Desde sus inicios en la década de 1960, el camarón se ha consolidado como un pilar fundamental de la economía ecuatoriana. Esta industria hoy aporta unos 280.000 empleos directos e indirectos, según la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), y ha transformado las regiones costeras y los manglares del país.
Ecuador: El "Oro Rosado" de la Acuacultura
Ecuador, conocido como el país del "oro rosado", batió todos los récords del sector en 2022 al exportar más de 1.060 millones de toneladas. La ambición y el esfuerzo de familias y corporaciones llevaron a que, de exportar unos pocos contenedores en los primeros años, se superaran los US$1.000 millones en 2011 y se alcanzara la cifra récord de US$6.653 millones en 2022, lo que representa un 5,7% del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación.
El país fue pionero en la industria gracias a condiciones favorables como un clima tropical con altas temperaturas y humedad. También influyó la presencia de aguas de buena calidad debido a extensos manglares que actúan como filtros naturales, y la abundancia de especies nativas como el camarón blanco del Pacífico o vannamei.

Proceso de Producción del Camarón Ecuatoriano
Aunque los camarones habitan de forma natural el litoral ecuatoriano, apenas se pescan en aguas abiertas, siendo casi toda la producción de origen industrial. El proceso comienza en un laboratorio, donde machos y hembras reproductores, seleccionados por sus óptimas condiciones genéticas, producen millones de larvas.

Cuando estas larvas crecen, se crían en viveros y posteriormente se depositan en estanques o "piscinas". Estas piscinas pueden estar ubicadas en zonas de manglares o en tierra firme. Para asegurar la supervivencia de los camarones y evitar la falta de oxígeno, un sistema de estaciones de bombeo y compuertas hace fluir el agua entre las piscinas y los ríos o el mar, ya que, como afirma el empresario Jorge Castro, "el movimiento es vida en el sector camaronero". Los animales se alimentan con un compuesto de soja, harina de pescado y otros nutrientes al que llaman "balanceado".
La crianza suele durar entre 3 y 4 meses hasta que los camarones alcanzan el peso deseado, generalmente unos 20 o 30 gramos. Después, son pescados con redes. Existen diferentes tipos de redes para pescar camarones; por ejemplo, en la granja de Jorge Castro utilizan mallas circulares con pesos en los bordes que permiten capturar varias decenas o incluso más de un centenar de ejemplares en una sola vez.

Ahí termina el trabajo de las camaroneras, que venden los crustáceos a empresas procesadoras para su selección, empaquetado y distribución en el mercado. En el mercado internacional, en 2014 se pagó un máximo de US$3,75 por libra de camarón ecuatoriano. Los años siguientes hubo una caída, y actualmente se sitúa en unos US$3,10. El productor recibe aproximadamente la mitad de este valor, mientras que el resto lo ingresan las empresas que procesan, empacan y distribuyen el marisco. Uno de cada cinco camarones que circulan hoy en los mercados mundiales procede de Ecuador.
El Rol Fundamental de China y el Camarón de Gran Tamaño
Paradójicamente, China, un país situado en las antípodas de Ecuador, marcó el destino de su industria camaronera. Un representante de los empresarios señaló: "Lo que producía China ya no les alcanzaba, todo se lo comen y les falta". Ante esta demanda, los acuicultores ecuatorianos comenzaron a adaptar sus técnicas de producción. Entre otras medidas, alargaron la crianza de 3 a 4 meses para aumentar el tamaño de los camarones, pasando de un promedio de 18 gramos a unos 30 gramos. Este factor, junto con su textura y sabor característicos, son algunas de las razones por las que los consumidores chinos prefieren los camarones de mayor tamaño y el estatus que se les atribuye.
De este modo, Ecuador se consolidó en el mercado chino por encima de su principal competidor, India, cuyos camarones son más pequeños en promedio. Según datos de la CNA, de cada 100 camarones que compró China en 2022, 70 procedían de Ecuador y 18 de India. Solo con el camarón, Ecuador fue el país que más pescado y marisco vendió a China en 2022, con US$3.582 millones, superando los US$2.750 millones de Rusia. El presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura, José Antonio Camposano, reconoce: "Somos mutuamente dependientes".
Contrabando y Normalización del Comercio con China
China ha sido el principal consumidor de camarones ecuatorianos desde hace una década, sin embargo, los datos oficiales del Ministerio de Comercio sudamericano y la CNA revelan una particularidad. Entre 2014 y 2018, Vietnam, país especializado en producir y vender este marisco, figuraba como el importador número uno de camarones ecuatorianos. Una fuente de la industria, bajo condición de anonimato, explicó que durante esos años, las exportaciones de camarones con destino a Vietnam acababan llegando a China de forma clandestina.
Un representante chino "compraba 50 o 100 contenedores en caja blanca sin marca, sin origen, con destino al puerto vietnamita de Hai Phong. Desde allí el camarón entraba de contrabando a China por la frontera terrestre desde Vietnam para no pagar impuestos", reveló la fuente. La situación cambió cuando "el gobierno chino comenzó a hacer redadas y nos dejaban los contenedores tirados en Hai Phong. Y al final, ya en 2018, dijeron: vamos a formalizar esto".

