Historia y Características del Fileteado Porteño en los Transportes de Buenos Aires

Admiramos la magnífica técnica, belleza y creatividad del fileteado porteño, un arte característico de Argentina y, más específicamente, de la Ciudad de Buenos Aires. Este estilo decorativo nació gracias a la clase obrera y se enseñó de manera informal, lo que lo convierte en un arte popular.

El transporte fue fundamental para su surgimiento y desarrollo, siendo los carros, camiones y colectivos las grandes atracciones que marcarían su edad de oro.

Esquema de la evolución de un colectivo porteño, con el fileteado como parte central de su identidad.

Orígenes del Fileteado en Carros de Tracción a Sangre

El fileteado porteño se origina en Buenos Aires a principios del siglo XX en las fábricas y talleres de carros. No nació en cuadros, murales ni en ningún otro soporte, sino en los carros de tracción a sangre que transportaban víveres como leche, fruta, verdura o pan a finales del siglo XIX. La historia del fileteado se basa en la recopilación de testimonios de los maestros de este oficio, ya que, al ser un arte popular, sus inicios no fueron ampliamente documentados.

Los testimonios coinciden en que tres inmigrantes italianos desarrollaron casi contemporáneamente el fileteado a principios del novecientos: Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo. En un taller de carrocerías de la Avenida Paseo Colón, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella, siendo niños, colaboraban en tareas menores. Un día, el dueño les pidió que dieran una mano de pintura a un carro que estaba pintado totalmente de gris. Tal vez por travesura o solo por experimentar, pintaron los paneles del carro de colorado, y esta idea gustó al dueño. A partir de ese momento, otros clientes quisieron pintar los paneles de sus carros con colores, y otras empresas de carrocería imitaron la idea.

La siguiente innovación fue incluir carteles con el nombre del propietario, su dirección y la especialidad que transportaba. Esta tarea era realizada inicialmente por letristas franceses. Debido a las demoras, el dueño del taller encargó a Brunetti y Pascarella que realizaran las letras. Al pintor que decoraba los carros se le denominó fileteador, por realizar su trabajo con pinceles de pelo largo o pinceles para filetear, una etimología que se remonta al latín filum (una fina línea ornamental).

La labor del fileteador tenía lugar una vez reparado el vehículo. En sus inicios, se trataba de líneas muy finas que cubrían los paneles o separaban dos colores diferentes. Posteriormente, se sumaron nuevos elementos decorativos y se perfeccionaron las técnicas.

Evolución hacia Camiones y Colectivos

Con el paso del tiempo, los carros fueron retirados de circulación, y aparecieron los camiones y colectivos. El fileteado supo adaptarse a las nuevas circunstancias, demostrando su adaptabilidad a todo tipo de soporte. En el caso de los camiones, las decoraciones de los carros se adaptaron a ellos y, generalmente, se realizaban en las mismas fábricas de carrocerías. Los camiones, de mayores dimensiones, también eran labrados por equipos de herreros, carpinteros y pintores, y el fileteador añadía sus propios motivos al tema solicitado por el cliente, dejando después su firma.

El año 1922 marcó una innovación con la inauguración de la empresa Auto Ómnibus Metropolitano de Sandalio Fernández, dando origen a los famosos ómnibus, que más tarde serían conocidos como colectivos. El servicio ya estaba bastante extendido cuando un grupo de taxistas de la parada Primera Junta empezó a cubrir un tramo, oficiando como “taxis colectivos” para hacer el servicio más accesible. Alargaron los chasis para aumentar la capacidad y realizaron otras modificaciones, las cuales fueron acompañadas por la renovación del filete.

Antiguo colectivo porteño con fileteado en su carrocería, mostrando los detalles ornamentales.

La Edad de Oro del Fileteado en Colectivos

El gran salto del fileteado hacia formas más elaboradas en los colectivos llegó cuando sus dueños comenzaron a sufrir expropiaciones debido a una ley de la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires. Con la expropiación, la Corporación uniformó los colores de los colectivos (techo crema, franja central marrón y parte inferior lacre), eliminando el espacio para los filetes. Sin embargo, dado que las expropiaciones no fueron simultáneas, los colectiveros que aún mantenían sus vehículos, con el apoyo del pueblo, empezaron a lucir orgullosos el filete como un elemento distintivo frente a los colectivos expropiados.

Fue en ese momento cuando el fileteado en los colectivos tuvo su gran auge. Los transportes se agrandaron y su aspecto dio un gran salto. El fileteado estaba más presente que nunca, luciendo mascotas de bronce cromado y cintas de colores que representaban a Argentina, Italia y España. Entre 1943 y 1946, periodo de posguerra, el filete alcanzó su edad de oro. Este arte se fue enriqueciendo, dando lugar a figuras y grupos de figuras, y adaptó nuevos estilos y diseños al ser incorporado a los colectivos de pasajeros. A diferencia de los carros, los colectiveros rechazaban las flores, principal marca de distinción, lo que llevó a la incorporación de distintas formas y colores, y la tipografía gótica comenzó a tener un protagonismo mayor.

