Cebolla y su Influencia en el Hipotiroidismo

La glándula tiroides, una pequeña estructura en forma de mariposa ubicada en la base de la garganta, tiene como función principal combinar el yodo (una sal natural) con el aminoácido tirosina (de la proteína) para producir las hormonas tiroideas T3 y T4. Estas hormonas son esenciales, ya que influyen en prácticamente la totalidad de órganos de nuestro cuerpo, regulan el metabolismo celular, la temperatura corporal, el procesamiento de calorías, y son necesarias para sintetizar un gran número de proteínas, además de influir sobre la metabolización de los hidratos de carbono.

Cuando la glándula tiroides tiene dificultades para producir suficiente hormona tiroidea, puede estresarse y crecer para tratar de hacer mejor su trabajo, formando un bocio (tiroides agrandada). Esta condición se conoce como hipotiroidismo, un trastorno en el cual la glándula tiroides no produce la cantidad suficiente de hormonas tiroideas, lo que provoca una ralentización del metabolismo y puede desencadenar síntomas como fatiga extrema, aumento de peso, depresión, demencia, sensibilidad al frío, hinchazón, dolores musculares y un estado físico debilitado. El hipotiroidismo también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Goitrógenos y su Impacto en la Función Tiroidea

Esquema de la glándula tiroides y sus funciones metabólicas

Los goitrógenos son sustancias naturales presentes en las plantas que interfieren con la función normal de la tiroides y, por lo tanto, tienen el potencial de causar bocio, particularmente cuando escasean las proteínas y/o el yodo. Una asombrosa variedad de alimentos vegetales contienen bociógenos.

Las verduras crucíferas, como el brócoli, la coliflor, el kale y las coles de Bruselas, contienen componentes llamados glucosinolatos, que se metabolizan en isocianatos y tiocianatos. Estos últimos pueden dificultar que la glándula tiroides absorba el yodo porque compiten con él para entrar en la glándula, y también debilitan la actividad de la enzima peroxidasa tiroidea, requerida para insertar yodo en la hormona tiroidea. La preocupación sobre los efectos potenciales de estas verduras sobre la función tiroidea proviene de estudios sobre modelos animales; sin embargo, no se ha demostrado en ningún estudio sobre humanos que exista una deficiencia de la función tiroidea derivada del consumo de verduras crucíferas.

El consenso científico actual es que las verduras crucíferas y otros vegetales goitrogénicos podrían ser únicamente perjudiciales para la función tiroidea en casos de deficiencia de yodo o de insuficiente ingesta de yodo. En un paciente hipotiroideo en tratamiento con hormona tiroidea, el tiroides no funciona aunque se le aporte la suficiente cantidad de yodo.

La Cebolla como Fuente de Goitrógenos

Las cebollas contienen dos goitrógenos diferentes: la quercetina y el disulfuro de propilo. La quercetina reduce la actividad de la tiroperoxidasa, así como la actividad de una segunda enzima, la deiodinasa hepática, una enzima hepática necesaria para activar la hormona tiroidea. Aunque las cebollas son fuentes particularmente ricas en quercetina, este compuesto se encuentra en una amplia variedad de frutas y verduras.

Manejo del Consumo de Cebolla y Otros Goitrógenos

La alarma (circulando en internet por algunos autores) de que los pacientes con hipotiroidismo deberían reducir o evitar el consumo de col rizada u otras verduras de esta familia es, por tanto, infundada. No existe ningún beneficio en evitar o restringir la toma de estas verduras tanto en aquellos con una función tiroidea normal como en pacientes hipotiroideos.

La manera de evitar el efecto bociógeno de los vegetales es consumirlos cocinados o fermentados. De esta forma, las sustancias perjudiciales desaparecen y nos quedamos con la parte más saludable de los alimentos. Es importante recalcar que el calor destruye por completo este efecto nocivo y que, aunque se sufra de hipotiroidismo, no se deben evitar estos alimentos siempre y cuando se consuman cocinados, ya que no existe perjuicio para la salud. Hervir las cebollas, por ejemplo, reduce la cantidad de quercetina en los alimentos hasta cierto punto.

Mi recomendación es consumir estas verduras de forma habitual, en el contexto de una variedad saludable de frutas, verduras, legumbres y semillas. Es mejor consumir las verduras crucíferas y otras como la cebolla al vapor o con ligera cocción para que no pierdan sus propiedades. Y, fundamentalmente, asegurar un consumo adecuado de yodo.

Plato con cebollas frescas y cocinadas

Beneficios de la Cebolla para la Salud Tiroidea: el Selenio

Además de sus compuestos goitrogénicos, la cebolla también puede aportar beneficios. El selenio es un potente antioxidante celular que interviene en la formación de la hormona tiroidea y protege a la glándula tiroides de los daños de los llamados radicales libres. Puedes incluir la cebolla en tu dieta, junto con otros alimentos como setas, ajo, semillas de girasol o sésamo, huevos y germen de trigo, para aumentar el aporte de selenio.

Yodo: Pilar Fundamental para la Función Tiroidea

Para que la glándula tiroidea pueda fabricar las hormonas T3 y T4 precisa de yodo. Un adulto sano necesita ingerir unos 200 mcg de yodo al día. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 40% de la población mundial está en riesgo de tener un déficit de este mineral. La deficiencia de yodo es un problema que puede aparecer en aquellos que siguen una dieta basada en verduras, dado que el yodo no es abundante de forma natural en los alimentos, excepto en el pescado, moluscos y algas.

La sal yodada es la fuente principal de yodo en la dieta occidental. En casos de dieta vegetariana con poco consumo de sal, podría existir una deficiencia de yodo. Hoy en día se han aplicado dos importantes estrategias para evitar la deficiencia de yodo en la dieta: la yodación universal de la sal de mesa (no confundir con la sal marina que pierde el yodo en su elaboración) y el consumo de alimentos marinos como pescado y marisco.

Recomendaciones Generales para Pacientes con Hipotiroidismo

DIETA PARA HIPOTIROIDISMO - recomendaciones dietéticas y suplementos

Si tienes una tiroides poco activa, es posible que desees considerar la reducción de tu ingesta de goitrógenos en vegetales crudos. Las mujeres embarazadas y lactantes pueden querer tener especial cuidado con los alimentos goitrogénicos, al igual que los cuidadores de niños muy pequeños cuyos cerebros aún se están desarrollando. La moderación y la variedad de productos en el consumo es el mejor de los consejos.

Es vital trabajar en colaboración con un endocrinólogo para determinar la función tiroidea y obtener el mejor tratamiento posible. Un nutricionista metabólico puede guiarte para seleccionar el tipo correcto de alimentos para una salud óptima de la tiroides. Cambiar tu dieta, mejorar los patrones de sueño, reducir el estrés y abordar las deficiencias minerales, te ayudarán a apoyar las causas del desequilibrio de la tiroides.

Finalmente, algunos alimentos, suplementos alimentarios y medicamentos pueden interferir con la capacidad corporal de procesar el reemplazo de la hormona tiroidea (levotiroxina). Por ejemplo, para el cuerpo puede ser más difícil absorber el medicamento cuando se toman las tabletas junto con comidas ricas en fibra. Es importante esperar al menos cuatro horas entre la ingesta del medicamento y cualquier alimento que contenga soja, o suplementos de hierro y calcio.

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