Guayacán: Geografía, Historia y Patrimonio

La historia y la geografía de la localidad de Guayacán están profundamente ligadas a su desarrollo como un importante centro minero y portuario en Chile.

Mapa de la Región de Coquimbo con la ubicación de Guayacán

Ubicación Geográfica de Guayacán, Coquimbo

El pueblo de Guayacán se encuentra localizado en la comuna de Coquimbo y en la Región del mismo nombre, al norte de Chile. Geográficamente, la bahía de Guayacán se sitúa a las espaldas y al sur de la bahía de Coquimbo, de la cual se separa por una península e istmo que forman un baluarte rocoso entre ambas.

Características de la Bahía y la Península

La península presenta un aspecto agreste y salvaje, levantándose unos cien metros sobre el nivel del mar y formando parte de una alta especie de meseta que baja gradualmente hacia el istmo, uniéndose a la llanura o Pampa de Guayacán. La bahía de Guayacán, a menudo llamada la bahía de La Herradura por su forma característica, tiene una entrada relativamente angosta que se ensancha hacia el interior.

Este rincón forma una especie de anfiteatro de unos seiscientos metros de largo por unos cuatrocientos de fondo. Está cerrado por el norte y el oriente por grandes farellones verticales que forman el borde de la meseta mencionada, mientras que por los otros dos lados da al mar, donde se amontonan rocas y peñascos en inextricable confusión. Solamente en un trecho de unos setenta u ochenta metros se rompe este asiento rocoso para dar lugar a una pequeña playa de arena blanca, debido a la gran cantidad de conchas trituradas. Por el oeste, donde las olas del Pacífico rompen con monótona regularidad contra la barrera pétrea, se levantan unos altos picachos de las más extrañas formas, que terminan generalmente en puntas agudas. La rinconada termina en esa parte en un largo promontorio, cubierto de grandes peñascos, que se interna en el mar hacia el sur para formar un lado de la entrada de la bahía. El recinto encerrado de este modo es más o menos plano, con una pequeña inclinación hacia el pie de la escarpa. Este pequeño llano se interrumpe a cada paso por grandes bloques de piedra, caídos de los farellones y especialmente numerosos por la parte oriental, donde muchos de ellos tienen las dimensiones de una casa. El pueblo de Guayacán se halla separado del puerto de su capital por un espacio de terreno árido de unos dos kilómetros de ancho, que cae en pendiente sobre el surgidero. Al borde de este surgidero está asentada su población, que cuenta 1.347 habitantes.

Estructura Urbana del Pueblo

El pueblo de Guayacán se organiza con siete calles que llevan los nombres de Urmeneta, Lira, del Cabo, Varas, Perez, Errazuriz y del Ferrocarril. Las tres primeras corren de este a oeste, y las cuatro últimas de norte a sur, midiendo aproximadamente 200 metros de longitud por 10 de latitud. Algunas de estas calles son rectas, mientras que otras son tortuosas e irregulares, muy arenosas y con veredas compuestas de tierra y madera. Las casas están todas numeradas y por lo general son bajas, techadas con tablas y de aleros anchos y desnudos.

Orígenes y Desarrollo Industrial de Guayacán

El pueblo de Guayacán nace en 1846 como un establecimiento marítimo-minero, desarrollado por Robert Edward Alison. Desde su emplazamiento en ese año, ha funcionado como una salida hacia el Océano Pacífico desde la bahía, destinada a actividades de pesca comercial y como punto de embarque de productos minerales.

Establecimiento Minero y Portuario

Hombres y mujeres dieron a este lugar las condiciones necesarias para desarrollar una pujante empresa que llegaría a ser una de las más prósperas de Chile y ubicaría al país como primer exportador de cobre del mundo en 1876. Específicamente, el crecimiento en Guayacán se observó a partir de la llegada de la Compañía Chilena de Fundiciones, propiedad de la Sociedad Urmeneta y Errazuriz, erigida en 1856. Sin embargo, en años anteriores ya existía la presencia de actividades de extracción cuprífera, dirigidas por los empresarios Robert Edward Allison y Carlos Lambert. El pueblo fue construido por la Sociedad Comercial Urmeneta & Errazuriz, llegando a ser la mayor refinería de cobre del mundo, con 35 hornos de reverbero y tres chimeneas de ladrillo de 40 metros de altura.

