El cacao es un producto que, antes de ser manipulado industrialmente, suele haber pasado por etapas de fermentación y secado. Este proceso inicial es crucial, ya que en las regiones productoras -situadas en una franja de 10 grados al norte y al sur del Ecuador- se busca evitar que el haba germine y eliminar la pulpa viscosa para iniciar el desarrollo del aroma.

Procesamiento industrial del cacao
Una vez que el cacao llega a la fábrica, se somete a una serie de pasos técnicos para obtener un producto de alta calidad:
- Limpieza y triturado: El tamiz vibratorio garantiza un producto limpio, sin grumos ni cuerpos extraños. Las habas se trituran y, gracias a aspiradores que separan la cáscara ligera, se obtienen los trozos de cacao.
- Torrefacción: Es un proceso delicado donde el haba desarrolla más de 400 aromas al ser tostada entre 120 y 150 grados centígrados.
- Molienda y refinado: El prensado de la masa da lugar a la "torta", que debe ser triturada. El uso de molinos de púas o máquinas de cinco rodillos es fundamental para disminuir el tamaño de las partículas y obtener un polvo de cacao fino.
- Conchado: La mezcla se amasa durante horas o días para desarrollar untuosidad y perder aromas ácidos o amargos. En esta etapa se puede añadir manteca de cacao, lecitina o aromas naturales como la vainilla.
Las operaciones de mezcla con azúcar o leche permiten la creación de derivados como el chocolate comercial, galletas, pasteles, helados y diversas bebidas.
El fenómeno del chocolate inhalado
Más allá de su uso tradicional, en años recientes ha surgido una tendencia inusual: el consumo de cacao en polvo por vía nasal. Esta práctica, que se ha vuelto popular en ciertos eventos alternativos en Europa, busca generar una sensación de euforia sin recurrir a sustancias controladas.
Origen y métodos
El origen de esta moda se remonta a 2007, cuando el chocolatero belga Dominique Persoone diseñó el "chocolate shooter". Tras probar con cacao puro y mezclas con ají, finalmente desarrolló una fórmula de cacao con menta y jengibre. Según su creador, la menta y el jengibre activan la nariz, permitiendo que el efecto del chocolate llegue al cerebro de forma más directa.

Consideraciones médicas y riesgos
Aunque el cacao contiene magnesio (que relaja los músculos) y flavonoides (que mejoran la función cognitiva), su consumo por la nariz plantea dudas sobre la seguridad:
- Efectos fisiológicos: El médico psiquiatra Andrés Herane señala que el chocolate tiene propiedades adictivas y que, al esnifarlo, el efecto llega más rápido a la sangre y al cerebro, lo que aumenta el riesgo de dependencia debido a su corta vida útil en el cuerpo.
- Opinión experta: Jordan Josephson, otorrinolaringólogo, advierte que esnifar chocolate en polvo no es seguro, ya que la nariz percibe el polvo como una sustancia extraña y potencialmente tóxica.
A pesar de que el cacao no es una sustancia controlada por las autoridades antidrogas -al igual que el alcohol o la cafeína-, los especialistas enfatizan que el producto fue diseñado para ser ingerido, no inhalado.