La figura de Henri-Philippe Pétain, militar y político francés, encarna una de las mayores paradojas de la historia del siglo XX. Consagrado como el "León de Verdún" y "campeón de Francia" por su papel heroico en la Primera Guerra Mundial, su legado fue irrevocablemente manchado por su liderazgo del colaboracionista Régimen de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. Su cadáver nunca llegó a ocupar el lugar que le correspondía en el mausoleo de Douaumont, donde Francia rinde tributo a los soldados de la Batalla de Verdún, un monumento cuyo diseño él aprobó, en cuya construcción puso la primera piedra y en el que iba a ser el principal huésped de honor, permaneciendo para siempre desterrado de él.

Primeros Años y Carrera Militar Ascendente
Nacido en 1856 en Cauchy-à-la-Tour, un pequeño pueblo del norte de Francia, Pétain ingresó a los 20 años de edad en el Ejército. Realizó sus estudios militares en la Escuela Militar Especial de Saint-Cyr, graduándose en 1878 como oficial de Infantería. Posteriormente, en 1888, fue admitido en la Escuela Superior de Guerra. Su carrera al principio fue más bien mediocre, con ascensos lentos, más para reconocer su antigüedad que sus méritos. No participó en las campañas coloniales.
A lo largo de los años, fue asignado a distintas plazas en su propio país, incluyendo París, donde se convirtió en profesor de la École de Guerre. Desde 1906, impartió clases, destacando por su crítica a las tácticas militares anticuadas preferidas por sus superiores, lo que se cree que pudo afectar el progreso de su carrera profesional. Abogaba por los despliegues tácticos defensivos y el desarrollo de las líneas fortificadas. Así, a los 58 años de edad y con el rango de coronel, se estaba preparando para su jubilación cuando en 1914 Francia entró en la Primera Guerra Mundial, lo que cambió para siempre su vida.
Héroe de la Primera Guerra Mundial
Desde el principio de la guerra, Pétain se distinguió en Bélgica a la cabeza de una brigada de infantería, siendo nombrado general. Tras tener un buen desempeño inicial en el frente, fue ascendido a general y, para 1915, ya comandaba el Segundo Ejército de Francia, interviniendo en la victoria de Champaña en septiembre de 1915 y deteniendo la ofensiva para evitar mayores pérdidas humanas. Un año más tarde, en 1916, fue enviado a cumplir una misión casi imposible en Verdún: detener el avance de las tropas alemanas sobre la fortaleza de la ciudad. La forma en que dirigió las operaciones militares de esta larga batalla, que duró diez meses, le granjeó el respeto y la admiración de sus compatriotas. En febrero de 1916, comandó las tropas francesas en Verdún.

