La mermelada de higos es una delicia casera que nos permite disfrutar de esta fruta de temporada durante todo el año. La temporada de higos es muy corta, por lo que debemos aprovechar para sacarles el máximo partido posible. Las mermeladas caseras nos permiten disfrutar de este delicioso alimento a un coste mucho más reducido que el que emplearíamos en la compra del producto ya elaborado, además de aprovechar aquellas piezas de fruta maduras y darles uso antes de desecharlas.

Selección y Preparación de los Higos
Cómo seleccionar los mejores higos
Para obtener una mermelada de calidad, la elección de los higos es fundamental. Los higos están en su mejor momento cuando su piel es arrugada o presentan aberturas, lo que nos indica que están en su punto óptimo de consumo. Algunos consideran que los mejores son los que por el agujerito que tienen debajo cae como una “lágrima” parecida a la miel, ya que son los más dulces y los ideales para hacer mermelada.
Es importante que la fruta esté madura para usar menos cantidad de azúcar y lograr una mermelada más saludable. Al tener tantos azúcares, los higos maduran muy rápido, por lo que una vez en casa, tan solo nos durarán 2-3 días en buenas condiciones.
¿Pelar o no pelar los higos para la mermelada?
La pregunta sobre si pelar los higos para la mermelada es común, y la respuesta varía según la preferencia y la madurez de la fruta. Para limpiar los higos, basta con hacerlo con un papel de cocina o lavarlos con cuidado bajo el grifo y retirar los rabitos más duros.
Cuando los higos están muy maduros, suele ser complicado pelarlos porque la piel queda totalmente adherida. En este sentido, no pasa nada si haces tu mermelada de higos sin pelar o simplemente retiras la piel que sea posible y dejas algunos trozos. El hecho de emplear los higos enteros, sin pelar (solo quitando el rabito), hace mucho más fácil el proceso y es la elección de muchos para simplificar la preparación.
Después de limpiarlos y, si se desea, retirar la piel, se recomienda cortar los higos en cuartos para facilitar la cocción y la liberación de sus jugos.
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Ingredientes Básicos para la Mermelada de Higos
Aunque las proporciones pueden variar según el gusto personal, una receta estándar incluye:
- 1 Kg de higos maduros: La base de nuestra mermelada.
- 400 g de azúcar: Puedes emplear azúcar blanquilla, o una mezcla de 200 g de azúcar blanquilla y 200 g de panela para una versión más saludable y con un sabor rico a regaliz. Si el higo ya es muy dulce, se puede reducir a 150-350 g por kilo, ya que al ser una fruta muy dulce, requiere un menor porcentaje de azúcar que otras mermeladas.
- El zumo de un limón: El limón es fundamental en la receta no solo para dar aroma, sino también para ayudar a que la fruta suelte su jugo y la mermelada espese. Hay quienes prefieren no poner limón porque consideran que adultera el sabor del higo.
Elaboración de la Mermelada de Higos Casera
Maceración de los ingredientes
Una vez limpios y cortados en cuartos, coloca los higos en la cazuela que vayas a utilizar para cocinar la mermelada. Añade el azúcar y el zumo de limón. Mezcla y deja reposar entre una y dos horas con el fuego apagado. Este proceso permite que la fruta suelte su jugo y que los sabores se intensifiquen, haciendo innecesario añadir agua durante la cocción. Para potenciar aún más el sabor, puedes dejar macerar los higos y el resto de ingredientes la noche anterior.
Cocción de la mermelada
Pasado el tiempo de reposo, la fruta habrá soltado su jugo. Pon la cazuela a fuego medio-alto y llévala al punto de ebullición. Luego, baja a fuego medio y cocina la mermelada de higos durante 30-40 minutos, o hasta que alcance la textura deseada. El tiempo total dependerá también del punto de madurez de los higos; si están menos maduros, necesitarán más minutos de cocción. Remueve de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo de la olla.
Poco a poco, la fruta se irá deshaciendo y la mermelada irá cogiendo la textura que queremos, más o menos espesa. Cuando veas que casi está, puedes ir removiendo y, con una cuchara de madera, chafando los trozos de fruta que puedan quedar. Si prefieres una mermelada mucho más fina y suave, puedes triturar la preparación con una batidora antes de que se enfríe.
Cómo saber el punto óptimo de la mermelada
El punto final de la mermelada puedes adaptarlo a tu gusto, con más o menos tropezones de fruta. Un truco fácil para saber si está lista, heredado de las abuelas, es sacar un poco de mermelada con una cucharita una vez transcurrido el tiempo de cocción, y echarla en un plato frío. Si al inclinarlo la mermelada se desliza muy rápidamente, necesitará unos minutos más de cocción. Si, por el contrario, lo hace lentamente o al trazar un surco con el dedo no se unen enseguida las partes, significará que ya la tienes lista. Ten en cuenta que cuando se enfría, la mermelada siempre espesará aún un poquito más.
Si la mermelada queda demasiado espesa, una posible solución sería añadir unas gotitas de zumo de limón o una pequeña parte de agua caliente. Si queda demasiado líquida, es porque no la hemos cocido lo suficiente; la solución es añadir un poco más de zumo de limón y volverla a cocer hasta que espese.

