La base para elaborar un buen menú se fundamenta en el conocimiento de las sustancias nutritivas que contienen los alimentos. Estas sustancias, denominadas nutrientes, cumplen funciones esenciales en nuestro organismo, clasificándose en energéticas, plásticas o reguladoras. Los nutrientes con función energética proporcionan la energía necesaria a nuestras células. Aquellos con función plástica participan en la formación y el mantenimiento de las estructuras corporales. Por último, los nutrientes con función reguladora se caracterizan por regular las reacciones bioquímicas del organismo, siendo todos ellos necesarios para el desarrollo, mantenimiento y funcionamiento de nuestro cuerpo.
El valor nutricional de los alimentos se informa a través de etiquetas que detallan el valor energético (expresado en kJ o kcal), la cantidad de proteínas, grasas y carbohidratos, así como el contenido de sal, vitaminas, minerales y fibra. Generalmente, estos valores se presentan por cada 100 g del producto y por porción. Es fundamental conocer el valor nutricional de los alimentos comunes, incluso aquellos no envasados como las patatas, el pan o la fruta, especialmente si se sigue una dieta específica.
Macronutrientes: Pilares de la Energía y la Estructura

Los macronutrientes, requeridos en mayor cantidad, incluyen carbohidratos, proteínas y grasas, y son los nutrientes básicos. Algunos alimentos, como frutas y dulces, están dominados por carbohidratos, mientras que otros, como aceites y mantequilla, se componen principalmente de grasas. Cada alimento posee un valor energético determinado.
Carbohidratos (Glúcidos o Azúcares)
También conocidos como glúcidos o azúcares, los carbohidratos constituyen la principal fuente de energía del organismo, aportando aproximadamente 4 kcal por gramo. Su función principal es suministrar energía al cuerpo, especialmente al cerebro y al sistema nervioso. Se encuentran principalmente en alimentos de origen vegetal, como cereales y legumbres, y en menor cantidad, en frutas, verduras y hortalizas.
Tipos de Carbohidratos
- Simples: Son una fuente rápida de energía. Se dividen en monosacáridos, como la glucosa y la fructosa, que se encuentra en la fruta, miel y verduras, entre otros alimentos.
- Complejos: También llamados polisacáridos, son el resultado de la unión de tres o más azúcares. Su absorción es más lenta y, por ello, aportan energía de manera gradual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los carbohidratos aporten entre el 45 % y el 75 % de la ingesta calórica diaria total, procediendo principalmente de cereales integrales (maíz, mijo, avena, trigo, arroz integral), verduras, frutas y legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles, guisantes secos).
Las personas mayores de 10 años deberían consumir al menos 400 g de frutas y verduras al día. Para niños de entre 6 y 9 años, se recomiendan 350 g diarios, y para los de 2 a 5 años, al menos 250 g. Asimismo, se aconseja una ingesta diaria de al menos 25 g de fibra dietética natural para mayores de 10 años, 21 g para niños de 6 a 9 años, y 15 g para niños de 2 a 5 años.
El consumo de azúcares libres no debería superar el 10 % de la ingesta calórica diaria total (aproximadamente 50 g o 12 cucharillas rasas para una persona con un peso saludable). Reducir este consumo al 5 % o menos puede aportar beneficios adicionales. Los azúcares libres incluyen monosacáridos y disacáridos añadidos a alimentos y bebidas, así como los presentes naturalmente en la miel, siropes y zumos de frutas. Es necesario reducir su consumo sin depender de edulcorantes sin azúcar, como el aspartamo o la sacarina.
Grasas (Lípidos)
Las grasas o lípidos son un tipo de nutriente cuya función principal es servir como fuente de energía, aportando 9 kcal por gramo, más del doble que los carbohidratos y las proteínas. Son fundamentales para el cuerpo, ya que proporcionan ácidos grasos esenciales (como el linoleico y alfa-linolénico) para controlar la presión sanguínea, la coagulación, la inflamación y otras funciones corporales. Pueden encontrarse en forma sólida o líquida y son combinaciones de ácidos grasos saturados e insaturados.
Clasificación y Efectos en la Salud
- Grasas Saturadas: Proceden principalmente de la grasa animal y se encuentran en alimentos como mantequilla, queso, carne grasa, yema de huevo, bollería industrial y snacks. Su consumo excesivo es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes.
- Grasas Insaturadas: Se clasifican en monoinsaturadas (aceite de oliva, frutos secos, semillas) y poliinsaturadas (destacan los omega-3 en pescado azul y los omega-6). La grasa insaturada es líquida a temperatura ambiente.
La OMS recomienda que la energía procedente de las grasas aporte al menos el 15 % de la ingesta energética diaria en adultos, pudiendo alcanzar el 30 % o más. Es crucial priorizar las grasas insaturadas (pescado, aguacate, frutos secos, aceites de girasol, soja, colza y oliva) frente a las saturadas (carnes grasas, mantequilla, aceite de palma y de coco) y las grasas trans (presentes en alimentos horneados y fritos industriales).
