Tanto por su opacidad como por su aplicación, la pintura pastel es una técnica muy interesante para trabajar, especialmente si buscas crear efectos vibrantes y luminosos como los de un sol. Esta técnica es muy especial porque combina el dibujo con la pintura: en el pastel se dibuja exactamente de la misma forma con la que después se pintan los espacios, permitiendo una gran fluidez y expresividad.
Para aquellos que no lo conozcáis, el pastel es una pintura seca en un formato similar al de las tizas. En función de su composición, hay pasteles más duros o más blandos, pero el formato siempre es similar. Una de las características principales del pastel es su poder de mezcla, lo que lo hace ideal para crear transiciones suaves y degradados de color, perfectos para los rayos de sol.
Materiales Esenciales para Pintar con Pastel
Para empezar a pintar con pasteles y crear tus propios soles, necesitarás algunos materiales clave:
- Papel para pastel: Esta técnica no es demasiado exigente en cuanto al soporte, por lo que puedes emplear cartón, madera o papel. Sin embargo, se recomienda el papel, y cuanto más rugoso sea, mejor. Los papeles específicos para pastel suelen ser de textura muy rugosa para retener correctamente el pigmento.
- Pinturas pastel: Si estás empezando a pintar con pastel, te recomendamos que empieces con un pequeño estuche para familiarizarte con la técnica. Entre las gamas favoritas se encuentran los pasteles secos de Rembrandt, una opción a buen precio, de gran calidad y con una carta de color incomparable. Además, para los detalles finos y la aplicación precisa de color, también se recomienda probar los lápices pastel de Bruynzeel. Es importante recordar que esta técnica no se seca, ya que no tiene en su composición ningún elemento húmedo.
- Fijador para pastel: Fundamental para proteger tu obra una vez terminada, ya que el pastel es muy susceptible al roce.
- Trapo seco: Muy útil para mantener la limpieza durante el proceso, especialmente para las manos.

Guía Paso a Paso para Pintar Soles con Lápices Pastel
A continuación, te presentamos una guía detallada para que puedas comenzar a pintar tus propios soles utilizando la técnica del pastel:
1. Preparación de la Superficie y Boceto Inicial
Antes de empezar a pintar con pasteles, debes preparar la superficie. Para ello, prepara el papel sobre una mesa o un atril y deja a mano las pinturas y un trapo seco. Cuando tengas el papel para pastel preparado, realiza un boceto del dibujo con trazos muy finos. Nuestra recomendación es que utilices un pastel amarillo o naranja para realizar el boceto de tu sol, ya que aunque a simple vista no podamos verlo, todos los objetos luminosos, como el sol, incluyen un poco de gama cálida.
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2. Aplicación de Colores y Difuminado
En este paso, ya debes empezar a utilizar colores parecidos a los colores reales de tu sol, incorporando amarillos intensos, naranjas vibrantes y quizás toques rojizos en las áreas más cálidas. Para la primera capa de pastel, se recomienda utilizar la pintura de forma horizontal y sin hacer mucha fuerza, construyendo el color gradualmente.
Una vez que tienes los colores representados sobre tu obra, toca comenzar a difuminar el color. Para mezclar los colores, puedes utilizar los dedos o el canto de la mano, creando transiciones suaves entre los tonos. Algo muy importante a tener en cuenta es la necesidad de limpiarte bien las manos con el trapo seco para evitar mezclar colores no deseados o manchar el papel.
3. Detalles Finales: Sombras, Reflejos y Fijación
Una vez que hayas terminado de pintar en líneas generales, viene el toque final: el momento de aplicar reflejos y sombras. Aunque un sol es una fuente de luz, puedes jugar con sutiles variaciones tonales y reflejos en sus bordes o en el ambiente que lo rodea para darle más profundidad. Para sombrear o intensificar algunas zonas, se recomienda difuminar el pastel con la mano. De esta forma, los colores se mezclarán de una forma más natural, como una sombra suave o un degradado de luz.
Por último, cuando creamos haber finalizado nuestro sol, es necesario fijar el pastel, pues si no el más mínimo roce podría estropear la creación por completo. Esto protegerá tu obra y permitirá que conserve su belleza a lo largo del tiempo.

El pastel es una técnica relativamente sencilla de manejar. Puedes empezar representando elementos como bodegones o paisajes, que son muy agradecidos en esta técnica, e ir aumentando el nivel hasta llegar a la altura de obras maestras como "Las bailarinas" de Edgar Degas, quien fue un gran exponente del pastel. ¡Tienes que probarlo!