El Impacto Ambiental de Reducir el Consumo de Carne

El consumo elevado de carne y otros derivados animales, especialmente los procedentes de la ganadería industrial, representa una de las cuestiones alimentarias más importantes de nuestros tiempos. Su consumo en los países desarrollados ha alcanzado niveles insostenibles, y lo peor es que se considera una práctica normal, natural, necesaria y agradable. Sin embargo, la comunidad científica coincide en que comer más alimentos ricos en plantas y menos carne es una forma comprobada de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero y proteger el medio ambiente.

Esquema de la cadena de producción de carne industrial y sus impactos

Impactos Ambientales Críticos de la Ganadería Industrial

La ganadería industrial implica un consumo elevado de recursos naturales y genera graves costes ambientales. A la producción de carne en macro-granjas se suman todos los recursos empleados para generar el pienso que alimenta al ganado. Este modelo de producción ocasiona problemas tanto a nivel local como global.

Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)

La ganadería es responsable de la emisión del 14,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), una cifra comparable a la de todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. Un estudio publicado en 2018 en la revista Science por científicos de la Universidad de Oxford apuntó que al menos un 25% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero corresponden al sector de la alimentación, de las cuales un 58% proviene de productos animales. De este porcentaje, un 50% corresponde con la producción de carne de ternera y cordero.

Entre los gases emitidos por la ganadería se encuentran el CO2, pero especialmente el metano y el óxido nitroso, dos gases de efecto invernadero mucho más potentes que el CO2. Estos gases provienen de las emisiones directas, como la fermentación entérica de los rumiantes (las vacas expulsan metano a través de eructos), la aplicación de estiércol y el uso de nitrógeno en fertilizantes. También se generan emisiones indirectas derivadas de un modelo de agricultura dependiente del petróleo y de los plaguicidas y fertilizantes químicos que sustentan a la ganadería industrial.

Uso y Contaminación del Suelo y Pérdida de Biodiversidad

Con cerca del 75%-80% de la superficie agrícola mundial destinada a la ganadería, tanto en forma de pastos como para producir piensos, resulta imposible frenar la deforestación y la pérdida de biodiversidad sin una reducción de la expansión de la ganadería industrial. La agricultura industrial destruye masivamente la biodiversidad, incluso la alimentaria. Mientras en el mundo existen más de 30.000 especies vegetales comestibles, nuestra alimentación y la del ganado se centran cada vez más en cuatro: trigo, soja, maíz y arroz.

Los monocultivos para la producción de piensos son altamente demandantes de fertilizantes y plaguicidas sintéticos, lo que representa una amenaza directa para muchas especies. La ganadería industrial es responsable del 70% de la deforestación en la Amazonía, debido a los monocultivos de soja y maíz que arrasan América Latina y Asia para alimentar al ganado en Europa. Esta situación provoca el desplazamiento de miles de familias cada año, como las 9.000 familias en Paraguay por la expansión de la soja para pienso.

Mapa global de la deforestación causada por la ganadería

Consumo y Contaminación del Agua

La ganadería demanda altas cantidades de agua. Por ejemplo, para producir 1 kg de filete de ternera son necesarios 15.000 litros de agua, mientras que para 1 kg de trigo hacen falta 1.300 litros o 131 para 1 kg de zanahorias. En España, para producir un kilo de carne de vacuno se necesitan 15.000 litros de agua, la misma cantidad que utiliza una persona en 100 días.

Además, los purines, antibióticos, fertilizantes y plaguicidas contaminan los acuíferos, llegando a provocar "zonas muertas" en los océanos. En Cataluña, 142 municipios han reportado problemas con el agua potable debido a la contaminación causada por los purines, los excrementos de los cerdos de las macro-explotaciones.

Uso de Antibióticos y Resistencias Microbianas

El uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial contribuye significativamente al desarrollo de resistencias a estos medicamentos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a antibióticos podría provocar más muertes que el cáncer en 2050. En España, se usan cuatro veces más antibióticos que en Alemania y diez veces más que en Dinamarca para producir un kilo de carne, lo que agrava la situación de resistencias microbianas en las personas.

