El Fileteado Porteño: Origen, Características y la Ejecución de sus Cintas en Blanco y Negro

El fileteado porteño es un estilo artístico de pintar y dibujar típicamente porteño, que Jorge Luis Borges describió de Buenos Aires como "tan eterna como el agua y el aire". Nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, hacia fines del siglo XIX como un sencillo ornamento para embellecer carros de tracción animal que transportaban alimentos. Con el tiempo, este arte pictórico se transformó en un emblema iconográfico que representa a la ciudad, siendo hoy reconocido mundialmente por su singularidad.

Ejemplo general de fileteado porteño con sus elementos característicos

Orígenes e Historia del Fileteado Porteño

De origen humilde y popular, el desarrollo del fileteado fue producto del empuje de los inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina hacia fines del siglo XIX. Ellos utilizaron el fileteado para decorar sus carros; primero, con mínimos detalles y luego, incorporando las iniciales de sus dueños. Con los años, sumaron a su iconografía pájaros y flores de acanto, entre otras cosas, para finalmente elaborar un manual con normas acerca del equilibrio y los elementos, además de perfeccionar sus trazos y materiales. La palabra filete deriva del latín filo, que significa hilo, por esto un filete es una línea fina que decora y se entrelaza, logrando un efecto artístico. Es porteño por su cercanía al puerto.

Una anécdota, relatada por el fileteador Enrique Brunetti, cuenta que en la Avenida Paseo Colón, en aquel entonces límite entre la ciudad y su puerto, existía un taller de carrocerías donde trabajaban colaborando en tareas menores dos niños humildes de origen italiano que se convertirían en destacados fileteadores: Vicente Brunetti (padre del mencionado Enrique) y Cecilio Pascarella, de diez y trece años de edad respectivamente. Un día, el dueño les pidió que dieran una mano de pintura a un carro, que en aquel entonces estaban pintados en su totalidad de gris. Tal vez por travesura o solo por experimentar, pintaron los chaflanes del carro de colorado, y esta idea gustó a su dueño, lo que llevó a otros clientes a querer lo mismo. La siguiente innovación fue incluir carteles con el nombre del propietario, su dirección y la especialidad que transportaba. El pintor que decoraba los carros se lo llamaba fileteador, pues realizaba el trabajo con pinceles de pelo largo o pinceles para filetear.

Surgieron entonces especialistas habilidosos como Ernesto Magiori y Pepe Aguado, o artistas como Miguel Venturo, hijo de Salvador Venturo, quien había sido Capitán de la Marina Mercante de Italia y que al jubilarse se dedicó al fileteado en Buenos Aires, incorporando motivos e ideas de su patria. Miguel estudió pintura y mejoró la técnica de su padre, siendo considerado por muchos fileteadores como el pintor que dio forma al filete.

Del Carruaje al Colectivo: Evolución del Soporte

La aparición del automóvil provocó el cierre de las carrocerías instaladas fuera de las ciudades, lo que llevó el filete del ámbito urbano al rural, siendo común ver carros campestres pintados de verde y negro con filetes verde amarillentos. El camión eliminó de la escena al carruaje de transporte alimenticio. Los primitivos fileteados de estos se perdieron para siempre, pues nadie se tomó la molestia de conservar alguna muestra para la posteridad. Por otra parte, el camión presentaba todo un reto para el fileteador por ser mucho más grande y estar lleno de recovecos.

Cuando el colectivo porteño comenzó a dejar de tener el tamaño de un auto para pasar a ser una especie de camión modificado para transportar gente, comenzó a ser fileteado. La superficie a pintar carecía de divisiones como los de la caja del camión, era metálica y el filete a pintarse era más elemental, sin figuras. Se usaba mucho, en cambio, la línea arabesca y los frisos, en forma horizontal y dando la vuelta a la carrocería del colectivo. El nombre de la empresa se escribía en letras góticas y el número de la unidad solía diseñarse de manera que se relacionara con el número de la quiniela. El colectivero no quería que su vehículo se pareciera a un camión de verdulería, por lo que las flores estaban "prohibidas".

