació en Figueras el 11 de mayo de 1904 y falleció en el mismo lugar el 23 de enero de 1989. Fue un polifacético artista español del siglo XX, reconocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se atribuyen a la profunda influencia y admiración por el arte renacentista, y fue también un experto dibujante.

Los recursos plásticos de Dalí se extendieron al cine, la escultura y la fotografía, lo que le permitió colaborar con numerosos artistas audiovisuales. Poseía una notable capacidad para acrisolar un estilo genuinamente personal y palpable al primer contacto, aunque en realidad era muy ecléctico y "succionó" innovaciones ajenas. Como artista extremadamente imaginativo, manifestó una marcada tendencia al narcisismo y la megalomanía, buscando siempre atraer la atención pública.

Retrato joven de Salvador Dalí

Salvador Dalí nació a las 8:45 horas del 11 de mayo de 1904, en el número 20 de la calle Monturiol, en Figueras, provincia de Gerona, en la comarca catalana del Ampurdán, cerca de la frontera con Francia. Su hermano mayor, también llamado Salvador, había fallecido de una enfermedad unos nueve meses antes. Dalí también tuvo una hermana, Anna Maria Dalí, cuatro años menor que él, quien en 1949 publicaría un libro sobre su hermano titulado "Dalí visto por su hermana".

En su infancia, Dalí entabló amistad con futuros jugadores del F. C. Barcelona, como Emilio Sagi Liñán y Josep Samitier. En 1916, descubrió la pintura contemporánea durante una visita familiar a Cadaqués, donde conoció a la familia de Ramón Pichot, un artista local que viajaba frecuentemente a París. Siguiendo los consejos de Pichot, su padre lo inscribió en clases de pintura con el maestro Juan Núñez. Al año siguiente, su padre organizó una exposición de sus dibujos al carboncillo en la casa familiar. En 1919, mientras cursaba sexto de bachillerato, editó junto a varios amigos la revista mensual "Studium".

En febrero de 1921, su madre falleció a causa de un cáncer de útero. Dalí tenía dieciséis años. Sobre la muerte de su madre, el artista declararía más tarde que fue "el golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma". Tras su fallecimiento, el padre de Dalí contrajo matrimonio con la hermana de su esposa.

La Residencia de Estudiantes y los Primeros Contactos con el Arte

En 1922, Dalí se alojó en la célebre Residencia de Estudiantes de Madrid para iniciar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Rápidamente atrajo la atención por su carácter de excéntrico dandi, luciendo una larga melena con patillas, gabardina, medias y polainas al estilo de los artistas victorianos. Sin embargo, fueron sus pinturas, en las que Dalí exploraba el cubismo, las que captaron la atención de sus compañeros de residencia y academia, entre los que se encontraban futuras figuras del arte español como Maruja Mallo, Federico García Lorca y Luis Buñuel.

El 21 de mayo de 1924, Salvador Dalí fue detenido durante la visita de Alfonso XIII a Figueras. Permaneció doce días encarcelado en la prisión de Gerona, obviándose en su expediente el motivo de la detención. Algunas fuentes sugieren que este hecho fue una represalia por las declaraciones antimonárquicas de su padre. Ese mismo año, un aún desconocido Salvador Dalí ilustró un libro por primera vez: "Les Bruixes de Llers", un poema en catalán de su amigo Carles Fages de Climent.

Dalí se familiarizó pronto con el dadaísmo, una influencia que marcaría su obra a lo largo de su vida. Fue expulsado de la Academia en 1926, poco antes de sus exámenes finales, al afirmar que no había nadie en ella con la capacidad de examinarlo. Su maestría en recursos pictóricos se evidencia en su impecable y realista obra "Cesta de pan", pintada ese mismo año.