Conservación de la Mermelada de Higos
Para disfrutar de la mermelada de higos casera durante todo el año, es crucial una correcta conservación.
Esterilización de los tarros
Antes de envasar, es fundamental tener los tarros de cristal bien limpios y esterilizados. Es recomendable lavarlos en el lavavajillas para asegurar que no tienen bacterias, o introducirlos en una olla con agua hirviendo durante 10-15 minutos. También puedes hervir los frascos y las tapas en una cazuela con agua durante los últimos 15 minutos de cocción de la mermelada.
Envasado al vacío para larga duración
Una vez terminada la mermelada y aún caliente, distribúyela en los tarros de cristal previamente esterilizados. Para la conservación al vacío, es preciso dejar 1 cm (o unos 3 mm) entre la mermelada y la tapa. Inmediatamente después de llenarlos, tápalos muy bien y colócalos boca abajo hasta que se enfríen. De esta manera, con el calor interno y el peso de la mermelada, se creará un vacío que ayudará a la conservación, y la tapa quedará ligeramente hundida.
Otra forma más duradera de envasar al vacío es introducir los tarros ya llenos y tapados en una olla grande con agua hirviendo. Un buen truco es colocar un trapo en la base de la cazuela para que asienten en el fondo y no se muevan los botes durante el proceso. Vierte agua hasta cubrirlos casi por completo y deja que hiervan durante 20 minutos. Pasado este tiempo, apaga el fuego, deja que se enfríen dentro de la cazuela y retíralos.
Al sacar los tarros de la olla y al enfriarse, la presión interna se hace menor que la atmosférica, por lo que la tapa se «hunde» con su sonido característico, indicando que se ha hecho el vacío. Es importante revisar los botes al día siguiente por si alguno hubiese perdido el vacío.
Conservación a corto plazo
Si la quieres conservar por poco tiempo (unos pocos meses), después de cerrar los tarros, puedes guardarlos en la nevera o congelar la mermelada. Para congelar higos frescos, asegúrate de que estén en buen estado, congélalos sobre una superficie donde no se aprieten unos contra otros y alejados de alimentos con olor fuerte. Una vez congelados, guárdalos en una bolsa de congelados.
Es recomendable colocar una etiqueta/pegatina en cada tarro indicando el tipo de mermelada y la fecha de elaboración, para un mejor control.

Consejos y Variaciones
- Mermelada de higos sin azúcar: Puedes hacer mermelada de higos sin azúcar sustituyendo este ingrediente por tu edulcorante favorito.
- Diferencia entre mermelada y confitura: No es lo mismo. En la mermelada, los higos se cuecen enteros, piel incluida, mientras que en la confitura se les quita la piel y el rabillo, y solo se cuece la pulpa de los higos.
- Enriquecer sabores: Para potenciar y engrandecer cualquier mermelada, puedes experimentar con hierbas, especias, licores o frutos secos.
- Textura: La mermelada de higos no necesita pectina, pero si te gustan las texturas muy densas, puedes probar a añadirle algo de pectina o incluso semillas de chía.