Bienestar Animal y Riesgo de Enfermedades

El modelo de ganadería industrial se basa en alimentar y sacrificar a los animales lo más rápidamente posible bajo cualquier condición para maximizar los beneficios. Esto implica mantener vacas, cerdos y pollos en explotaciones con una elevada densidad de animales, no respetando su bienestar y creando un ambiente propicio para el surgimiento de enfermedades. El 87% de los cerdos, por ejemplo, están encerrados en naves sobre suelos enrejados y nunca ven la luz del sol, viviendo en hacinamiento constante.

Concentración del Poder de Mercado

El aumento en la eficiencia y eficacia de la producción de carne y otros derivados animales concentra el poder de mercado en unas pocas manos, en detrimento de las pequeñas comunidades agrícolas y la ganadería extensiva.

La Evidencia Científica y el Consenso Internacional

La comunidad científica ha advertido sobre los graves impactos de la ganadería industrial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a la carne procesada como "carcinógena para los humanos" y la carne roja como "probablemente carcinógena para los humanos".

Informes del IPCC y el papel de la dieta

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), un grupo de 195 países miembros, en su informe de mitigación del cambio climático de abril de 2022, revisó la literatura académica sobre las acciones que las personas pueden tomar para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Este fue el primer informe del IPCC en considerar "el comportamiento, el consumo y las elecciones humanas" desde su formación en 1988.

Los científicos del clima del IPCC señalan que alrededor de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la agricultura y las actividades de uso de la tierra, principalmente en forma de metano y óxido nitroso. Identifican la agricultura como "un factor clave del cambio de uso de la tierra, que causa tanto deforestación como drenaje de humedales". La agricultura intensiva, gran parte de ella impulsada por la ganadería, es la principal causa de este cambio.

El IPCC describe el cambio hacia "dietas saludables y sostenibles" como una estrategia para abordar el cambio climático que también considera todos los aspectos de la salud personal. Reducir el consumo de carne significa optar por alimentos de origen vegetal en lugar de animales, evitando productos lácteos, carne de res, aves, carne de cerdo y animales marinos. Este cambio puede ser gradual, desde comer carne con menos frecuencia hasta adoptar dietas vegetarianas o veganas.

Reporte IPCC: Calentamiento Global de 1,5ºC

El Rol de la Dieta en la Mitigación del Cambio Climático

Según el estudio de la Universidad de Oxford, reducir el consumo tanto de carne como de productos lácteos podría disminuir en dos tercios la huella de carbono de los alimentos que consumimos. Si un carnívoro típico adoptase la dieta vegana, su huella de carbono se reduciría a la mitad, según Peter Scarborough, investigador de la Universidad de Oxford. Los expertos recomiendan consumir menos carne y productos derivados de los animales, e incluir más alimentos locales y de temporada.

Las dietas bajas en productos cárnicos, especialmente ternera y cordero, son menos perjudiciales para el medio ambiente. Es importante señalar que lo que uno come es mucho más importante que la distancia que un alimento pueda transportarse o el coste de su envase.

Desafíos y Barreras: La Influencia de la Industria y las Políticas

Campañas de la Industria Cárnica

La industria cárnica, como Provacuno en España, lanza campañas cofinanciadas por la Unión Europea para promover la supuesta sostenibilidad de la producción de carne de vacuno, a menudo recurriendo a figuras de la divulgación científica. Sin embargo, los estudios, como el análisis exhaustivo de Poore y Nemecek sobre el impacto ambiental de 40 alimentos, revelan que la ganadería, especialmente la de vacuno y la industria láctea, es la actividad con mayor impacto en las emisiones de efecto invernadero y el uso de la tierra (relacionado con la deforestación y la pérdida de biodiversidad).

La industria cárnica es experta en "cómo hacer los estudios". Una revisión sistemática reciente, hecha por un equipo de científicos españoles, mostró que los estudios financiados por la industria cárnica arrojaban resultados de salud neutros o favorables en un 79% y 21% respectivamente, mientras que los no financiados mostraban efectos perjudiciales (79%) o neutros (21%). Esto sugiere que la metodología y las comparaciones pueden estar influidas por intereses económicos.