París, Picasso y el Nacimiento del Surrealismo

En 1926, Dalí visitó París por primera vez, donde conoció a Pablo Picasso, a quien el joven Dalí admiraría profundamente. Picasso ya había recibido comentarios elogiosos sobre Dalí por parte de Joan Miró. Algunas de las características de la pintura de Dalí de aquella época se convertirían en distintivas para toda su obra posterior. Dalí absorbía influencias de numerosos estilos artísticos, desde el academicismo clásico hasta las vanguardias más rupturistas. Sus influencias clásicas incluían a Rafael, Bronzino, Zurbarán, Vermeer y, por supuesto, Velázquez. Alternaba técnicas tradicionales con sistemas contemporáneos, a veces en la misma obra.

Fotografía de Pablo Picasso en su estudio

En 1929, Dalí colaboró con el director de cine Luis Buñuel, amigo de la Residencia de Estudiantes, en la realización del polémico cortometraje "Un chien andalou", que presentaba escenas del imaginario surrealista. Dalí afirmó haber desempeñado un papel esencial en el rodaje del filme, aunque este extremo no ha sido confirmado por la historiografía del arte contemporáneo. En agosto de ese mismo año, conoció a su musa y futura esposa, Gala, nacida como Elena Ivanovna Diakonova, una inmigrante rusa once años mayor que él y casada en ese momento con el poeta francés Paul Éluard.

Ese mismo año, Dalí continuó exponiendo regularmente como profesional y se unió oficialmente al grupo surrealista afincado en el barrio parisino de Montparnasse. Afirmó que a los veintisiete años, recién llegado a París, realizó junto a Buñuel dos películas que han pasado a la historia: "Un perro andaluz" y "La Edad de Oro". Posteriormente, Buñuel trabajó solo, y Dalí le atribuyó el "inestimable servicio" de revelar al público quién era responsable del aspecto genial y quién del aspecto primario de estas obras.

Relaciones Familiares y la Influencia de Gala

En el ámbito doméstico, la relación de Dalí con su padre se encontraba al borde de la ruptura. Salvador Dalí i Cusí se oponía al romance del joven artista con Gala y condenaba su vinculación con los artistas surrealistas, a quienes consideraba, al igual que buena parte de la opinión pública de la época, elementos tendentes a la degeneración moral. La tensión escaló hasta culminar en un enfrentamiento personal tras una noticia publicada en la prensa que citaba una inscripción en un Sagrado Corazón de Jesucristo expuesto por Dalí en París: "En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para entretenerme".

Ultrajo, su padre exigió una satisfacción pública. Dalí se negó, posiblemente por temor a ser expulsado del grupo surrealista, y fue violentamente expulsado de casa el 28 de diciembre de 1929. Su padre lo desheredó y le prohibió regresar jamás a Cadaqués. Posteriormente, Dalí relató cómo, en el curso de este episodio, presentó a su padre un preservativo usado conteniendo su esperma, diciendo: "¡Toma. ¡Ya no te debo nada!".

El verano siguiente, Dalí y Gala alquilaron una pequeña cabaña de pescador en una bahía cercana a Portlligat. Dalí compró el terreno y, a lo largo de los años, la amplió hasta convertirla en su fastuosa villa junto al mar, hoy reconvertida en casa-museo.

La casa de Salvador Dalí en Portlligat

Dalí en Estados Unidos y las Controversias Surrealistas

Dalí llegó a Estados Unidos en 1934, de la mano del marchante Julien Levy. La exposición de algunas de sus obras, incluida la célebre "La persistencia de la memoria", generó un enorme revuelo en Nueva York. Se organizó un baile en su honor, el "Dalí Ball", al que asistió llevando una caja de cristal colgada sobre el pecho con un sostén dentro. Ese mismo año, Dalí y Gala ofrecieron un baile de máscaras en Nueva York, cortesía de la heredera Caresse Crosby. Se disfrazaron del bebé Lindbergh y su secuestrador, en alusión a un dramático suceso reciente. El escándalo provocado en la prensa fue tan notable que Dalí pidió disculpas públicamente.

