Las espinacas son consideradas un alimento muy nutritivo, recomendado por sus propiedades benéficas para el cuerpo, tales como el fortalecimiento del sistema inmunológico, la reducción de la hipertensión, el combate a la diabetes, el favorecimiento del sistema óseo y la buena salud de la piel, y la provisión de antioxidantes, entre otros aspectos. Sin embargo, este vegetal puede presentar riesgos significativos para la salud si se consume en un estado inadecuado o si está contaminado, provocando desde molestias digestivas hasta graves intoxicaciones.

Identificando las espinacas en "mal estado" y sus causas
Las espinacas pueden considerarse en "mal estado" no solo por signos visibles de deterioro, sino también por contaminaciones invisibles o una manipulación inadecuada que eleva su toxicidad.
Contaminación microbiana y bacteriana
La intoxicación por alimentos es una afección que las personas contraen a partir de algo que comieron o bebieron, y las espinacas no son una excepción. Los alimentos pueden contaminarse en cualquier momento desde que salen de la granja o la pescadería hasta que llegan a la mesa.
- Casos de E. coli: En Estados Unidos, una enfermedad estomacal relacionada con el consumo de espinacas envasadas causó la muerte de al menos una persona y se propagó por 20 estados. Hasta 94 personas padecieron este mal gastrointestinal, que causa diarrea intensa, fiebre y náuseas, y puede ser fatal para ancianos y niños. Catorce de esos pacientes sufrieron, además, un fallo hepático. La única víctima fatal fue identificada en Wisconsin como una mujer de 77 años que falleció a causa de un brote epidémico causado por la bacteria E. coli, descubierta en espinacas envasadas. Dicha bacteria vive en los intestinos del ganado y otros animales, y se propaga a través de la contaminación con materia fecal.
- Almacenamiento inadecuado: Los alimentos conservados a temperatura ambiente por demasiado tiempo pueden contaminarse y los que se conservan en el refrigerador durante un período prolongado pueden echarse a perder.

Contaminación química: El problema de los pesticidas
La apariencia fresca y saludable de las espinacas no garantiza que estén libres de riesgos químicos. El Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en Alimentos, realizado en octubre de 2025 en mercados de Lima y Callao, Perú, reveló la presencia de residuos de plaguicidas en espinacas. De las cinco muestras analizadas, el 60% superaron los límites máximos permitidos según la norma peruana, lo que confirma que el uso excesivo de plaguicidas sigue siendo un problema sanitario que afecta directamente a los consumidores.
El caso más preocupante se registró en el Mercado Minka, donde se detectaron seis pesticidas distintos en concentraciones muy por encima del límite permitido: fipronil, pirimetanil, tebuconazol, carbofurano, dimetoato y ometoato. Entre ellos, el carbofurano destaca por estar prohibido en Perú desde septiembre de 2022. También se encontraron niveles elevados de ometoato en las muestras del Mercado San José de Jesús María y de tebuconazol en las del Gran Mercado Mayorista de Santa Anita.
Efectos de los pesticidas detectados
- Fipronil: Clasificado como “posible carcinógeno humano” por la EPA de Estados Unidos, tras observar aumentos de tumores en células tiroideas en ratas expuestas. También tiene efectos inhibidores sobre la secreción de la hormona que regula la función tiroidea.
- Pirimetanil: Investigaciones en animales han revelado alteraciones en su sistema endocrino, lo que genera preocupación por su potencial de disrupción hormonal en humanos.
- Tebuconazol: Se degrada lentamente, permaneciendo por largo tiempo en el ambiente. Puede causar toxicidad hepática, alteraciones hormonales y daños en la fertilidad y el desarrollo fetal.
- Dimetoato y Ometoato: Son insecticidas organofosforados que actúan interrumpiendo las señales nerviosas. El ometoato está prohibido en 32 países debido a su alta toxicidad. El dimetoato fue prohibido en la Unión Europea por su impacto negativo en la salud de los trabajadores agrícolas, insectos polinizadores y acuíferos.
A simple vista no es posible saber si una espinaca contiene pesticidas. Ni el lavado ni la cocción eliminan por completo los residuos químicos usados en el cultivo.

Conversión de nitratos a nitritos por almacenamiento incorrecto
Las espinacas contienen altos niveles de nitratos, unos compuestos que se generan de forma natural en el metabolismo de las plantas. Los nitratos en sí son relativamente poco tóxicos, pero su toxicidad viene determinada por su reducción a nitritos en el cuerpo humano, que en altas concentraciones pueden originar metahemoglobinemia, cuyo signo más característico es la cianosis.
