La gastronomía chilota es un pilar fundamental de la identidad en el sur de Chile, siendo el curanto su máximo referente culinario. Esta preparación, que cuenta con más de 11.000 años de vigencia, es mucho más que un alimento; es un manjar subterráneo que simboliza el espíritu solidario y comunitario de sus habitantes.
El curanto es una receta mestiza que combina la herencia de los pueblos originarios -como los chonos y huilliches, quienes utilizaban mariscos y papas- con las carnes ahumadas de cerdo introducidas por los españoles. Su preparación es un verdadero acontecimiento social, ya que requiere de muchas manos y voluntad para llevarse a cabo.

El proceso de elaboración: Del hoyo a la olla
Tradicionalmente, el curanto se prepara en un pozo cavado en la tierra de aproximadamente un metro y medio de profundidad. El proceso sigue estos pasos:
- Preparación del fuego: El fondo se cubre con piedras planas sobre las cuales se enciende un fuego hasta que alcanzan una temperatura al rojo vivo.
- Disposición de ingredientes: Se colocan por capas mariscos, carnes, papas, embutidos y verduras, separados por hojas de nalca o pangue.
- Sellado: El conjunto se cubre con más hojas, telas de arpillera mojadas y champas de pasto, permitiendo una cocción al vapor.
Para aquellos que no disponen de un espacio al aire libre, existe el Pulmay o "curanto en olla". Aunque el contexto es diferente, conserva la esencia de los ingredientes originales y se prepara en casa, sellando la olla para que el vapor genere ese caldo extremadamente sabroso que caracteriza al plato.
Elaboración del Curanto al Hoyo en el sector de Piedra Blanca, Quellón.
Receta básica de Pulmay (Curanto en olla)
| Ingrediente | Cantidad recomendada |
|---|---|
| Mariscos (mejillones y almejas) | 500 g por persona |
| Carnes (pollo, costillar ahumado, salchicha) | Porciones variadas |
| Vegetales (cebolla, ajo, pimiento, patata) | A gusto |
| Líquidos | 1 taza de agua y 1/2 botella de vino blanco |
El valor comunitario y las festividades en Chiloé
Las celebraciones en torno a la comida son el corazón de la cultura chilota. El Día del Curanto, instaurado para romper la estacionalidad turística en meses fríos, resalta la importancia de esta receta. Esta festividad cuenta con el apoyo de mercados municipales y productores locales que proveen insumos clave, como los mitílidos frescos.
Además del curanto, el archipiélago destaca por una amplia gama de festividades que refuerzan los lazos sociales:
- Minga de tiradura de casa: Una tradición donde toda la comunidad colabora para mover una edificación utilizando troncos y fuerza humana.
- Festivales costumbristas: Eventos como el Festival Costumbrista Chilwe en Quemchi o La Molienda en Curaco de Vélez, que celebran labores agrícolas y técnicas ancestrales.
- Fiestas religiosas: Celebraciones como la fiesta de los Indios en honor a San Miguel Arcángel o la festividad de la Virgen de Lourdes, que mezclan fe con la identidad rural.
Estas celebraciones no solo reviven prácticas ancestrales, sino que también fortalecen la identidad de Chiloé frente al resto del país. La comida, la música y el trabajo compartido crean un ambiente único donde el pasado y el presente se entrelazan constantemente.