Aunque la mayor parte del surrealismo se había adherido a ideas políticas de izquierda, Dalí mantenía una posición considerada ambigua en la cuestión de las relaciones entre arte y activismo político. Los líderes del movimiento, principalmente André Breton, lo acusaron de defender lo "nuevo" e "irracional" del fenómeno hitleriano, una acusación que Dalí refutó afirmando: "no soy un hitleriano ni de hecho ni de intención". Dalí insistía en que el surrealismo podía existir en un contexto apolítico y se negó a denunciar públicamente el régimen fascista alemán.

Sin embargo, en 1936, Dalí volvió a participar en una exposición surrealista, esta vez de índole internacional, celebrada en Londres. Su conferencia, titulada "Fantômes paranoiques authentiques", fue impartida con un traje de buzo, casco incluido. Llegó a la conferencia con un taco de billar y un par de sabuesos rusos, y durante su transcurso tuvo que retirarse el casco para poder respirar.

En aquel entonces, el mecenas de Dalí era el adinerado Edward James, quien colaboró generosamente en el ascenso del artista comprándole numerosas obras y prestándole dinero durante dos años. Se convirtieron en buenos amigos, tanto es así que James aparece en la pintura de Dalí "Cisnes reflejando elefantes". Colaboraron igualmente en la creación de dos de los iconos más representativos del movimiento: el "Teléfono Langosta" y el sofá de los labios de Mae West.

En 1939, Breton acuñó el anagrama despectivo "Avida Dollars" para criticar la pasión de Dalí por el dinero. Esta sarcástica referencia a su pujante negocio del arte también pretendía acusarle de cultivar la megalomanía a través de la fama y el dinero. Algunos surrealistas comenzaron a referirse a Dalí en pretérito perfecto, como si ya hubiera fallecido.

Colaboraciones y Exilio en Estados Unidos

El vestido con los bolsillos cajón fue el primer proyecto colaborativo entre Salvador Dalí y su amiga Elsa Schiaparelli. El artista regaló a la diseñadora un dibujo realizado en 1936 e inspirado en su propia obra "Ciudad de cajones, El escritorio antropomórfico". En él se observa un cuerpo desnudo de una mujer compuesto de varios cajones. Dos de los cajones se sitúan en el pecho y el cajón de la zona genital tiene una cerradura. El dibujo que Dalí entregó a Elsa no tenía el cajón en la zona genital, y Elsa lo reinterpretó creando un traje para la temporada de invierno de 1936-37, ajustando la posición de los cajones de manera simétrica en la chaqueta del modelo.

En 1940, con la Segunda Guerra Mundial asolando Europa, Dalí y Gala huyeron a los Estados Unidos, donde residieron durante ocho años. Tras la mudanza, Dalí retomó su antiguo catolicismo. En 1941, entregó un guion cinematográfico a Jean Gabin, titulado "Moontide". En 1942, publicó su autobiografía, "La vida secreta de Salvador Dalí". Escribía regularmente para los catálogos de sus exposiciones, como la organizada en la Knoedler Gallery de Nueva York en 1943. Afirmó que el surrealismo habría servido al menos para dar una prueba experimental de que la total esterilidad de los intentos por automatizar habían llegado demasiado lejos y habían conducido a un sistema totalitario.

También escribió una novela, titulada "Hidden Faces" y publicada en 1944, sobre un salón de moda para automóviles. En esos años, Dalí diseñó ilustraciones para ediciones traducidas al inglés de clásicos como "El Quijote", la autobiografía de Benvenuto Cellini y los "Ensayos" de Michel de Montaigne.

Exposición sobre Dalí en Londres, con escultura de elefante

Regreso a Cataluña y Exploraciones Científicas

La imagen pública de Dalí acumuló todo tipo de rumores sobre sus extravagancias y obsesiones. Un fraile italiano llamado Gabriele Maria Berardi anunció haber realizado un exorcismo a Dalí durante una visita de este a Francia en 1947. En 2005, se inauguró una escultura del Cristo en la cruz en la ciudad de dicho fraile.

