Huesos de Pollo en Perros: Riesgos, Beneficios y Medidas de Seguridad

La imagen de un perro masticando un hueso es algo muy común, presente en dibujos animados, películas y programas de televisión. Esta representación a menudo lleva a que muchos propietarios no duden en ofrecer los restos de huesos a sus mascotas. Sin embargo, surge la pregunta: ¿es posible que darles huesos a los perros haga más daño que bien? ¿Los perros pueden comer huesos, y en caso negativo, por qué?

Si buscas información sobre la alimentación de huesos a tu perro, probablemente descubrirás que existen muchos consejos contradictorios. Esto se debe a que los huesos proporcionan algunos beneficios, pero también conllevan riesgos significativos. Dado que algunos de estos riesgos son muy graves, la recomendación general es ser extremadamente cauteloso y, en muchos casos, evitar alimentar con huesos a tu perro.

Riesgos Asociados a la Ingesta de Huesos en Perros

Uno de los mayores riesgos es que las astillas afiladas de hueso puedan dañar el tracto digestivo del perro. Esto puede provocar una variedad de problemas graves, incluidos los siguientes:

  • Lesiones en la lengua o la boca.
  • Daños en la garganta o el esófago.
  • Sangrado rectal.
  • Peritonitis: una infección bacteriana en el abdomen causada por perforaciones en el estómago o los intestinos, que puede ser mortal.

A veces, estos problemas pueden ser muy evidentes, pero, en otros casos, las señales pueden ser bastante sutiles. Si observas que tu perro no se encuentra bien o se siente incómodo después de haber comido un hueso, es fundamental comunicarse con el veterinario lo antes posible.

Si tu perro se traga un trozo de hueso más grande, también existe el riesgo de que le provoque una obstrucción del tracto digestivo. En este caso, tu perro puede verse incómodo y de mal aspecto, y puede presentar vómitos o diarrea. Una vez más, es importante que te comuniques con el veterinario si aparece alguno de estos síntomas.

Como si los problemas digestivos no fueran suficientes para preocuparse, también existe el riesgo de asfixia. Si tu perro mastica un trozo de hueso y este se va por el lado equivocado, puede volverse un grave peligro de asfixia.

Esquema de las posibles lesiones internas por huesos astillados en perros: garganta, esófago, estómago, intestinos

Además, algunos perros pueden romperse los dientes al masticar huesos demasiado duros o con bordes afilados. Por último, dado que los huesos no se pueden digerir por completo, tu perro puede desarrollar estreñimiento si come demasiados huesos. Los huesos también son astringentes y contienen mucha grasa, lo que puede contribuir al sobrepeso.

Huesos Cocinados vs. Huesos Crudos: ¿Cuál es la Diferencia?

Peligros de los Huesos Cocinados

Los huesos cocinados son especialmente peligrosos para los perros, ya que se han debilitado por el calor. Esta cocción provoca que pierdan una parte de agua y colágeno y, por tanto, flexibilidad, de modo que pueden romperse y astillarse con mayor facilidad en fragmentos afilados. Los huesos de pollo y de otras aves son los más finos y astillosos, lo que aumenta el riesgo de clavarse y perforar el aparato digestivo de un perro. Por lo tanto, si tu perro se come un hueso cocido, es muy importante que lo vigiles atentamente para detectar cualquier síntoma de enfermedad que pueda surgir.

No, los perros no deben comer huesos de pollo cocinados. Cuando los huesos de pollo se cocinan, se vuelven frágiles y se astillan fácilmente. Estas astillas pueden causar problemas de salud graves como perforaciones en el esófago, el estómago o los intestinos, lo que puede ser mortal para ellos. Incluso si parece que tu perro ha masticado bien un hueso cocinado, el riesgo de daños internos sigue siendo alto.

Consideraciones sobre los Huesos Crudos

Los huesos crudos son más resistentes y no se astillan con tanta facilidad como los cocinados, lo que los hace una alternativa más segura, aunque no exenta de riesgos. Sin embargo, conllevan sus propios peligros. Debido a que los huesos están crudos, es más probable que estén contaminados con bacterias como la Salmonella. Esto puede provocar diarrea o vómitos a tu mascota y también significa que las heces de tu perro pueden contener niveles más altos de bacterias nocivas que podrían transmitirse a los seres humanos. Por eso, es importante evitar alimentar a tu perro con huesos crudos contaminados.

Sí, los perros pueden comer huesos de pollo crudos, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias. A diferencia de los huesos cocinados, los huesos crudos son más suaves y flexibles, lo que los hace más seguros para la masticación y digestión. Para dárselos de forma segura es mejor obtener información adecuada antes. Una precaución importante es congelarlos al menos tres días para eliminar cualquier parásito que contengan.