Como resultado, las estadísticas muestran que en 2019 las exportaciones a China se triplicaron respecto al año anterior, mientras que las dirigidas a Vietnam se redujeron a menos de un tercio. De esta forma, el gigante asiático se consolidó, ya también sobre el papel, como el principal destino de los camarones ecuatorianos.
La Inseguridad: El "Cáncer" de las Camaroneras
Una industria que mueve miles de millones cada año en un país con serios problemas de seguridad es casi inevitablemente víctima de la delincuencia. El empresario Víctor Vergara, propietario de una pequeña explotación camaronera, relata: "Te entran adentro, te asaltan, te encañonan con pistolas o rifles y se llevan todo". A Vergara lo asaltaron hace dos años: piratas armados irrumpieron de noche en su granja, dejaron malherido de un disparo al guardia de seguridad, lanzaron sus redes y se llevaron gran parte de la producción, además de barcas y material.

Asegura que casi todos los camaroneros de su zona han sufrido ataques similares y la mayoría de ellos ni siquiera los denuncian por miedo a las consecuencias: "Recibimos amenazas. Te envían mensajes por medio de otras personas diciéndote que si demandas o avisas a la policía te van a matar".
Para Danilo Rengifo, Presidente de la Federación Ecuatoriana de Acuicultores, "la situación es como un cáncer" que invade al sector. "Tenemos que luchar con el tema del precio bajo, la pandemia, el terremoto, las lluvias, las mareas altas… Tener que pelear contra este otro factor es demasiado fuerte", protesta. Los robos incluyen camarón, lanchas y balanceado; además, se reportan casos de trabajadores encontrados en el agua tras ser despojados de sus lanchas, y extorsiones, conocidas localmente como "vacunas".
Las fuentes locales informan que los piratas suelen ser jóvenes de entre 16 y 25 años de barrios marginales de Guayaquil u otras ciudades, que actúan por libre o vinculados a las bandas criminales responsables de la creciente ola de violencia e inseguridad que sufre Ecuador. Los asaltos son cada vez más frecuentes, con un aumento del 18% en el primer trimestre de 2023 respecto al mismo período de 2022, según estadísticas de la Federación. El sector estimó pérdidas de unos US$200 millones por la delincuencia solo el año pasado, aunque se calcula que hay al menos un 25% más que no se reportan.
Grupos criminales extorsionan a los productores de camarón en Ecuador
El Camarón y la Protección de los Manglares
La industria camaronera ecuatoriana ocupa 233.000 hectáreas o 2.330 km², un territorio equivalente a seis veces la ciudad de Quito. Más de una cuarta parte opera en áreas marinas y fluviales, donde se erigen los bosques de manglar, considerados los pulmones del ecosistema regional. En Ecuador, los manglares abarcan unas 160.000 hectáreas, aproximadamente un 30% menos que hace seis décadas, cuando la industria pesquera local aún no había despegado, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.
Históricamente, las camaroneras talaron parte de estos bosques para establecer y ampliar sus estanques. Sin embargo, Boris Bohórquez afirma que "de las 233.000 hectáreas de camaroneras casi 60.000 fueron construidas sobre el manglar; pero hace 20 años se prohibió la construcción y la tala, y desde entonces no se ha vuelto a destruir manglar". El director de la Federación Ecuatoriana de Acuicultores explica que algunos pequeños y medianos empresarios del golfo de Guayaquil incluso han invertido US$4 millones para reforestar un manglar de 1.600 hectáreas y 32 km de largo.

Él defiende que "conservarlo nos conviene a todos, porque cuanto más manglar hay, mejor es la calidad del agua, mejores los oxígenos y mejor será el futuro de todo el sector. Los acuicultores medianos y pequeños vemos cómo se pudren los suelos por el exceso de producción y conocemos los beneficios del manglar".
No obstante, el biólogo Bruno Yánez, uno de los mayores expertos en conservación del medio marino en Ecuador, denuncia que la destrucción de los manglares sigue en curso pese a que estos están catalogados como reservas naturales. "Aunque hay una veda permanente, grandes y pequeños camaroneros siguen talando manglar para ampliar sus piscinas", asegura Yánez, quien fue director de la reserva de los manglares Churute.

El científico explica que, además de purificar el agua, el manglar actúa como una barrera de protección frente a las inundaciones en zonas costeras. Por eso, su destrucción, combinada con los efectos del cambio climático, podría generar graves desastres naturales en ciudades costeras como Guayaquil o Esmeraldas. Pescadores artesanales como Hugo Morán, de 49 años, de Churute, afirman: "La tala de manglar no para. Las camaroneras en la noche meten las máquinas y hacen como si no pasara nada. La situación está sin control". Carlos Villao, cangrejero de 47 años en el golfo de Guayaquil, lamenta que "para las camaroneras no hay nada ilegal, porque con plata se hace todo. Si les ponen una denuncia y llega Medio Ambiente a la reserva, hacen una llamada de teléfono y ya. Destruyen el manglar".
A pesar de estas denuncias, el ministro de Medio Ambiente de Ecuador, José Antonio Dávalos, asegura que las autoridades no pasan por alto la tala de manglar. "Los números dicen lo contrario. En los últimos años hemos tenido 28 camaroneras con sanción en firme, cuyo proceso ya terminó y recibieron multas", afirmó Dávalos. Aseguró que la mayoría de infracciones las cometen camaroneras ilegales, que son particulares o pequeñas organizaciones sin licencia que construyen granjas o tanques de forma clandestina entre los bosques acuáticos. "Se van a sitios recónditos, trabajan con una rapidez impresionante y lo hacen en pequeñas magnitudes. Lo que hace el camaronero informal es meterse, talar manglar con la maquinaria y dejar puesta una piscina de 1 o 2 hectáreas en tiempo récord", expuso, todo ello para asegurarse una fracción del gigantesco negocio del "oro rosado" de Ecuador.
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