El Frente Patriótico Manuel Rodríguez: Orígenes, Lucha y Legado

El Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) fue una organización revolucionaria chilena de ideología política marxista-leninista y orientación izquierdista revolucionaria, cuyo principal objetivo fue combatir la dictadura militar de Augusto Pinochet. Su creación surgió en un momento de profunda crisis social en el país, impulsando un nuevo ánimo al ver que era posible dar golpes a la dictadura.

En la década de los 80, el organismo se levantaba para combatir la dictadura militar. La valentía, el coraje y la entrega de sus combatientes instalaron un imaginario de resistencia popular que puso en jaque a la dictadura y sus métodos de persecución política. La estructura del FPMR siempre se sostuvo sobre la base de la compartimentación, la solidaridad, el internacionalismo y la colaboración de numerosos hombres, mujeres y familias que asumieron un rol complejo y arriesgado en tiempos de horror y crueldad.

Orígenes y Fundación

Gestación y Vínculo con el Partido Comunista

El Partido Comunista de Chile (PCCh), contando con apoyo logístico y económico de Cuba, la Unión Soviética, Bulgaria y Alemania Oriental, concluyó que la vía armada era una opción legítima para acabar con la dictadura. En 1974, surgió la idea de crear el FPMR, que se convertiría en su brazo armado. En septiembre de 1980, el secretario general del PCCh, Luis Corvalán, declaró desde su exilio en la URSS que «la rebelión popular contra la tiranía de Pinochet es legítima», dando inicio formal a la Política de Rebelión Popular de Masas que originó al FPMR.

Eduardo Rosentreter, un ex frentista, recuerda que el Partido Comunista empezó el trabajo militar por el 80-81, en una estructura que se llamaba Grupo Cero. Luego, en el 81, se transformó en GO (grupos operativos), y después, por el 83, empezaron a llamarse UC (unidades de combate). Rosentreter pasó por las tres estructuras mientras estaba en las Juventudes Comunistas (JJ.CC.).

El FPMR actuó como entidad autónoma del comunismo chileno, mientras que el partido seguía luchando políticamente contra Pinochet. Esta autonomía le permitió conseguir financiamiento propio y vínculos directos con Cuba. La dirigencia del PC asumió al FPMR como un problema técnico que debía estar a cargo de los técnicos.

Esquema de la evolución de las estructuras armadas del Partido Comunista que dieron origen al FPMR

Primeros Comandantes y Preparación en el Extranjero

En junio de 1982, los primeros cinco chilenos formados militarmente en Cuba y que ya habían combatido en Nicaragua, fueron seleccionados para regresar a Chile y poner en marcha lo que sería el FPMR. Uno de ellos era Raúl Pellegrín, alias Benjamín, quien, además, había sido recomendado por Galvarino Apablaza, Salvador, para asumir el mando de la nueva organización. Ya en Santiago, se instaló en una casa de seguridad en Las Condes y eligió la nueva chapa de José Miguel, al que se le agregó la nominación de comandante.

Poco después, Pellegrín se integró a la Comisión Militar del Partido Comunista, que tenía tres miembros y estaba dirigida por Guillermo Teillier, a quien daría cuenta en los años siguientes. En esa comisión también estaba el economista Ignacio Valenzuela Pohorecky, encargado entonces del Frente Cero, el balbuceante aparato armado del PC que en los meses siguientes sería desmovilizado y la mayoría de sus miembros reasignados al FPMR.

Entre julio y septiembre de 1983, ingresaron clandestinamente al país provenientes de Cuba los primeros cinco «comandantes» que formarían el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. El primero de ellos fue el oficial de origen mapuche Moisés Marilao, seguido por Raúl Pellegrin y otros tres que nunca fueron identificados. Los «comandantes» pasarían ahora a depender de la llamada «comisión militar» del PC, presidida por el ex senador Jorge Montes, y también integrada por dirigentes de nombre político «Sebastián» y «Adrián», ambos de la confianza de Gladys Marín, además de algunos representantes de los «comandantes».