La Batalla de Verdún: Liderazgo y Táctica
Haciendo gala de una extraordinaria capacidad, reorganizó el frente y garantizó las vías de abastecimiento, disponiendo en su ejército de un continuo aprovisionamiento a través de la Voie-sacrée, una ruta estratégica entre Bar-le-Duc y Verdún, en la que se contaba con el reemplazo de tropas, ambulancias, camiones de municiones y avituallamientos, un sistema retroalimentativo de noria. Consciente de la importancia de la aviación en los combates, Pétain creó en 1916 la primera división de caza aérea para despejar el cielo de Verdún. También puso en práctica sus teorías de combate que abogaban por un uso menos masivo y más preciso de la artillería y que despreciaban las cargas ciegas de infantería. "No pasarán" fue el lema con el que alentó a sus tropas, quienes se sintieron inspiradas por un líder que las cuidaba y que tenía cuidado de no ponerlas en riesgo innecesariamente. La batalla de Verdún se convirtió en una guerra de trincheras y devino en una carnicería en la que perdieron la vida unos 300.000 hombres entre franceses y alemanes, con centenares de miles de heridos. El éxito francés en Verdún promovió la imagen de Pétain como un héroe nacional.
Supresión de Motines y Ascenso Final
La sensibilidad de Pétain hacia las tropas le ayudaría también a poner fin a los graves motines surgidos en el seno del Ejército de Francia en 1917, cuando los soldados se negaban a ser empleados como carne de cañón de las ofensivas del general Robert-Georges Nivelle. A mediados de abril de 1917, en la batalla del Chemin des Dames, el ejército francés tuvo la cifra de 100.000 bajas. Ante la grave situación, Nivelle fue retirado del cargo y Pétain asumió como el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Francesas. Inmediatamente comenzó a mejorar las condiciones de vida de los soldados, puso fin a las ofensivas mal preparadas y condenó los motines, fusilando solo a una pequeña minoría pese a las exigencias de los políticos. En octubre de 1917, arrebató el Chemin des Dames a los alemanes, con ofensivas que resultaron bastante económicas en pérdidas de vidas. Apenas acabó la guerra en noviembre de 1918, recibió el título de "mariscal de Francia", la más alta distinción militar otorgada por ese país. En 1919, Pétain fue elegido miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas.
El Período de Entreguerras y el Auge de un Político Conservador
Pese a los planes de jubilarse que ya preparaba en 1914, Pétain no abandonó la vida pública tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Al contrario, fue ocupando los más altos cargos en las filas castrenses, incluyendo los de Ministro de Guerra, vicepresidente del Consejo Supremo de Guerra e Inspector General del Ejército. En 1924, la rebelión de Abd-el-Krim en el protectorado francés de Marruecos llevó a su envío, sometiendo al líder rifeño en 1926. El 9 de febrero de 1934, fue nombrado Ministro de la Guerra en el gobierno de Gaston Doumergue, cargo que ocuparía hasta el 8 de diciembre de 1934. Durante esta época, Pétain gozaba ya de una popularidad muy elevada.

En las dos décadas que transcurrieron entre las grandes guerras, Pétain desarrolló un fuerte resentimiento hacia la clase política francesa, a la que culpaba del debilitamiento militar y moral de Francia. Protestó por las medidas adoptadas por los sucesivos gobiernos franceses que, a su juicio, debilitaban al ejército hasta el punto de hacerlo inútil frente a cualquier ataque. Los gobiernos franceses consideraron el ejército como algo secundario y aplicaron grandes recortes, especialmente en los años 30. Las divisiones permanentes se redujeron, así como el tiempo de servicio militar obligatorio, y no se desarrollaron nuevos vehículos de combate, algo que el mariscal había reclamado con insistencia. El inicio de la Segunda Guerra Mundial lo encontró como embajador ante la España de Francisco Franco desde el 2 de marzo de 1939.
La Derrota de 1940 y el Régimen de Vichy
Cuando Adolf Hitler atacó Francia en la primavera de 1940, el país contaba con un ejército debilitado y anticuado. Ante la avanzada de las tropas nazis sobre Francia en mayo de 1940, Pétain fue invitado a integrarse al gobierno y, el 17 de mayo de 1940, fue nombrado ministro de Estado y vicepresidente del consejo de ministros del gobierno de Paul Reynaud. Con 84 años de edad, Pétain se convirtió en uno de los abogados más fuertes a favor de un armisticio. Las opciones no eran buenas: reagrupar las fuerzas en las colonias francesas en el norte de África para seguir luchando o firmar un armisticio con Alemania. Al dimitir Reynaud, el lugar de primer ministro le fue ofrecido a Pétain.
El 17 de junio, con el consejo del jefe del Estado Mayor, el general Maxime Weygand, Pétain anunció su intención de solicitar el armisticio, que fue firmado el 22 de junio de 1940 en Rethondes, después de haber sido aprobado por el Consejo de Ministros y por el presidente de la República. El armisticio dejaba el norte del país en manos de Alemania, pero permitía a Francia mantener el control de dos quintas partes de su territorio. Pétain optó por hacer las paces con Hitler y se erigió como mandatario del "Estado Francés", nombre oficial con el que se conoció para la posteridad al régimen de Vichy. Contando con la reputación del "vencedor de Verdún", el régimen colaboracionista explotó el prestigio del mariscal Pétain y comenzó a difundir un culto a la personalidad del nuevo líder.

