Cazuelas Chilenas y la Tradición de la Greda en Pomaire

El paseo por las polvorientas calles de Pomaire ofrecía la posibilidad de observar todo el proceso de la alfarería: desde artesanos amasando el barro, otros moldeando a mano esas piezas únicas o con la ayuda de un torno que hacían girar con el pie, hasta la etapa final cuando sacaban la pieza cocida del horno. ¡Bastante más trabajo del que hacíamos en el colegio en las clases de manualidades!

Pero no solo era mirar el proceso. Siempre se volvía a casa con maceteros, pailas para el pastel de choclos y algún souvenir. Fue así como en uno de esos viajes volví orgullosa con uno de los productos más icónicos de Pomaire: la alcancía con forma de chanchito de tres patas (para la buena suerte).

Artesano modelando una pieza de greda en Pomaire

Estuve meses ahorrando, billetes y monedas, que introducía en la ranura de su lomo. Pero llegó el día fatal y tuve que romperlo con un martillo, entre lágrimas y ansiedad, recuperé el dinero que tenía un destino claro. El dinero recuperado entre trozos de greda, me permitió comprar mi primera radio a pilas. Con ella pude, por una parte, escuchar música de mis cantantes y grupos musicales favoritos y las canciones del recuerdo de Julián García Reyes y, por otra parte, entretenerme con radioteatros de distintos géneros: cómicos como “Hogar dulce hogar” y “Radiotanda”, dramáticos escritos por Arturo Moya Grau y de terror como “Lo que cuenta el viento”.

Mi papá me llevó a ver una grabación de un radioteatro, fue una experiencia maravillosa porque en el escenario del teatro los locutores, frente a un micrófono de pie, leían sus parlamentos mientras los encargados del sonido, verdaderos artesanos de la imaginación, se las ingeniaban de cualquier manera para construir un efecto que sonara real utilizando todo tipo de elementos: ralladores, estrujaban papel celofán o bolsa plástica que estrujaban, secador de pelo, frotaban un trozo de madera en papel lija, dejaban caer sal sobre un trozo de papel para el efecto de lluvia.

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Ese recuerdo me hizo plasmar dos tipos de obras; la primera es un Arte objeto en que utilicé como soporte uno de esos chanchitos de greda y lo pinté con óleo, inspirada en las coloridas casas de Valparaíso y la segunda, es la tradicional obra en óleo sobre tela cuyo relato pictórico es el proceso artesanal, los talleres de orfebrería y la compra de mi chanchito alcancía.

La Experiencia Gastronómica en Pomaire

Cuando se entraba a uno de esos restaurantes quedaba extasiada, era un estímulo a todos mis sentidos: la visión de esas casonas rústicas de adobe con piso de tierra y plantas que colgaban del techo, sus mesas cubiertas por manteles de cuadrillé rojo, adornados con pequeñas banderitas chilenas o en guirnaldas en sus paredes y la presencia de su artesanía en adornos y utensilios de comida: platos, vasos, jarros y fuentes.

Los platos que preparaban eran tan deliciosos para mi paladar que siempre tenía dificultades en la elección, aunque a medida que fui madurando la elección era de acuerdo a la época del año, las cazuelas en invierno para entrar en calor mientras que el pastel de choclos con ensalada a la chilena era para el verano. Todos los platos eran preparados en ollas y pailas de greda, lo que les daba un sabor especial y servidos en la mesa también en platos de greda que conservan mejor el calor.

Plato de cazuela chilena servido en una olla de greda

Con el postre nunca tuve problemas, elegía el mote con huesillos (duraznos deshidratados) porque era refrescante, sabroso y muy chileno. Las empanadas de pino nunca fueron de mi agrado, me costaba comérmelas sin derramar su contenido y horas después de ingerirlas se me repetía la cebolla. Por eso prefería las empanaditas fritas que son más pequeñas y fáciles de comer. Hablando de tamaños, hoy en Pomaire existe la famosa empanada de un kilo, para mí sería imposible de comer y aunque no lo crean ¡existen personas capaces de devorársela!

La Cazuela: Un Plato Típico con Diversas Raíces

La cazuela es un plato típico en las gastronomías, principalmente en Chile y Perú, también en Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela, Uruguay, España, Francia, Reino Unido, Italia, México, Estados Unidos, Portugal, Bolivia y otros países íberoamericanos.

La olla podrida u olla poderida, posible hermana mayor de la cazuela, es mencionada por Miguel de Cervantes en el Quijote y aún se cocina con ese nombre en Extremadura y otras partes de la Meseta Central española. En el interior de la provincia de Valencia se llama cazuela al arroz al horno.

Sin embargo, es posible que la cazuela americana tenga un origen misterioso. Los mapuches preparaban “corri achawal”, suerte de caldo de ave (pavo o gallina araucana) que lleva papas, zapallo, choclo o chuchoca, porotos verdes, pimentones, quínoa, ají, hierbas silvestres.