Se construyó también un puerto propio y poblaciones para obreros y técnicos, entre los cuales había chilenos, pero mayoritariamente europeos y norteamericanos. Estos últimos influyeron y determinaron la tipología arquitectónica del lugar con construcciones de un piso de altura, de fachada continua con acceso central y ventanas a los costados. La materialidad de las construcciones es en churqui y barro con estuco en tierra, aunque también hay construcciones en adobe sentado; los muros de cierro de terreno son de piedra (pirca) y también en adobe. Las techumbres son de dos aguas con tijerales de pino Oregón y cubiertas en tejuela de alerce. La carpintería es de madera de pino Oregón, en su gran mayoría puertas, ventanas, pisos, techos y estructuras de techumbre. Las protecciones de las ventanas son de fierro fundido y forjado.

Como se observa, la pequeña industrialización cambió paulatinamente la fisonomía del lugar, hasta erigirse como un complejo de fundición y embarque, sumado a los 35 hornos de reverbero para la fundición del metal. En 1862, se inauguró el ferrocarril que unió Coquimbo - Guayacán - La Serena con las minas del interior del Valle del Elqui. En 1872 se produjeron 920 toneladas métricas de barras de bronce y hierro, las cuales eran exportadas por buques de la Pacific Steam Navigation Company que recalaban en puerto dos veces por mes, con destino principal Inglaterra.

Ilustración antigua de las fundiciones de cobre en Guayacán

Evolución Socioeconómica

El aumento de mano de obra que requerían las faenas incrementó las necesidades habitacionales resueltas por casas de un piso. Como en la mayoría de los complejos mineros del país (Godoy, 2019; Aguayo, 2009), se generó una población dinámica, que propició la aparición de emporios, la fundación de escuelas primarias y lugares de esparcimiento para los obreros y sus familias (Documentos Gobernación de Coquimbo a varios). La producción cuprífera provenía de la mina El Pique, situada en Tamaya, en el interior del Valle del Limarí.

Declive y Nuevas Actividades

Al fallecer Urmeneta en 1878, la empresa se convirtió en una sociedad anónima, que a posteriori resintió la disminución de demanda cuprífera durante la Primera Guerra Mundial (Ortega, 2014). En ese entonces, la firma había cerrado la fundición de Tongoy y solo conservó la de Guayacán, que pudo mantenerse a duras penas hasta 1915. El nieto de Urmeneta y encargado de la fundición, Rafael Errázuriz Urmeneta, la vendió a capitales extranjeros y nacionales, bajo el nombre de Sociedad Fundición de Guayacán y Sociedad Minera del Pacífico. En la década de 1920 fue comprada por la Caja de Crédito Minero (CACREMI), que no tuvo éxito en su intento de mantener la industria en el puerto (Nazer, 1994).

Entre 1946 y 1952 se establecieron mejoras urbanísticas como parte del Plan Serena, tendentes a potenciar su desarrollo económico (Biblioteca Nacional de Chile s.f.). Una de ellas fue el aprovechamiento del mineral de hierro El Romeral por parte de la CORFO y la Bethlehem Iron Mines. Se construyó en la bahía de Guayacán un muelle mecanizado de mil pies de largo, con cinta transportadora movible, y se adecuaron instalaciones de almacenamiento de materiales. Tanto el desarrollo y explotación de la mina como el manejo del muelle y demás instalaciones del puerto de Guayacán están hoy a cargo de la Compañía de Acero del Pacífico, en carácter de dueña absoluta del mineral (BCN, 1975, p.).

Si bien las actividades extractivas mermaron a principios del siglo XX, las políticas del Modelo de Industrialización Dirigida por el Estado (IDE) dieron nuevos aires al pueblo de Guayacán, que por esos años aún mantenía la pesca comercial artesanal, además de la sede administrativa de CACREMI. Entre 1952 y 1954 se instaló un nuevo puerto en la zona, esta vez propiedad de la Compañía de Acero del Pacífico (CAP), creada en 1946 (Compañía Minera del Pacífico, 2018); por otro lado, la sucursal de CACREMI pasó a ser parte de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) fundada en 1960 a partir de la fusión de la Caja de Crédito y la Sociedad de Fundiciones (ENAMI, s.f.).