La selección y ubicación de las comandancias dependió en primer lugar del grado de preparación militar. Se asumió que quienes recibieron formación en el exterior contaban con un alto nivel de preparación y experiencia. Por tanto, se decidió incorporarlos al interior (Chile) asignándoles las principales responsabilidades, sin tener en cuenta que la mayoría de ellos llevaba largos años fuera de la patria, tenían una limitada experiencia política y la nueva realidad a enfrentar requería de una necesaria etapa de adaptación.

Principales Operaciones y Acciones del FPMR

El "Apagón Nacional" de 1983

Los meses de julio, agosto y septiembre de 1983 sirvieron para organizar las nuevas estructuras, asignar recursos e iniciar pequeñas acciones de bajo impacto. En octubre, ya se contaba con medio centenar de pelotones de tres o cuatro miembros, grupos que en una operación se unían y formaban destacamentos, los cuales eran dirigidos por los primeros comandantes designados y se distribuían principalmente en Santiago, Valparaíso y Concepción.

La Dirección del Frente planificó una acción de gran envergadura y alto impacto para darse a conocer a los chilenos y dar comienzo a su lucha contra la dictadura. Escogió provocar un apagón que sería realizado el 14 de diciembre de 1983 a las 22:30 horas. Unos 50 militantes divididos en unos seis destacamentos recibieron la misión de volar una docena de torres de alta tensión entre las regiones de Valparaíso y O'Higgins.

A la hora programada, las luces empezaron a titilar y de pronto toda la zona central del país quedó a oscuras. Una voz masculina llamó a la radio Cooperativa e informó: "Estas acciones de sabotaje que derribaron torres de alta tensión y apagaron la zona central corresponden a una operación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Hemos comenzado una campaña de acciones combativas para ayudar a terminar con la dictadura de Pinochet. Este es el comienzo de un nuevo periodo en la lucha por la libertad de Chile".

Dos días después, un pelotón frentista ocupó la radio Carrera y transmitió un nuevo mensaje: "Aspiramos hoy a terminar de una vez con Pinochet, su régimen y su secuela de hambre, miseria y represión", para luego agregar que "la lucha emprendida por el pueblo continuará hasta la consecución de estos objetivos. Antes que éstos se concreten, no habrá paz ni tregua”.

ARGENTINA 1983: EL AÑO QUE RECUPERAMOS LA DEMOCRACIA (DOCUMENTAL COMPLETO) #A24

El Secuestro de Gonzalo Cruzat (1984)

En 1982, Claudio Molina Donoso, el Rucio Molina, fue designado como secretario regional de las Juventudes Comunistas en Valparaíso y como tal le tocó dirigir el Frente Cero y luego armar las primeras estructuras del FPMR en la zona. Molina era un cuadro experimentado y con un ojo notable para seleccionar gente. Él fue quien reclutó y formó una unidad especial de combatientes que se hicieron célebres en el Frente y en la Jota. La integraron, entre otros, Fernando Larenas Seguel (Braulio o Loco), Mauricio Hernández Norambuena (Ramiro), Luis Arriagada (Bigote), Julio Guerra (Guido), y Cecilia Magni Camino (Tamara).

A su regreso de Cuba, Larenas fue designado a la Unidad Especial del FPMR en Santiago y como tal le correspondió organizar y dirigir el secuestro del niño Gonzalo Cruzat Valdés, uno de los 13 hijos del empresario Manuel Cruzat Infante, uno de los más poderosos empresarios chilenos de esa época, cabeza del grupo Cruzat Larraín.

Gonzalo Cruzat, de 11 años, fue secuestrado el 13 de abril de 1984 a la salida de su casa en la calle Charles Hamilton, en Las Condes, y conducido a una casa en Paine, donde fue encerrado a la espera que su padre pagara el rescate de tres millones de dólares que se le exigió. El empresario pagó finalmente cerca de un millón 200 mil dólares y el niño le fue devuelto. El secuestro fue considerado un éxito, aunque a muchos frentistas y comunistas no les gustó aquella acción.

