Introducción al cultivo de lentejas
La lenteja, de nombre científico Lens culinaris, es una legumbre anual muy consumida tanto en Asia como al norte de África, además de en algunas regiones de Europa y Latinoamérica. Se trata de una planta bastante resistente, que destaca por sus excelentes propiedades nutricionales.
Estos granos aportan grandes cantidades de proteínas vegetales e hidratos de carbono al organismo, al mismo tiempo que contienen poca cantidad de grasa, lo que la convierte en un alimento sano y muy completo. Además, las lentejas son ricas en vitaminas y minerales como la vitamina B, magnesio, potasio o fósforo. Entre sus beneficios también se encuentra el de regular los niveles de azúcar en sangre, siendo de ayuda para personas que padecen diabetes.
El cultivo de lentejas es un proceso con diferentes aspectos a tener en cuenta. Si quieres disfrutar del placer del cultivo de tus propios alimentos, a continuación, te contamos qué pasos debes seguir para conseguir una buena cosecha.
La germinación de las lentejas
¿Qué es la germinación?
El proceso de germinación es aquel por el que una semilla se convierte en una planta. Las semillas permanecen en estado de reposo hasta que se dan las condiciones adecuadas para que se produzca su germinación. La germinación comienza con la imbibición, que se produce cuando entra agua en la semilla. Una vez que la semilla se hidrata, la absorción de esta disminuye y comienza la etapa de crecimiento de la planta. La radícula rompe las cubiertas seminales y se inicia el desarrollo de la planta.
Lo más importante para que el proceso de germinación de la lenteja sea un éxito es lograr un ambiente adecuado. Al cabo de cuatro o cinco días podremos ver que de nuestra semilla brotan sus primeras hojas verdes. Esto se le conoce como el proceso de la clorofila, una etapa ideal para la producción de vitaminas de la planta.

Experimento de germinación con algodón
La germinación de las lentejas y otras legumbres es considerada uno de los primeros experimentos que acercó a la población al mundo científico. Plantar lentejas con algodón es un proyecto ideal para aprender sobre la naturaleza, la germinación de semillas y el crecimiento de las plantas. Es una buena oportunidad para observar cómo una semilla se convierte en una planta, entender la importancia de la luz, la temperatura y el agua, y reconocer las partes de una planta.
Materiales necesarios:
- Lentejas (semillas)
- Tarro de vidrio o tarro de cristal (también sirve un vaso de yogur limpio)
- Algodón
- Agua
Pasos sencillos para germinar lentejas en algodón:
- Separad partes del algodón y ponedlas al fondo del tarro de vidrio o vaso de yogur hasta cubrirlo, amasándolo hasta que quede blandito.
- Humedece el algodón con agua, asegurándote de que esté bien empapado pero sin encharcar. Se puede usar un pulverizador o añadir un poco de agua directamente.
- Deposita unas cuantas semillas de lentejas encima del algodón, presionándolas ligeramente para que se empapen y se adhieran. Procura que haya algo de espacio entre ellas (2 o 3 semillas por pequeña área).
- Sitúa el recipiente en un lugar cálido y con luz natural, como cerca de una ventana.
- Durante los siguientes días, añade un poco de agua cada día, suficiente para mantener el algodón húmedo. Es recomendable destapar el recipiente unos 5 minutos al día para que se airee y comprobar el progreso de la germinación.
🌱Como GERMINAR UNA SEMILLA con ALGODÓN PASO A PASO🌱😊
Es muy emocionante ver cuando empiezan a crecer, ¡se hacen grandes por momentos! Lo primero que se observará será el crecimiento de las raíces, y al poco tiempo, de los primeros brotes verdes.
Este experimento también se puede realizar con otras legumbres como garbanzos o habas. Se puede comparar el crecimiento y la velocidad entre distintas semillas, o investigar el impacto de la luz comparando el crecimiento de semillas en ambientes con luz y en la oscuridad.
Cuando la planta ya no quepa en el tarro de vidrio, se puede retirar el algodón alrededor de las raíces con mucho cuidado y plantarla en un tiesto con tierra. Es importante que la raíz conserve la tierra (cepellón).
Cultivo de lentejas en suelo o maceta
¿Cuándo sembrar las lentejas?
La época ideal para sembrar lentejas suele darse en otoño o en primavera. El tiempo de siembra de la lenteja depende del tipo de clima de la zona. En climas fríos, lo mejor es hacerlo cuando hayan pasado las heladas. Otra alternativa es plantar lentejas en el interior, usando semillero o macetas, alrededor de 2 semanas antes de las últimas heladas. Las semillas de lenteja tardan entre 6 y 10 días en germinar en función de la temperatura.
Preparación del suelo
Las lentejas necesitan de un suelo rico en materia orgánica, por lo que debes enriquecerlo con abono orgánico de algún tipo, como compost, humus de lombriz o bokashi. Es importante añadir al terreno una capa de compost de unos 2 o 3 centímetros de grosor. Además, la planta precisa que la tierra tenga un buen drenado y que el PH esté entre 5.5 y 9.

Preparación de las semillas
Prepara tus semillas de lentejas poniéndolas a remojo durante toda la noche anterior a la siembra, de forma que facilites la germinación. También puedes hacerlas germinar en interior entre algodones humedecidos y trasplantarlas después.