Desde 1967 se configuró la sede de la Universidad Católica del Norte (UCN), que hasta ese entonces funcionaba en la Región de Antofagasta. En primera instancia, el Campus Guayacán orientó sus esfuerzos en la conformación de institutos de investigación dedicados a las Ciencias del Mar. Así, en 1981 y 1986 se crearon las carreras de Biología Marina y Acuicultura, respectivamente (Universidad Católica del Norte, s.f.). En 1969 se creó el Liceo Industrial José Tomás Urmeneta al frente de la Plaza de Guayacán. En la actualidad se mantiene vigente la actividad transportista del hierro a cargo de la CMP (Compañía Minera del Pacífico) y CAP, y pequeños sectores para la actividad de pesca artesanal. De ese modo se han generado alianzas entre la Escuela de Acuicultura de la UCN, los pescadores de toda la Región de Coquimbo y la Corporación al Fomento y la Producción (CORFO) con el objetivo de activar la extracción de la cojinova (Seriolella violácea), especie endémica en la zona (Noticias UCN al Día, 2016).

Guayacán como Paisaje Cultural e Industrial

Día a día las personas perciben y desvanecen imágenes de su entorno. Las casas, los barrios, los viajes cotidianos, muchas cosas se distinguen al momento de desaparecer y, a su vez, la presencia habitual se integra en la naturalidad del devenir. Un paisaje cultural se construye a partir de la percepción de diversas subjetividades que asienten en la conjunción de puntos comunes, en hablas colectivas que refieren a espacios, a lugares de paso o de encuentro. Gran parte de los lugares patrimoniales están expuestos a la publicidad que los vuelve atracción turística, ya sea por elementos estéticos, por el resultado de un decreto gubernamental que los fija como espacios monumentales, o por la posesión de atributos peculiares que torna a las personas protagonistas en el acto de apreciar. Es allí donde el relato y la toma de conocimiento individualiza y vuelve tradicional.

Concepto de Paisaje Cultural

El espacio referido a lo largo de estas líneas coincide con la definición de Paisaje Cultural, definido como aquellos lugares en que confluyen "la interacción en el tiempo de las personas y el medio natural, cuya expresión es un territorio percibido y valorado por sus cualidades culturales, producto de un proceso y soporte de la identidad de una comunidad" (Cruz, 2013). También se entienden como "obras combinadas entre la naturaleza y el hombre (...) ilustran la evolución de la sociedad y de los asentamientos humanos a lo largo de la historia, bajo la influencia de condicionantes y/o oportunidades ofrecidas por su medio natural y las fuerzas sociales, económicas y culturales sucesivas, internas y externas". Su importancia ha sido creciente desde que en 1992 la organización UNESCO aprobase las distintas categorías de paisajes culturales. En la actualidad hay 82 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial asimilables a la denominación de paisaje cultural y en 2006 el Centro del Patrimonio Mundial realizó un texto con propuestas para la mejora de la gestión de los paisajes culturales inscritos en la Lista.

Relevancia del Paisaje Industrial Minero

El estudio que se presenta propone que, si bien la identidad guayacanina surgió como un resabio del pasado, muy por el contrario a lo ocurrido con otros company towns cuyo destino fue el despoblamiento y el abandono, la economía que convirtió a Guayacán en un paisaje minero industrial durante el siglo XIX pudo diversificarse y mantener la presencia humana en continuos procesos de urbanización. Así surgieron diversas actividades socioculturales que lo distinguen dentro de la Región de Coquimbo. Con todo, la puesta en valor del territorio se ha visto afectada por la precariedad en que vive gran parte de la población, junto a la erosión de una parte valiosa de sus construcciones monumentalizadas. El debate en torno a los paisajes culturales industriales surge de la necesidad de comprender la organización territorial, de identificar las formas de trabajo, los procesos de producción, las relaciones sociales, funcionales y visuales del espacio de forma dinámica. A causa de su constante transformación como resultado de una rápida evolución de la tecnología o de la necesidad de renovación para su adaptación a los nuevos requerimientos económicos y sociales, es necesario estudiar todos estos aspectos para una comprensión amplia y totalizadora de los conjuntos a distintos niveles de articulación, de manera que todos sus elementos se subordinen a sistemas coherentes, aunque no haya continuidad de ellos en el espacio.