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Un Gobierno Autoritario y Polémico
El 29 de junio, el gobierno se instaló en la ciudad de Vichy, una zona no ocupada por la Wehrmacht. El 10 de julio, se aprobó una ley "constitucional" que dio al mariscal Pétain todos los poderes gubernamentales. Su gobierno se hizo cada vez más dictatorial; en palabras de uno de sus asesores, Pétain "tenía más poder que ningún otro líder francés desde Luis XIV". Competencias legislativas, ejecutivas y judiciales recaían en él, y Pétain no dudó en ejercerlas de modo autoritario, convencido de que solo él podría salvar a Francia del desastre. El régimen de Vichy pretendía realizar una "Revolución Nacional", si bien sus principios contradecían los de la Revolución Francesa de 1789. Los ideales de "Libertad, Igualdad y Fraternidad" fueron sustituidos por el lema "Trabajo, Familia y Patria". El nuevo gobierno adoptó medidas de tinte muy conservador, prohibiendo el divorcio y castigando el aborto con la pena capital. El gobierno de Pétain era un Estado autoritario que funcionó como un Estado cliente de la Alemania nazi. Sin embargo, Pétain se enfrentó a la política de colaboración estrecha con Adolf Hitler impulsada por su vice primer ministro Pierre Laval, a quien destituyó en diciembre de 1940, reemplazándolo por el almirante François Darlan. En abril de 1942, los alemanes forzaron a Pétain a nombrar a Laval como primer ministro, convirtiéndose Pétain en una figura decorativa.
Colaboración con el Holocausto
Aunque el régimen de Vichy se pretendía neutral y gozaba del reconocimiento de muchas naciones, incluyendo Estados Unidos hasta 1942, en realidad mantenía una estrecha colaboración con los nazis, incluyendo las prácticas que hicieron posible el Holocausto. En octubre de 1940, y sin contar con Berlín, se promulgaron precipitadamente leyes de exclusión contra los masones y los judíos, que serían endurecidas al año siguiente. Las leyes excluían a los franceses de "raza judía" de la participación en actividades públicas y en la administración. Se trató también de limitar el número de estudiantes judíos en las universidades. El gobierno de Vichy aprobó leyes que impedían a los judíos trabajar en la administración pública, en la educación y en el periodismo, incautó sus bienes y empezó a detenerlos en brutales redadas. Además, estableció campos de concentración bajo su propio control en los que retuvo a más de 40.000 refugiados judíos. La colaboración del régimen fue especialmente notable en lo referente a su complicidad con el Holocausto: 149.000 judíos fueron deportados, de los cuales únicamente regresó el 10%. La más grande de estas acciones fue la Redada del Velódromo de Invierno en julio de 1942, cuando unos 13.000 judíos, incluyendo 4.000 niños, fueron arrestados y enviados directamente al campo de exterminio de Auschwitz. Pétain condenó los "crímenes terroristas" de la Resistencia y alentó a los miembros de la Legión de Voluntarios Franceses que combatían en la URSS con uniforme alemán.

Caída del Régimen y Juicio por Traición
La disidencia de la mayor parte del Imperio colonial francés, la ocupación alemana de la "zona libre" en noviembre de 1942, el autohundimiento de la flota francesa en Tolón y la disolución del Ejército de Armisticio hicieron perder a Vichy sus últimos triunfos frente a los alemanes. En 1944, cuando la guerra se inclinaba en contra de los alemanes, Pétain recibió órdenes directas de Berlín para ser trasladado a Alemania, junto con la amenaza de bombardear Vichy si no obedecía. En agosto de 1944, ante la inminente caída de Francia en manos de las fuerzas aliadas, los nazis trasladaron a Pétain hasta Sigmaringen (Alemania), donde el gobierno de Vichy instauró su nueva sede. El mariscal, sin embargo, se negó a cumplir con ninguna función política y pidió ser devuelto a Francia. Finalmente, en abril de 1945, fue trasladado hasta Suiza, desde donde cruzó la frontera y se entregó a las autoridades francesas. A su regreso, Pétain se encontró con un fuerte resentimiento hacia él. Su antiguo prestigio se había esfumado a causa de sus años de colaboración con Alemania y al autoritarismo con el que había gobernado la Francia de Vichy.
A finales de julio de 1945, fue sometido a un juicio por alta traición. El proceso comenzó el 23 de julio de 1945 ante la Suprema Corte de Justicia. Pétain declaró el primer día que siempre había sido un aliado discreto del general Charles de Gaulle, y que su responsabilidad concernía únicamente a Francia y a los franceses que lo habían designado en el gobierno, no al tribunal de justicia. Se negó a responder las preguntas. El 15 de agosto de 1945, el mismo día que la prensa mundial anunciaba la rendición de Japón y, con ella, el fin de la Segunda Guerra Mundial, fue declarado culpable de realizar actividades de inteligencia con el enemigo y de alta traición, siendo condenado a muerte, a la "degradación nacional" y a la confiscación de sus bienes. Sin embargo, el mismo tribunal expresó su esperanza de que no fuera ejecutado. Entonces, Charles De Gaulle, quien encabezaba el nuevo gobierno interino, decidió conmutar el castigo por cadena perpetua, debido a su avanzada edad.

