Cómo Proteger y Recuperar Plantas de las Heladas: Guía Completa

Con la llegada del frío, nuestras plantas requieren atención especial para resistir las heladas. El frío intenso y las heladas pueden tener consecuencias devastadoras en nuestras plantas si no las protegemos adecuadamente. Es importante protegerlas con métodos adecuados que les ayuden a mantenerse saludables durante los meses más fríos.

Productor, productora, recuerda que el nivel de daño por frío sufrido por la planta, o el órgano, depende de la temperatura a la que fue expuesta, el tiempo de exposición y la sensibilidad de la especie y/o variedad. En este invierno protege tus cultivos de las heladas y evita la disminución o pérdida total de ingresos, así como la desocupación de mano de obra, pérdida de divisas y la sustitución de nuestra posición en los mercados por otros competidores. ¿No sabes cómo proteger tus plantas de exterior durante el frío invierno? ¡No te pierdas esta guía completa para cuidarlas!

Comprendiendo las Heladas: Tipos y Efectos

¿Qué es una Helada?

La helada es un fenómeno meteorológico que consiste en un descenso de la temperatura ambiente a niveles inferiores al punto de congelación del agua y hace que el agua o el vapor que está en el aire se congele, depositándose en forma de hielo en las superficies. Las condiciones más propicias para este fenómeno son un cielo sin nubes y una temperatura baja, por lo cual, las noches despejadas y muy frías son las más propensas a favorecer un fuerte enfriamiento.

Esquema de formación de helada sobre plantas

Factores que Influyen en el Daño por Helada

Desde Verdecora puntualizan que una planta puede helarse aunque el termómetro no baje de los cero grados centígrados. No siempre es necesario que el termómetro caiga por debajo de cero para que una planta se hiele. Hay plantas a las que simplemente les afecta estar sometidas a temperaturas inferiores a las que pueden soportar. Algunas pueden verse afectadas si están a temperaturas inferiores a las recomendadas para sus características. También pueden helarse si son muy jóvenes.

Tipos de Heladas

A grandes rasgos, se pueden diferenciar dos tipos de heladas: las heladas blancas y las heladas negras.

Heladas Blancas

Son las que mejor podemos identificar, ya que dejan una fina capa de escarcha sobre el suelo y las plantas. Suelen darse cuando las temperaturas bajan y hay humedad en la atmósfera. Este tipo de heladas no suelen ser dañinas para las plantas de exterior, por lo que no se requiere un especial cuidado. Aunque solemos creer que son negativas, no es así. Es más: pueden ser incluso beneficiosas, ya que protegen el interior de la planta.

Heladas Negras

Las heladas negras son las más perjudiciales para las plantas. Se puede identificar por las coloraciones oscuras casi negras en las plantas. En esta ocasión, no encontraremos esa escarcha blanca característica porque se han dado en ambientes con una humedad muy baja. Son las típicas heladas que suelen llegar con un frente frío o una ola de frío polar, y su principal característica es que suelen estar acompañadas de viento de velocidad media. Si nos encontramos ante una helada negra tendremos que abandonar cualquier intento de recuperar una planta después de una helada, ya que estas zonas de la planta son prácticamente imposibles de recuperar.

Estrategias de Prevención: Antes de que Llegue el Frío

El mejor método para recuperar una planta de las heladas es la prevención. Antes de la llegada del invierno, puedes proteger tus plantas de las heladas con algunas medidas sencillas. Los expertos de la tienda de plantas Be.Green proponen varios consejos de prevención:

Heladas tardías ¿qué se puede hacer para prevenir daños? - estrategias de control pasivas