- Factores de acumulación: Una elevada intensidad lumínica favorece el metabolismo de la planta fijando el nitrógeno en compuestos orgánicos nitrogenados, lo que reduce el contenido de nitratos. Cualquier factor que reduzca la intensidad luminosa o la velocidad de la fotosíntesis favorece la acumulación de los mismos en la planta. Por eso, los cultivos de invierno presentan concentraciones de nitratos superiores a los de verano.
- Riesgos por almacenamiento: El almacenamiento inapropiado de estas hortalizas cocinadas (preparación de los purés con más de un día de antelación y conservados a temperatura ambiente) puede dar lugar a la conversión de los nitratos a nitritos in situ, aumentando así el potencial de causar metahemoglobinemia. No se recomienda mantener la verdura cocinada a temperatura ambiente, ya sea entera o en puré, y no preparar los purés con más de un día de antelación.
Síntomas y complicaciones de la intoxicación por espinacas en mal estado
La intoxicación por espinacas en mal estado puede manifestarse con una variedad de síntomas, que van desde leves molestias hasta afecciones graves que requieren atención médica urgente.
Síntomas generales de intoxicación alimentaria
Los síntomas de la intoxicación por alimentos varían según la causa de la infección, pero los más comunes incluyen:
- Malestar estomacal.
- Heces acuosas o diarrea.
- Vómitos.
- Fiebre y náuseas (en casos de E. coli).
En bebés y niños, los vómitos y las heces acuosas pueden ocasionar que los niveles de fluidos corporales disminuyan rápidamente, lo que se conoce como deshidratación, la complicación más común. Las personas que se deshidratan podrían necesitar que se les suministre líquido directamente por el torrente sanguíneo en un hospital.
Consecuencias graves para la salud
Algunos contaminantes de las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden causar una enfermedad que afecta todo el cuerpo. Las complicaciones de la intoxicación por alimentos, aunque no son comunes en la mayoría de los adultos sanos, pueden ser severas:
- Fallo renal: La E. coli puede causar coágulos de sangre que impiden que los riñones eliminen los desechos, una afección llamada síndrome urémico hemolítico, que hace que los riñones fallen repentinamente y dejen de filtrar los desechos de la sangre.
- Arritmias cardíacas: En personas con enfermedad renal grave, los riñones no pueden eliminar el exceso de potasio de manera efectiva, lo que puede llevar a la hiperpotasemia (niveles peligrosamente altos de potasio en la sangre), con riesgo de arritmias cardíacas potencialmente mortales.
- Neurotoxicidad y daños a órganos: Los pesticidas como el fipronil, carbofurano, dimetoato y ometoato pueden causar efectos neurotóxicos y, a largo plazo, daños en órganos vitales como el hígado, los riñones y la tiroides, especialmente cuando las dosis son altas o se acumulan con el tiempo.
- Metahemoglobinemia: Los nitritos dificultan el transporte de oxígeno en la sangre, provocando dificultades para respirar o el famoso “síndrome del niño azul” en bebés, que se manifiesta con labios y extremidades moradas debido a la falta de oxigenación.
- Otras complicaciones sistémicas: Incluyen bacterias en el torrente sanguíneo, meningitis, septicemia, artritis y síndrome de Guillain-Barré.

Grupos de riesgo y condiciones preexistentes
Cualquiera puede tener intoxicación por alimentos, pero algunas personas son más propensas a enfermarse o a tener complicaciones más graves, especialmente si consumen espinacas en mal estado o en grandes cantidades.
Bebés y niños pequeños: Especialmente vulnerables a los nitratos
Los nitratos en las espinacas pueden ser peligrosos en bebés porque esos compuestos se transforman en nitritos, que dificultan el transporte de oxígeno a través de la sangre. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha actualizado las recomendaciones para la población infantil sobre el consumo de hortalizas de hoja.
- Las autoridades sanitarias recomiendan no dar espinacas y acelgas a los bebés de menos de un año.
- En niños de tres a seis meses, el contenido de espinacas en los purés no debe superar los 25 gramos/día.
- En niños de 6 a 12 meses, no debe ser mayor de 35 gramos.
- A los niños entre uno y tres años, se recomienda no dar más de media ración (unos 45 gramos al día) y evitarlas cuando presenten infecciones bacterianas gastrointestinales.
- La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda introducir las verduras en forma de puré a partir de los 6 meses, evitando en los primeros meses las espinacas, col y remolacha, e introduciendo estas verduras a partir de los 12 meses.
Personas con problemas renales
Las espinacas pueden tener contradicciones médicas para ciertas personas con problemas renales:
- Riesgo de cálculos renales: Las espinacas son ricas en oxalatos (ácido oxálico), un compuesto que genera sales en el organismo. Al combinarse con el calcio, el ácido oxálico puede formar oxalato de calcio, uno de los componentes principales de los cálculos renales. Personas con infecciones urinarias o en la vejiga, litiasis u otras enfermedades relacionadas con los riñones, deben evitar su consumo o hacerlo con moderación, ya que la ingesta excesiva de alimentos ricos en oxalato puede aumentar el riesgo.