Desde 1948, Dalí vivió en Cataluña. El hecho de que eligiera España para vivir en tiempos de la dictadura hizo que algunos de sus antiguos colegas, así como sectores progresistas, lo señalaran como blanco de nuevas críticas. Esto sugiere que el descrédito con el que Dalí era considerado entre surrealistas y críticos de arte se debiera, al menos en parte, a motivaciones políticas, más que al valor intrínseco de sus obras de arte.

En 1959, Breton organizó una exposición antológica titulada "Homage to Surrealism", que reunía obras surgidas en las cuatro décadas del movimiento. La exposición recuperaba piezas de Dalí, Joan Miró, Enrique Tábara y Eugenio Granell.

Al final de su carrera, Dalí no se limitó a la pintura, desarrollando nuevos procesos y medios experimentales: creó un boletín y se convirtió en uno de los pioneros de la holografía artística, algo nada extraño considerando su larga exploración artística de juegos visuales. Ya durante sus últimos años, artistas como Andy Warhol proclamaron al catalán como una de las influencias más notables del pop art.

Dalí mostró siempre un acusado interés por las ciencias naturales y las matemáticas. Esto se observa en muchas de sus obras, sobre todo las creadas en la década de 1950, en las cuales llegó a componer retratos individuales a partir de cuernos de rinoceronte. Según el artista, el cuerno de rinoceronte simbolizaba la geometría divina, puesto que crece en una progresión espiral logarítmica.

La bahía de Portlligat, el paisaje que cautivó al artista en Cadaqués, con su casa, hoy Casa-Museo, está formada por un conjunto de barracas de pescadores adquiridas por el pintor y su mujer, Gala. La posguerra abrió para Dalí una nueva etapa artística, caracterizada por el virtuosismo técnico y el recurso a ilusiones ópticas, así como al imaginario de la ciencia o la religión. Su aproximación al catolicismo se hizo más marcada, influida quizás por la conmoción causada por... (el texto original se interrumpe aquí).

"Naturaleza Muerta Viviente" y la Exploración del Orden Universal

Nos desplazamos a un museo de la ciudad de San Petersburgo, en Florida, dedicado a Salvador Dalí por un matrimonio de coleccionistas prendados de sus creaciones. De las múltiples obras allí conservadas, nos fijamos en una de las más enigmáticas: una naturaleza muerta, uno de los grandes temas de la pintura española, pero viva. Como siempre ha estado la muerte en la cultura de España.

El 11 de mayo de 1956, Dalí recibió en su casa de Port Lligat a un joven que acudía a preguntarle cómo triunfar. Le ofreció una doble receta, según el pintor en su "Diario de un genio": primero, darle una patada bien fuerte a la sociedad; lo segundo, más proustiano, es ser esnob. "Como yo", añadió. Consciente de la mirada del joven, Dalí le preguntó si quería saber algo más. El muchacho observó que sus bigotes no estaban como el primer día. Dalí dio una explicación banal, pero al no estar satisfecho de la respuesta, se retiró y al volver mostró unos bigotes bien tiesos. Acababa de inventar los "bigotes radar".

Los bigotes del artista pasaron a formar parte del repertorio de iconos dalinianos. En un instante, había descubierto una imagen que se clavaba en la memoria. También indican su capacidad para detectar nuevas realidades. A mediados de los años cincuenta, lo que interesaba a Dalí eran las consecuencias metafísicas del descubrimiento de la energía nuclear y las explosiones atómicas. En el "Manifiesto místico", fechado el 15 de abril de 1951, rompía relaciones con los surrealistas y el arte abstracto, dejando atrás su interés por el inconsciente para centrarse en la física nuclear. Esa era la dirección de la nueva pintura, lejos de los "pastizales abominables" donde vegetan los artistas en "organismos europeos de normalización".

Todo esto desembocó en una serie de obras caracterizadas por una extrema densidad intelectual -es el más intelectual de los pintores, tanto como Poussin y Velázquez- y una extraordinaria factura técnica. Dalí, a diferencia de buena parte de la "pintura" del siglo XX, siempre sostuvo que para pintar había que "pintar bien". En esto se parece a Zurbarán, y su arte continúa la tradición realista y espiritual de la pintura española.