Es importante tener en cuenta que no todos los perros toleran bien los huesos crudos, por lo que es esencial evaluar cada caso de manera individual junto a tu veterinario de confianza. Además, si tu perro ha sido alimentado principalmente con piensos, su sistema digestivo podría no estar completamente preparado para digerir huesos.

¿Qué Pasa si un Cachorro o Perro Come Huesos de Pollo?

Los perros, conocidos por su curiosidad insaciable, a menudo encuentran maneras de meterse en situaciones potencialmente peligrosas. La curiosidad es parte de la naturaleza de los perros, y a menudo exploran el mundo a través de su boca. A pesar de su atractivo, los huesos de pollo pueden ser peligrosos para los perros. La gravedad de la situación dependerá de factores como el tamaño del perro, la cantidad de huesos ingeridos y si los huesos se han fragmentado.

Pasos a Seguir Inmediatamente

Si descubres que tu perro ha consumido huesos de pollo, es fundamental tomar medidas rápidas y seguras para garantizar su bienestar:

  1. Mantén la calma: Es natural entrar en pánico, pero mantener la calma es esencial para tomar decisiones racionales.
  2. No le induzcas el vómito: A diferencia de otros objetos peligrosos que tu perro podría ingerir, no se recomienda inducir el vómito en caso de huesos de pollo, ya que esto podría empeorar la situación al causar daño al esófago.
  3. Intenta un intercambio (si es posible): Si aún no ha tragado el hueso y lo cachas con él en la boca, se lo puedes intercambiar por un premio más atractivo. Este consejo solo funciona si previamente le enseñaste a intercambiar objetos no deseados por premios.
  4. Llama a tu veterinario de inmediato: Si ya lo tragó, llama a su veterinario de inmediato y sigue sus consejos. Proporciona detalles sobre la cantidad y el tipo de hueso que tu perro consumió.
  5. Observa a tu perro: Vigila de cerca a tu perro para detectar signos de malestar, como vómitos, diarrea, letargo, dificultad para tragar, inquietud, o presencia de sangre en las heces. Estos síntomas pueden indicar un problema y deben ser comunicados al veterinario. La American Kennel Club (AKC) recomienda vigilar las heces de tu perro al menos hasta 72 horas después del incidente para revisar si hay fragmentos de hueso.
  6. Ofrece pan blanco: La AKC recomienda darle un pedacito suave de pan. Ingerir un trozo de pan blandito puede ayudar a envolver los fragmentos de hueso, disminuyendo el riesgo de que causen daño en el estómago y el tracto digestivo.

Primeros Auxilios en Urgencias en Veterinarias en Perros | Hospital Veterinario Animal Home

El veterinario puede realizar una radiografía para determinar la ubicación y el estado de los huesos en el tracto digestivo de tu perro. En algunos casos, se pueden utilizar terapias para ayudar a tu perro a digerir los fragmentos de huesos de manera segura.

Beneficios, Consideraciones y Recomendaciones

Potenciales Beneficios Nutricionales y Dentales

Es cierto que los huesos de carne crudos contienen algunos nutrientes, especialmente en los tejidos blandos unidos al hueso: la carne, el cartílago y la grasa. Nutricionalmente, lo que más aportan los huesos de pollo es fósforo y calcio, aunque también tienen mucha proteína de baja biodisponibilidad. La combinación de huesos crudos, carne y músculos puede proporcionar a tu perrito las proteínas, vitaminas, minerales, grasas y enzimas necesarias para cubrir algunas de sus necesidades nutricionales.

Uno de los grandes beneficios conocidos es la repercusión en sus dientes. Darles algo para masticar un buen rato puede ser muy beneficioso para los dientes de tu perro, ya que elimina el sarro y previene la acumulación de placa. Ofrecen una buena solución contra el sarro y contribuyen a la prevención de enfermedades bucales. Roer huesos les ayuda a reducir el sarro que se acumula de manera natural. Además, los huesos crudos les sirven a los perros para fortalecer las mandíbulas y también para mejorar su salud dental.

Beneficios Psicológicos

Por si fuera poco, los huesos crudos tienen beneficios psicológicos para los perros. A los canes les encanta pasar el rato royendo cosas. También son ideales si tu perro está estresado, pues le proporcionan un entretenimiento saludable que puede durar horas.

Tipos de Huesos y Precauciones Específicas

Existe una gran diversidad de opiniones sobre la ingesta de huesos de pollo para los perros. No debemos olvidar que los perros son animales carnívoros y los huesos pueden formar parte de su alimentación siempre y cuando se tomen las medidas y precauciones adecuadas.