- Hiperpotasemia: El alto contenido de potasio en las espinacas es una consideración importante para las personas con enfermedad renal grave. Sus riñones no pueden eliminar el exceso de potasio de manera efectiva, lo que puede llevar a la hiperpotasemia, una condición con riesgo de arritmias cardíacas potencialmente mortales.
Interacción con medicamentos anticoagulantes
Las personas que toman medicamentos anticoagulantes, como la warfarina, deben tener cuidado con su consumo de espinacas. Las espinacas tienen un alto contenido de vitamina K, que es esencial para la síntesis de las proteínas responsables de la coagulación sanguínea. Un aumento repentino en el consumo de espinacas u otras verduras de hoja verde puede contrarrestar los efectos del anticoagulante, reduciendo la eficacia del medicamento y aumentando el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. Por esta razón, no se recomienda aumentar bruscamente la ingesta de espinacas sin consultar al médico.
Sensibilidad digestiva
Aunque no está prohibido médicamente para personas con padecimientos estomacales e intestinales, se recomienda reducir el consumo de espinaca. El alto contenido de fibra de esta hortaliza puede causar o agravar síntomas como hinchazón, gases o diarrea si se come en exceso.
Absorción de nutrientes
Ciertas sustancias presentes en la espinaca pueden impedir la absorción de nutrientes esenciales. Los ácidos fítico y oxálico, presentes en gran cantidad en la espinaca, tienen la capacidad de combinarse con el calcio y el hierro, haciendo que se tornen indisponibles para su absorción por el cuerpo y acaben por ser eliminados en las heces. Incluso, comer espinaca en una comida puede reducir la biodisponibilidad del calcio contenido en otros alimentos. En 1951, la ingestión de leche batida con espinaca en Estados Unidos causó la muerte de niños recién nacidos debido a estos efectos tóxicos.
8 Propiedades y Beneficios de las Espinacas | QueApetito
Medidas de prevención para un consumo seguro
Para minimizar los riesgos asociados al consumo de espinacas, ya sean frescas o envasadas, es fundamental seguir estrictas pautas de higiene, manipulación y almacenamiento.
Higiene y manipulación adecuada
- Lavado de manos: Lávate las manos con agua y jabón durante, al menos, 20 segundos. Los restos de heces en las manos después de ir al baño pueden contaminar los alimentos.
- Lavado de frutas y verduras: Lava bien las espinacas antes de consumirlas, especialmente si son frescas.
- Limpieza de utensilios y superficies: Lava bien los utensilios de cocina y limpia las zonas donde se cocina o se come. Limpia el interior del refrigerador cada pocos meses con una solución de limpieza.
- Separación de alimentos crudos: No dejes que alimentos crudos como carne, aves, mariscos y huevos se mezclen con verduras, frutas u otros alimentos. Guárdalos en lugares distintos dentro del refrigerador.
- Cocción adecuada: No comas carne ni pescado crudo o que no esté completamente cocido. Usa un termómetro para carne a fin de asegurarte de que se cocine lo suficiente.
Almacenamiento correcto
- Refrigeración inmediata: Refrigera o congela las sobras. Colócalas en recipientes cubiertos en el refrigerador apenas termines de comer. Las sobras se pueden guardar durante 3 o 4 días en el refrigerador.
- No mantener a temperatura ambiente: No mantener la verdura cocinada a temperatura ambiente, ya sea entera o en puré.
- Congelación: Si se van a consumir en el mismo día, conservar en el frigorífico; si no, congelar.
- Desechar agua de cocción: El lavado y la cocción de las verduras (desechando siempre al final el agua resultante) ayudan a reducir el contenido en nitratos.
Reconocimiento de espinacas aptas para el consumo
- Desechar alimentos dudosos: Si no estás seguro de si un alimento fue preparado, servido o almacenado de manera segura, deséchalo. Desecha los alimentos con moho, como las frutas y verduras blandas, o los frutos secos. Puedes cortar el moho de los alimentos firmes con poca humedad, como las zanahorias, los pimientos y los quesos duros.
- Pesticidas: La dificultad de detectar pesticidas a simple vista resalta la importancia de la vigilancia estatal y la elección de proveedores confiables.
Alternativas nutritivas a las espinacas
Para aquellos preocupados por los riesgos asociados a la espinaca, o quienes deben evitarla por condiciones de salud, existen otras verduras de hoja verde y leguminosas que ofrecen beneficios similares sin los mismos riesgos:
- Coles
- Brócolis
- Hojas de mostaza
- Berro
- Hojas de zanahoria
- Remolacha
- Coliflor
- Leguminosas como frijoles, arvejas, lentejas y soja.