Fue por esos años cuando pintó su bodegón "Naturaleza muerta viviente". El bodegón fue un género practicado con éxito en toda Europa. En manos de los pintores españoles, alcanzó un significado metafísico, casi místico. El cuadro de Dalí aúna ambas tradiciones: la flamenca, por la abundancia de elementos, y la española, por la intensidad y la voluntad de otorgar a lo visible un significado trascendente.

"Naturaleza muerta viviente" respeta las convenciones del género: una mesa que ocupa buena parte del espacio, un mantel blanco que la cubre a medias y diversos objetos relacionados con la comida. Sin embargo, hay sorpresas. La sombra del mantel indica que la tela flota sobre la mesa. A la derecha, el mueble está adornado con un motivo geométrico repetido doce veces, con la particularidad de que cada una de ellas proyecta una sombra diferente sobre el tablero. Salvo la pera y las uvas, todos los demás objetos levitan. La botella de anís derrama su líquido hacia arriba, el vaso de vino se inclina a la derecha. La hoja de higuera está suspendida delante del borde del mantel blanco y el cuchillo apunta a la derecha, proyectando su sombra sobre el mantel y la mesa.

Por encima hay otros elementos: una coliflor vista de frente, una cereza lanzada a toda velocidad, otra que aparenta caer, y dos fruteros. El de la derecha conserva su forma, aunque dos manzanas flotan encima de él. El otro, a la izquierda, ha empezado a desintegrarse. En el horizonte marino, una golondrina permanece detenida con las alas abiertas y una mano sostiene un cuerno de rinoceronte.

El espacio parece único, pero no está tratado como tal. La mesa no encaja con la barandilla del balcón; cada objeto vuela o flota por su cuenta -impresión acentuada por las sombras que remiten a fuentes de iluminación distintas pero invisibles-. Hay elementos abstractos que también vuelan por el cuadro, como los rectángulos azules o blancos, según el fondo, y la trama geométrica azul que convierte la superficie del mar en una abstracción, permitiendo contar las olas con precisión matemática.

Nos encontramos en el momento inmediatamente posterior a una explosión, pero no una de destrucción y caos como la que Goya registra en sus "Desastres de la guerra". Aquí asistimos al momento en que el caos se pone en marcha, violentando las leyes de la física, del tiempo y de la percepción: espacio no uniforme, perspectivas que se encabalgan, objetos desdoblados… Lo que viene inmediatamente después, y que ya se ha iniciado con el frutero, es el estallido de los objetos en las partículas mínimas de las que está compuesta la materia. Estamos a punto de entrar en el universo del Cristo hipercúbico.

Algo nos indica, sin embargo, que ese nuevo estado de la materia tendrá sus propias leyes. La coliflor, a la derecha, con su apariencia de meteorito, recuerda uno de los descubrimientos de Dalí de estos años por estar construida según una espiral logarítmica. Lo mismo ocurre con el cuerno de rinoceronte que aparece a la izquierda, sostenido por una mano: encarna esa misma espiral que ordena el universo entero. La doble espiral de la barandilla del balcón, a la derecha, remite a la molécula del ADN, descubierta en 1953, en la que Dalí vio la "persistencia genética de la memoria humana", lo que remite al célebre cuadro de los relojes blandos de 1931.

Así que estamos no ante el principio del caos, sino ante el inicio del descubrimiento del orden del universo. Por el procedimiento con el que ha sido realizada la obra, se sabe que el fondo, que representa un paisaje del Ampurdán, es la primera parte de la composición que abordó el artista. En él se aprecia una silueta del monte Pení, unas líneas de suelo para reforzar el sentido de la perspectiva y una figura humana que saluda desde un término medio. La clave de la composición está justo en el sexo de la figura femenina, ocupado por una cruz. Sobre ésta puede adivinarse una mariposa.