Colectivo porteño antiguo con fileteado

Características y Elementos Clave del Fileteado

El fileteado se caracteriza por líneas que se convierten en espirales, colores fuertes, el uso recurrente de la simetría, efectos tridimensionales mediante sombras y perspectivas, y un uso sobrecargado de la superficie. Su repertorio decorativo incluye principalmente estilizaciones de hojas, animales, cornucopias, flores, banderines y piedras preciosas.

Motivos Decorativos Frecuentes: Cintas, Flores y Animales

  • Flores: Las más comunes eran las de cuatro y cinco pétalos, iluminadas desde arriba, rara vez aparecían las flores de lis o las rosas. Son un símbolo de la nostalgia, expresando el deseo de volver al país de origen.
  • Hojas de Acanto: Un elemento clásico de la ornamentación.
  • Esferas: Aportan volumen y profundidad.
  • Cintas o Moños: Elementos distintivos que se entrelazan y a menudo se utilizan para enmarcar frases o nombres.
  • Animales: Ficticios, como pájaros de especies inexistentes o dragones (alegoría del machismo porteño, se piensa que Miguel Venturo los incorporó inspirado en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires). Reales, fundamentalmente el león, símbolo de temple firme contra las adversidades.
  • Letras: La letra gótica, a la que los fileteadores llamaban esgróstica, junto con la cursiva, fueron las más utilizadas. Se eligen por su presencia en manuales de letras o, según otra versión, por su aparición en los billetes argentinos, y siempre son muy adornadas, con efecto de iluminación que dan la apariencia de 3 dimensiones.
  • Frases: Generalmente se incluyen frases ingeniosas, refranes poéticos o aforismos chistosos, emocionales o filosóficos, escritos a veces en lunfardo. Sus autores no eran los fileteadores, sino los dueños de los transportes, y solían colocarse al frente a modo de presentación (por ejemplo, "El sin igual", "Yo me presento así") o en la parte trasera, donde solían estar las más originales.
Ilustración de varios motivos de fileteado, incluyendo cintas y dragones

La Técnica del Fileteado: Creación de Efectos en Blanco y Negro

El fileteado requiere de materiales específicos y un proceso meticuloso para lograr sus características visuales distintivas, incluyendo el uso de colores como el blanco y el negro para la iluminación y el sombreado.

Materiales y Herramientas Esenciales

Para la realización de un fileteado se utilizan materiales como papel manteca, lápiz blando, punzón (puede ser una aguja gruesa con un corcho), talco dentro de una bolsita de tela, pinceles tipo liners (de pelos largos para filetes rectos, conocidos como "bandita", y de 3,5 cm para letras y ornatos), pinturas acrílicas o esmalte sintético, barniz y una placa de madera como soporte.

Proceso de Pintado y Efectos de Iluminación y Volumen

  1. Calcado: Se transfiere el motivo elegido en papel manteca, picando todo el dibujo con un punzón. Luego se pega con cinta sobre la placa a decorar (previamente pintada con un color vivo), y se pasa una muñeca con talco con pequeños golpecitos para que este penetre en los orificios del papel, dejando una línea punteada de talco. Alternativamente, se puede calcar con papel carbónico.
  2. Pintura Base: Se realizan los llenos para las hojas de acanto y las flores, siempre empezando por el color oscuro. Las hojas suelen pintarse en ocre, pero bien pueden ser verdes o azules, siempre buscando que contrasten con el fondo.
  3. Iluminación I (Tonos Claros): Se aplican tonos más claros para comenzar a darle iluminación. Por ejemplo, al color ocre se le agrega amarillo. Lo mismo se hace con los verdes, creando una línea imaginaria en el centro de las hojas de acanto, a lo largo. Es crucial esperar que seque la mano anterior, ya que no se hacen matices. Para la cinta argentina, se le pinta el blanco del centro y a las flores se les da luz desde arriba a la derecha con pintura un tanto aguada para lograr un efecto de transparencia.
  4. Iluminación II (Luz Directa): Se da luz directa con un filete de pintura en color amarillo puro, siempre aplicado arriba y a la derecha. A la cinta argentina se le hace el trazado en color blanco y una aguada para que el efecto de transparencia dé sensación de luz. Lo mismo ocurre con las flores, con una aguada de amarillo. Las esferas se pintan con un punto abundante y aguado, se presiona apenas con el dedo y luego, una vez seco, se pinta un punto pequeño para simular el brillo.
  5. Efecto Tridimensional: Este es el broche de oro del filete, ya que le otorga una verdadera sensación de volumen al trabajo. Se prepara barniz con una pizca de sintético negro para simular la sombra, y se pinta el lado contrario al cual se le daba luz (abajo y a la izquierda). El uso del barniz transparente fue una idea de Cecilio Pascarella: al mezclarlo con apenas unas gotas de negro y bermellón, se lo aplica sobre el dibujo ya pintado siguiendo las pinceladas de la pintura base, logrando así un efecto de relieve. Otra característica importante son las líneas, que bien pueden enmarcar el cuadro (en amarillo) o hacer un dibujo geométrico en el centro con gracia (en blanco). Finalmente, se barniza todo el trabajo para que quede brillante.

