El año 2009 marcó un hito en la trayectoria de la coreógrafa alemana Pina Bausch, una de las figuras más influyentes de la danza-teatro mundial, cuando recibió una invitación para desarrollar una residencia artística en Chile. Esta etapa no solo permitió a la artista profundizar su visión creativa, sino que resultó en la creación de su última pieza coreográfica antes de su fallecimiento.

El proceso de creación y la conexión con el entorno
La llegada de Bausch al país no fue un evento aislado, ya que existía una conexión previa con Chile a través de su relación con el artista Ronald Kay y la presentación de Masurca Fogo en el festival Santiago a Mil en 2007. Sin embargo, en esta oportunidad, el objetivo era distinto: la artista buscaba imaginar una nueva pieza inspirada en el contexto chileno.
Acompañada por la coreógrafa nacional Elizabeth Rodríguez, quien ejerció como attachée, Bausch recorrió diversos puntos clave para captar la identidad local:
- Villa Grimaldi: Un lugar cargado de historia y memoria histórica.
- La Legua: Espacio representativo de la realidad urbana de Santiago.
- Proyecto Elemental en Renca: Visitas junto a dirigentes de viviendas sociales.
- Cafés con piernas: Lugares icónicos del centro de Santiago donde la coreógrafa interactuó con trabajadores locales.
Según recuerda Rodríguez, Bausch se mostraba muy abierta y conectada con el entorno, destacando por ser una persona cálida y capaz de generar empatía rápidamente en terreno. Era fundamental para ella impregnarse visualmente de la cotidianeidad chilena para permeabilizar su obra con estas vivencias.
Movimiento Creativo | Sesión 5
Como el musguito en la piedra: la obra póstuma
El resultado de este intenso periodo de observación y creación fue la obra Como el musguito en la piedra, ay sí, sí, sí…. El montaje se estrenó en Alemania en junio de 2019, apenas dos semanas después del fallecimiento de la coreógrafa, convirtiéndose en el legado final de una de las mayores exponentes de la danza contemporánea a nivel mundial.
Tras su estreno, la pieza fue presentada en el festival Santiago a Mil en 2010. Para quienes participaron en el proceso, como Elizabeth Rodríguez, la experiencia fue reveladora: "Fue revelador para mí haber estado cerca del proceso que da vida a la última obra de una persona tan creativa y talentosa. Me marca a nivel humano más que coreográficamente. Es como ver a alguien despidiéndose y, en ese proceso, entender su tremenda magnitud, sabiduría y fortaleza".