El Rescate de Fernando "Loco" Larenas (1985)

En 1984, Fernando Larenas, combatiente frentista, había sido herido en su cabeza mientras resistía a su detención, por lo que quedó internado en una clínica bajo custodia policial. El disparo lo dejó "de por vida en estado semivegetal".

José Miguel se propuso rescatar a Fernando Larenas y, tras varios debates, convenció a la Comisión Militar del PC. Decidió encargarle la tarea a quienes se lo habían propuesto: los miembros del Destacamento Especial de Valparaíso. El grupo operativo lo integraron Hernández, Arenas, Magni, Ricardo Palma Salamanca y Patricio González. Larenas se encontraba recluido en una habitación del segundo piso de la Clínica Las Nieves. A pesar de su estado semi-vegetal y su severa pérdida de memoria, no solo accedían a él enfermeras y médicos, sino también dos gendarmes que lo custodiaban día y noche.

El 1 de junio de 1985, a las 21:30 horas, la esposa de Larenas, Mónica Álvarez, se detuvo en el exterior de la clínica. A una señal de la mujer, tres hombres ingresaron y dijeron en la recepción ser detectives. Como la mujer dijo conocerlos, la enfermera accedió a acompañarlos al segundo piso. Redujeron a un gendarme, pero el otro, al resistirse, recibió un disparo en el estómago y más tarde murió. Con la ayuda de la esposa de Larenas, lo vistieron y sentaron en una silla de ruedas y salieron del lugar. Lo llevaron a una clínica clandestina del Frente y luego lo sacaron a Argentina y de allí a Cuba. La operación fue un éxito rotundo y el Frente y José Miguel se llenaron de elogios.

Atentado contra Augusto Pinochet (1986)

En mayo de 1986, el FPMR llevó a cabo la operación de internación de armas de Carrizal Bajo, durante la que hombres de las Tropas Especiales Cubanas entregaron en alta mar la primera de tres partidas enviadas por el régimen de Fidel Castro. La acción decisiva de 1986, que decidiría el triunfo o el fracaso del FPMR en su lucha armada, comenzó a planificarse desde fines de 1984. La llamada Operación Siglo XX tenía como objetivo acabar con el dictador Augusto Pinochet.

Se realizó el 7 de septiembre de 1986, utilizando las armas internadas por Carrizal Bajo que alcanzaron a distribuirse antes de que la Central Nacional de Informaciones (CNI) descubriera el grueso de la partida enviada por los cubanos. Ese día, y mientras Pinochet se dirigía desde su residencia de descanso en el pueblo de El Melocotón hacia Santiago, el Frente atacó su auto, comitiva y escoltas. La comitiva, compuesta por cinco vehículos de seguridad, fue atacada por una veintena de frentistas armados con fusiles M16 y lanzacohetes M72 LAW.

Sin embargo, Pinochet (que viajaba en uno de los automóviles blindados) sobrevivió casi ileso al atentado, producto de fallas operativas y de planificación de los frentistas y gracias a la pericia del chofer presidencial, quien logró escapar con mucha rapidez. En el ataque murieron cinco escoltas presidenciales, mientras que Pinochet sufrió solo heridas leves en una de sus manos. Las investigaciones posteriores demostraron que el dictador sobrevivió gracias a que el cohete rebotó en el techo del automóvil y no impactó de lleno en la carrocería, y revelaron también serios errores cometidos por la CNI que facilitaron la huida de los guerrilleros.

Fotografía del vehículo de Augusto Pinochet después del atentado de 1986

Asesinato de Jaime Guzmán (1991)

Con la llegada de la democracia a Chile en marzo de 1990, el Frente redujo notablemente la intensidad de sus acciones. Sin embargo, durante los primeros años de la presidencia de Patricio Aylwin continuó ejecutando algunas acciones de gran relevancia, entre las que estuvo el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz el 1 de abril de 1991. A los frentistas se les atribuye el atentado a Pinochet y el asesinato de Jaime Guzmán.