Por lo que respecta a las mitades inferiores, han sido realizadas en tonalidades ocres, mientras que en las superiores domina el azul. Los pies de ambas figuras están colocados en una posición anatómicamente incorrecta con respecto al torso, la cabeza, las manos ni las alas de sus respectivos cuerpos. El personaje de la izquierda corresponde a un ángel anunciador, de espaldas, con una sola ala representada y los dedos de la mano derecha, extendida, en posición de bendecir a la figura femenina. El personaje de la derecha señala al espectador el vientre de la mujer desnuda. Ejerce la función, habitual en la pintura renacentista, del ángel narrador, intermediario entre la historia bíblica y el presente. Dalí fundirá a menudo la imagen de la Virgen María con la mítica Leda, ambas fecundadas por seres divinos. Y representará su dilema sexual sobre Eros y Thánatos, mediante el tema de Venus.

Influencias y Diálogo con Otros Artistas

El texto menciona brevemente obras y estilos de otros artistas como René Magritte y Joan Miró, sugiriendo un contexto artístico compartido y las diversas corrientes del surrealismo y el arte moderno.

René Magritte y la Duda de la Realidad

En relación con la obra de Magritte, se describe su estilo como aquel que busca mostrar la realidad, pero también ponerla en duda y cuestionarla. Se menciona el cuadro "Hijo del hombre", donde un hombre con bombín y abrigo tiene el rostro oculto tras una manzana flotante, considerado un autorretrato icónico del surrealismo. La manzana, elemento recurrente en la obra de Magritte, puede aludir al pecado, la tentación o la inmortalidad. El artista buscaba representar a un "hombre normal y corriente", pero enfatizaba cómo todos ocultamos algo, despertando la curiosidad del espectador.

Se relata un hecho traumático en la infancia de Magritte, el fallecimiento de su madre, cuyo rostro fue ocultado por un camisón al ser encontrada muerta en el río, lo que se cree pudo influir en algunas de sus obras, aunque el artista lo negó. Magritte expuso sus primeras obras impresionistas en 1920, influenciado por el orfismo, el cubismo, el purismo y el futurismo. A partir de 1926, adoptó el estilo surrealista, situando objetos cotidianos en contextos insólitos para desafiar la percepción del público.

Tras fracasar en su primera exposición individual en 1927, se relacionó con fundadores del surrealismo como André Breton, Paul Éluard y Salvador Dalí. Durante la Segunda Guerra Mundial, Magritte y Breton se distanciaron debido a la decisión de Magritte de permanecer en Bélgica. Tras la guerra, se unió al manifiesto "El surrealismo a plena luz del sol", buscando distanciarse del surrealismo ortodoxo.

En cuanto al cuadro "Esto no es una manzana", se destaca la leyenda añadida por Magritte indicando que el tema de la pintura no era lo que parecía. El interés del artista por la naturaleza ilusoria del arte le llevaba a explicar que, por muy tentadora que fuera la forma de pintar la manzana, no era más que pintura sobre un fondo.

Joan Miró y la Simbología del Color

Se menciona que los colores rojo y azul son fundamentales en la obra de Miró, representando las sensaciones del calor y el frío. El azul se asocia con el espacio desconocido, y el rojo con la zona conocida, de ahí un inmenso corazón rojo suspendido que se enfrenta a una figura femenina.

Picasso y el "Guernica"

El "Guernica" de Picasso se describe como un símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos. Una diminuta flor en la obra simboliza la falta de esperanza de un mundo mejor, dejando espacio solo para la brutalidad y la desesperación. La monocromía del cuadro aumenta el drama. Se relata la anécdota en la que un oficial alemán preguntó a Picasso si él había hecho el "Guernica", a lo que el artista respondió: "No, han sido ustedes", haciendo referencia a la responsabilidad alemana en el bombardeo de la localidad vasca.

DALÍ: Lo bueno y lo malo de ser un GENIO (Biografía y Análisis de Obras)

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