La industria arrocera a nivel global se enfrenta a desafíos sin precedentes debido al cambio climático y la necesidad de optimizar el uso de recursos hídricos. Diferentes regiones están implementando estrategias de investigación, mejora genética y tecnificación para asegurar la productividad y sostenibilidad de este cultivo fundamental para la seguridad alimentaria.

Avances en la mejora genética: El caso del valle del Alto Mayo
Tras una década de investigación, se ha logrado desarrollar la nueva variedad INIA 516 LM1 - La Unión 23, diseñada específicamente para lograr una adaptación y un rendimiento óptimo en el valle del Alto Mayo. La presencia del INIA ha sido fundamental para crear esta semilla, adaptada a las condiciones de riego particulares de la zona.
Esta variedad posee una alta calidad genética que permitirá elevar la producción por hectárea aproximadamente en un 13%. Cabe destacar que la región San Martín, donde se ubica este valle, es una de las mayores zonas productoras de arroz del país, alcanzando una producción superior a las 110 000 hectáreas en dos campañas agrícolas por año.
Tradición y calidad: La Denominación de Origen de Calasparra
El arroz de Calasparra es reconocido mundialmente por su excelencia, siendo el primero en obtener la Denominación de Origen (DO) en 1986, aunque su historia de cultivo se remonta al siglo XIV. Este producto se cultiva en el Humedal del Coto Arrocero, el más extenso de aguas dulces en la Región de Murcia.
Características de la producción en Calasparra
- Variedades protegidas: Exclusivamente ‘Balilla x Sollana’ y ‘Bomba’.
- Superficie: Aproximadamente 1 000 hectáreas inscritas.
- Sostenibilidad: Es un producto que destaca por su eficiencia hídrica, ya que el agua fluye constantemente por canales y acequias en todas las parcelas.
Para la campaña 2024, se anticipan previsiones alentadoras con un aumento del 7 % en la superficie cultivada, alcanzando las 500 hectáreas bajo DO. Este cultivo no solo tiene un impacto económico, sino que es un símbolo de identidad cultural y tradición agrícola que genera empleo y riqueza en la región.

Innovación hacia la sostenibilidad: El Sistema de Intensificación del Cultivo de Arroz (SRI)
Dada la gran huella hídrica del arroz tradicional, que consume 2 500 litros de agua por cada kilogramo producido, expertos en zonas como Ñuble están implementando el Sistema de Intensificación del Cultivo de Arroz (SRI). Esta técnica busca transformar la gestión de recursos para hacer frente a la menor disponibilidad de precipitaciones.
Ventajas técnicas del SRI
| Práctica | Beneficio |
|---|---|
| Siembra en seco en surcos | Ahorro del 50 % de agua frente a la inundación. |
| Reducción de semilla | Menor costo de insumos y uso del 50 % menos de semilla. |
| Espaciamiento de 30 cm | Permite mecanizar el desmalezado y oxigenar el suelo. |
Este sistema de arroz climáticamente inteligente, desarrollado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA Quilamapu con apoyo de la FIA, utiliza variedades aeróbicas más eficientes. La metodología de investigación participativa ha permitido que productores y asesores trabajen juntos en el prototipo de protocolo productivo, asegurando que las soluciones se adapten a la realidad de los campos agrícolas y no solo a los predios experimentales.