Gráfico comparativo de la huella de carbono de diferentes alimentos

Subvenciones Públicas a la Ganadería Industrial

El sector ganadero, especialmente el intensivo, no sería viable sin subvenciones públicas tanto europeas como estatales, lo que significa que lo sostenemos entre todos. En España, estas ayudas ascienden a 1.100 millones de euros para el período 2023-27 provenientes de la Política Agraria Común (PAC), con 224,9 millones de euros destinados específicamente al sector vacuno de carne. En contraste, para promover la producción de legumbres se destinan solo 51,25 millones de euros en el mismo periodo.

Además, las campañas publicitarias de la industria cárnica están fuertemente financiadas, con el 80% de su coste proveniente de fondos europeos. Esto contrasta con las recomendaciones de organismos como la AESAN, que sugieren cero a un máximo de tres raciones semanales de carne (principalmente blanca) y alientan a reducir su consumo en favor de las legumbres "por tu salud y la del planeta".

Soluciones y Acciones para una Dieta Sostenible

Acciones Individuales y Colectivas

Los individuos pueden y deben tomar medidas para limitar su consumo, especialmente de carne y productos derivados. El "nosotros" en este esfuerzo debe comenzar con los individuos del 10% más rico por ingresos, quienes contribuyen con el 45% de la contaminación mundial por gases de efecto invernadero.

Reducir el consumo de carne puede ayudar a reducir la presión sobre los bosques y las tierras utilizadas para cultivar alimentos para animales, lo que a su vez protege la biodiversidad, los ecosistemas y a las población más vulnerable al cambio climático. Un cambio cultural que apoye dietas ricas en plantas puede facilitar decisiones políticas y la introducción de regulaciones necesarias para frenar el cambio climático.

Además de reducir el consumo, es fundamental reducir el desperdicio de alimentos. Casi 1.000 millones de toneladas de alimentos (un 17% de todos los alimentos disponibles para los consumidores) acaban en la basura cada año. La producción, el transporte y el deterioro de estos alimentos contribuyen a más del 8% de las emisiones globales de gases con efecto invernadero. Comprar solo lo necesario, consumir todo lo comprado y no tener inconveniente en adquirir frutas y verduras con formas imperfectas son acciones clave.

Políticas y Transición hacia un Modelo Sostenible

Es imperante reducir el consumo de carne y otros derivados animales de producción industrial y apoyar la producción extensiva, local, de calidad y ecológica, promoviendo la adopción de la "dieta de salud planetaria". Esto implica pedir a las administraciones que dejen de apoyar la ganadería industrial. La inversión pública debería dirigirse a la reconversión de esta industria hacia la producción de proteína vegetal y a fomentar el consumo de alimentos saludables y sostenibles.

Un modelo de "contraer y converger" sugiere que las poblaciones más ricas que consumen demasiada carne reduzcan su consumo, mientras los formuladores de políticas aumentan el consumo de alimentos nutritivos en poblaciones más pobres y con deficiencias nutricionales. Muchas intervenciones pueden ayudar a reducir el consumo de carne, incluyendo:

  • Establecer días sin carne en cafeterías escolares.
  • Reemplazar la carne con opciones vegetales.
  • Mejorar la visibilidad de opciones vegetarianas en los menús.
  • Ofrecer clases de cocina para preparar alimentos de origen vegetal.
  • Proporcionar asesoramiento sobre alimentación saludable.

Aunque existe preocupación por los puestos de trabajo en la industria ganadera, la reconversión es un proceso paulatino hacia un modelo más eficiente y sostenible, similar a lo que ha ocurrido en otras industrias a lo largo de la historia. Este camino es la transición a una dieta más vegetal, compartida por la EAT-Lancet Commission y otras organizaciones científicas. Invertir en una ganadería extensiva, aunque no pueda sostener la demanda actual de carne, es un paso adelante significativo.

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