Cobertura y Aislamiento

  • Una de las formas más eficaces de proteger plantas del frío y las heladas es usar tela o malla antiheladas. Una forma sencilla de protegerlas es colocar esta tela sobre las plantas durante la noche. De esta manera, se crea una barrera que las resguarda de las bajas temperaturas. Una vez que el sol sale, debes retirar la tela para permitir que las plantas transpiren correctamente.
  • Puedes aislar las plantas de exterior tapándolas con una malla antiheladas o plástico de burbujas. Asegúrate de que sea transparente para dejar pasar la luz. Lo aconsejable es ponerlo solo durante la noche, cuando caen las heladas. Sostenlo con unas estacas u objetos similares para que su peso no caiga sobre las hojas y las ramas.
  • Las mantas térmicas son una buena opción, económica y rápida de quitar y poner, para proteger los cultivos de invierno de las heladas. En el caso de que sean plantas plantadas directamente en el suelo, es imprescindible simultanear el acolchado con una manta térmica de jardín o una funda térmica de protección.
  • Cubrir los cultivos con túneles plásticos o invernaderos. Sea donde sea que tengáis vuestras plantas (el balcón, la terraza o el jardín), existe un invernadero perfecto para vosotros. Puedes elegir entre una amplia variedad de invernaderos que existen en el mercado o, incluso, construir uno por ti mismo.
  • Para plantas tropicales o muy sensibles, la experta Caro Diotti indicó: “Si querés conservar esas plantas, si las tenés en un jardín así, te envuelve y se cubre bien hasta el tallo, como si fuese un chupetín”, advirtiendo que la exposición puede resultar fatal para estas especies. Entrar las plantas que son de origen tropical, especialmente los días muy fríos, para evitar que sufran con este, ya que no están acostumbradas.
  • Si tienes macetas demasiado grandes para mover a un sitio más resguardado, envuelve la maceta en plástico de burbujas, fibra de coco o el acolchado de paja prensada.
Plantas cubiertas con malla antiheladas

Acolchado (Mulching) del Suelo

El acolchado o mulching es otra de las formas de proteger plantas del frío y las heladas que puedes implementar en tu jardín. El acolchado puede ser orgánico o inorgánico. El material orgánico, como paja, corteza o hojas secas, es ideal porque se descompone con el tiempo, mejorando la calidad del suelo. Este acolchado suele ser una capa de entre 3 y 8 centímetros. En el mercado existen múltiples opciones con diferentes componentes como material orgánico (cortezas, hojas secas, o grava). Algunos están elaborados con compuestos plásticos.

Todos estos acolchados ayudan a retener la humedad del suelo y a aislarlo y protegerlo de las inclemencias del tiempo y las bajas temperaturas. Aísla el sustrato de una planta de exterior con un acolchado natural. Así evitarás que se enfríe y sus raíces se acaben congelando. Cúbrelo con corteza de pino, unas hojas secas o paja. Son elementos que permitirán que la planta siga absorbiendo agua y nutrientes. El acolchado en invierno retiene el calor del suelo y estabiliza la temperatura frente a cambios bruscos en la meteorología. Tampoco está de más aplicar algún tipo de acolchado que proteja las raíces.

Acolchado de corteza de pino alrededor de plantas

Ubicación y Agrupamiento Estratégico

  • El lugar donde coloques tus plantas es crucial para protegerlas del frío. Ubícalas en una zona protegida donde no haya corrientes de aire para evitar que puedan caerse las macetas. Si tienes un pórtico en el exterior de tu hogar, colócalas debajo de él.
  • Protege las del viento: Intenta que tus plantas no queden demasiado expuestas a los vientos helados. No solo por la bajada de temperatura, sino porque las fuertes rachas de aire pueden romper ramas, arrancar hojas y dar la vuelta a las macetas. Colócalas contra una pared, en un lugar en el que estén cubiertas por alguna superficie o bajo árboles altos que corten el aire.
  • Agrupa las plantas: Si se mantienen juntas, será más fácil para todas mantener sus niveles de humedad, resistir a los vientos y a las bajas temperaturas. Además, te será más fácil cubrirlas. En los días más fríos, se aconseja colocar las plantas en zonas del hogar en las que las temperaturas puedan ser menos intensas.
  • Por último, es conveniente tener localizadas las zonas más soleadas de la terraza o jardín. Estos puntos serán los que adquieran una temperatura más elevada más rápidamente.

Manejo del Riego

Durante el invierno, muchas plantas entran en dormancia y necesitan menos agua. Uno de los principales problemas generados como consecuencia del frío es el congelamiento del agua presente en el sustrato de la planta. Debido a ese motivo, y a que las necesidades de humedad de las plantas en esta época son mucho menores, es importante reducir la cantidad de riego. Asegúrate también de que tus variedades cuenten con un buen drenaje que permita que el agua sobrante salga.