Difusión y Reconocimiento

La popularidad del fileteado creció de la mano del turismo tanguero, y en la actualidad, se lo utiliza para expresar lo genuinamente porteño. La escultora argentina Esther Barugel y su esposo, el pintor español Nicolás Rubio, fueron los primeros en realizar una investigación minuciosa sobre la génesis del fileteado. Organizaron el 14 de septiembre de 1970 la primera exposición del filete en la Galería Wildenstein, en Buenos Aires. Esto marcó un hito, ya que el fileteado dejó de verse como una simple artesanía para adquirir una mayor importancia, reconociéndose en el país y en el exterior como un arte de la ciudad, que desde entonces se "separó" del camión y se extendió a todo tipo de objetos.

En 1975, una ordenanza (actualizada en 1985) prohibió su uso en los colectivos, argumentando que producían confusión en los pasajeros al momento de leer los números y recorridos. A pesar de esto, una nueva generación de artistas surgida en la década de 1970 impulsó la difusión de la obra e interesó a los más jóvenes. El fileteado comenzó a pintarse en cuadros, destacándose Martiniano Arce y Jorge Muscia. De la nueva generación se destacan Jorge Muscia, por los premios recibidos en el terreno de la plástica y sus numerosas muestras en el exterior, y fileteadores como Alfredo Genovese, Elvio Gervasi, Miguel Gristan, entre otros, que siguen desarrollando este arte.

Nuevos Soportes y Alcance Global

Un gran salto para la disciplina fue comenzar a pintar en un soporte muy diferente: la piel. Gustavo Ferrari ha diseñado tatuajes para visitantes de todo el mundo. Alfredo Genovese ha llevado este arte a marcas top a nivel mundial con ediciones limitadas de zapatillas para Nike o botellas para Coca-Cola y Evian. Ha sido uno de los artistas que mejor entendió el alcance y potencial del fileteado, tras haber estudiado Arte en los 80 y viajar por el mundo para concluir que no había nada como el fileteado. Siempre en busca de desafíos, considera que decorar un avión podría ser una buena alternativa, trasladándolo "a todos lados como una obra de arte itinerante de largo alcance". En 1999, una campaña publicitaria para el canal de TV Much Music se realizó con el cuerpo de los presentadores y músicos fileteados por Alfredo Genovese. Lo más común en los tatuajes son ornamentos con motivos típicos del fileteado porteño: flores, dragones, pájaros, banderas o escudos de fútbol, y nombres o fechas con la tipografía característica.

Patrimonio Cultural de la Humanidad

En el año 2006, la legislatura porteña declaró al fileteado como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires a partir de la sanción de la ley 1941. En 2014, la Ciudad de Buenos Aires postuló ante la Unesco al filete porteño a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En diciembre de 2015, esto fue aprobado por el Comité Intergubernamental para la Salvaguarda de la Unesco reunido en Namibia, reconociendo el fileteado porteño como una manifestación artística única.

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