Las grasas saturadas no deberían aportar más del 10 % de la ingesta calórica total, y las grasas trans no deberían superar el 1 %. Para reducir la ingesta de grasas, se aconsejan métodos de cocción como el vapor o el hervido, sustituir grasas sólidas por aceites ricos en poliinsaturados, consumir lácteos desnatados y carnes magras, y limitar alimentos procesados con grasas trans industriales.
Proteínas
Las proteínas son la base de numerosos componentes estructurales del organismo, como el tejido muscular, y de moléculas funcionales esenciales (hormonas, enzimas). Aunque aportan cerca de 4 kcal por gramo, su principal función no es energética, sino estructural o plástica. Son cruciales para crear y mantener la estructura del músculo esquelético, órganos internos, pelo y uñas, además de participar en la regulación de infinidad de funciones vitales.

Son grandes cadenas formadas por moléculas más pequeñas llamadas aminoácidos. El cuerpo humano necesita sintetizar sus propias proteínas, para lo cual requiere aminoácidos, de los cuales 8 son esenciales y deben ser ingeridos a través de la dieta, ya que el organismo no puede producirlos por sí solo. El valor biológico de las proteínas se define como la proporción que es absorbida y utilizada por el organismo; una proteína de alto valor biológico debe contener todos los aminoácidos esenciales en las proporciones adecuadas.
Una ingesta de proteínas equivalente al 10 %-15 % de la ingesta calórica diaria total es suficiente para un adulto (50-75 g diarios). La OMS señala que las proteínas pueden proceder de una combinación de fuentes animales y vegetales. La digestibilidad y calidad son factores a considerar, especialmente en la infancia y adolescencia. Priorizar fuentes vegetales puede reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT), mientras que los alimentos de origen animal son importantes para una ingesta adecuada de nutrientes en niños y mujeres embarazadas o lactantes.
Micronutrientes: Esenciales en Pequeñas Cantidades
Los micronutrientes son vitaminas y minerales esenciales que, aunque necesarios en pequeña cantidad, deben ser aportados en la dieta para un crecimiento adecuado y una buena salud.
Vitaminas
Las vitaminas son micronutrientes cuya función es reguladora, ya que participan en muchos procesos metabólicos. Su ausencia o insuficiencia puede perjudicar al organismo, produciendo avitaminosis en casos de carencia extrema.
Tipos de Vitaminas
- Vitaminas Liposolubles: Vitamina A, E, D y K. Son solubles en grasas y el organismo puede almacenarlas fácilmente. Su carencia suele estar asociada a malos hábitos alimentarios.
- Vitaminas Hidrosolubles: Vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6 (piridoxina), B9 (ácido fólico), B12 (cobalamina), H (biotina) y C (ácido ascórbico).
A nivel mundial, las deficiencias de micronutrientes son muy frecuentes. Para garantizar una ingesta adecuada, la OMS promueve una dieta que incluya una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas y alimentos magros de origen animal.
Minerales y Oligoelementos
Los minerales son micronutrientes que el cuerpo necesita en cantidades muy pequeñas. En total, se conocen alrededor de 16 minerales esenciales, como el hierro, el yodo, el zinc y el calcio.
Clasificación de Minerales
- Macroelementos: Calcio, magnesio, potasio, sodio, cloro, azufre y fósforo, cuyas necesidades diarias superan los 100 mg. Sus funciones principales incluyen la constitución del hueso, la regulación de los líquidos corporales y las secreciones digestivas.
- Microelementos (Oligoelementos): Hierro, cinc, selenio, cobre, yodo, manganeso y cromo. Las necesidades diarias son menores a los 100 mg.
El sodio y el potasio son minerales esenciales. Una ingesta elevada de sodio, principalmente en forma de sal, se asocia con un aumento de la presión arterial. La OMS recomienda limitar la ingesta de sal a menos de 5 g al día (menos de 2 g de sodio) en adultos. Una ingesta adecuada de potasio (al menos 3510 mg diarios en adultos) puede contrarrestar parcialmente los efectos negativos del sodio, y se puede aumentar mediante el consumo de frutas y verduras frescas. Las sales hiposódicas pueden ser una alternativa para reducir la ingesta de sodio.
El Agua: Nutriente Esencial
El agua es un nutriente esencial. La reducción del agua corporal, conocida como deshidratación, puede suponer un riesgo para la vida. Se recomienda un consumo aproximado entre 1,5 y 2 litros de agua al día, influenciado por las condiciones ambientales, el volumen y la naturaleza de los alimentos ingeridos, y la actividad física.

El agua destinada al consumo humano se clasifica en agua potable no envasada (del grifo) y aguas envasadas. El agua mineral natural presenta beneficios para la salud por su contenido en minerales y oligoelementos. Las aguas minerales también tienen un papel como vehículo de minerales (sodio, potasio, cloro, calcio, magnesio) para el organismo, siendo algunas recomendadas específicamente en situaciones como hipertensión (aguas hiposódicas).
Grupos de Alimentos y su Aporte Nutricional
Los alimentos se encuentran en la naturaleza y son los que nos proporcionan los nutrientes. Dado que ningún alimento nos aporta todos los nutrientes esenciales, es fundamental mantener una dieta equilibrada.