El riego, a menudo descuidado en invierno, también cumple una función protectora. Aunque las plantas no demandan tanta agua en esta estación, la humedad ayuda a mitigar los efectos de las heladas intensas, especialmente en períodos de bajas precipitaciones. “El agua sí atempera mucho los efectos fuertes de las heladas”, señala la paisajista.

Elección de Especies y Fertilización

  • Dependiendo de las características de cada planta, unas especies están mejor adaptadas a las condiciones adversas del invierno que otras. Por ejemplo, plantas aromáticas como el tomillo, el romero, el jazmín o el laurel soportan muy bien las bajas temperaturas, las heladas e, incluso, la nieve. Una buena práctica es sembrar cultivos tolerantes a las heladas.
  • En el caso de que sean ejemplares que se hallan en el suelo del jardín, la mejor prevención es elegir especies capaces de soportar los niveles de frío de la zona. La paisajista Caro Diotti aconsejó incorporar plantas resistentes a las heladas en puntos focales, como pastos o especies estructurales que mantengan su porte durante el frío.
  • Es mejor evitar fertilizantes de asimilación rápida. Estos fertilizantes se caracterizan por dar un aporte extra de nutrientes que son muy fácilmente absorbidos y asimilados por la planta, produciendo un crecimiento importante muy rápido. El problema de esto es que esos nuevos brotes y hojas de la planta, tan jóvenes y tiernas, son muy sensibles a posibles heladas.

Otras Técnicas de Calentamiento

Una medida tradicional para aumentar la temperatura en grandes extensiones es a través de pequeñas fogatas dentro de toneles.

Qué Hacer Después de una Helada: Guía de Recuperación

¿Tus plantas han amanecido marchitas tras una noche fría de invierno? ¿Se ven las hojas ennegrecidas, deshidratadas, quemadas por el frío? Si es así, estás ante los efectos de una helada. Si bien es una tarea posible, en ocasiones es simplemente imposible. Lo que hay que hacer si se han helado tus plantas requiere paciencia y una serie de pasos concretos.

Rehidratación y Calentamiento de Raíces

Uno de los principales problemas que conlleva una helada es la deshidratación de la planta. El primer paso es calentar sus raíces. Para ello, deberás colocar la planta en un ambiente entre los 15 y los 18 grados, donde no reciba la luz directa del sol, durante un par de horas. Tras este tiempo, es momento de comenzar a descongelar las raíces. Regaremos con agua templada hasta ver que el exceso de riego cae por la parte inferior de la maceta. No vuelvas a regar hasta que el sustrato esté completamente seco. Si se riega la planta con agua a temperatura ambiente, el hielo y la escarcha sobre las hojas y los tallos de la planta se derriten con mayor rapidez.

Persona regando una planta con agua templada para recuperar de helada

Humidificación Ambiental

Dado que la congelación conlleva la pérdida de agua de la planta, hay que tratar de humedecer el ambiente. Para compensar que la planta está deshidratada por la helada, debes elevar el nivel de humedad del ambiente. Hazlo sin excesos y en las horas centrales del día. Si la planta que ha sufrido la helada está en un tiesto, bastará con ponerla cerca de un humidificador. Si está plantada directamente en el suelo, podemos ayudarla con un pulverizador de agua.

Poda Post-Helada: Paciencia y Estrategia

Si a pesar de estas medidas, las heladas han dañado la planta, se debe ser paciente y no podar la planta de manera inmediata. Las partes secas o marchitas pueden ayudar a proteger del frío las partes vivas de la planta. No se recomienda podar la planta si todavía hay riesgo de que se enfrente a nuevas heladas. Además, tampoco podemos fiarnos de las apariencias. Por estos motivos, es fundamental esperar a la primavera.