El "Escape del Siglo" (1996)

El 30 de diciembre de 1996, los frentistas Ricardo Palma Salamanca, Pablo Muñoz Hoffmann, Mauricio Hernández y Patricio Ortiz Montenegro, se fugaron desde la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, usando un helicóptero. Este acontecimiento llevó a la "gloria máxima" al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, según Eduardo Rosentreter. El helicóptero que se utilizó en la operación fue un Bell Ranger, que a las 15:45 horas se aproximó al sector sur del penal de Alta Seguridad de Santiago disparando a las pasarelas de vigilancia de gendarmería. Al no encontrar gran resistencia, se lanzó la señal, que era un "balde amarillo", y luego el canasto para que los frentistas pudieran ingresar.

César Quiroz, asesor de gabinete en la municipalidad de Recoleta, coincide con el ex frentista Rosentreter respecto a lo que queda del FPMR, explicando que hasta hoy solo quedan algunos integrantes que se unieron a finales de los ochenta, incluso algunos que llegaron con el nuevo siglo. Pero que aquellos que tratan de reivindicar este frente, son solo militantes sin referencia histórica, con algunos compañeros más viejos, pero con escasos dirigentes históricos. Es por eso que, al momento del “escape del siglo”, los que quedaban en la lucha, poco les importó, ya que cada uno trataba de salvarse por sí mismo. La fuga, por supuesto, significó reponer en la pantalla informativa nuevamente al Frente y estimular a sus diezmados adherentes, pero no tuvo ninguna incidencia política mayor en el acontecer político del país.

ARGENTINA 1983: EL AÑO QUE RECUPERAMOS LA DEMOCRACIA (DOCUMENTAL COMPLETO) #A24

Divisiones Internas y Figuras Clave

La Escisión del FPMR

En 1987, el FPMR se divide en Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez (MPMR) y FPMR Autónomo. Para algunos, el punto culmine de las diferencias de cada fracción fue el secuestro del coronel de las FAMAE, Carlos Carreño. Eduardo Rosentreter cree que la separación fue debido a que cada grupo tenía una mirada propia sobre cómo aportar a la caída de la dictadura. La gente que encabezó la separación del Frente fue la que llegó después de su formación en Cuba y Nicaragua: “Ellos venían con una visión caribeñizada o centroamericanizada de la situación chilena. No así como muchos de los que estábamos aquí, que habíamos vivido todo el proceso de los 80. Teníamos una visión más autóctona”.

Rosentreter critica que “si eres el brazo armado del PC que va a contribuir a la caída de la dictadura, esto no se debía proyectar en el tiempo más allá de la dictadura. Los autónomos no lo veían de ese modo, y adoptaron la Política de Guerra Patriótica Nacional”. Él piensa que plataformas como Historia de Todos y FPMR.CL son divisiones de los autónomos. Dentro de los autónomos en los 90, había un grupo aparte con una estructura bastante propia e independiente, por esto otros grupos no lo miran con buenos ojos, y chocaban en la toma de decisiones.

Después de la separación, Rosentreter menciona que en el Frente Autónomo todos eran comandantes: “Comandante Tamara, comandante Ramiro, comandante Ana. Hay una distorsión de la organización. Yo creo que había más comandantes que combatientes”.

El Caso de "Bigote": Luis Eduardo Arriagada Toro

Luis Eduardo Arriagada Toro, conocido por su alias Bigote, es una figura controvertida en la historia del FPMR. Su nombre es prácticamente desconocido, pero su apodo es una leyenda entre sus antiguos compañeros por su participación en el asalto al cuartel Los Queñes y el secuestro al coronel Carreño, entre otros. Se le acusó de traicionar al jefe máximo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y a su pareja, Raúl Pellegrin y Cecilia Magni, y su desaparición es uno de los misterios más dolorosos.