Al ofrecer huesos a tu perro, es fundamental considerar el tamaño en relación con su mandíbula. Un hueso demasiado grande o demasiado pequeño puede representar un riesgo, ya sea por asfixia o por daño dental.

  • Huesos Carnosos: Son huesos que aún tienen carne adherida y son suaves, lo que permite al perro masticarlos y consumirlos en su totalidad. Estos huesos son ideales para proporcionar nutrientes esenciales y mantener los dientes limpios. Los huesos de pollo que se dan a un perro deben tener carne a su alrededor.
  • Huesos Recreativos: Son huesos más grandes y duros que los perros pueden roer durante horas y que acostumbran a tener médula o tuétano. Estos huesos no están destinados a ser ingeridos por completo, sino que sirven para el entretenimiento y el cuidado dental. La rodilla de vaca o el pecho de ternera son dos huesos recreativos muy populares. Los mejores son los huesos grandes de res, cerdo y cordero con un 50% de carnosidad.

Los huesos ideales para perros son aquellos con un tamaño generoso (que no pueden tragar de un bocado) y carnosos. Lo mejor es que estén crudos para que no pierdan propiedades ni se astillen. Los riesgos de ingerir huesos astillados se minimizan si estos van acompañados de carne.

Muchos veterinarios desaconsejan incluir los huesos de pollo y otras aves en la dieta de los perros. Sin embargo, las dietas BARF (alimentación cruda biológicamente adecuada), que incorporan entre un 60% y un 80% de huesos crudos carnosos, recomiendan introducir huesos de distintas procedencias, incluyendo huesos de ave.

En este sentido, para que tu perro pueda beneficiarse del valor nutricional de estos alimentos, evita los huesos blandos (pollo, pavo, conejo) sin carne. Si das huesos de pollo a tu perro lo más seguro es que estén molidos o crudos. Si le ofreces alitas de pollo, estas pueden ser ricas en calcio y ayudar a desarrollar huesos, dientes y encías más sanos, además de una mejor construcción y funcionamiento de los músculos; pero siempre deben estar crudas. Las patitas de pollo son un premio muy común y ricas en glucosamina y condroitina, favoreciendo la salud y la movilidad, y también pueden actuar como cepillos de dientes.

¿A qué edad se pueden dar huesos de pollo a los perros?

Los cachorros pueden empezar a comer huesos de pollo desde que nacen los dientes de leche. En este caso, podemos ayudarles sujetándolos por un extremo hasta que empiezan a roer, además de aumentar la vigilancia durante su ingesta.

Momento de la Comida

También es importante el momento en el que decidimos aportar un hueso de pollo a nuestro perro. Si lo hacemos con el estómago vacío, el ansia por comer y masticar rápido puede aumentar y provocar algún problema durante su ingesta.

Gráfico comparativo de los beneficios de los huesos crudos (dental, nutrición, mental) vs. riesgos (asfixia, obstrucción, bacterias)

Conclusión General y Responsabilidad del Propietario

Aun así, ninguna raza está exenta de un peligro potencial al ingerir cualquier tipo de huesos. Factores como la raza, el tamaño y el tipo de huesos deben estar siempre presentes a la hora de suministrar un hueso a tu perro. Es posible que el verdadero problema sea la existencia de un gran desconocimiento sobre la alimentación de los perros. Por este motivo, lo ideal para la salud de tu mascota es recibir información previa de la mano de un experto.

Dar huesos a nuestros perros genera una gran cantidad de riesgos, en su mayoría son graves y pueden incluso llegar a provocar su fallecimiento. Sin embargo, muchos de los problemas asociados a la ingesta de huesos pueden prevenirse con la debida atención. Por ejemplo, si le das a tu perro un hueso cuando está en ayunas, se lo puede tragar entero por pura ansiedad. Empieza por ofrecerle el hueso por un extremo mientras lo sujetas por el otro.

Si bien es casi imposible controlar lo que nuestro perro encuentre en la calle, nosotros tenemos total responsabilidad de su alimentación dentro de nuestros hogares. Es crucial educar a tu perro sobre lo que es seguro y lo que no debe comer. La alimentación humana no cumple el mismo objetivo que una dieta diseñada para perros. Alimentar a tu perro con las sobras puede provocarle carencias o un consumo excesivo de algunos nutrientes altamente calóricos, como grasas y carbohidratos, aumentando el riesgo de obesidad y otras enfermedades.

En cualquier caso, se recomienda no dar más de un 25% de su alimentación en huesos de pollo o cualquier otra ave. Se debe seguir una rutina y alimentación adecuada a un perro, atendiendo a sus características, raza y tamaño. No olvides la actividad física, el correcto suministro de agua y las visitas periódicas al veterinario.

tags: #cachorro #comio #un #hueso #de #pollo