Métodos de siembra
Las plantas de lenteja pueden plantarse directamente en el suelo (siembra de asiento) o usando semilleros.
Siembra en semillero (a partir de plantel)
Para un pequeño cultivo experimental, se pueden sembrar las lentejas en un semillero de alveolos (similar al del experimento con algodón) o en vasos separados. Es importante que sea en bandeja de alveolos o en vasos separados, ya que las lentejas no soportan bien el trasplante a raíz desnuda; la raíz debe conservar la tierra o cepellón.
Para ello, simplemente hay que llenar los recipientes con sustrato (también serviría con tierra corriente), hacer un pequeño hueco con el dedo o con un lápiz en cada uno y depositar 3 o 4 semillas por agujero. Añadir cenizas de madera o abonos ricos en fósforo y potasio favorece el desarrollo de las lentejas.
Una vez que las semillas estén colocadas correctamente en el semillero, deberás regarlas manteniendo una humedad constante que permita que la planta pueda germinar. Cuando las plantas tengan unos 10 cm y hayan desarrollado al menos su segundo par de hojas definitivas, ya estarán listas para trasplantarse a la tierra o a macetas. El espacio reservado para la nueva planta deberá ser lo suficientemente profundo para albergar sus raíces y necesitará estar separada del resto de plantas unos 20 centímetros.
Siembra directa en el suelo (siembra de asiento)
El método de siembra más adecuado para esta planta es a chorrillo, que consiste en hacer un pequeño surco en el que se van depositando de forma continua las semillas y luego se tapa arrimando la tierra de los lados, de forma que las lentejas queden sepultadas bajo 2 o 3 cm de tierra. La profundidad debe ser de unas tres veces el tamaño de la semilla, dejando un espacio de unos 15 cm entre ellas.
Si la tierra tiende a permanecer húmeda, no será necesario dejar en remojo las semillas antes de la siembra.
Cuidados básicos de las lentejas
Una vez que has plantado estas legumbres, te recomendamos seguir estas pautas para que la planta se desarrolle adecuadamente y puedas disfrutar de sus frutos.
Temperatura
La lenteja es una planta que soporta cierta medida de frío, pero no tolera las heladas. Plántalas siempre en una época en que no vayan a verse sometidas a temperaturas en torno a los 0ºC. De hecho, su temperatura óptima es de entre 6º y 28º.
Exposición al sol
La planta requiere de una buena dosis de sol, así que plántalas en una de las zonas más soleadas de tu huerto o terreno. Aunque su crecimiento puede producirse en los meses de invierno, es fundamental elegir el lugar y el momento adecuados para asegurar que reciban suficiente sol.
Suelo y drenaje
Como ya se mencionó, esta legumbre necesita de un suelo rico en materia orgánica, pero vale la pena hacer especial hincapié en la importancia de que disponga también de un buen drenaje. Las lentejas son muy susceptibles a la putrefacción por exceso de humedad, y aunque requieren de un suelo ligeramente húmedo, el encharcamiento les será muy perjudicial. Para que los nutrientes puedan llegar correctamente, comprueba que no existe maleza a su alrededor y que el suelo no forma una capa dura. En caso de ser así, rómpela con mucho cuidado para evitar dañar la planta.
Riego
Aunque se trata de una legumbre que no requiere mucha agua, es importante que la humedad del suelo sea la adecuada y que se mantenga de forma constante. Las lentejas agradecen un cierto nivel de humedad en el suelo. Pese a esto, pueden soportar sequías no muy prolongadas, así que se recomienda regar cuando el suelo empiece a dar muestras de sequedad. Cuando las vainas comienzan a secarse, conviene espaciar los riegos o incluso detenerlos.
Enrejado y aireación
No es obligatorio, pero sí resulta muy conveniente proporcionar a la planta un enrejado o alguna otra estructura baja en la que pueda apoyarse. De lo contrario, la planta se esparcirá por el suelo, necesitando más espacio y haciéndose más vulnerable al ataque de plagas y enfermedades. Esta planta agradece estar en una zona con paso de aire; de la misma forma, es mejor evitar que las plantas estén demasiado cerca unas de otras. Para conseguir que las lentejas crezcan sin enfermedades, revísalas al menos una vez por semana y elimina las hojas muertas de las plantas.
Cosecha de lentejas
Dependiendo de la temperatura, el clima y la especie concreta de lenteja, la cosecha se podrá realizar en un periodo de entre 80 y 110 días tras la siembra. Se debe cosechar cuando la planta empiece a secarse, momento en que debes cogerla cortando el tallo y colgarla boca abajo para que se seque por completo, preferiblemente metida en una bolsa de papel o tela. Las lentejas se encuentran dentro de vainas de color marrón que pueden contener de 2 a 4 semillas.
Una vez que la planta esté seca al menos en un 50 por ciento, sacúdela para que las semillas caigan. Por último, abre la bolsa de papel y separa las lentejas del resto de elementos de la planta e introduce la semilla en botes de cristal. Para que se conserven en óptimas condiciones, es necesario que el tarro no contenga restos de agua y que revises minuciosamente cada una de ellas para evitar la presencia de gorgojos.
Puedes aprovechar los restos secos de la planta para la fabricación de abono orgánico como compost o humus.