  • Plantas resistentes al frío: Si tienes una planta resistente al frío y no se prevén más heladas en la zona donde está, poda las puntas de las ramas y retira gran parte de las hojas secas, de manera que pueda recibir mayor cantidad de luz.
  • Plantas delicadas: Si se trata de una planta delicada, es mejor no hacer nada y esperar a la primavera. Si rebrota con normalidad al llegar la citada estación, solo tendrás que retirar las hojas muertas. Si al pasar el invierno sigues viendo que tiene tallos dañados, deberás podarlos sin miedo. No tengamos miedo de dejar la planta, incluso, al ras de su ramaje.
  • Consejo de la experta Diotti: La paisajista Caro Diotti advirtió que no todas las plantas deben podarse de inmediato. Algunas especies, especialmente aquellas con una estructura superior densa, utilizan sus partes quemadas para proteger los brotes basales que emergerán en primavera. En esos casos, “si podo, la próxima helada le va a dar a los brotes que estén apareciendo”, explicó la experta, al subrayar la importancia de evaluar cada caso antes de intervenir.
  • Plantas con trama abierta: En contraste, las plantas con una trama más abierta y completamente dañadas pueden podarse sin inconvenientes, ya que los brotes inferiores también han sido afectados. La clave, según Diotti, es no precipitarse y entender que la naturaleza utiliza sus propios mecanismos de protección. “En la naturaleza nadie va y poda para que quede prolijito; por algo queda así”.
  • Vivaces: Habitualmente, hablamos de plantas cuya parte aérea desaparece durante el invierno. Algo que no significa que la planta esté muerta.
  • Arbustos leñosos y árboles: En líneas generales, no suelen sufrir los efectos del frío tan severamente.

Recuperación del Suelo

El suelo desnudo tras las heladas representa otro desafío. La reducción del volumen vegetal deja grandes áreas expuestas a la erosión y a nuevas heladas. La jardinera Caro Diotti sugirió aprovechar este momento para limpiar el terreno, eliminar malezas y distinguir cuidadosamente los brotes de futuras flores, como las amapolas, para no arrancarlos por error. Esta tarea, que requiere experiencia y atención, permite dar aire y luz a los plantines que sobrevivieron y están en proceso de crecimiento.

La protección del suelo es fundamental. La paisajista recomienda aplicar compost y materia orgánica, así como acolchar con chips de ramas trituradas, corteza de pino, hojas secas pequeñas o incluso fardos de alfalfa. “Esto va a atemperar los efectos de la humedad de la helada”, afirmó. El uso de una trituradora domiciliaria facilita el reciclaje de restos vegetales, generando un proceso circular que enriquece el suelo y lo protege de futuras inclemencias.

Reflexiones y Adaptación del Jardín al Invierno

El invierno más frío registrado en Argentina desde hace décadas, con heladas que “fueron tan cruentas, tan duras que terminaron helando gran parte de las plantas”, ha obligado a repensar los cuidados y estrategias para la recuperación y el mantenimiento de los espacios verdes durante la temporada invernal. La pasada ola polar provocó daños severos en la vegetación, y muchas especies que nunca antes se habían visto afectadas por el frío desaparecieron, y el suelo quedó expuesto tras la pérdida de biomasa vegetal. Diotti, especialista en paisajismo, destacó que se vivieron heladas “como nunca había sucedido”, lo que llevó a que los métodos habituales de prevención resultaran insuficientes.

Frente a este escenario, la experta en paisajismo comparte recomendaciones clave para evitar errores fatales. El equilibrio entre intervención y paciencia se vuelve esencial. Tras las heladas históricas, las podas estratégicas y la protección del suelo, entre otras, son las recomendaciones de la experta. Pensando en los próximos inviernos, la experta enfatizó la necesidad de anticiparse a las heladas.

La estructura del jardín cobra especial relevancia en invierno, cuando la vegetación se reduce y el esqueleto del diseño queda al descubierto. Diotti aconsejó incorporar plantas resistentes a las heladas en puntos focales, como pastos o especies estructurales que mantengan su porte durante el frío. Elementos decorativos como tutores también pueden aportar verticalidad y mantener el interés visual cuando la mayoría de las plantas han sido podadas.

El invierno, lejos de ser una temporada de inactividad, se presenta como una oportunidad para realizar cambios estructurales en el jardín. Es el momento ideal para ampliar canteros, reubicar árboles o modificar el trazado de las plantas, ya que la latencia facilita el trasplante y la reorganización.

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