La carrocería del colectivo, al ofrecer paneles más grandes, permitió a los fileteadores escribir el nombre de la empresa e incorporar leyendas de la fraseología popular, como “si quiere viajar mejor, córrase al interior”, “no gustan las mentiras, pero vivo del boleto” o “nena qué curvas y yo sin frenos”.

Prohibición y Resurgimiento

El año 1975 estuvo marcado por la prohibición del fileteado en los transportes públicos de la Ciudad de Buenos Aires mediante la ordenanza de la S.E.T.O.P. N°1606/75, argumentando que tanta decoración y colores vibrantes causaban confusión a los pasajeros. Esta prohibición llevó a una nueva adaptación del fileteado a otros soportes, quitando la idea del transporte como su único símbolo.

La ley fue derogada en 2006, y en ese mismo año, el fileteado fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Gracias a esta revalorización, en 2015, la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El fileteado no solo ganó la batalla una vez más, sino que recibió merecidos reconocimientos a nivel internacional.

Filete porteño

Características y Elementos del Fileteado Porteño

El fileteado porteño es una técnica pictórica tradicional que combina colores vivos con estilos tipográficos específicos. Se caracteriza por:

  • Colores vivos y contrastantes: Utilización de una paleta de colores llamativos.
  • Simetría: Esencial en el diseño, lograda mediante la técnica del "espúlvero".
  • Efectos tridimensionales: Mediante sombras y perspectivas para dar una falsa sensación de volumen.
  • Sobrecarga del espacio: Aprovechamiento máximo de la superficie disponible.
  • Conceptualización simbólica de elementos: Representación de figuras con significados específicos.
  • Motivos ornamentales: Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, bolitas, líneas rectas y curvas de diferentes grosores.
  • Personajes populares: La Virgen de Luján, Carlos Gardel, entre otros.
  • Animales simbólicos: Pájaros (representan sensualidad), dragones (representan fuerza).

Las frases, a menudo pintadas con tipografías góticas o letras ornamentadas, son otro elemento distintivo. Jorge Luis Borges las definió como «costados sentenciosos». Los mensajes son refranero popular, verbo de la calle, a veces mezclado con versos o canciones, y suelen ser filosóficos, amorosos o humorísticos, evitando temas políticos.

Ilustración de los elementos típicos del fileteado: flores, volutas, cintas y tipografía gótica.

Técnicas y Metodología

La ejecución de esta técnica pictórica tradicional comienza con la realización de un dibujo que se traslada a un soporte. Para ello, se utiliza una plantilla perforada con puntos (conocida como "espúlvero") que se apoya sobre la superficie limpia. Se coloca talco o carbón encima del diseño, marcando el trazo del pincel. El proceso se repite en la otra sección para asegurar la simetría.

Una vez marcada la base, se aplica el color plano con esmalte sintético. Luego se añaden las luces y sombras para crear el efecto de volumen. Finalmente, se aplica laca o un epoxi muy resistente para proteger el trabajo de la abrasión y los lavados. El único cuidado necesario es no exponer el vehículo al sol, ya que puede quemar los colores.

El diseño en los vehículos sigue una metodología: la cinta argentina suele ir en el capot, los datos del dueño en las puertas y la imagen de la Virgen de Luján en el frente como ícono de protección, acompañada de frases adelante y atrás. Cada diseño se trabaja en conjunto con el dueño del vehículo, basándose en sus deseos y necesidades. Se crea un boceto y, a menudo, se usan fotos de la unidad para mostrar cómo quedaría el fileteado.

El Fileteado Hoy: Nuevos Soportes y Rol Femenino

A pesar de la crisis que sufrió el fileteado con la llegada de tecnologías como el plotter en los años 90, que desplazó el trabajo artesanal en cartelería, estas condiciones adversas estimularon a los fileteadores a dar clases fuera de sus talleres, lo que generó un interés renovado en la técnica por parte de hombres y mujeres.

El fileteado, ausente de los colectivos por un tiempo, dio un salto gradual a todo tipo de cartelería, rotulado y diseño. Hoy en día, sus realizaciones se pueden contemplar en autobuses urbanos, camiones, señalizaciones de tiendas, decoración del hogar, objetos, publicidad, e incluso en el bodypainting y tatuajes. La fusión con lo digital también está muy emparentada con el fileteado, y se revaloriza a través del lettering.

Históricamente, el ejercicio del fileteado se desarrolló en espacios masculinizados como talleres de carrocerías. Sin embargo, a finales del siglo XX y principios del XXI, ha surgido una nueva generación de artesanas. Desde la década de 1990, maestros como Luis Zorz, Gómez o Alfredo Genovese comenzaron a formar mujeres en este arte, y su integración gradual en el género fue destacada en exposiciones. Estas mujeres aportan una aproximación renovadora a esta práctica artística local e identitaria de la cultura porteña.

Este arte tradicional, hecho a mano y netamente nacional, sigue sumando adeptos y expandiendo sus horizontes. El futuro de este emblema iconográfico que refleja la argentinidad no tiene límite, con nuevas aplicaciones en diversos soportes y la transmisión de la técnica a nuevas generaciones.

Ejemplo de fileteado contemporáneo aplicado a un vehículo moderno o a un objeto de diseño.

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