Alimentos Clasificados por Función
- Alimentos Plásticos o Constructores: Sus componentes principales son proteínas de origen animal o vegetal y minerales.
- Alimentos Energéticos: Sus principales componentes son hidratos de carbono y grasas que nos proporcionan energía.
- Alimentos Reguladores: Aportan fundamentalmente vitaminas y minerales. Tienen una acción antioxidante y regulan los procesos metabólicos.
Fuentes Específicas de Nutrientes
- Leche: Posee grandes propiedades nutricionales, siendo un alimento básico para recién nacidos. Un alto porcentaje de su composición es agua. Está compuesta por hidratos de carbono principalmente y, en menor medida, proteínas y grasas.
- Queso: Se obtiene de la leche concentrada. Su valor nutricional es similar al de la leche pero con mayor aporte de calorías por ser más concentrado. Tiene un alto contenido en proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y vitaminas.
- Carnes: Son alimentos plásticos que proporcionan una gran cantidad de proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. La proporción de grasas varía según el tipo de carne (las menos grasas son vacuno, caballo, pollo sin piel y conejo; las más grasas son cerdo, cordero y pato).
- Embutidos: Productos elaborados con carne y grasa en distintas proporciones y aderezos.
- Pescados y Mariscos: Tienen un alto porcentaje de proteínas y son muy ricos en fósforo, sodio, yodo, potasio y hierro. Los pescados grasos o azules son una importante fuente de ácidos grasos omega-3. Los moluscos tienen más proteínas y colesterol, y son ricos en cinc, cobre y calcio.
- Tubérculos: Partes subterráneas engrosadas de raíces o tallos, como las patatas, boniatos, batata y mandioca.
- Legumbres: Judías, garbanzos, lentejas, habas y soja. Aportan importantes cantidades de hidratos de carbono y proteínas (aunque estas últimas son de menor valor biológico que las de origen animal, se complementan con cereales para formar proteínas de alto valor biológico).
- Frutos Secos: Almendras, avellanas, nueces, cacahuetes, castañas, pistachos y pipas de girasol. Aportan fundamentalmente grasas, y en menor proporción proteínas e hidratos de carbono.
- Verduras y Hortalizas: Plantas cultivadas para ser consumidas crudas o elaboradas. Se caracterizan por contener fibra vegetal, aportan pocas calorías y una gran cantidad de minerales y vitaminas.
- Frutas: Alimentos comestibles de naturaleza carnosa que se comen sin preparación y provienen de plantas. Son fuente de vitaminas, minerales y fibra.
- Cereales: Trigo, arroz, maíz, mijo, cebada, centeno, avena, sorgo y alforfón. Contienen una gran proporción de hidratos de carbono y también son fuente de minerales como potasio, fósforo y magnesio.
- Pan y Cereales de Desayuno: El pan se elabora con harina de cereales; los cereales de desayuno suelen estar tratados con calor y edulcorados.
- Azúcar y Dulces: El azúcar es sacarosa cristalizada. Los dulces tienen un valor energético elevado, pero un valor nutritivo muy bajo y ofrecen muy pocas vitaminas, proporcionando fundamentalmente energía.
Los peligros de las comidas procesadas
Las bebidas refrescantes no alcohólicas, a excepción de su aporte de agua, tienen un valor nutricional prácticamente nulo y suponen un aporte extra de energía innecesario. Las bebidas bajas en calorías o "light" reducen el contenido calórico reemplazando azúcares por edulcorantes. Especial mención merecen el café, considerado un estimulante por su cafeína, y el té, que posee quercetina (un bioflavonoide antioxidante con efectos beneficiosos en enfermedades cardíacas y cáncer).
Impacto de la Alimentación en la Salud Pública
La alimentación tiene una influencia determinante en la salud y el bienestar. Las dietas poco saludables son un factor de riesgo importante de enfermedades y discapacidad. La obesidad, el sobrepeso y las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) han aumentado progresivamente, convirtiéndose en la causa principal de muerte y discapacidad en muchas regiones.
La presión arterial alta, los niveles altos de azúcar en sangre en ayunas y el sobrepeso están estrechamente relacionados con la alimentación insalubre y una ingesta excesiva de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio. Esta ingesta excesiva de "nutrientes críticos" se debe en gran medida a la amplia disponibilidad y promoción de productos alimenticios procesados y ultraprocesados con perfiles poco saludables.
Además, los alimentos y bebidas ultraprocesados se asocian con una menor ingesta de nutrientes esenciales como vitaminas, minerales, proteínas y fibra, promoviendo el problema de las ENT junto con varios déficits nutricionales. Por ello, la OMS destaca cuatro principios fundamentales para una alimentación saludable: adecuación (cubrir necesidades sin excesos), equilibrio (ingesta calórica y gasto energético), moderación (limitar nutrientes perjudiciales) y diversidad (variedad de alimentos nutritivos).
La base de toda alimentación saludable es un conjunto de alimentos mínimamente procesados y no procesados, con bajo contenido de grasas no saludables, azúcares libres y sodio.
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