Creme brûlée con leche condensada: el postre perfecto

El universo gastronómico de los postres con huevo y leche es tan infinito como sabroso. La creme brûlée con leche condensada es una receta tan sencilla como resultona, siendo a la vez jugosa y tierna, pero con esa pequeña costra caramelizada que hacemos con el azúcar y que, como veréis, no tiene misterio. Muy parecida a su homóloga catalana, este postre permite salir del guion habitual, además de ofrecer la facilidad de distribuirla en distintas raciones para que cada comensal tenga su porción individual.

Fotografía cenital de varias raciones de creme brûlée servidas en recipientes de cerámica individuales con una costra de azúcar perfectamente caramelizada

Preparación clásica al baño maría

En este caso, lo vamos a hacer al baño maría en el horno colocando la mezcla en diferentes recipientes individuales de cerámica, aunque si prefieren utilizar un solo envase en una cazuela, el método es igualmente válido.

Pasos básicos para el éxito

  • Infusionar la leche: Calentar la leche y dejar infusionar durante cinco minutos con la cáscara de limón y la vaina de vainilla; después, retirar los aromatizantes.
  • Mezclar: Verter lentamente la leche sobre las yemas sin parar de remover con unas varillas hasta vaciar el contenido.
  • Cocción: Precalentar el horno a 160 ºC colocando un recipiente apto para temperatura con dos dedos de agua. Colocar los recipientes con la mezcla dentro del baño maría y cocinar durante 25 o 30 minutos.
Esquema explicativo del proceso de cocción al baño maría dentro del horno con recipientes individuales

Variante con leche evaporada y dulce de leche

Si buscas una textura más densa y un sabor distintivo, esta variante es ideal:

  1. Mezcla la leche evaporada y el dulce de leche en una cacerola mediana y calienta hasta que empiece a hervir; combina una pequeña cantidad de esta mezcla caliente con las yemas de huevo y el extracto de vainilla.
  2. Agrega la mezcla de yema a la de dulce de leche y calienta suavemente hasta que espese.
  3. Divide la mezcla en 6 tazones individuales pequeños, deja enfriar y refrigera durante una hora.
  4. Para finalizar, espolvorea azúcar sobre cada tazón y utiliza un soplete de cocina o un asador para derretir el azúcar y crear la capa crujiente.

QUEMADOR DE AZUCAR PARA POSTRES

Sugerencias de maridaje

A costa de este postre, podríamos marcarnos una comida de aire francés con una quiche lorraine, una ensalada niçoise y una reconfortante sopa bullabesa, sin tener que complicarnos mucho la vida con la cena o el almuerzo. En solo tres cuartos de hora tendrás un postre de campeonato con el que sorprender a todos tus invitados.

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