Prisión, Muerte y el Debate Continuo sobre su Legado
La pena de muerte fue conmutada por cadena perpetua. Pétain fue internado en el Fort du Portalet, en los Pirineos, del 15 de agosto al 16 de noviembre de 1945, y posteriormente fue transferido a una prisión en la Île d'Yeu, una pequeña isla de la costa occidental de Francia, concretamente en el Fort de la Citadelle. Su esposa, Annie Pétain, conocida como la Mariscala, se trasladó también a la isla y sería favorecida con el derecho de visitar diariamente a su marido.
La salud del mariscal empeoró considerablemente a comienzos de 1951, perdiendo cada vez más la lucidez. Empezó a mostrar signos de demencia, imaginando a veces que comandaba sus tropas en batalla. Vincent Auriol, presidente de la República, viendo el fin cerca, autorizó el 8 de junio de 1951 su salida de prisión. Así, Pétain fue transferido a una casa particular en Port-Joinville, en la misma isla de Yeu, el 29 de junio. Murió el 23 de julio de 1951 a la edad de 95 años, falleciendo pocos días después de su traslado.

La Tumba Desterrada y el Debate Histórico
Los restos de Philippe Pétain fueron inhumados en el cementerio marinero de Yeu. A él le habría gustado que le enterrasen en la necrópolis de Douaumont, donde reposan los soldados muertos en la batalla de Verdún, o en los Inválidos de París. Pero sus restos están enterrados a centenares de kilómetros de los monumentos a los caídos. La tumba es sobria y sin adornos oficiales. Durante varias décadas, pervivió la idea en algunos sectores de Francia de que Pétain había actuado forzado por las circunstancias y que, en realidad, su colaboración con los nazis había sido el resultado de tener que apostar por "el mal menor" para los franceses. Incluso durante el juicio, sus abogados manejaron la idea de que de alguna manera su gobierno había sido la "cara negativa" de la resistencia a los nazis. Sin embargo, con los años, los historiadores han encontrado cada vez más material que respalda la tesis de que Pétain actuaba en muchos casos por cuenta propia.
Desde el mismo momento en que Pétain fue enterrado, empezó el debate sobre los restos. Un episodio rocambolesco ocurrió la noche del 18 al 19 de febrero de 1973, cuando un comando liderado por Hubert Massol, presidente de la Asociación para la defensa del mariscal Pétain, intentó trasladar su ataúd a Douaumont, pero fue interceptado por la policía. La isla de Yeu incluso alberga un minúsculo museo dedicado a la memoria de Pétain en la casa donde residió su esposa. La figura de Pétain sigue siendo un personaje maldito que representa los momentos más oscuros del siglo XX, incluido su papel en la deportación de los judíos. "Su nombre está ligado al traumatismo de la Segunda Guerra Mundial, es sinónimo de la Francia que colaboró con los nazis", explica la historiadora Bénédicte Vergez-Chaignon. El debate sigue vivo, como lo demostró la polémica en 2018 cuando el presidente Emmanuel Macron afirmó: "El mariscal Pétain fue un gran soldado, es una realidad. La vida política, como la naturaleza humana, a veces es más compleja". La memoria de Pétain es una cuestión polémica que sigue dividiendo a los franceses.