En Argentina también se prepara cazuela de mariscos, especialmente en las ciudades con puertos marítimos, como Mar del Plata.

Variedad de Cazuelas en Chile

La cazuela es en Chile un plato típico, elaborado con una presa de carne de vacuno, de pollo, de pavo, de ganso o de gallina de campo, más verduras variadas: zapallo, choclo, papa. A veces se le añade arroz, chuchoca u otras verduras. Por su composición se aproximaría al sancocho de los países caribeños.

Las cazuelas chilotas se elaboran con algún tipo de carne o mariscos, papas picadas, pueden llevar repollo, algas y otras verduras como zanahorias o arvejas.

No solo en América Latina presenta la cazuela una gran variedad, sino incluso en Chile es imposible hablar de una única cazuela. Así encontramos que en el norte son típicas las cazuelas de vacuno o llama, y que en la mayoría de las veces lleva quinua en lugar de arroz. En la zona central predomina la cazuela de vacuno y ave, acompañada de arroz, destacando en esta zona la cazuela de pava espesada con chuchoca. Un poco más al sur, en Chillán, es tenida por la más exquisita de todas las cazuelas chilenas.

Cazuelas en Otros Países

En Ecuador, es un plato típico de la costa y se prepara únicamente de mariscos, cocido al horno, con una masa hecha a base de plátanos verdes rayados, con la consistencia de un budín. La masa es pre-cocida a fuego lento, sobre un sofrito hecho de cebolla picada y tomate, condimentada con ajo, comino, achiote, culantro y maní molido. Luego esta masa es colocada en moldes de barro (greda), en los que previamente se había colocado trozos de pescado o camarones. Los moldes de barro son luego introducidos al horno hasta su completa cocción.

En el norte de México existen varios guisos de carne de res que reciben este nombre. En la cocina de Sinaloa se cuece carne para puchero con ajo y hierbas de olor, el caldo se condimenta con tomate y cebolla. Las verduras más utilizadas son ejote, calabacita, elote y zanahoria.

Mapa mostrando la distribución de la cazuela en el mundo

Pomaire: Tradición Alfarera y Gastronómica

Por generaciones, Pomaire ha sido sinónimo de tradición, barro y sabores chilenos. Ubicado en la comuna de Melipilla, este pintoresco pueblo se ha consolidado como uno de los destinos más auténticos del centro de Chile, donde cada rincón respira historia y cultura popular.

El pueblo celebra con entusiasmo la Fiesta de la Greda, las Fiestas Patrias y otras conmemoraciones locales que mezclan música folclórica, bailes, gastronomía y ferias costumbristas. Parte de lo que hace único a Pomaire es su coherencia entre tradición y autenticidad.

El corazón de Pomaire late al ritmo de la alfarería. Con el paso de los siglos, las familias pomairinas perfeccionaron esta técnica y la convirtieron en un sello distintivo. El ícono más conocido es el “chanchito de tres patas”, símbolo de buena suerte que se ha transformado en el emblema del pueblo.

Si hay algo que completa la experiencia, es su gastronomía típica. Aunque la greda es su principal atractivo, Pomaire ofrece mucho más. Pomaire es un símbolo del Chile tradicional, donde el barro, la comida y las costumbres se entrelazan para contar la historia de un pueblo que ha hecho de la sencillez su mayor riqueza.

Orígenes y Evolución de la Alfarería en Pomaire

En la Región Metropolitana, a 60 kilómetros al oeste de Santiago, se ubica el poblado de Pomaire, pueblo alfarero por excelencia. Este centro cerámico se ha desarrollado como polo de atracción turística gracias a su cercanía con la capital y al inigualable valor de sus producciones en greda.

En la actualidad, casi todos los habitantes de Pomaire viven de la alfarería y del comercio de sus cerámicas, pero el origen de esta tradición alfarera es anterior incluso a la llegada de los españoles. Se ha mantenido en el tiempo gracias a la habilidad de sus habitantes para trabajar la greda y debido a la existencia de buenas minas de arcilla, situadas en las cercanías del poblado.

A pesar de la continuidad de esta tradición, con el tiempo se han producido modificaciones en el proceso original de elaboración de las piezas. Por ejemplo, se introdujo el torno alfarero y se reemplazó la pira de cocción por el hornillo de leña, que optimiza la aislación. Por otro lado, se han producido cambios en las morfologías originales. A la tradicional confección de ollas, cántaros y jarros, todos los utensilios para la preparación y conservación de alimentos, hoy se integran piezas ornamentales, como las miniaturas de herramientas domésticas y algunos trabajos de marcadas formas zoológicas.

Detalle de la evolución de las formas en la alfarería de Pomaire

Desde Santiago, se toma Ruta 78 hasta el kilómetro 50, donde un desvío señalizado conduce directamente al pueblo.

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