Estrella Morán, su ex esposa, interpuso una denuncia por presunta desgracia 20 años después de su desaparición, buscando limpiar su nombre y determinar lo ocurrido. Según la denuncia, su ex marido habría sido ejecutado por sus propios compañeros de armas, quienes lo acusaron de ser infiltrado y responsable de la muerte de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni. La última pareja de Bigote, Carolina, apuntó al comandante Ramiro (Mauricio Hernández Norambuena) como responsable de la desaparición de su compañero de armas, ya que fue testigo del momento en que Bigote y Ramiro se encontraron el 10 de enero de 1989 en Viña del Mar para una reunión que tomaría un par de días.

El juicio interno se llevó a cabo en una casa de la población Estibadores de Viña del Mar, donde se manifestaron sospechas sobre su condición de infiltrado. Bigote, quien había sido parte de la dirección de las Juventudes Comunistas de Viña del Mar y había recibido instrucción militar en Cuba, escaló posiciones en la organización llegando a la jefatura de la Región Metropolitana. En septiembre de 1987, participó junto a Ramiro en el secuestro del coronel de Ejército Carlos Carreño.

En octubre de 1988, durante el asalto al cuartel Los Queñes, Bigote cumplió un papel estelar, entrando al retén en llamas y volviendo arrastrando a dos carabineros que amarró a un árbol. Después de una huida de tres días, el grupo se dividió y Bigote tuvo a su cargo a cuatro subalternos, quienes fueron detenidos. Su ex esposa, Estrella Morán, cree que su marido fue víctima de una pugna de poder al interior del FPMR y busca despejar las sospechas que se han instalado sobre él.

Fotografía de archivo de Luis Eduardo Arriagada Toro

Otros Actores Relevantes

  • César Quiroz: Asesor de gabinete y secretario comunal del Partido Comunista en Recoleta, quien luego de la fractura de 1987, se alejó integrándose al Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez. Ha viajado mucho y se ha dedicado toda su vida a la militancia en el Partido Comunista. En 1977 fue enviado a Bulgaria a una Academia Militar, y en 1981 se graduó como teniente de filas generales.
  • Mauricio Hernández Norambuena ("Ramiro"): Uno de los frentistas que escapó en el "Escape del Siglo". Fue detenido en Sao Paulo, Brasil, en 2002 por su participación en el secuestro del empresario Washington Olivetto, y extraditado a Chile en 2019. Rosentreter lo critica diciendo que el comandante no supo interpretar el momento, ni asimilar el fracaso que tuvieron.
  • Cecilia Magni Camino ("Tamara"): Combatiente destacada, integrante de la unidad especial formada por el Rucio Molina. Murió en el asalto al cuartel Los Queñes junto a Raúl Pellegrin.

El FPMR en la Democracia y su Legado

Cuando Aylwin asumió la presidencia, ya eran dos organismos totalmente distintos. Para Rosentreter, la mayor consecuencia social es haber perdido el crédito que alguna vez tuvo la organización, culpando a los fraccionamientos: “Fue esa visión de cómo seguir luchando desde el punto de vista armado. El enemigo ya no era la dictadura, era el sistema”. Para él, lo más transcendental, o el aporte que hizo el Frente Patriótico Manuel Rodríguez desde sus inicios hasta la división, fue demostrar o desmitificar que no había que quedarse con las manos abajo.

Diversos integrantes del Frente que abandonaron la lucha armada gestaron su reorganización durante un período de varios años denominado Proceso de Discusión Interna (PDI), que desembocó en el Primer Congreso, celebrado en 2003. Sus lineamientos dieron vida a una actividad pública de FPMR, cuyos voceros se entrevistaron con diversos medios de comunicación chilenos.

En 1999, el FPMR fue removido de la lista de organizaciones terroristas del gobierno de EE. UU. En 2006, el FPMR organizó en Santiago de Chile el encuentro internacional "Proyecciones de la Lucha Revolucionaria en América Latina", que causó polémica debido a la participación de grupos. Aunque las luchas populares contra la dictadura jamás se concibieron como una guerra contra el ejército chileno, el FPMR cumplió su papel, conjugando la audacia con la astucia para poner en ridículo a las fuerzas de seguridad y al propio gobierno.

Fotografía de un acto conmemorativo del FPMR

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