Jordi Roca Fontané, nacido en Gerona en 1978, es reconocido mundialmente como uno de los reposteros más influyentes de la alta cocina. Como parte del emblemático restaurante El Celler de Can Roca, junto a sus hermanos Joan y Josep, ha consolidado una carrera marcada por la innovación y la creatividad. Sin embargo, su trayectoria profesional y personal también ha estado definida por una dura batalla contra una enfermedad neurológica que lo mantuvo en silencio durante años.

La distonía: una enfermedad que cambió su vida
En 2016, la vida de Jordi Roca dio un giro inesperado. Tras varios años de molestias, fue diagnosticado con distonía cervical, una rara afección neurológica caracterizada por contracciones musculares involuntarias y espasmos sostenidos. En su caso, esta patología afectó la musculatura de su cuello, impidiéndole mantener una postura erguida, y se extendió a sus cuerdas vocales.
Durante siete largos años, el chef vivió en una constante afonía crónica. Las cuerdas vocales se abrían de forma involuntaria, dejando escapar el aire y dificultando gravemente la capacidad de articular palabras. Para comunicarse, Jordi se vio obligado a utilizar susurros, un desafío que transformó su manera de relacionarse con su equipo y su familia.
El proceso de superación
El diagnóstico de la distonía no fue sencillo; el chef consultó a más de 15 médicos hasta identificar la raíz de su problema. A lo largo de este periodo, Jordi se sometió a todo tipo de terapias: reeducación vocal, ejercicios respiratorios y meditación. A pesar de los momentos de angustia y el miedo a que la voz no regresara, nunca dejó de trabajar en su recuperación.
El "milagro" ocurrió de forma inesperada. Tras años de esfuerzo, el chef recuperó su voz de manera repentina. Uno de sus momentos más emotivos al recobrar el habla fue leerle cuentos a su hija, una experiencia que le resultó profundamente significativa. Hoy, aunque mantiene rutinas de ejercicio para cuidar su fonación, celebra la alegría de poder comunicarse sin esfuerzo.

Un referente en la alta repostería mundial
La formación de Jordi Roca comenzó en el bar familiar, el original Can Roca, donde creció entre fogones. Su especialización en el mundo dulce surgió de forma progresiva, bajo la tutela de Damián Allsop en El Celler de Can Roca. En 2014, su talento fue reconocido a nivel global al ser galardonado como el “Mejor chef de pastelería del mundo” por The World’s 50 Best Awards.
Proyectos personales y legado familiar
Más allá de su labor en el restaurante, Jordi ha expandido su universo creativo a través de diversos proyectos:
- Rocambolesc: Su heladería y confitería, una ventana a su mundo dulce situada en varias ciudades españolas.
- Casa Cacao: Un proyecto centrado en el chocolate de origen, que combina un obrador con un hotel boutique en Girona.
- Normal: Una apuesta por la cocina informal que revisa el legado de la comida casera.

La filosofía de los hermanos Roca
El éxito de los hermanos Roca -Joan, Josep y Jordi- reside en la complementariedad de sus personalidades. Joan aporta la estrategia y la innovación; Josep, como sumiller, conecta con la botánica y el origen del vino; mientras que Jordi representa la faceta más arriesgada y revolucionaria. A pesar de alcanzar la cima de la gastronomía mundial, mantienen como eje fundamental la humildad, recordando siempre sus orígenes en un barrio obrero de Girona. Como señala Toni Massanés, director de la Fundación Alicia, la clave de su triunfo ha sido seguir su instinto y reconocer de quién aprendieron: la cocina tradicional.