Estos paisajes se impregnan de la memoria del trabajo y la historia de la sociedad industrial, que también han de preservarse como legado cultural. Los restos que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación. En el caso de los paisajes industriales mineros, se enfatiza el estudio y el rescate del reflejo de tecnología, ciencia y las relaciones sociales de la cultura industrial. Se revisa la significancia que la minería ha tenido en la construcción y la articulación de este espacio territorial y se describen y examinan las acciones orientadas a desarrollar en el área actividades turísticas asociadas a su legado minero. Esto se presta para proponer que el legado minero industrial provincial, al proporcionar una visión integrada y abierta del territorio, puede constituirse en un factor de desarrollo como herramienta de planificación local (Lorca, 2016, p.).

Considerando que los paisajes en general contribuyen a la formación de culturas locales y al bienestar de los seres humanos, existen distintas posiciones respecto de la responsabilidad de los agentes gubernamentales acerca de la protección, gestión y ordenamiento. Es así como desde la década de los 70 se pueden identificar numerosas iniciativas para la puesta en valor de los restos de explotaciones industriales, además de estrategias para dinamizar economías históricamente asociadas a la industria (Trachana, 2011).

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Patrimonialización de Guayacán

Con base en todo lo dicho, esta investigación da cuenta de un relato histórico basado en testimonios de antaño que es reconocido por los habitantes de la zona. En primer lugar, se aborda el pasado de Guayacán desde su fundación hasta el declive de sus obras tras el auge exportador de cobre en la región. En segundo lugar, se indican los decretos de patrimonialización expedidos por el Consejo de Monumentos Nacionales del Estado de Chile.

  • En 1977, la Iglesia del Pueblo de Guayacán fue declarada Monumento Nacional. Su construcción comenzó en Amberes (Bélgica) y fue transportada por el vapor alemán Biancas en forma de planchones que fueron ensamblados en el puerto chileno y finalizada el 2 de marzo de 1889. Fue obra de la empresa belga, Societé Anonyme des Forges d'Aiseau, que utilizó los diseños del ingeniero Alexandre Gustave Eiffel. La estructura se caracteriza por su estilo neogótico, presentar un completo cuerpo metálico y revestimiento de latón zincado.
  • La iglesia del pueblo de Guayacán fue declarada Monumento Nacional en la categoría de Monumento histórico en el año 1997.
  • En 1990 fue declarada por Decreto n° 721 la Casa de Administración del Establecimiento de Guayacán (1840) junto al Laboratorio de Química. Este fue un complejo de oficinas construido por el empresario Carlos Lambert.
  • En 2005, el barrio de Guayacán fue declarado Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales.

La Comisión de Patrimonio Histórico tramita además las declaratorias de Monumento Histórico con carácter conmemorativo. El análisis incluye imágenes que se conservan desde el siglo XIX, junto a un corpus fotográfico que refleja su evolución en diversos ámbitos de desarrollo (económico, urbano, social y cultural), que exhibe, a su vez, el estado de conservación en el presente y da cuenta de las principales actividades sociales obtenidas a través de la prensa local.

Durante 2014, el municipio de Coquimbo postuló a un fondo de 40 mil millones de pesos a través del Gobierno y el Banco Interamericano del Desarrollo para llevar a cabo un rescate patrimonial del pueblo, el cual fue aprobado en octubre de 2014.

El Árbol Guayacán (Porlieria chilensis) y su Conservación

Es importante distinguir la localidad de Guayacán de la especie arbórea que comparte su nombre. El Parque Nacional La Campana, ubicado en la región de Valparaíso, es un refugio para numerosas especies nativas, entre ellas el guayacán (Porlieria chilensis), un árbol icónico del bosque esclerófilo chileno. El guayacán es un árbol de hasta 15 metros de altura, con corteza gruesa de tonalidad grisácea y hojas perennes alternas. Su floración ocurre en primavera, cuando se cubre de pequeñas flores amarillas, atrayendo a polinizadores y aportando color al paisaje del parque. Este árbol cumple un rol clave en el ecosistema del Parque Nacional La Campana.

Su estado de vulnerabilidad se debe principalmente a la deforestación, el avance de la agricultura y los efectos del cambio climático. El Parque Nacional La Campana es un tesoro natural que resguarda especies únicas como el guayacán. Conservarlo es tarea de todos, permitiendo que nosotros y futuras generaciones disfruten de su belleza y biodiversidad.

Fotografía del árbol Porlieria chilensis (guayacán) en su hábitat natural

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