Los porotos negros, también conocidos como frijoles negros, son un alimento básico y muy apreciado en diversas culturas alrededor del mundo, especialmente en América Latina. Son una opción saludable, deliciosa y económica. Su sabor es contundente y carnoso, y a veces se compara con los champiñones por su calidad terrosa y abundante. Las cáscaras negras que recubren al frijol concentran el sabor y el valor nutricional. En esta guía, aprenderemos a cocinarlos en una olla convencional, paso a paso, para que queden perfectos.

Preparación Preliminar: El Remojo
Lo primero que tenemos que hacer para cocer los frijoles es ponerlos a remojo en un bol con abundante agua durante al menos 8 horas, preferiblemente la noche anterior. Este proceso ayuda con la digestibilidad y acelera el tiempo de cocción. Para ello, enjuáguelos primero por si hubiera alguna impureza, y cúbralos con suficiente agua fría. Después del tiempo de remojo, los frijoles secos se habrán hidratado y habrán aumentado hasta triplicar su tamaño. Remojar los frijoles durante la noche ayuda a que estén más blandos.
Cocción Paso a Paso en Olla Convencional
Una vez que los porotos han sido remojados, siga estos pasos para cocinarlos en una olla convencional:
- Escurrir y lavar: Escurra bien los porotos del agua de remojo y lávelos a conciencia bajo el grifo de agua fría. Retire cualquier resto de suciedad o piedrecillas que puedan contener.
- Preparar la olla: Ponga los frijoles bien escurridos en una olla amplia o cacerola.
- Añadir agua y aromáticos: Añada agua limpia hasta que los frijoles queden cubiertos unos 2-3 dedos por encima. Para dar sabor, puede agregar dientes de ajo enteros y pelados, media cebolla y media de pimentón picados en cuadros pequeños (brunoise), y una o dos hojas de laurel.
- Inicio de la cocción y espumado: Ponga la olla a fuego fuerte y espere a que el agua rompa a hervir. Mientras empieza el hervor, se irá formando una espuma en la superficie que deberá retirar con un cucharón.
- Cocción lenta y suave: En cuanto empiece el hervor, baje el fuego a medio-bajo. Deje cocer los frijoles lentamente hasta que estén tiernos. El tiempo de cocción puede variar, pero generalmente es de 60 minutos a 1 hora y media a fuego suave. Habrá que ir vigilando y removiendo de vez en cuando, agregando más agua cuando sea necesario para dar con la consistencia final deseada. Se puede cocer tapado si se prefiere.
- Añadir la sal: En los últimos 10 minutos de cocción es cuando se va a añadir la sal.
- Comprobar el punto de cocción: Después del tiempo de cocción, coja un frijol y aplástelo con un tenedor para comprobar que ya está bien cocido. Si aún estuviese algo duro, habría que continuar con la cocción unos minutos más. El punto que buscamos es aquel en el que, al presionarla entre dos dedos, cede sin resistencia.
- Toque final: Una vez que los frijoles estén tiernos y sabrosos, retire la olla del fuego. Con cuidado, retire el laurel y la piel si lo desea. Deje templar unos 5 a 15 minutos para reducir el líquido de cocción a una consistencia más parecida a la de una salsa (seguirá espesando a medida que los frijoles se enfríen). En este momento, puede añadir cilantro o perejil picado, jugo de limón, sal y pimienta negra molida para un extra de sabor.
Una vez cocidos los frijoles se pueden sacar de la olla para servir o para utilizar en otras preparaciones.
Cómo cocer frijoles negros: dale sabor a tus frijoles de olla🌱 #shorts
Consejos para un Sabor Óptimo
- Al igual que con otras recetas de frijoles, cuando se preparan secos desde cero, es la oportunidad para añadir sabor con especias, ajo y demás aromáticas.
- En esta cocción, se puede controlar lo suave que quedarán los frijoles. Es decir, si se quiere un resultado con textura, sea para añadir a ensaladas o burritos, se pueden quitar del fuego antes de que se pongan demasiado suaves.
- Es posible simplificar la receta omitiendo cualquiera de los condimentos, pero para un mejor sabor, se recomienda usar algunos o todos.
- Un guiso de porotos negros es tan pero tan sabroso, de aquellos platos reconfortantes para la hora del almuerzo, especial para los días de otoño/invierno.
Beneficios Nutricionales de los Frijoles Negros
Los frijoles negros o de tortuga son una opción saludable, deliciosa y económica. Al igual que otras legumbres, tienen un gran potencial nutricional. Son muy ricos en fibra, folato, proteínas de origen vegetal, antioxidantes y vitamina B, junto con muchas otras vitaminas y minerales.
Cuando se combinan con granos enteros como el arroz integral, los frijoles negros forman una proteína completa, y por esto, se incluyen comúnmente en la alimentación vegana y vegetariana. Además, son naturalmente libres de gluten.
Te sorprenderá saber que los frijoles negros son tan azules que parecen negros. Están llenos de antocianinas, un poderoso grupo de flavonoides que también hace que los arándanos, la col morada y las cebollas rojas sean tan nutritivos. También contienen una fibra dietética llamada almidón resistente que no se descompone en el intestino delgado, lo que favorece la fermentación y hace que el intestino esté más saludable al producir ácidos grasos de cadena corta, entre otros beneficios, de acuerdo a un estudio publicado en Nutrientes en 2022.
Los frijoles negros pueden ser un gran alimento para las personas con diabetes, ya que tienen un índice glucémico bajo, lo que puede ayudar a mantener el nivel de azúcar en sangre en un rango esperado. La fibra dietética de los frijoles negros puede tener un impacto positivo en la salud del corazón al ayudar a reducir el colesterol. En términos generales, no hay ningún alimento mágico contra el cáncer, pero los frijoles negros pueden ayudar a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer; un estudio encontró una reducción del 26 % en el riesgo de cáncer de colon en hombres.

Versatilidad en la Cocina
Hay muchas maneras deliciosas de disfrutar los frijoles negros. Funcionan como plato principal o como guarnición. Son un platillo que nunca puede faltar en la mesa. Se pueden acompañar de arroz blanco, comer como una rica sopa, con acelgas, con chorizo o carne de puerco o bien como platillo principal.
La versatilidad de los frijoles negros permite disfrutarlos a cualquier hora del día, en recetas saladas y dulces. Ya sea como parte de un burrito de huevo con queso para el desayuno, una ensalada de aguacate y maíz con frijoles para el almuerzo, o hasta hamburguesas a la hora de la cena.
Consideraciones Adicionales
Existen mucha variedad de tipos de frijoles: rojos, verdes, pintos, blancos, amarillos, entre otros. Los frijoles negros son del tamaño de un guisante y de forma ovalada, tienen una piel negra satinada y brillante, y son particulares por su centro blanco. El nombre científico de los frijoles negros es Phaselous vulgaris, una clasificación que se comparte con muchas otras variedades populares de frijoles, como los pintos y los blancos. Estas legumbres están asociadas con la cocina latinoamericana en particular, aunque pueden complementar los alimentos de muchos lugares.
La historia de los frijoles negros es antigua. Su primera aparición se remonta a hace más de 7.000 años en la región de América del Sur. Se cultivan fácilmente en los climas cálidos y se conservan bien, por esto, rápidamente se convirtieron en una parte integral de la dieta sudamericana.